domingo, 12 de diciembre de 2021

El gran desafío

Ya no estará Lisandro López y Racing pierde a su líder genuino, racinguista puro de origen , con el agravante de que esta vez no hay reemplazo natural como pasó en el 2016, cuando se retiró Diego Milito y él tomó la posta.

Y al perder a Lisandro, el plantel se queda sin el líder auténtico, transparente desde sus palabras hasta su accionar en la cancha y en el vestuario, donde como capitán de tormentas se puso siempre al frente de sus compañeros, ausencia que deja un reto para los referentes que quedan, los que deberán asumir ese rol de liderazgo, para llevar al grupo por el camino indicado, hasta que retorne algún jugador que además de la jerarquía tenga raíces y un amor auténtico por Racing.  

Ayer sin dudas fue un día de fuertes emociones para los hinchas de Racing y la mayor se centró en el minuto 15 cuando se homenajeó a Lisandro (que salió lesionado) diciéndole adiós y gracias por todo a través de la inolvidable ovación de su nombre, un regalo del hincha para un ejemplo de jugador de futbol, por su jerarquía, por su entrega y por su profundo amor racinguista, a la que sobre el final se sumó la de Darío Cvitanich, alguien que entró rápidamente en el corazón del hincha por su calidad de jugador y de persona, quien se mostró muy conmovido y a través de sus sinceras lágrimas, dejó ver su hondo sentimiento por nuestros colores.

Respecto del encuentro solo quiero decir que a través de un nervioso y angustiado trámite, Racing pudo clasificar a la Copa Sudamericana, partido del que podríamos rescatar los dos goles de Correa, (sobre todo el segundo por su construcción y definición) quien seguramente jugó su mejor partido, pero después fue realmente alarmante lo que se hizo para defender el resultado, con situaciones que dejaron expuestos a muchos jugadores que sin reacción alguna, parecían conos de entrenamiento ante un Godoy Cruz que con uno menos lo dominaba a placer.

Por eso esta clasificación, más milagrosa que respaldada por el buen rendimiento, de ninguna manera puede ocultar el deficiente año futbolístico que mostró el equipo, donde su rendimiento fue de flojo a pésimo.

El gran desafío para el próximo año será armar un equipo competitivo, con el serio inconveniente de que debe hacerlo partiendo de un plantel donde, la mayoría de sus jugadores, no han demostrado tener el nivel ni la jerarquía adecuada para representar a un grande como Racing, que debe aspirar a ganar todo lo que compita.

Será una ardua tarea para los responsables de la CD, que deben superarse en la elección de los refuerzos y para Gago, que debe cuestionarse una propuesta que por el momento solo está respaldada por sus palabras, pero no por los hechos, ya que no ha podido dar ninguna muestra positiva de haber encontrado el rumbo que lo lleve a un mejor juego y a mejores resultados.

Gracias por todo Lisandro, por tu entrega, por tu llanto, por tu alegría, por tu dolor y por tu pasión, porque son los mismos sentimientos que yo siento por Racing, los mismos que seguramente sienten todos los hinchas.

De mi parte presiento que Lisandro y Milito van a volver para ayudar a que Racing sea un grande verdad.

Hasta pronto.

domingo, 5 de diciembre de 2021

Menos la camiseta, todo es confuso.

Racing transita un proceso de involución del cual parece no poder salir y cada vez más da la sensación de que este retroceso no tiene fin.

Sin identidad, sin orientación clara y sin ningún tipo de convicción, sale a la cancha a ver qué pasa, a lo que salga, con acciones que se basan en un insistente juego lateralizado que finaliza en toques hacia atrás o enviando centros sin destino, resultado de la propia incapacidad de quienes los ejecutan.

Debido a que nada es concebido con seguridad y todo es impreciso, ya no importa quién es el rival de turno, porque con poco lo complican como anoche lo hizo Huracán, que logró el gol con una pelota cruzada sobre la zona de Domínguez/Prado, que sorprendió a ambos y a Gómez, algo que ya había pasado con Lanús.

Pero hablar de si Copetti debe jugar o no, si Pillud hizo todo mal o si Martínez fue de lo peor, ya se me hace repetitivo y desgastante y además porque considero que el problema es más profundo que lo que se ve en la cancha, donde menos la camiseta, todo es confuso y a la hora de buscar culpables, sabemos que casi siempre la paga el técnico.

Pero hubo otros responsables que contribuyeron a que todo esto suceda y desde un plantel mal conformado hasta malas decisiones de los dirigentes respecto a los tecnicos - como la de echar a Pizzi (aun a pesar de las fuertes críticas que recibía (me incluyo)- sin tener realmente un reemplazante superior, llevaron a la frustración a este Racing que casi sin oxígeno se va ahogando en su propia desesperación, a aferrarse a su única esperanza, el alma de sus hinchas quienes con su dolor a cuestas, y a través de su permanente aliento, le darán el aire necesario para seguir con vida.

Pero debe haber un cambio de mentalidad, de raíz, por lo que la CD debe buscar las alternativas para volver a conformar un equipo como aquellos que nos poníamos a ver sabiendo que iba a ganar y para ello Racing debe abrir la puerta del adiós para muchos profesionales, algunos de los que le han dado todo al club y otros por su propia ineptitud o los motivos que sean, porque es de suma gravedad lo que está pasando y si no se atiende debidamente este problema, muy pronto nos lamentaremos no solo por no poder clasificar a alguna copa, sino por comenzar a preocuparnos por algo que no lo venimos haciendo desde hace unos cuantos años.

Este final indica que las cosas deben cambiar y los dirigentes deberán comportarse verdaderamente como responsables que se supone que son, con una autocrítica real que los lleve a tomar decisiones más conscientes, más sensatas, como se dice, minimizando el error en la búsqueda de soluciones, para que después no se terminen lamentando.

Hasta pronto.

martes, 30 de noviembre de 2021

El triunfo de la necesidad en una preocupante realidad.

Racing volvió a conseguir un triunfo que lo vuelve a ubicar dentro de los equipos que clasifican a la Copa Sudamericana, pero esto no disimula el pobre presente futbolístico que viene atravesando el equipo.

Un Racing que transita desde hace tiempo un alto grado de confusión, el que alcanzó a Gago y lo llevó a cambiar su idea troncal respecto a la forma en que él concibe el juego, entregándose a la necesidad imperiosa de ganar un partido “como sea” y apelando a cambios imaginados más para un equipo que está peleando el descenso, que para uno que, como grande que es, tendría que estar luchando por la gloria.

Es cierto que se dan infortunios no esperados, como la grave lesión de Gabriel Arias, que estará ausente por más de seis meses, y a quien le deseamos una pronta recuperación, fatalidad que siguió golpeando a un plantel con pocas fuerzas anímicas y que por carencias individuales y por algunas decisiones erróneas del técnico, no responde futbolísticamente.

El equipo sigue sin tener claro lo que hay que hacer o quizás no responden a lo que transmite el técnico,  que a mi gusto sigue utilizando un medio campo descompensado,   donde extrañamente ha quedado fuera Miranda que había vuelto mejor físicamente, con más ritmo (ni siquiera entró el segundo tiempo cuando Racing no la podía agarrar ni con la mano) y que debería hacer dupla con Moreno, en lugar de un Mauricio Martínez que acumula flojos rendimientos y una ofensiva que no llega a incomodar a ninguna defensa, salvo cuando interviene Lisandro López, en los pocas jugadas de ataque que genera, donde se sigue insistiendo con Copetti y/o Correa que no aportan nada, dejando en el banco a un jugador como Cvitanich.

Debo rescatar en el día de ayer, la actitud del equipo para sobreponerse a un grosero error de Chila Gómez, que derivó en el tanto de Lanús (donde había offside de Sand al partir el centro), un tipo de gol que normalmente lleva al equipo a desconectarse mentalmente, pero por suerte en cinco minutos encontró el empate cuando un taco de Sigali le llega a “Licha” quien con un cabezazo marca el primer gol y apenas minutos después el “Oso” remata al recibir un rechazo de la defensa granate y logra el segundo gol, para retirarse con un triunfo en un primer tiempo que había comenzado esquivo y que había sido parejo, porque ninguno de los dos mostró demasiado.

