lunes, 28 de noviembre de 2016

El partido perfecto con el resultado soñado.


Me sorprendió.
Obviamente deseaba, como todos los enfrentamientos con los vecinos, ganar, y como se dice habitualmente, de cualquier manera.
Pero realmente ayer Racing me dio más que esa mínima satisfacción.
Desde el primer minuto y con el aliento de los hinchas racinguistas que, como siempre, se hizo sentir durante todo el encuentro, Racing ejerció una gran presión sobre todas las líneas de Independiente, jugando en su campo y tratando de recuperar la pelota cerca del área, algo que al “rojo” lo alteró y lo desubicó de tal manera que no le dio posibilidad de tomarse un respiro, de hacer una pausa.
Además se dio algo importante, los jugadores que más veníamos criticando comenzaron a acertar en su juego y esa confianza le dio seguridad  al juego del equipo.
Todos tuvieron más participación, todos querían la pelota, y eso llevó al equipo a crecer de tal forma que, quizás, como hace mucho tiempo, llevó al rival más importante en la vida de Racing, a no poder hacer pie en ninguna sus líneas.
Creo que Racing jugó el mejor clásico de Avellaneda desde hace mucho tiempo, porque tuvo no solo actitud sino autoridad, presencia y dominio total del partido durante todo el tiempo, avasallándolo de tal manera que lo destruyó anímicamente.
Hubo dentro de un gran trabajo de equipo, jugadores que volvieron a ser los del 2014, como Bou y Aued, quienes realmente parecía que hubieran sido intercambiados por aquellos del Racing Campeón.
Sin dudas era un partido especial por lo que paso en la semana con las declaraciones de Orión, Álvarez y fundamentalmente las de Lisandro López, que sumadas a las de Zielinski, sin duda revolucionaron la vida interna del plantel lo que parece a la vista de lo sucedido,  trajo sus frutos.
No era lógico decir o escuchar, que el tirarse atrás contra Huracán era culpa del cuerpo técnico y de los jugadores, alguna de las dos partes tenía más responsabilidad que la otra, pero por suerte se vio que esta vez hubo coincidencia de conceptos para jugar el clásico, porque pudimos observar como nunca antes desde que asumió el “Ruso” como técnico, a un Racing que juntaba mejor sus líneas, que no se refugió en su área y que aún ganando siempre quiso más, aún desde los cambios, y eso fue muy positivo, por eso digo que me sorprendió.
Fue el partido perfecto con el resultado soñado, fue un triunfo que, como me dijo mi hijo, “vale y se festeja como un campeonato” y debe ser el punto de partida para que este plantel entienda que pueden ser protagonistas, porque hicieron un gran trabajo, como hace mucho tiempo no veía, donde lo que más me hizo sentir feliz, fue la solidez que mostró el equipo,  la categoría en el juego que impuso durante los noventa minutos y la seguridad con que disputó cada pelota.
Sabemos por historia y por haberlos vivido, que estos partidos son una bisagra anímica para el plantel, por eso este triunfo, sumado a la forma en que se logró, lo catapulta de tal manera que podemos confiar que en la Bombonera, Racing puede volver a realizar una gran tarea y nuevamente lograr un triunfo importante para seguir peleando arriba.

Hasta pronto. 


sábado, 19 de noviembre de 2016

Racing juega como el cangrejo.


