domingo, 31 de marzo de 2019

“Muchachos, traigan vino EL CAMPEON ES LA ACADE!!!”

Días previos de angustia y de nervios.
Horas que parecían eternas.
Noche difícil la del sábado para conciliar el sueño.
Durante toda la mañana del domingo puse en la compu el video de la hinchada cantando “Muchachos Traigan Vino, Juega La Acade…”para darme más ánimo y para contrarrestar el nerviosismo y la ansiedad…
Pero a la hora del partido y con la fe intacta en este equipo, seguramente los corazones de todos los hinchas latían más rápidos de lo normal, el mío con cierto riesgo ya que carga con 5 bypass y 2 stends.

Era evidente que la cosa no iba a ser sencilla y así pareció de entrada, donde Tigre, que buscaba sobreponerse a la situación del descenso tomó la iniciativa, pero fueron solo los primeros cinco minutos, hasta que Racing, con paciencia, comenzó a adueñarse del partido a través de su mejor juego, tenencia y circulación, con volantes que aparecían en el área y creando situaciones de gol que le podrían haber dado la tranquilidad en el primer tiempo, pero que lamentablemente no se concretaban y eso le daba vida al rival.

En la segunda mitad era lógico que el local apostara a todo o nada y el encuentro se hizo más de ida y vuelta, pero Racing respondió con actitud y orden desde su arquero Arias, excelente como siempre, hasta Licha, dejando todo en cada pelota.

Y en una jugada aislada que comienza de contra con Lisandro, llegó el gol de Solari y a partir de ese momento se abrió definitivamente, con Tigre apostando a más delanteros y Racing buscando aprovechar las pasibilidades para salir de contra como la que llega Saravia al fondo frena y se la ubica en el pecho a "Licha" que con clase busca definir por sobre el arquero pero el travesaño le niega lo que hubiera sido un gran gol.

Tigre también tuvo lo suyo, pero la defensa respondía bien a esos ataques

Y ya sobre el final la pantalla marca gol de Unión y parecía que todo se daba como uno deseaba, pero por la emoción que seguramente transmitía el banco de Racing, el equipo comenzó a perder cierta serenidad buscando que el tiempo corra más rápido en lugar de pensar que hacer cuando tenía la pelota.

Pero Pitana adicionó 6 minutos ¿...? y en el otro partido también.

De pronto en el banco académico comenzaron los festejos y puso más tenso a los jugadores, tanto  que "Licha" López tuvo que intervenir para que se calmaran y dejaran los mismos para el vestuario ( siempre ubicado este capitán de tormentas ).

Defensa había empatado y seguían dándole más minutos de lo acordado y Tigre aprovechó ese desconcierto para empatar también.

Finalmente y después de tanto sufrir, llegó el esperado fin del partido con el sueño cumplido.

Abrazo interminable con mi mujer, pensando en mi viejo, agradeciéndole esta hermosa herencia racinguista, el  llamado de mi hijo, la comunicación con mi hermano, mensajes de mis sobrinos, de toda una familia racinguista que sufre y se desvive por la Academia, pero que ahora estaba de fiesta.


La alegría me desbordaba por completo porque Racing me brindó el mejor regalo, en un momento importante para mí, ya que hoy 1 de abril, cumplo 76 años y es la primera vez que coincide con un título de campeón, así que doble festejo. (Perdonen por la referencia)

Una de las cosas que más me alegró, fue que Licha pudo hacer realidad su ilusión, por todo su sufrimiento, su  lucha, su entrega y su liderazgo que contagió a todos sus compañeros para llegar a lograr este trofeo que nunca había podido conseguir con su querido Racing.

Por supuesto también me pone feliz que el "Chacho" Coudet, haya logrado su primer campeonato, por su forma de ser, por su transparencia y por haber logrado transmitirle al plantel no solo su idea de juego sino su mensaje claro para hacer real esa unión interna, de donde brotó la fuerza anímica necesaria para superar escollos y situaciones negativas camino al objetivo logrado.