Pero el segundo tiempo llegan cambios que en lugar de buscar una mayor tenencia de pelota, tuvieron como destino reforzar una defensa que prácticamente no salía del área y sufría ante los centros cruzados, donde “Chila” que mostró algunas vacilaciones, tapó muy bien un par de situaciones difíciles (ante López y Acosta).

Racing  sufrió esa segunda etapa de una manera insólita, corriendo sin ton ni son detrás de la pelota que manejaba Lanús cada vez con más comodidad y las pocas veces que la tenía en sus pies la perdía rápidamente, salvo cuando Alcaraz, que ha mejorado notablemente, a través de su habilidad generaba algo interesante,  el resto solo la revoleaba para un Copetti que nunca no pudo sacarle provecho a las pocas que le llegaron y un Correa que muestra cada vez menos virtudes, transformando en un capricho su justificación en el primer equipo  

Racing no llegaba pero en el desorden y los espacios que dejaba Lanús en su afán de ir a buscar el empate, Racing logra un aislado tiro libre faltando tres minutos y Alcaraz vuelve a patear un tiro libre (en el primer tiempo había ejecutado uno que pegó en el palo) y concreta el tercer gol (similar al que le convirtió a Colón) que termina por definir el encuentro.

Fue el triunfo de la necesidad en una preocupante realidad, porque aun entendiendo que había que ganar, la desesperación que muestra el equipo no permite pensar ni jugar bien y eso pasa a ser una lotería mas que una idea, por lo que hay que intentar encontrar la forma de hacerlo mejor con jugadores que además de poner ganas, puedan aportar experiencia en situaciones ardientes y decisivas como las que hoy vive Racing.

Ojalá podamos entrar a la Sudamericana, pero en el caso de lograrlo hay mucho que cambiar para realmente poder hacer un papel digno y que no solo sea por el mero hecho de participar “económicamente”.

Finalmente y como “hincha” me entristece que Lisandro López haya expresado que serán sus dos últimos encuentros con la camiseta de Racing, (no creo que vaya a jugar a otro equipo de la Argentina si decide hacerlo) porque el vacío será muy grande y si bien hoy el plantel cuenta con algunos integrantes que podrían ocupar su lugar de liderazgo llámense Arias, Sigali, Pillud o Cvitanich, ninguno posee raíces racinguistas por lo que  posiblemente debamos esperar algunos años hasta que por ejemplo, Rodrigo De Paul, decida volver a jugar en Racing.

Hasta pronto.

viernes, 26 de noviembre de 2021

La imagen de la decadencia.

Estoy seguro que todos pensábamos que frente a River íbamos a perder, porque si nos sucedió con mejores equipos, era bastante lógico que pasara con el que nos está representando ahora, pero no de esta forma tan vergonzosa, tan dolorosa.

Pero fundamentalmente no por lo que realizó River, sino por lo que NO hizo este Racing que fue un espanto y que sin rebeldía ni amor propio, se fue entregando mansamente a su rival, mirando como se lucía ante ellos.

Pero esto no es casualidad, es la consecuencia de un Racing Club que poco a poco se va convirtiendo en  la imagen de la decadencia, porque deportivamente fue dando pasos equivocados, que lo llevaron a perder sus valores y a dejar de lado la importancia de ir por la grandeza como institución, que hasta hace unos años tuvo al alcance de su mano.

Se sigue afirmando que Racing tiene un plantel competitivo, pero que la cruda realidad marca que de ninguna manera es así, porque si bien se llegó una final de torneo, el rendimiento ya arrastró a dos cuerpos técnicos y tiene en aguas turbulentas a un tercero, por lo que, lo que está por venir, asusta y preocupa, ya que todas las señales indican que el tobogán al que está subido parece no tener fin.

Recordaba que Gago en una de sus declaraciones dijo "Nosotros tenemos que contagiar a la gente con nuestro juego”, una hermosa frase de difícil concreción si sigue apelando a jugadores que no condicen con la misma, para que esa expresión se haga efectiva.

Un Gago que a través de la propuesta de anoche, mostró dudas e incertidumbre al presentar un planteo que parecía más una improvisación que algo ensayado y con cambios que llamaban la atención como el de Pillud como stopper, (cuando lo podría haber hecho Cáceres), Moreno reemplazando a Miranda, (debieron jugar juntos) y Lisandro López en el banco (su sola presencia es más importante que la de Correa, Chancalay o Copetti).

Y lo que tuvo que pasar pasó, porque después de un fugaz intento de presionar a River, donde Copetti tuvo la posibilidad de hacer un gol, todo duró hasta que el local se acomodó en el campo y a partir de ahí Racing comenzó a perder en todos los sectores, especialmente sobre la zona de Prado, donde Rojas hacía estragos.

El medio campo era superado con facilidad y la defensa ya no hacía pie ante los permanentes e intensos ataques riverplatenses y todo comenzó a depender de la noche que tuviera Arias, que tapó un par de pelotas difíciles, pero a los 30 minutos  Pillud va al suelo y pierde ante Fernández quien después habilita a Palavecino, que como siempre sorprende a todos los defensores y al propio Arias, y concreta el primer gol.

El tanto en contra llevó a Gago a volver a su línea de cuatro y para el comienzo del segundo tiempo envió a Lisandro por Chancalay, a Miranda por Moreno y a Orban que venía sin jugar desde hace tiempo por Fabricio Domínguez, pero todo se terminó de quebrar cuando a los 3 minutos llegó el segundo gol y a partir de ese momento un Racing impotente en todo sentido, pasó a ser un partenaire de un River que comenzaba a disfrutar de su mejor fiesta.

Un partido con una producción lamentable y un final que ubicó a Gago en un estado de situación complicado, al que debe encontrarle solución en los partidos que faltan para ver si puede remontar esta caída, sabiendo que caso contrario y posiblemente sin Sudamericana, a pesar de las promesas su permanencia en el cargo será un problema urticante para una CD que ya vive cuestionada.

El ánimo de los hinchas está peligrosamente alterado y el próximo lunes el estadio será una caldera, reclamando respuestas a un plantel que no las viene dando, a un técnico que sigue sumando derrotas y a dirigentes que deben responder muchas preguntas.

 

lunes, 22 de noviembre de 2021

Claroscuros de un Racing sin tiempo.

Racing pierde cuando juega mal y hasta cuando merece ganar, lo que genera un problema de difícil solución, porque si bien se han visto algunas mejoras, el equipo sigue teniendo imprecisiones y desatenciones que lo terminan complicando.

Ya estamos sobre el final y el tiempo que es escaso señala que se deben tomar determinaciones muy importantes en un plantel que durante este año no supo responder a las exigencias y si en algunos momentos generó cierta ilusión, no fue más que un sentimiento, fugaz, engañoso, porque ocultó la angustiante y triste realidad que envuelve a la mayoría de sus jugadores, quienes siguen sin poder superar anímicamente la primera situación negativa que sufre el equipo.

Entrenadores con conceptos distintos no han podido darle al equipo una idea de juego clara y  si bien Pizzi, en base a resultados, logrados fundamentalmente por el extraordinario nivel de Arias y la buena actuación de su línea de fondo, pudo llegar a jugar la final del torneo, la misma fue disputada de una manera inadmisible, dejando pasar la gran oportunidad para jugar la Libertadores, lo que origino el principio del fin que arribó después de perder el clásico.

Cuando todos pensábamos en un técnico que pudiera revertir esta situación, llegaron racinguistas de alma como Úbeda, Arano y Fleita, con el fin de dar una mano en un momento complicado, pero la aparente alegría del comienzo fue efímera y todo volvió a ser un desorden, con confusas intervenciones de los referentes a la vista de todo el mundo, demostrando que el síndrome de la derrota había hecho estragos en muchos jugadores, quienes por su propia incapacidad para superarse se fueron entregando sin luchar, sin rebeldía, lo que derivó en un derrumbe de lo mejor que  tenía el equipo, su fortaleza defensiva.

La desesperación llevó a la CD a elegir a Gago, un técnico sin mucha espalda para lidiar con un plantel destruido anímicamente y sin un rumbo claro, la idea de un Racing más ofensivo y de mayor asociación en el juego se puso en práctica rápidamente.

A la inversa de Pizzi, el juego ha mejorado pero no en los resultados y es sumamente difícil cargar con esa mochila para un técnico que venía con antecedentes negativos y para un plantel que no concreta lo poco que construye.

