jueves, 22 de diciembre de 2016

Cocca, un "Blanco" seguro.


En este último año la Comisión Directiva de Racing no pudo encontrarle la vuelta a la elección de un entrenador, que tenía que reemplazar a Diego Cocca después de su buena tarea en su año y medio como DT, donde logró un campeonato y le dio al club la posibilidad de participar en 2 copas Libertadores.

El fracaso en la designación de Sava y Zielinski, quedó expuesto cuando, por los motivos que fuera, el primero fue despedido después del primer semestre, habiendo realizado la pretemporada y su reemplazo renunciando después del último partido de este que está por finalizar.

Esas dos decisiones dejaban muy mal parado a Blanco y Cía., y esta vez no se podían equivocar, es decir tenían que dar un golpe de efecto, por eso decidieron ir nuevamente por Coudet, ya libre, un técnico que sin lograr ningún objetivo final con Rosario Central, estuvo cerca  y marcó un estilo ofensivo agresivo, que gustó a propios y extraños.

No dejó de ser un amor efímero, una rara situación y  por demás incómoda para nuestros dirigentes, cuando el “Chacho” desechó su llegada a Racing lo que sorprendió a todos y dejó al Presidente y dirigentes, bastante mal parados frente al futuro deportivo y político, porque también se juegan su continuidad como tales.

Por lo tanto en el arma, les quedaba un solo cartucho para dar en el blanco, porque las demás alternativas volvían a llenar los casilleros de las apuestas, que no tiene nada de malo, porque recordemos que Cocca, de alguna manera también fue una apuesta en aquel invierno del 2014.

No podían volver a equivocarse y el esfuerzo había que hacerlo, aún sabiendo que ambas partes dejaban de lado los códigos y la ética que nunca debería perderse, porque no estaba del todo bien quitarle un técnico a un equipo que estaba planificando todo para intervenir en la Copa Libertadores.

Pero sabemos que el mundo del fútbol es esto y así como muchas veces se despide un técnico sin cumplirle el contrato, también se lo va a buscar aunque este ocupado en otro equipo, por eso no debemos quejarnos si en algún momento nos quitan un técnico porque tiene una mejor oferta.

Y el  Presidente fue por Cocca, un"Blanco" seguro, ya que le permite descansar más tranquilo y de alguna manera cubrirse las espaldas con alguien que le volvió a dar al hincha después de 13 inestables y sufridos años, la posibilidad de gritar nuevamente ¡Racing Campeón!

Cocca es alguien a quienes los hinchas de Racing respetamos y agradecemos, porque realizó un excelente trabajo junto a aquel plantel que lideraban Diego Milito y Sebastián Saja, una fusión que los llevó al éxito, combinación que hay que volver realizar, pero ahora con algunos nuevos y con otros viejos intérpretes, confiando que con él se podrá restablecer el orden en ese vestuario tan cuestionado, para que nuevamente de sus frutos en el campo de juego, por lo que solo nos queda respaldarlo con el aliento de siempre, pero también con mucha paciencia, porque sabemos que nada es igual después de 2 años y medio.

Finalmente digo que estoy esperanzado porque con Cocca el club ha tenido, aún con algunas determinaciones equivocadas, una importante evolución, algo que puede seguir alimentando a través de sus nuevos conocimientos adquiridos.

Hasta pronto. 


lunes, 19 de diciembre de 2016

Un entrenador fiel a su idea.


Después de haber finalizado el partido con Unión, se escuchó decir a Blanco que de ninguna manera se iba Zielinski y al "Ruso" espresar “No sé por qué hablan de mi salida”. 

Pero los jugadores no dijeron nada sobre el DT.

Parece que este plantel no comulgó con ninguno de los dos técnicos que pasaron en el corriente año y esto lleva a una seria reflexión sobre la elección del futuro responsable técnico por parte de la dirigencia, pero también por parte de los jugadores que debieran entender que se deben al club y al conductor que contrate la Comisión Directiva.

Hubiera sido más transparente expresarle al presidente Blanco que no estaban de acuerdo con la contratación de Zielinki o de quien fuera y no esconderse detrás de falsas actuaciones para condenarlo anticipadamente al fracaso.

Por lo menos esa era la sensación que dejaba el equipo en la cancha, al margen de los errores tácticos o en los cambios que se le podían objetar al técnico, porque había jugadores que parecían hacerlo a desgano.

No pongo en tela de juicio lo que sienten muchos jugadores por Racing, pero a veces se comete el error de creer que porque se ganó un campeonato, tienen derecho a decidir por el futuro del club, tomándose atribuciones que no le corresponden.

Pero respetuosamente digo que, tanto Sava como Zielinski también tienen su cuota parte de culpa, ya que por los motivos que nunca se llegaran a conocer, jamás pudieron plasmar por largo tiempo los conceptos futbolísticos por el cual los contrataron, terminando en algo inexpresivo que nunca llegó a convencer, sin darse cuenta que el final sería el mismo, con  la diferencia de que si lo hubieran hecho, por lo menos su impronta hubiera quedado expresada, es decir, yo soy esto.