Lo lamento si no coincidimos.
Pero no me digan que no sintieron lo mismo.
Siempre se ve venir lo que finalmente pasa.
Esa sensación no es casualidad, hay una causa que es la que provoca la consecuencia.
Los jugadores? El técnico?
No lo sé, pero alguien es responsable de esta puesta en escena.
Jugamos, sin desmerecer, contra un equipo que está con serios problemas y le dimos todas las posibilidades para que pueda surgir de ese abismo en el que se encuentra.
Por supuesto que me da pena Caruso, porque lo asocio con los momentos difíciles de Racing, pero esto es profesionalismo y yo quiero que Racing gane siempre.
Pero así es imposible.
Es una película que vemos casi todos los fines de semana.
Y menos mal que esta vez hubo 15 días para planificar esto que hoy tuvimos que observar.
Se le viene echando la culpa a Sava por el estado físico, pero me parece que no hay una idea clara del juego que quiere jugar el equipo, ni siquiera 30 minutos, por lo que todo eso queda fuera de lógica.
Aceptemos que el gol, es una jugada individual de Acuña y una gran intervención de Lautaro Martinez, pero no hay juego en este equipo.
Dar tres o cuatro pases seguidos es una hazaña.
Nadie agarra la manija.
Ni Romero, ni el “Pulpo” ni nadie...
Es todo en cuentagotas.
No me la tomo con Romero, pero se necesita más de él.
Mucho más.
Estoy con bronca porque a este equipo parece que le da lo mismo jugar con los últimos que con los primeros, pero no imponiendo su juego, sino dejando que lo dominen.
Así no.
Porque somos Racing.
Porque hoy perdimos dos puntos importantes.
Lamento lo de Sánchez, pero lo de Álvarez mucho no lo entiendo.
Un jugador bajo y que hace mucho que no juega de central no creo que sea más que Ortiz ( a quien borró por un solo partido mal jugado).
Hoy Aued jugó un flojo partido y sin embargo sigue allí.
Pero no voy a entrar e juzgar a cada jugador.
Realmente no tengo ganas, aunque el empate haya sido plancha, porque le dimos todas las posibilidades a Huracán para que llegue a la paridad y si lo lograba antes no se que hubiera pasado.
Me gustó Lautaro Martinez, pero siendo sincero conmigo mismo, creo que estos partidos alimentan la idea de Licha López de dejar el club.
Ni la toca muchachos…no le llega una pelota y tiene que bajar a defender.
Solo como un ejercicio, imaginemos a Licha en Boca, San Lorenzo, o River…
Se cansa de hacer goles.
Creo que Racing juega como el cangrejo, para atrás y eso me hace acordar a otrás épocas, a las que no quisiera volver.
Racing ha perdido la grandeza que tenía hasta que estuvo Milito y me preocupa el futuro.

Hasta pronto. 


domingo, 13 de noviembre de 2016

Que este amor no tenga divorcio.


A mis 73 años puedo decir que pocas veces he visto una demostración de amor, admiración y respeto, como la que se da entre Diego Milito y el hincha de Racing.

Realmente emociona la relación y las muestras de afecto del uno hacia el otro, que se pueden apreciar en cada gesto de un hincha, como en cada palabra de él, en expresiones que muestran el sentimiento más profundo por Racing, algo que se pudo corroborar en este más que merecido homenaje, realizado ayer en el Cilindro de Avellaneda, donde en el final Milito cantaba junto con los hinchas como uno más.

Es que eso es él, uno más de nosotros en la más pura expresión, por eso se da esa sentida relación, porque el vínculo que nos une es el verdadero amor por la camiseta y a partir de ahí todo es recíproco, tanto en la alegría como en la tristeza y esa transparencia del “Príncipe” en su sentir, es la que lo lleva al hincha a soñar con que continúe ligado al club.

Diría sin temor a equivocarme que hoy por hoy Milito podría ser lo que quiera en Racing, presidente, manager o técnico, pero aquí quiero hacer un paréntesis respecto a esa decisión, que obviamente no pasa por nosotros los hinchas, sino por lo que él decida.

Me gustaría de alma que fuera nuestro técnico en el futuro, pero con una mano en el corazón creo que es muy riesgoso, porque de las tres posibilidades es la más frágil y la que más fácilmente puede romper esta hermosa sociedad que se generó entre Diego y los hinchas, debido a los riesgos naturales que surgen del juego y los resultados partido tras partido.

Todos sabemos de su deseo de ser técnico y en el caso de que se siente en el banco de la Academia, los hinchas en general, que solemos ser exitistas, deberíamos ser tolerantes para con él y no desesperarnos en los malos momentos del equipo o por una mala racha, como pasó con otros (Costas, Basile y Sava) dado que sería muy triste presenciar la ruptura de este vínculo tan fuerte con la gente de Racing si la suerte no lo acompañara como DT.