Así y todo y a mi gusto, la producción de Racing en el encuentro de anoche fue la mejor de la era Gago, porque se vio con más claridad lo que pretende el técnico, con movimientos y asociaciones que no se venían dando, con buena circulación de pelota y con un mejor estado físico,  que se reflejó en jugadores como Pillud de muy buena actuación, en Miranda, rápido, ágil y de buen rendimiento y en el chico Alcaraz, la figura de este Racing, quien además de lograr el gran gol de tiro libre, con su habilidad rompió líneas en la ofensiva, generó el penal que lamentablemente desperdició “Licha” y fue víctima de varias infracciones hasta salir lesionado.

Es realmente cierto que todo esto necesita de concreciones para ir ganando confianza y seguridad, pero cuando además de no ser preciso en lo que se gesta, como por ejemplo lo fue Lisandro, con una actuación errática y frustrante, se siguen cometiendo errores groseros como el que  llevaron a cabo Neri Domínguez y Gabriel Arias,  regalando entre ambos el segundo gol de Colón, que desordenó al equipo y lo destruyó mentalmente y así es muy dificultoso progresar.

Hay jugadores como Copetti, que se equivoca en los pases y controla mal, que además sufre esa posición de “wing” porque aunque gana alguna pelota larga la termina de mala manera, porque no es lo que mejor hace y entonces por momentos aparece como desorientado.

Lo mismo sucede con Correa que vive insinuando, pero nunca llega a convencer y Racing definitivamente necesita un hombre de peso en el área, que tome mejores decisiones, que se haga sentir más, sobre todo con esta propuesta que es más ofensiva y tiene más llegada al área rival, por lo que creo que Lisandro podría volver a ocupar esa posición acompañado por Cvitanich o por el mismo Copetti.

Con todo respeto quiero expresar lo que sentí viendo a Chancalay frente a Colón y es que en cada uno de estos encuentros tuvo un nivel bajísimo y en pocas las jugadas que inició bien, las finalizó casi siempre mal, digo esto porque quizás sufre algún proceso emocional cuando juega contra su ex club, situación que puedo llegar a entender, pero no aceptar.

Por último Gago y sus cambios, que a mi modo de ver siguen siendo en algunos casos contradictorios, aun entendiendo que él y sus colaboradores están a diario con el plantel, me llevan a preguntarme cuáles son los méritos que lleven a la cancha a Garré como un reemplazo que influya en el partido cuando salvo aquel partido que entró e hizo el gol, nunca le encontré virtudes positivas.

Pero respecto a Córdoba por Lisandro, sería irrespetuoso de mi parte decir algo sobre el chico, a quien prácticamente no lo vi jugar en reserva.

Finalmente pienso que sin dudas Racing mereció mejor suerte, pero sigue siendo un equipo de contrastes, con algunas luces que dejan ver una mejora en lo que respecta al juego y el aspecto físico, pero con muchas sombras en lo relativo al rendimiento en la mayoría de sus jugadores, que lo han llevado a vivir este presente con más penas que alegrías.

Claroscuros de un Racing sin tiempo, que obliga a Gago y a los dirigente a tomar decisiones definitivas ya que no le queda mucho plazo para seguir probando, porque el año se termina y hay muchos jugadores del plantel que por distintas circunstancias no tienen definido su destino futuro y eso no contribuye positivamente, porque lo único que consigue es alimentar el desinterés que afecta en el rendimiento. 

domingo, 7 de noviembre de 2021

El triunfo que necesitaban Racing y Gago.

Hacía más de diez años que Racing no conseguía ganar en esa cancha, lo que resalta la victoria de anoche en Tucumán, que además llega en un momento oportuno, ya que por la fecha de elecciones en el país, plantel y cuerpo técnico podrán tener un tiempo importante para trabajar en paz, buscando ajustar y reafirmar conceptos de la nueva idea de juego.

Idea que todavía está por verse concretada y sabiendo que los próximos encuentros, que no son nada sencillos porque deberá enfrentarse nada más ni nada menos a Colón y a River, Gago y el plantel deberán demostrarnos que están en condiciones de ponerle el pecho a estos desafíos, desde la inteligencia, la actitud, la concentración y el juego.

Porque si bien logró el triunfo, Racing tuvo un primer tiempo para el olvido, mostrando con su línea de cinco una imagen timorata, ante un rival que no se animaba a atacarlo y si lo hizo en dos o tres oportunidades, fue porque se dio cuenta que el medio campo, a mi juicio mal constituido, no solo jugaba mal sino que además no recuperaba ninguna pelota, por lo que llegar hasta la línea de fondo académica, era fácil, solo había que proponérselo, pero por suerte los tucumanos, que esta vez estaban más atemorizados a perder que la Academia, nunca fueron a buscar el partido y solo tuvieron acercamientos tibios.

Era ya irritante ver a un equipo con laterales y volantes, que se la pasaban tocando más para atrás que intentando construir en ofensiva, por lo que Sigali, Domínguez y Prado eran los poseedores permanentes de la pelota en ese juego anodino que exhibía Racing, donde solo Mena intentaba romper por la izquierda pero no recibía un pase correcto, hasta los 38 minutos cuando en la única jugada bien hilvanada por Rojas y Licha le permiten tirar un centro que recibe Pillud quien la devuelve al área donde el “chueco” vuelve a intervenir dejándosela a Rojas, que la termina con un débil remate a las manos de Luchetti.

La segunda mitad comenzó con el cambio de posición de Nery Domínguez, que se sumó a la mitad de cancha, lo que hizo que el equipo mejorara en el juego e intentara una búsqueda más intensa, la que tuvo su premio a los 14 minutos cuando Copetti sobre la derecha del área envía un centro pasado que recibe Mena de atropellada y la pelota le queda a Correa quien de media vuelta y de derecha la pone junto al poste izquierdo del arquero.

Cuatro minutos más tarde, un cambio de frente de Martínez para Mena, el incansable abanderado del equipo, le permite al chileno habilitar a Rojas sobre la izquierda del área y su centro se mete en el ángulo izquierdo que forman palo y travesaño, concretando el segundo y definitivo gol.

Dos goles que casi definieron el encuentro en ese instante y a partir de los veinte minutos comenzaron los cambios para darle aire al equipo, Fabricio Domínguez por Pillud, Alcaraz por Prado (volviendo a retrasar a Nery), Miranda por Rojas, Chancalay por Correa y sobre el final el chico Córdoba por Lisandro.

Racing pudo aumentar el marcador a través de Correa y sobre todo de Chancalay, quien es asistido por Fabricio Domínguez después de una gran trepada hacia el área, pero su remate pega en el palo.

Finalmente se ganó y era el triunfo que necesitaban Racing y Gago, para olvidar sus rachas negativas y como incentivo para tomar confianza, estímulo que espero les sirva para creer en sí mismos, para comenzar este tramo final del campeonato con otro espíritu, no solo buscando clasificar a alguna copa, sino también demostrando que Racing puede ser un equipo ordenado, ambicioso y con un juego que a los hinchas nos permita ilusionarnos.

Hasta pronto.

sábado, 30 de octubre de 2021

Distracciones que agrandan rivales.

No mereció perder frente a Defensa y Justicia, pero al igual que el encuentro anterior, cometió graves distracciones que lo llevaron a ser derrotado.

Gago de alguna manera ha logrado que el equipo sea más ofensivo, remate más al arco y tenga más situaciones de gol, pero esa buena intención que hay que acompañarla con jugadores que además de saber interpretarla, tengan actitud, carácter, compromiso y eso es responsabilidad absoluta del cuerpo técnico, que sigue sosteniendo como titulares a jugadores que vienen demostrando que no tienen el nivel para integrar el primer equipo.

Como Cáceres, que hace meses que es fácilmente superado, no ataca ni defiende bien y comete errores graves como el de ayer en el primer gol de Defensa y Justicia o Rojas, que comienza con ganas pero se va desinflando y termina desapareciendo.

Pero salvo algunos, el resto tampoco cubre las expectativas y entonces me preguntaba cuántos jugadores del plantel mantienen un nivel aceptable y pensaba en Arias, Sigali, Mena, Lisandro, agregando a Domínguez y quizás Moreno que fue en aumento, es decir poniéndole  ganas, seis jugadores de un amplio plantel, lo que hace que no sea tan difícil entender el lamentable año de este Racing.