No pude ponerme a escribir. Solo disfrutaba de la felicidad de los jugadores y de los hinchas en las calles, en el Obelisco, en todo el país, la llegada del micro, la locura total al grito de

DALE CAMPEÓN!!!

El domingo en el Cilindro es tiempo de los hinchas, de la alegría, del reconocimiento a todo este plantel y a su cuerpo técnico, con las tribunas colmadas, una fiesta donde se escuchará entre otras canciones el “Muchachos Traigan Vino, Juega La Acade…” aunque quizás debería decir...

“Muchachos, traigan vino EL CAMPEON ES LA ACADE!!!

Gracias Racing de mi vida!

Hasta pronto

domingo, 17 de marzo de 2019

“No hay victoria sin sufrimiento" (*)

El comentario lo hubiera podido titular “Minuto para triunfar”, parafraseando con el nombre de aquel programa de la tele conducido por Marley, ya que el gol de Lisandro López coincidió en todo con el título del popular espacio, porque su tanto resultó ser el que finalmente le dio el triunfo a Racing.

Pero el partido en realidad tuvo, dos tiempos totalmente opuestos entre sí, donde se pudieron observar dos facetas bien disimiles.

Una primera parte que mostró un equipo con tenencia de pelota, llegada por los costados de los marcadores de punta, un medio campo activo donde sobresalía Nery Domínguez ubicando excelentes pases entre líneas y una defensa sólida, que además del logrado por “Licha”, generó varias situaciones de gol que lamentablemente no se pudieron concretar, amén de un penal a Zaracho sin pelota, que Rapallini ignoró,  lo que le hubiera aportado la cuota de tranquilidad que después no tuvo.

Porque justamente en la segunda mitad se pudo ver todo lo contrario, porque Racing le entregó la pelota al rival que salió a jugar más adelantado, con la extraña sensación de que no quería atacar, salvo esporádicamente y con gruesos errores en los pases, lo que fue poniendo cada vez más nervioso al equipo hasta llegar a parecer cansado, con jugadores que les costaba pensar cuando se tenía la pelota.

Y entonces comenzó a relacionarse con la angustia, porque Racing las pocas que tuvo en ataque no supo resolverlas y Belgrano, que tuvo un par de oportunidades, por suerte las finalizaba mal y terminó tirando pelotazos al área donde podía pasar cualquier cosa, ya que solamente había un gol de diferencia, pero por suerte seguimos teniendo en Arias un arquero que no se deja dominar por los nervios, que sí se podían notar en sus compañeros y transmite seguridad en cada intervención.    

Que fue lo que pasó en el entretiempo para que el equipo realice todo lo contrario y solo se dedique a patearla para arriba, con jugadores que no daban bien dos pases seguidos, que no levantaban la pelota en los tiros libres, que arrancaban para un contragolpe y se frenaban para volver hacia atrás porque nadie acompañaba.

Fue algo raro pero sigo pensando lo mismo que escribí en la nota anterior y es que la presión de estar a punto de ser campeón, aunque falte menos se siente cada vez más y eso no es tan fácil de sobrellevar, quizás “Licha” es el que más se sobrepone a la misma, a través de su entrega sin límites, de su sentimiento expresado en ese llanto, de su lucha y de su amor incondicional por esta camiseta, todo lo que conlleva a entender porque es el guía, el líder, para orgullo de todos nosotros, los hinchas de Racing.

Pero en esos segundos cuarenta y cinco minutos, salvo Arias, que guarda esa compostura de tipo tranquilo, el resto del equipo cambió la calma por la lucha y despareció el juego que había conseguido en el período anterior, volviendose todo desordenado y errático, 

Lisandro López se esforzaba en vano  buscando que sus compañeros se serenaran, se ordenaran y entonces él también terminó entrando en esa tónica,  por lo que evidentemente el problema de los jugadores de Racing, era con ellos mismos.