Quizás exagero, pero como hincha y porque deseo de todo corazón que este amor no tenga divorcio, me inclinaría a que sea manager, desde donde puede delinear y transmitir con claridad lo que desea para el equipo u obviamente presidente, lo que sería un lujo para el club que él y nosotros amamos tanto.

Hasta pronto. 


sábado, 5 de noviembre de 2016

Dos zarpazos de la “Pantera”.


 Estos partidos son lo que seguramente te ayudan a poder encontrar definitivamente esos conceptos que aparecen solo por contados minutos, el juego, la solidez, la confianza que  le permite a los jugadores confiar sobre todo en ellos mismos para ser más pensantes y más certeros a la hora de tomar decisiones tanto en defensa como en ataque.

Racing tiene actitud, pero todo es apurado y entonces nunca se conjuga la idea del ritmo de juego que debería imponer, como cuando va en ventaja y lo que realmente sucede es que se termina todo mal para volver a empezar nuevamente, lo que lleva a un gran desgaste mental y físico.

Es cierto que esta vez y sobre todo en el segundo tiempo, hubo intención de hacer circular mejor la pelota, de hilvanar alguna jugada, pero lamentablemente la mayoría de las veces se finalizan de mala manera y ese es otro de los problemas a corregir, el último pase, el último toque, el centro a cualquier lado, todo consecuencia de la misma causa, la falta de confianza y la ansiedad desmedida.

En los últimos tiempos el equipo rosarino siempre nos complicó, más allá que en Avellaneda, pero hoy por suerte se rompió con esa mala racha en la que Racing no podía retirarse triunfante.

Newell’s Old Boys formó un bloque defensivo seguro y apostó a la velocidad de su único delantero y la llegada de sus volantes, dejando que la pelota la tuvieran los integrantes de la línea de fondo y cuando la recibía Oscar Romero o Acuña, los tomaban entre varios y la recuperaban rápidamente, sobre todo en la primera mitad, pero dos buenas pelotas, una del Pulpo y otra de Romero, le permitieron a Bou reencontrarse con lo que más deseaba, el gol y además con dos excelentes definiciones.

Y en la segunda parte, cuando Newell’s se abre en busca de del empate, Racing con el resultado a favor comienza a encontrar los espacios que anhelaba entre los volantes rosarinos y su línea de fondo, la que arriesgaba constantemente tirando la posición adelantada, lo que le permitió a la Academia contar con algunas situaciones que por apuro y por no pensar correctamente, terminan desperdiciándose.

Romero y el Huevo Acuña, tuvieron más libertad pero no jugaron un partido a la altura de lo que pueden dar, Aued mejoró su juego y el Pulpo González cumplió una buena actuación, mientras adelante me gustó Licha López y el trabajo de la Pantera Bou, que fue de menor a mayor con el valor agregado de su resurgir goleador.

Esta vez los cambios mostraron más ambición eso es positivo.

Sobre Romero quiero decir que siempre está en el eje de la discusión y aunque es cierto que reúne todas las condiciones para convertirse el conductor del equipo, solo lo dejar ver en cuentagotas, como pasó hoy con el pase del segundo gol y un par de pelotas que ubicó en el segundo tiempo, pero con eso solo no alcanza para ser el abanderado de un equipo que está pidiendo a gritos un conductor.

Racing volvió al triunfo con dos zarpazos de la “Pantera” pero en largos momentos su juego transita entre inseguridades y ansiedades, aunque hoy esas dos perlas de  Bou seguramente actuaron como ansiolíticos, para que el plantel, los dirigentes y nosotros los hinchas, podamos enfrentar lo que nos espera con mayor tranquilidad.

Pero debemos entender que una cosa es la necesidad de ganar y otra cosa es la seguridad de saber que hacer para lograrlo y como ejemplo, ya que estamos festejando el 49 aniversario del logro de la Copa del Mundo, que tuve la suerte de presenciar en el Centenario de Montevideo, digo que a ese a ese “equipo de José” lo íbamos a ver sabiendo que no iba a perder, una sensación que hoy me cuesta encontrar.

Hasta pronto.