Y no es sencillo encontrarle solución, cuando la mayoría de sus jugadores se desenvuelve en la mediocridad, realidad que quizás fue la que introdujo a Pizzi y a Ubeda en un laberinto sin salida y que   también puede arrastrar a Gago, quien anoche volvió a realizar algunos cambios poco entendibles, como el de Moreno por Neri Domínguez, cuando Rojas era el que menos rendía y Correa por Cáceres para que pase Martínez a la derecha, lo que derivó en un desorden general.

Después Pillud entró por Rojas, el equipo se  reacomodó mejor y el gol del descuento a través del penal que le hicieron a Copetti y que el mismo se encargó de convertir lo alentó a ir por el empate y con más ganas que ideas tuvo algunas situaciones para lograrlo, lo que hubiera sido justo.

Pero queda más que claro que Racing se ha convertido en un equipo vulnerable, con distracciones que agrandan rivales, incluso hasta los más débiles, mostrando una fragilidad de equipo que parece consumir a todo conductor que se atraviese en su camino, pero que espero Gago pueda afrontar desde la serenidad y la aparente sapiencia, buscando devolverle la confianza a este plantel en los pocos partidos que restan, aunque para tal fin debería tener bien claro quienes están más preparados física y mentalmente para plasmar en el campo de juego lo que él les transmite

Ojalá lo logre por el bien de Racing y de nosotros los hinchas, que ansiosos deseamos de una vez por todas reemplazar la mueca por una sonrisa.

Hasta pronto.

domingo, 24 de octubre de 2021

Una idea para comenzar a creer.

A traves de una nueva idea el equipo parece haber comenzado a visualizar el juego que no venia encontrando.

Una idea de juego que tuvo respuestas, sobre todo en el primer tiempo donde comparado con lo que se venia viendo, se pudo observar un crecimiento interesante, que los llevó a creer en ellos mismos, ganando confianza y fortaleza anímica.

En un medio campo donde se vio a un Rojas más activo y a Moreno y Martínez bien posicionados, tuvo asociaciones, posesión de la pelota y un par de situaciones que lo acercaron al gol, con remates del paraguayo y de Chancalay desde afuera del área que comenzaron a hacer de Brown la figura de Central.

Se veian otras ganas y esas ansias de demostrar todo lo que queria el técnico, hicieron que a los 30 minutos el equipo comenzara a agotar la poca energía que venía teniendo y de a poco se fue quedando sin batería, lo que permitió que Rosario equilibrara el partido.

En el segundo tiempo el equipo no fue el mismo y volvía a mostrar las dificultades y el poco resto físico de partidos anteriores, lo que le daba espacios a Rosario para llegar al arco de Racing y en uno de esos intentos, Infantino saca un remate que se clava en el ángulo, superando a Arias.

Parecía que se volvia a los viejos problemas, sin embargo lo pudo remontar a través de un centro de Lisandro que conecta Copetti de cabeza.

El equipo, quizás por no estar preparado para la intensidad que exigía Gago, tuvo un bajón físico y eso lo llevó a realizar cambios, que en algunos casos considero fueron errados y no tuvieron el rendimiento adecuado, como el de Piatti, en un momento donde se necesitaba más a alguien como Julián López, porque el equipo, sin Moreno y sin Licha, se fue desordenando, lo que lo llevó a desconcentrarse y a tener distracciones como en la acción posterior a un tiro de esquina, donde habia jugadores que miraban el piso, pensando en no se que cosa,  mientras Central movía la pelota para finalizar con un centro que Ruben se adelanta a cabecear, convirtiendo el segundo gol del local. 

Todo parecía derrumbarse, pero debo reconocer que esta vez Racing por lo menos no se rindió anímicamente y con actitud buscó el empate que sin dudas merecía y que casi consigue a través de Chancalay y Alcaraz, pero Brown se lo impidió.

Es evidente que nadie se alegra en la derrota, pero a priori esta primera presentación de Gago, deja algunas cosas positivas, aunque deberá ir viendo quienes se adaptan mejor a su sistema, que además de buen juego requiere exige una gran disposición fisica y la sensación es que el equipo parece carecer de la misma.

Sabemos que los resultados mandan, pero todos tuvieron su tiempo y este inicio nos deja un poco mas de esperanza que los dos anteriores entendiendo que en la oscuridad en la que transitaba el equipo, apareció una idea para comenzar a creer y que comienza a verse con claridad.


miércoles, 20 de octubre de 2021

Una idea que convenza fuertemente.

Una vez más este Racing volvió a decepcionar totalmente ante Unión de Santa Fe, en un primer tiempo donde el local, desde lo futbolístico y lo físico, literalmente lo pasó por encima, dejando nuevamente la triste imagen de estar entregado a la buena de Dios.

Mal posicionados y con una fragilidad que exasperaba, eran superados por derecha y por izquierda permitiéndole a Unión tener varias posibilidades de gol, las que no pudo concretar por las buenas intervenciones de Arias y porque la suerte estuvo de nuestro lado.

Solo Arias y Sigali se mostraban a la altura, pero el resto era una calamidad ya que no recuperaba y la pelota le duraba segundos en sus pies, por no saber qué hacer con ella, por malos pases o en las disputas físicas, con una única jugada a favor que fue la que tuvo Lisandro, quien superando a los centrales exigió por dos veces a un Moyano que respondió muy bien a sus remates.

Al final de la primera etapa la incógnita era saber cómo iba a hacer Racing para poder recuperarse de ese desastre de la primera etapa, donde la confusión era lo que predominaba en un equipo, que nuevamente por milagro terminaba con su arco en cero.

Úbeda, quien evidentemente vivía convencido de que con este “desorden” táctico  iba a llevar a ganar los partidos, después de 45 minutos que pudieron ser fatales, se dio cuenta de que el equipo necesitaba un volante central original y entonces por un inactivo Lovera, volvió el olvidado Julián López, tuvo continuidad como para ser evaluado de mejor forma, y que si bien no tuvo un gran partido, ayudó a que el equipo se reacomode  y empareje las acciones, con Moreno más adelantado y Rojas tirado a la izquierda,

De esa forma Racing le fue quitando el dominio al local y comenzó a exigir al arquero tatengue, primero ante un remate de Copetti, después de recibir de “Licha”, que desvia Moyano y que Rojas no puede finalizarla bien, después una pelota que roba Sigali y que termina en los pies de Chancalay pero su remate se va afuera.

A los 15 minutos Alcaraz reemplaza a Chancalay, pero a los 27 y cuando nadie lo esperaba, Unión logra el gol que no pudo conseguir en el primer tiempo.

Minutos más tarde Cvitanich entra por Lisandro y cinco minutos después Moreno que recibe sobre la izquierda, ve como Copetti va a buscar el área y le envía un centro combado que parece tocar el nueve y que sorprende a Moyano, convirtiendo el gol del empate  y casi lo pasa a ganar cuando Copetti, que estuvo más buscado, más activo y más confiado”,  en un centro de pecho lo deja solo a Cvitanich para que convierta, pero su toque pega en el palo.

Sobre el final Mena reemplazaba a Rojas y sobre el final en un centro del “Chueco”, Alcaraz casi logra el milagro, pero su cabezazo da en el travesaño.

Aunque el partido terminó con la sensación de que se pudo haber ganado, siempre la mochila carga el contrapeso de esos primeros tiempos. que lo único que consiguen es agrandar rivales.

Un empate en un encuentro que fue la despedida de Ubeda, Arano y Fleita, un cuerpo técnico que se fue despidiendo solo, ya que por los motivos que fueran, “su” Racing nunca dio muestra de alguna mejora, por el contrario siempre fue ganado por el desorden y la desorientación

Respecto a Fernando Gago que será el nuevo técnico a partir de mañana, como hincha le deseo lo mejor, pero como no creo en los proyectos, espero que a través de su personalidad y de su capacidad, pueda imponer rápidamente una idea que que convenza fuertemente a un plantel, que hay que volver a construir desde lo futbolístico y desde lo anímico.

Hasta pronto.

 

sábado, 16 de octubre de 2021

Racing necesita una revolución.