En general todos habían bajado mucho su rendimiento, Cvitanich en solitario buscaba generar una infracción para un tiro libre, Zaracho ya intermitente, trataba de aparecer en algún que otro contrataque pero ya se preocupaba más por marcar, “Pol” Fernández parecía desentendido del partido, Solari comenzaba a confundirse y Dominguez sumaba más infracciones que buenos pases, Sigali mejor que un Donatti que tuvo algunas fallas al querer salir jugando, Mena alternaba buenas y malas y Saravia, me imagino, debió haber jugado el encuentro entre dos posiciones contradictorias, la de estar cerca de consagrarse campeón, y la sentir que empujaba al descenso al club que lo formó, circunstancias donde muchas veces lo emocional desplaza a la obligación profesional.

Los cambios de Cardozo por Solari y Cristaldo por Cvitanich, buscaron más oxígeno que juego, más aguante que creación, incluso el del chico López por un “Licha” contrariado, porque como gran capitán, no quería abandonar el barco.

Pero todo sirvió para que este triunfo se convierta en un resultado muy importante, para que “Chacho” reciba su primera gran ovación y para que ahora, que ya sabemos que acaba de perder Defensa y Justicia, Racing tenga la oportunidad única de ganar en Victoria y consagrarse una fecha antes, campeón  de la Superliga.

Pareciera que para el hincha Racing “no hay victoria sin sufrimiento” y seguramente a partir de este fin de semana nos colmarán los nervios y la ansiedad, esperando la victoria que nos permita verlo campeón antes del final, para que la fiesta grande sea en el Cilindro en la última fecha.

Por eso es tiempo de todos  los hinchas, los que van a la cancha si hay visitantes, los que lo ven por la tele o los que lo escuchan por radio, todos uniendo fuerzas con el aliento, con la mente y con el corazón, para que este equipo sienta el respaldo anímico que le permita ganarle a Tigre y lograr una campeonato más para felicidad de todos los racinguistas.

Hasta pronto.

*(Frase de J. R. R. Tolkien,)

domingo, 10 de marzo de 2019

Un punto puntero.

Es evidente que no es fácil ser puntero durante casi todo el torneo, porque la presión va en aumento a medida que el campeonato está llegando a su fin.

Una presión que no solo es de los hinchas, sino que se suma a la que sufre cada jugador y no todos están preparados para sobrellevar esa fuerza, que como en el caso de hoy afecta los sentidos, logrando que la mente se nuble y cuerpo no responda.

Y creo, no es casualidad que suceda lo de Cardozo a pocos minutos de comenzado el encuentro, donde nada raro había pasado y se supone que a esa altura todo está tranquilo todavía.

Por supuesto que uno no está dentro del campo para conocer los motivos, pero jugadores con tanta experiencia en su espalda, no pueden reaccionar de esa manera irresponsable, porque si lo hubieran expulsado, como a mi parecer lamentablemente correspondía, le hubiera costado al equipo jugar con uno menos casi todo el partido.

Racing no había comenzado mal ante un Colón que se había plantado en la cancha con un planteo defensivo y con mucha agresividad y concentración en el medio campo, buscando cortar los circuitos de juego que normalmente nacen en los pies de Marcelo Díaz.

Pero, en mi forma de ver, esa acción de Cardozo comenzó de poner nervioso al equipo, que se desconcentró totalmente y en ese primer tiempo Racing fue la sombra de un equipo que quiere ser campeón, porque se distrajo demasiado, se dejó anticipar en todas las pelotas y le falto la cuota de actitud que debe mostrar quien lidera el campeonato y es el principal candidato al título.

Colón, aprovechando esa incertidumbre se fue agrandando anímicamente y con una gran entrega física logró que Racing cometiera errores groseros como el de Mena en el penal, lo que le permitió ponerse en ventaja, que como estaba jugando, todos pensábamos que nunca íba a remontarla.