Por un alto grado de confusión futbolística, Racing ha pasado a ser un equipo sin respuestas anímicas y por consecuencia físicas, bajando rápidamente los brazos ante la más mínima adversidad.

A través de la desorientación, el desorden táctico y las flojas actuaciones de la mayoría de sus jugadores, Racing entra prontamente en un total estado de fragilidad, que lo lleva a darle infinitas posibilidades a sus rivales de turno.

Es una cruda verdad que se ve reflejada en cada partido, incluso de local, donde el estado de desorientación y la mediocridad parecen haber invadido a jugadores y cuerpo técnico, llevándolos a empeorar, hasta lo que se venía haciendo mal.

Lamberti de Platense, definió en pocas palabras lo que es hoy Racing, cuando  al final del encuentro dijo entre otras cosas “Es un equipo grande y tiene obligaciones, pero es un equipo partido, con cuatro defensores y el resto todos volantes ofensivos y delanteros, así que iban a dejar espacios”

Las caras y los gestos muestran el nivel de confusión general que deriva en el mal funcionamiento y que desde mi punto de vista me lleva a interpretar que algo está fallando entre Úbeda y los jugadores, porque es realmente incomprensible lo que hace el equipo en el campo de juego.

Sigali expresó que con este partido comenzaba una de las 10 finales para clasificar a una de las copas, pero Leo deberá entender que si lo de anoche es un ejemplo de todo lo que el equipo puede dar, no podemos tener esperanza alguna.

Es casi imposible sostener que todo está bien, cuando queda claro que el desempeño del equipo sigue siendo cada vez más pobre, con jugadores que no generan expectativa alguna y que ha llevado al desánimo a los pocos que, con su gran rendimiento, hacían que Racing rescate puntos que no merecía, y que desde hace algunos partidos podemos verlos muy irritados y hasta por momentos “sacados”, indicio de un fututo poco auspicioso si no se corrige a tiempo y el tiempo es ahora

Considero que en  lo futbolístico Racing necesita una revolución, porque el cambio debe ser brusco y total, no lento y gradual, pero para llegar a eso hay que tomar ciertas determinaciones que requieren audacia y valentía.

Simplemente como hincha, considero que uno de los técnicos que puede llevar adelante ese cambio es Gabriel Heinze, por sus buenos desempeños en los clubes argentinos donde dirigió, aun sabiendo que por su personalidad, no sea del agrado de todos.

Hasta pronto.

 


domingo, 10 de octubre de 2021

Un equipo ausente.

Al finalizar el primer tiempo me preguntaba que expresión podría utilizar para definir la actuación de este Racing de Úbeda, que demostró que lo que hacía mal el equipo de Pizzi, se podía superar haciéndolo peor.

Terror, horror, espanto, son algunas de las palabras que encajarían perfectamente en este equipo, donde ya es recurrente que salga a disputar los partidos distraído, desconcentrado, como pensando en otra cosa, solo esperando ver que hace su rival de turno.

El ser protagonista parece haberse borrado de la memoria, por eso Racing siempre da la sensación de ser un equipo ausente, que está en la cancha, pero es como si no estuviera, como sucedió en esa primera etapa, donde jugadores adormecidos solo miraban como un equipo práctico lo superaba física y mentalmente en todos los sectores y en todos los aspectos del juego.

A los 15 segundos el palo lo salvó de no ir perdiendo y a partir de ese momento se pudo observar como al equipo lo ganaba un desorden de tal magnitud, que si no fuera por “Chila” Gómez, en este momento estaríamos hablando de si Úbeda ya había presentado la renuncia, porque era inconcebible verlos no solo mal parados, sino sin reacción alguna para contrarrestar a los volantes y delanteros de Patronato que recibían sin marca en cualquier sector de la cancha y los superaban con una facilidad increíble.

Y mientras el arquero Ibáñez era un espectador de lujo, Gómez, se iba convirtiendo en la figura del partido, ya que seguía atajándose todo, incluso hasta un penal dudoso, Sigali se desdoblaba en su esfuerzo y “Licha” que sigue demostrando que es de una categoría superior, además de esforzarse era el único que sabía qué hacer con la pelota, pero no se puede jugar en soledad.

Racing no salía de su confusión y estaba sentenciado a perder por dos o tres goles en esa primera etapa, pero por suerte no ocurrió y eso le dio la oportunidad de replantearse lo que estaba haciendo espantosamente mal.

Y así como era cantado que el primero que la iba a “ligar” era el chico Viera, como si hubiera sido el único responsable de lo horrible que había jugado el equipo, también era evidente la entrada de Chancalay para tener por lo menos a priori, un jugador más importante en la ofensiva y un colaborador a la hora de defender.

Y como si continuaran los milagros Racing sorprende de entrada a Patronato con dos inesperados ataques que hizo que el partido cambiara en esos primeros tres minutos, en los que Chancalay tuvo mucho que ver, primero exigiendo a Ibáñez con un remate desde fuera del área y dos minutos más tarde, después de recibir un buen pase largo de Copetti, asista de primera y en gran forma a Lisandro, para que con un toque de calidad, que roza en el arquero, convierta el primer gol.

Era como despertar de la pesadilla del primer tiempo y ese golpe de efecto podía haberse convertido en la inyección anímica para llevar el partido hacia otro rumbo, sin embargo la necesidad de ganar y la falta de confianza que convive con este Racing, lo llevó a refugiarse cerca de Gómez buscando aferrarse a ese gol tempranero (lo peor es que lo hace mal).

Eso le permitió a Patronato retomar nuevamente el dominio del encuentro, logrando un empate que se puede decir, llegó de la forma menos esperada, porque fue a través de un remate débil y desde afuera del área, que sorprendió a “Chila” (según sus señas, por estar tapado) y parecía que todo volvía a darse a favor del local, pero la insistencia de “Licha” hizo que el equipo se adelantara en el campo de juego, aun quedando expuesto a los pelotazos sobre una línea de fondo que salvo Sigali daba muchas ventajas pero con un Chila que seguía respondiendo acertadamente.

Y en un partido que estaba abierto totalmente,  donde ya Pillud  había reemplazado a Cáceres, Prado a Galván y Lovera a Alcaraz, tuvo su premio faltando 10 minutos para el final, en una jugada en la que participan los tres ingresados, pero en la que también  interviene el participativo Chancalay, esta vez determinante al disputar una pelota con Ibáñez y desde el suelo enviarla al centro del área, para que un Copetti atento le gane de cabeza al central, concretando de esa manera el segundo y definitivo gol del triunfo.

Después unos minutos, Lisandro, que demostró una vez más que es el alma de este equipo por todo lo que transmite a través de su jerarquía, de su energía y de su esfuerzo, que conmueve a propios y extraños, le deja su lugar a Cvitanich.

Racing volvió a ganar después de ocho partidos, lo que sin duda a los hinchas nos alegra, pero todos sabemos que no nos puede hacer ilusionar, porque lo visto ayer sigue indicándonos que el triunfo fue más producto de una situación casi milagrosa y no de un trabajo donde haya indicios de cierta recuperación.

Hasta pronto.


lunes, 4 de octubre de 2021

Blanco fue el “blanco”

Detrás de este empate quedan las frágiles figuras de un equipo y su cuerpo técnico, que siguen sin encontrarle la solución, a este mal momento que vive nuestro querido Racing.

La felicidad era ver como los hinchas con su aliento volvían a darle calor y color al Cilindro, buscando respaldar al equipo con la esperanza de ese apoyo los ayudaría a mejorar su rendimiento, pero el mismo continuó repitiendo los aspectos negativos de este tambaleante presente y eso los llevó a expresar su bronca sobre el final del partido.

Y Blanco fue el “blanco” de las protestas, porque si bien en lo administrativo sigue mostrando un aspecto positivo, su gestión en lo deportivo viene decayendo cada vez más y no condice con las aspiraciones que debe tener un club que se denomine “grande”.

Al respecto y con el respeto que me merece Lisandro López, a quien admiro por todo lo que siente por Racing y por lo que nos entrega con su liderazgo y su pasión en cada partido, creo que, así como hace quince días declaró crudas verdades respecto al futuro del club, en esta oportunidad considero que no estuvo muy feliz al tildar de injustos los reclamos de la gente (quizás por su relación familiar y por no echar más leña al fuego), porque hay que entender que si una  Comisión Directiva, es responsable de lo bueno  (ejemplo la gestión administrativa que tiene ordenado al club) también lo es de lo malo (el último año y medio en lo deportivo) y hay que saber aceptarlo.

Racing sigue jugando muy mal y con jugadores desatentos desde el comienzo (esta vez no nos embocaron de casualidad), pero así y todo podría haberse quedado con el triunfo, si después del gol, centro atrás de Viera para que concrete Moreno, (el chico por lo menos se detuvo a pensar a quien pasarle la pelota) y ante un Estudiantes que estaba desorientado, hubiera sostenido a Lisandro, Neri y Alcaraz, pero aparentemente por dolencias debieron dejarle su lugar a Julián López, Chancalay y Correa, quienes con sus pobres rendimientos le hicieron perder la poca fuerza que tenía el equipo y eso contribuyó  al desorden que le costó el empate.

No creo que como expresó “Licha” solo sea el resultado de una mala racha, en mi modesta forma de ver es consecuencia de una falta de convicción en la idea, que los llevó a perder totalmente la confianza y a ser muy vulnerable anímicamente, condiciones difíciles de recuperar si no hay un mensaje de la conducción que convenza, el que por ahora parece estar muy lejos, tanto que hasta los pocos jugadores que venían respondiendo bien, por momentos parecen entrar en la confusión y perderlas, porque es muy difícil sostenerla individualmente, cuando la grupal no funciona.

Un reflejo de ello es la situación que se vivió anoche con Arias, cuando primero a Ramírez entrenador de arqueros y después al técnico, le señala problemas a corregir en el equipo, al igual que lo hicieron en partidos anteriores Cvitanich y Lisandro López, acciones que comenzamos a ver hace varios encuentros y que a la vista del todo el mundo, exponen a Ubeda y al resto de su equipo ante propios y extraños y que a mi modesto entender indican una gran desorientación y una ausencia total de liderazgo en la conducción.

Hasta pronto.

martes, 28 de septiembre de 2021

El desconcierto en su máxima expresión.

Este Racing quebrado mentalmente, partido a partido se viene entregando mansamente a su rival de turno y nos hace padecer en cada presentación, con el agravante de que esa fragilidad anímica ha contagiado a una defensa que no responde como lo venía haciendo y hasta Arias ha dejado de salvarnos.

Al igual que un castillo de arena se desmorona lentamente y los goles que antes no llegaban, ahora los recibe en cantidades, lo que nos retrotrae a un pasado que no deseamos que vuelva.

Esto quedó demostrado en la jugada del primer gol de Argentinos Juniors, donde desde el inicio de la jugada la desatención total se adueñó del equipo, para que Kalinski  y Cabrera desde la mitad de cancha y ante la mirada de todos, construyeran una jugada sencilla, que este último, después de saludar a Martínez que se abrió como diciéndole  “pase amigo”, termina fusilando a Arias.

Como si fuera un partido de esos que solo hay que ir para cumplir, ya desde los dos minutos Racing  volvía a mostrar esa la falta de concentración, de compromiso, y de rebeldía, que ratifica que la cosa es más que preocupante.

Las fallas son muchas y se vienen repitiendo, como por ejemplo la de seguir insistiendo con un solo volante de recuperación, acompañado por volantes que no generan nada de juego, pierden rápidamente la pelota y no ayudan a recuperarla, contribuyendo a un desorden que lleva a cometer errores, por lo menos llamativos en los cambios.

Desde mi punto de vista de hincha y con todo respeto, me voy a referir al cierto grado de confusión que vive el cuerpo técnico, que lo llevó a un alto grado de desesperación cuando decide hacer entrar a Viera (de la cuarta división, que leí jugó solo dos partidos en reserva) por Piatti (no por su salida),  si por hacerlo en un equipo perdido futbolísticamente y en un partido que era un infierno, buscando quizás que resuelva lo que Racing no consigue hace mucho tiempo, cuando es sabido que a chicos como él, se lo hace debutar cuando se va ganando, cuando hay un buen funcionamiento o de última de entrada.

Las declaraciones de Sigali y Miranda al finalizar el encuentro, no hacen otra cosa que confirmar que hoy Racing es el desconcierto en su máxima expresión, porque si bien  coinciden que el cuerpo técnico trabaja mucho, hacen hincapié en que no se encuentran los resultados porque no hay  funcionamiento, en que no saben cuál es la solución y en que hay que hacer una restructuración, es decir directa o indirectamente dejan explícito que la actual conducción no le encuentra la vuelta al equipo y no tiene claro que camino hay que seguir para salir de esta situación agobiante, lo que me lleva a pensar que, si no se tocó fondo, lo peor está por venir.

Nada parece funcionar, ni adentro ni afuera del campo de juego, por lo que a veces jugadores y cuerpo técnico deben sincerarse y decirse lo que sienten, aunque duela, ya que la sensación es que todos ellos se encuentran en un tobogán y en una vertiginosa caída a la cual, no saben como ponerle freno.

Es cierto que en este complicado cuadro de situación, si no se dan algunos resultados positivos, Úbeda aguante como técnico, pero lo real es que a la vista parece no encontrarse el DT adecuado para iniciar, como dicen los referentes del plantel, una restructuración que involucra la segura salida de algunos jugadores (hoy leí que Cvitanich anticipó la suya) y el arribo de otros, por lo tanto y aunque nos duela a los hinchas, creo que habrá que digerir como se pueda lo que nos brinde este equipo hasta el final del torneo.

Hasta pronto    

 

jueves, 23 de septiembre de 2021

La cruda verdad de “Licha” de cara al futuro.

Seguramente esa media hora inicial de la primera etapa fue de lo peor del año de Racing, que era la imagen de la impotencia, porque solo atinaba a mirar como este Godoy Cruz sin grandes figuras, que supo interpretar en poco tiempo la idea de su nuevo técnico, con intensidad y precisión, prácticamente lo “bailaba” y le convertía dos goles.

Racing no podía resolver el aluvión del  equipo mendocino, lo que generó la reacción de Lisandro López, quien visiblemente consternado le reclamaba a varios de sus compañeros una mayor actitud, con correcciones que debían venir desde afuera, pero que tuvieron que llegar desde adentro a través de su líder natural..

La bronca de “Licha” fue produciendo un cierto despertar, pero ya había pasado casi media hora, Chancalay habia reemplazado a Rojas lesionado y perdía dos a cero.

Nada hacía prever que la cosa iba a mejorar, pero por suerte antes de finalizar ese primer tiempo una pared entre Chancalay y Mena, finaliza con un buen centro del “Chueco” que  conecta Lisandro Lòpez de cabeza y marca el descuento, que fue como milagroso, porque ayudó anímicamente y le permitió cambiar para salir a disputar  la segunda mitad.

Con la idea de ir en busca de una mayor ofensiva, Cáceres, cada vez más flojo, le dejó su lugar al chico Alcaraz, pasando F. Domínguez como lateral para que junto con Mena, -por lejos el mejor jugador del equipo-, comenzaran a buscar desbordes  por afuera  que tuvo sus frutos a los 15 minutos en una jugada en la que intervienen los dos y que  Fabricio termina con un centro que  Copetti cabecea al gol.

Esto anímicamente le dio fuerza y más confianza al equipo, porque además Godoy Cruz ya no era aquel equipo intenso del primer tiempo y le permitió a Racing acercarse más al arco rival.

Había entrado bien Alcaraz, Chancalay fue creciendo y de sus pies salió la asistencia para que Copetti convierta el tercero pero Espínola le tapó el remate con su pierna.

Racing seguía estando más cerca, pero a los veinticinco minutos increíblemente vuelve a salir Licha, dejándole su lugar a Lovera, perdiendo el equipo no solo a uno de sus mejores jugadores, sino a quien con su jerarquía y presencia genera que sus compañeros tengan una mejor disposición y actitud en el campo de juego.

El partido comenzó a abrirse y minutos después una pelota que toma Ramírez sobre la izquierda, engancha hacia adentro y sigue sobre la línea del área grande paralelo al arco sin que nadie le salga a tapar el remate que se clava en el ángulo superior izquierdo de Arias.