Ver a este Racing en esa primera mitad nos remitía a épocas pasadas, porque salvo Arias, que no tuvo mucho trabajo, no se observaba nada positivo en el campo de juego, ninguna idea, nada que pudiera darnos la esperanza de empatar el partido.

Era obvio el cambio de  Solari por Cardozo, porque seguramente se sintió muy mal por lo hecho y porque además no podía tocar a ningún adversario ya que hubiera sido expulsado y al comienzo del segundo período ya se pudo ver a un equipo que si bien no encontraba claridad cuando llegaba al área, por lo menos había cambiado la actitud, se plantó en la mitad de cancha y salvo una jugada aislada por un error de Díaz y un tiro libre Zuqui, que Arias desvía en gran forma, los sabaleros que se veían agotados, no pasaban la mitad de cancha.

Y entonces llovieron los centros al área de los santafesinos, pero así era difícil porque no había jugadores altos que pudieran superar a los defensores locales y cuando todos esperábamos a Cristaldo por algún volante, Coudet ubica a Ríos por Saravia para que se tire atrás y pueda encontrar la forma de conectarse con “Licha” y Cvitanich.

Lo de Colón ya se emparentaba con el título de una vieja película llamada “Los cuatrocientos golpes”, porque cortaba el juego con infracciones a cada rato, algo que incluso llevó a Lisandro López a participar de una situación en la que normalmente no acostumbra a entrar, que le costó la amarilla, la que marca el nerviosismo que existía dentro del campo.

“Chacho” con cierta lógica, envía a Donatti a jugar dentro del área, porque era la única forma de poder encontrar alguna posibilidad de empate, buscando romper por los costados con Mena y con Solari, y así pasó, cuando este último, en una de sus tantas subidas, lanza un muy centro que cabecea Donatti, no se si la toca el arquero, pega en el travesaño y el rebote lo recibe Cvitanich que clava el empate.

Con ganas y nuevas fuerzas anímicas Racing siguió buscando el triunfo que no llegó, pero que quiso hacerlo, incluso en el descuento exagerado de 7 minutos que dio el árbitro.

Este es un empate que por lo menos en mi caso, festejo como si hubiera ganado, porque como ya  escribí en alguno de mis comentarios,  que los empates son más que nada estadísticos porque casi siempre marcan a los equipos en lo anímico y hoy estoy seguro que Colón lo debe vivir como una derrota y Racing como un triunfo.

Este es un punto puntero, porque en un partido que prácticamente no teníamos nada para rescatar el empate le permite a Racing seguir siendo único líder del torneo aunque gane Defensa y Justicia, depender de si mismo para lograr el título y en la suma final hacerle ganar el campeonato.

Hasta pronto. 



lunes, 4 de marzo de 2019

Un triunfo para dos alegrías.

Sabemos bien que tipo de rival es Estudiantes de La Plata y aunque es cierto que está muy por debajo de lo que marca la historia, siempre fue complicado enfrentarlo.

Y por esa diferencia de actualidad entre los dos equipos, el partido se dio como se esperaba, con un Racing que durante los primeros cuarenta y cinco minutos, ejerció un dominio absoluto, pero no podía generar muchas oportunidades de gol porque Estudiantes se cerró en su campo y solo buscaba  sorprender a la defensa académica, con algún pelotazo largo.

Mientras Racing con paciencia intensificaba el juego por los costados pero le costaba crear alguna jugada clara, probó Díaz desde afuera del área, estuvo cerca Zaracho con un cabezazo, lo tuvo Lisandro López, que creo que más que al arco, tiró más un buscapié paralelo a la línea de gol para que alguien la empuje y también Mena, pero que tapó Andujar.