Fue un duro golpe para Racing y el tres a dos parecía una sentencia, pero faltando pocos minutos Cvitanich es reemplazado por Correa, quien a los 44 minutos y de un tiro libre ejecutado por Lovera, también de cabeza vuelve a empatar el encuentro,  llevando el mismo a la definición por penales.

Y aquí comienza otra historia, que como digo siempre es un mini partido dentro del partido, donde juega mucho el estado de ánimo individual y donde la suerte a veces juega a favor y otras en contra, como anoche donde Arias que siempre atajaba algun penal no pudo detener ninguno y donde Copetti que siempre los había convertido esta vez no lo hizo.

Racing pasò de la vergüenza al decoro, pero la cruda verdad de  “Licha” de cara al futuro, dejó bien en claro que hay otros problemas más preocupantes que esta nueva eliminación, cuestiones que fueron bien descriptas por nuestro capitán en sus declaraciones al finalizar el partido y que deben solucionarse antes de fin de año.

Hasta pronto.

 

domingo, 19 de septiembre de 2021

Los cambios de Úbeda le dieron vida a Talleres.

Quizás como pocas veces en el año, Racing en el segundo tiempo parecía haber encontrado una mejoría en su juego, nada extraordinario por cierto, pero comparado con lo que veníamos viendo, se notaba una superación.

Pero el técnico con los cambios de Lisandro López y Darío Cvitanich se encargó de desarmar lo que estaba funcionando bien, quizás con la idea de  “cuidarlos” para la Copa Argentina, pero lo único que logró fue dejar en evidencia que por lo que generan, siguen siendo superiores al resto y eso implica que no deberían salir nunca, salvo por lesión.

El partido comenzó bien negativo para Racing, con un golazo de Santos a los tres minutos y con la inexplicable  infracción  de Copetti cuatro minutos después que deja al equipo con un hombre menos, lo que le permitió a Talleres hacerse dueño total del partido a través de la tenencia del balón, pero lo que a “priori” indicaba que podía venirse una goleada, no lo fue tanto, ya que si bien merodeaba el área, Arias no sufría demasiado.

Después de la media hora el equipo pudo salir un poco de ese andar desordenado y en  un desborde de Fabricio Domínguez  sobre la derecha,  este es frenado con infracción por Fèrtoli, ganándose una segunda amarilla (la primera por infracción a Sigali),  que lo lleva a la expulsión.

Esta situación igualó el encuentro a favor de Racing en cantidad de jugadores y en lo anímico y un par de minutos después tambièn lo hizo en el resultado, cuando Cvitanich era derribado en el área por un agarrón de Dìaz, que derivó en un tiro penal que concretó en gol “Licha” Lopez.

En pocos minutos era todo comenzar de nuevo y eso pareció golpear negativamente a Talleres y positivamente a Racing, que en el segundo tiempo salió a buscarlo con más decisión.

Con el cambio de Martínez por Sigali -lesionado en uno de sus pies-  Racing quiso ser protagonista  a través de una mayor actitud y durante 20 minutos fue el dominador del partido, ante un Talleres que no hacía pie y se veía desbordado, con un par oportunidades que pudieron haberle dado un nuevo gol, como fueron el remate de Fabricio Domínguez que desvía Herrera y el cabezazo de Alcaraz que devuelve  el travesaño.

Por lo menos se veía más circulación de pelota y más llegadas que en los últimos cuatro partidos, lo que ya es mucho decir, con el gran trabajo de Moreno y los buenos rendimientos de Lisandro Lòpez y Cvitanich, quienes con su experiencia y calidad pudieron hacerse dueño de la pelota y hacer crecer el equipo, que además trataba de desbordar por afuera a través de Mena/Rojas y de Cáceres /Fabricio D., llevando a Talleres a refugiarse en su campo.

Pero esto duró hasta que fueron reemplazados Darío y “Licha”, salidas que no se entienden,  ya que a partir de ese momento la Academia le dio a Talleres la posibilidad de equiparar el partido

Y a partir de los cambios Racing comenzó a declinar, el de Alcaraz que reemplazó a Cvitanich,  lo llevó a Lisandro a jugar de punta y entrar menos en juego, para finalmente terminar reemplazado por un Correa que continua sin preocupar a las defensas rivales.

Despuès Fabricio D. es reemplazado por un Garré intrascendente, que sigue sin desbordar ni patear al arco, mientras Rojas le deja su lugar a un Chancalay, que ha bajado llamativamente  su nivel.

Respecto de Cáceres y de Mena, el primero sigue sin ser aquel chico que con su enjundia y fortaleza en sus subidas por el lateral superaba a sus rivales y pisaba el área y el “chueco” a mi manera de ver, debería  decidir mejor en los centros y/o asistencias en sus desbordes e incluso decidirse a rematar al arco cuando la situación dentro del área lo amerita, como pasó ayer y no lo hizo. 

Mientras Fabricio y Matías Rojas, estuvieron más activos que de costumbre sobre todo desde la actitud que se les reclamaba y desde los aciertos en los pases, quizás por hacerlo al lado de Lisandro y Cvitanich, quienes “obligan” a jugar bien.

Sin llegar a realizar una gran tarea la visita encontró el triunfo sobre el final, cuando Enzo Díaz, baja una pelota después de un fallido rechazo y su fuerte remate se clava junto al palo izquierdo de Arias, logrando el segundo y definitivo gol , que al igual que el primero fueron, como se dice habitualmente, de otro partido.

Desde mi punto de vista, los cambios de Úbeda le dieron vida a Talleres y el posible triunfo se convirtió en una dura derrota, que marca una realidad que nos golpea muy fuerte a todos los racinguistas,  porque ya con la casi segura despedida del torneo, a Racing le queda un único objetivo para lograr un título, la Copa Argentina.

Por eso el miércoles ante Godoy Cruz es a todo o nada.

Hasta pronto.

 

martes, 14 de septiembre de 2021

El método de prueba y error.

Los hinchas de Racing estamos pasando por un estado emocional muy especial, donde solo la pasión por su camiseta nos lleva a seguir viendo a un equipo que nos aburre y deprime con su juego inoperante e inofensivo.

Pero como individuos resilientes, tenemos la gran capacidad de convertir esos momentos adversos en una fuerza anímica positiva, que vive en nuestro interior y nos dice que hay que seguir alentando,  a pesar de no encontrar una señal de cambio que nos ilusione.

Racing cambia técnicos, pero no cambia su forma de jugar y si bien cuenta con un sector defensivo de buen rendimiento (sobre todo el arquero y los centrales) el medio campo y la ofensiva han pasado a ser una zona de ensayo, donde Úbeda aplicando el método de prueba y error, pone y saca jugadores buscando encontrar a quienes puedan lograr una mejor generación de juego, lo que lamentablemente hasta ahora solo lo ha llevado a un peligroso estado de desorientación.

El empate de anoche sigue mostrando en mayor o menor medida lo mismo de siempre, como que buscando lo que no se encuentra, se llega a una confusión que deja ver con claridad lo que realmente se necesita.

Entonces vemos que un partido Moreno es el cinco solo, en otro comparte la zona con Miranda, aparece Fabricio Domínguez o entra Julián López, Lovera de casi titular indiscutido a jugar diez minutos, Chancalay es el goleador y cada vez lo vemos más atrás, Rojas sigue tan inexpresivo como su juego,  Correa es titular inamovible y por su displicencia parece que juega “a reglamento”, después lo acompaña Copetti que va al choque pero le rebota todo lo que le llega, así que ninguno de los dos rinde,  Garré fue el ángel y ahora parece demonio, Cvitanich que es importante entra de a ratos, Piatti parece estar afuera, Alcaraz solo cuando las papas queman y Lisandro López siempre es y será quien nos puede acercar un poco de ese juego que no aparece.

Hablando de  “Licha” López, ayer lo hizo en una zona donde evidentemente se sentía cómodo y casi sin marca, pero a mi gusto lo hizo de muy pegado a Moreno, quizás con la buena intención de estar más en contacto con la pelota y distribuirla mejor, pero por momentos fue impreciso en sus pases e intermitente en su juego, posiblemente porque esa posición si bien lo puede favorecer, le quita fuerza física para continuar acompañando la jugada,  por lo que a mi gusto y a mi forma de ver, rendiría más detrás del o los puntas.