Todo esto hasta que, después de más de una docena de toques, Domínguez, que acompañaba la jugada lanza un centro desde la derecha, pelota que en el área recibe Cvitanich y en un gran movimiento la lleva hacia su derecha para después, con un disparo cruzado al segundo palo, sentencie al arquero “picha”, convirtiendo un gran gol, que ratifica su muy buen momento y confirma el gran acierto que ha sido su incorporación.

Es cierto que en esta primera parte se contó con la suerte que parece acompañar a los equipos que están para campeón, porque después de disputar una pelota cerca del área, Castro saca un disparo que creo se desvía en Saravia, pega en el palo derecho, pasa por detrás del sorprendido Arias y sale por el costado izquierdo del arco.

Hubiera sido injusto porque Estudiantes fue un rival que prácticamente no cruzó la mitad de cancha y salvo este aislado intento nunca inquietó al arquero racinguista, pero el fútbol es así.

Es natural que siempre se espera la reacción de un rival que va perdiendo y el comienzo del segundo tiempo el equipo platense salió un poco más buscando equiparar el juego, dándole a Racing cada vez más espacios para encontrar nuevos intentos ofensivos pero volvía a elegir mal el pase final y eso hacía que no estuviera tan seguro el resultado respecto a lo que era el partido, porque cualquier falla en el fondo posibilitaría al rival a encontrar el empate.

Racing tuvo un par en los pies de “Zaracho, una de de  Licha” y otra en una jugada individual de Fernández, pero Estudiantes también estuvo cerca a través de Albertengo y la “Gata” Fernández, pero por suerte Racing cuenta con Gabriel Arias, arquero de equipo grande quien con su serenidad, responde con seguridad  las pocas veces que le llegan.

Hoy es para destacar el trabajo de Nery Dominguez, de lo mejor del partido, dado que además de cumplir en gran forma su trabajo defensivo, su buen manejo y su claridad le permiten soltarse y acompañar muchas veces los avances, como sucedió en el ya referido gol del triunfo y junto con el “Flaco” Donatti, le dieron solidez a una línea de fondo que tuvo a Mena más regular que Saravia, quien sigue estando muy activo a la hora de atacar y colaborar en la ofensiva,  pero que ha bajado un poco su nivel a la hora de marcar.

El medio campo sigue respondiendo en gran forma con este Marcelo Díaz que es un lujo verlo jugar, por su ubicación, sus movimientos para ser receptor de una descarga, su visión de juego y esa capacidad para el pase que clarifica, entregándola siempre redonda y a buen puerto, con un Cardozo recuperado, reencontrándose con ese nivel que nos entusiasmó tanto al llegar al club, con  un “Pol” Fernández que muestra buen manejo, pegada y claridad, pero también ciertas intermitencias y con un Zaracho que es para destacar, que crece partido a partido y que en el segundo tiempo, cuando Racing parecía haber abandonado un poco la presión y el dominio absoluto, se hizo cargo de la conducción y con su cambio de ritmo y su habilidad logró romper líneas, siendo el artífice de la mayoría de los avances, además de ser el volante que más veces pisa el área rival con posibilidades de convertir.

Y por último Lisandro López y Cvitanich, los “viejitos piolas” que nos ofrecen toda su profesionalidad a través de su capacidad, actitud, solidaridad e inteligencia, en un nivel que sorprende para bien a propios y extraños.

Los cambios mostraron a Cristaldo más certero que Solari, que parece haber perdido cierta seguridad con la pelota, quizás por haber estado relegado en estos últimos encuentros, mientras el chico López, si bien jugó pocos minutos para juzgarlo, sigue exhibiendo esa serenidad y claridad al momento de  recibir la pelota y jugarla.

Este fue un triunfo para dos alegrías, porque Racing sigue siendo líder de la Superliga, sin pensar en el partido que debe Defensa y Justicia y porque a cuatro fechas del final se aseguró la clasificación a la Libertadores del 2020.

Hasta pronto.