Es cierto que Cvitanich está grande, pero dentro del área sabe más que Correa y Copetti y por lo menos debería tener una oportunidad ahora que Lisandro está de vuelta, después pediría a quienes más conocen sobre el tema, si me pueden “aggionar” sobre en que puesto rinde más Alcaraz, porque ya estoy confundido, tanto que me puse a pensar que si no es Darío, podrían probarlo a él de punta.

Una reflexión sobre un par de aspectos que involucra a los laterales, que ayer tuvieron una floja actuación, especialmente Cáceres, que da la sensación de no estar bien físicamente ya que no muestra las virtudes que lo llevaron a ser titular indiscutido,  disminuyó considerablemente su potencia para desbordar, se repite tocando para atrás y ha bajado notablemente su rendimiento en la marca.

Mena es siempre un tractor, pero muchas veces se desgasta y hasta queda mal posicionado porque no se entiende bien con quien juega delante de èl y eso tiene que ver con el problema de las asociaciones, los movimientos automatizados y el buen pase de sus compañeros, conceptos que por ahora en la ofensiva no se ven.

Una salida puede llegar a ser que Úbeda y su cuerpo técnico a través de sus convicciones, tomen una decisión definitiva en la elección de los jugadores que van a tener la responsabilidad de jugar en el medio campo y la ofensiva y le otorguen la necesaria confianza y responsabilidad para que sean titulares de aquí en adelante.

Hasta pronto.


lunes, 6 de septiembre de 2021

La costumbre de jugar mal se hizo hábito

A esta altura del año en Racing, además de la falta de una idea de juego de conjunto, se siguen sumando errores groseros al disponer de la pelota, tanto en las salidas donde se pierde fácilmente, como en los pases, deficientes, inesperados y a destiempo y un abuso individual cada vez más pronunciado por encima de lo grupal, es decir, las cabezas no están funcionando bien.

Todo esto en un equipo que se supone por lo menos debería tener automatizados sus movimientos y una idea más o menos clara de jugar, pero no sucede porque se los sigue viendo como desconcertados a la hora de tener la pelota o de realizar una acción, como sucedió anoche donde volvió a cometer, cada vez más agravados , los mismos desaciertos que viene repitiendo partido tras partido y si bien no puedo entender que les pasa a los jugadores, me llevó a pensar que en este Racing, la costumbre de jugar mal se hizo hábito.

Disociado como conjunto y desorientado futbolísticamente, solo se puede rescatar el aspecto defensivo, donde el excelente trabajo de su arquero Arias (anoche también lo hizo muy bien Gómez) y la buena tarea de sus defensores Sigali, Nery y Mena, le permiten seguir sosteniendo la valla en cero.                                                                         

Sobre el resto es difícil señalar buenos desempeños, porque da la sensación de que los jugadores que entran a jugar en el medio campo y la ofensiva, no pueden construir nada asociado y solo encuentran la solución en lo individual, que a veces puede tener éxito, pero que en la mayoría de los casos solo fueron acciones negativas para el equipo.

Respecto a los cambios quiero detenerme en la decisión de ubicar a Moreno como volante central para que sea salida y a Julián López más adelantado y/o volcado sobre la derecha, cuando las características de ambos jugadores indican que debería ser al revés y a los que a mediados del primer tiempo los reposiciona.

Pero simplemente me pregunto: si por mejor primer pase él confía más en Moreno como cinco del equipo, porque no ubica a su lado a otro tipo de jugador y no a Julián López, dado que se dan ventajas innecesarias al rival, como paso en ese tramo de desconcierto, donde Banfield jugó mejor y hasta pudo llegar al gol, que por suerte no consiguió.

Al comienzo del segundo tiempo Julián López, que no tuvo un buen primer tiempo, le deja su lugar a un Rojas que aunque puso un buen pase a Copetti, en general sigue sin superar sus flojas actuaciones, después con Garre por Chancalay continuó la búsqueda individual y la falta de ideas trató de encontrarlas con la entrada de Lisandro López por Piatti, que pareció darle al equipo una mejora, pero que terminó sin encontrar socios en su juego.

Faltando diez minutos Copetti a la cancha, por un Correa que continúa con su liviandad y evitando el roce por lo que no inquieta a los centrales rivales para finalmente y casi sobre la hora, Alcaraz reemplaza a Lovera, dejando en el banco a Cvitanich que podia darle alguna solución dentro del área.

Las deficiencias del equipo son expresadas por Úbeda más claramente a través de sus declaraciones, pero no se ven ni mejoradas ni corregidas en el campo de juego, donde la oscuridad cada vez lo envuelve más.

Es evidente que hay algo de fondo que no cambia y que sucede porque hay algo que interfiere entre los jugadores y el cuerpo técnico y solo se me ocurre pensar que esto lo pueden solucionar diciéndose la verdad, esa que duele pero que aclara.

Hasta pronto.

lunes, 30 de agosto de 2021

Más de lo mismo.

Daría la sensación que el cuerpo técnico de Racing parece haber sido cautivado por una especie de razonamiento “gatopardista”, el que señala que es preciso que algo cambie para que todo siga igual.

Es que es muy significativo que Úbeda, Arano y Fleita, no hayan mostrado todavía una firme señal de cambio no solo en la idea de juego, sino también en los intérpretes de la misma, sobre todo desde la mitad de cancha hacia arriba.

Desde hace tiempo Racing es como que está dividido en dos zonas perfectamente definidas por su rendimiento,  por un lado la defensa, que si bien comete algunos errores, en las como en el cabezazo de Izquierdoz, al que inexplicablemente nadie lo fue a marcar sabiendo que su fuerte es el cabezazo, tiene un aceptable desempeño con un descollante Gabriel Arias y por otro la zona de volantes, con rendimientos alarmantes, sin juego asociado ni coordinación en los movimientos, donde reina la imprecisión en los pases y en el control y con la impresión de que si se remata al arco, es como para terminar la jugada o sacársela de encima.

Eso provoca un desorden táctico en el equipo, que hace que en la defensa los centrales queden expuestos por los malos retrocesos de sus volantes y también de  los laterales, quienes muchas veces (sobre todo Mena) acompañan infructuosamente a una jugada ofensiva que no se concreta, dejando a sus espaldas espacios sin cobertura alguna.

Por ahora Racing es más de lo mismo, porque salvo Moreno, Miranda no termina de afirmarse en esa zona, Chancalay tiene sus días de confusión, Lovera, que por momentos utiliza bien su gambeta, no finaliza como se debe las jugadas y Cvitanich parece sufrir al bajar demasiado perdiendo eficacia en su juego, por lo que a Javier Correa, -al igual que le pasaba a Copetti- no le llega ningún pase como la gente, pero además no gana en la disputa física, no defiende la pelota y no la rebota bien.

En sus primeros partidos parecía que Ubeda iba acertando con los cambios y las posiciones, pero con todo respeto, creo que anoche nos los hizo bien, sobre todo en lo posicional, ya que Cvitanich es reemplazado por un Alcaraz que en lugar de jugar arriba, se sumó al barullo del medio campo y Chancalay por un Rojas, que tirado sobre la derecha no entró en juego y perdió las pocas pelotas que le llegaron.

Después Mariano Martínez por Miranda y sobre el final Coppeti por Lovera, quizás para jugar cerca de Correa, esperando el centro que nunca les llegó.

El punto de visitante frente a Boca puede llegar a ser valorado por ser de visitante y porque lo sigue ubicando cerca de la punta,  pero Racing sigue jugando a ganar solo desde lo argumental, porque en los hechos siempre termina defendiéndose cerca de su área para defender un cero que dura hasta que Arias mantenga su nivel superlativo.

Es realmente preocupante que a esta altura del año, aun con cambio de técnico, no haya un mejor entendimiento entre los jugadores, que no se sientan confiados para dar un pase, construir una jugada o entender un movimiento  y que todo dependa de acciones individuales que normalmente finalizan antes de pisar el área rival.

Este Racing de Úbeda, sigue mostrando los mismos problemas del anterior, los que parece aceptar cuando habla de lo que le falta al equipo, pero llama la atención que consciente de ellos, no realiza modificaciones en el sector que hasta ahora solo muestra un estado de desesperación tal, que lo lleva a realizar todo esforzado y de mala manera.

Hasta pronto.