Como todo técnico que trabaje en Argentina, conoce y tiene estudiados a todos los jugadores de los distintos equipos que disputan los distintos torneos, es inaceptable que cuando llegan a un club digan que no sabían con que se iban a encontrar, así que a partir de allí lo único que me gustaría es que tenga la valentía de ser un entrenador fiel a su idea y la defienda a rajatabla, aún a costa de tener que sacar del equipo a jugadores aparentemente intocables.

Hasta pronto. 



sábado, 17 de diciembre de 2016

Tácticamente desorientado y mentalmente entregado.


Daría la sensación que con el triunfo ante el rojo los jugadores se dieron por satisfechos, es decir que para ellos pareciera que a partir de ese momento los partidos siguientes eran amistosos de verano.
Porque reitero como dije en mis comentarios anteriores, no se puede creer lo que muestra este equipo.
Ese falta de concentración, ese deambular por el campo de juego de la mayoría de sus jugadores a la que hoy se le agregaron discusiones que demuestran que este es un equipo tácticamente desorientado y mentalmente entregado.
Algo pasó después del clásico ante Independiente, fue una triunfal falsa imagen o fue relajación, pero algo determinó que en los últimos tres partidos el equipo estuviera a la deriva, jugando muy mal, convirtiendo solo 2 goles y recibiendo 7.
Racing no tuvo fuerza anímica para dar vuelta un partido porque no confía en si mismo y pienso que ello se debe otra vez; lamentablemente; conque no entienden lo que Zielinski quiere, es decir hay algo que no está claro y es a que quieren jugar.
Me pregunto porque lo que buscó hoy en ráfagas intermitentes en el segundo tiempo, no lo realizó en el primero, por eso digo y pienso que hay cortocircuito en algún lado.
Un técnico debe tener ascendencia sobre el grupo, la que debe demostrar a través de su personalidad, de sus conocimientos y de su claridad al desarrollar una idea, para que a posteriori ese trabajo se vea plasmado en el campo de juego.
Y por ahora esto no se vio y es lógico que se lo apunte como responsable de la situación, a pesar de que tendrá sus fundamentos para la defensa, los que ya conocemos, la falta de tiempo, plantel mal armado que él no formó, mala pretemporada, etc.
Hay otras medidas que en mi caso, modestamente y respetuosamente le cargo, y son los cambios a destiempo, jugadores en posiciones que no sienten, otros que siguen jugando a pesar de sus bajos momentos, etc.
Me hubiera gustado decir, aquí se ve la mano del técnico; como la supimos ver en Belgrano; pero por ahora da la sensación de que esa falta de idea fue su punto neurálgico, lo que llevó al equipo a la improvisación y fundamentalmente a una gran irregularidad, donde le encontramos más malas que buenas.
Creo que hay que hablar claro y si es cierto que hay disconformidad dentro del plantel para con el técnico deberían de buscar la forma de armonizar esa relación o darle un corte ahora, porque no va a variar mucho el mismo al comienzo de la parte final del torneo y esto no es forzar la situación, simplemente y por los motivos que fuera, sucede cuando alguien no encaja en un lugar de trabajo.
Por eso tengo miedo por el futuro, no es pánico, es temor que vuelva a pasar lo de Zubeldía y lo de Sava en caso de que no arranque el próximo torneo con no solo buenos resultados, sino con una demostración cabal de que ese equipo de Racing nos permita a los hinchas por volver a confiar en el mismo, algo que no pudimos lograr durante todo el corriente año.
Respecto de los pases y los pocos cupos, después de ver lo de hoy, insisto que no me preocuparía por el volante por derecha e iría directamente a buscar dos centrales de jerarquía, que es lo que le va a dar solidez al equipo.
Hasta pronto. 


sábado, 10 de diciembre de 2016

El partido de las despedidas


Desde que comenzó el encuentro Racing parecía que jugaba de compromiso, ante un rival que estaba preocupado y asustado porque está muy comprometido con el descenso.

Lo único que atinaba hacer Olimpo era buscar por la izquierda a Pizzini que increíblemente siempre estaba libre, es decir con esa única jugada intentaban que ese jugador llegara al fondo y tirara un centro,  para llevar peligro al arco de Orión.

De hecho muy poco para preocuparnos, pero Racing no lo pudo solucionar casi nunca, porque tenemos un marcador de punta que siempre vive en el suelo, siempre se queja, tenemos dos centrales que no dan ninguna seguridad, de los cuales uno, dicen los periodistas partidarios que saben de esto se está por ir y un marcador de punta izquierda al que no se le puede achacar mucho pero que es evidente que no está bien físicamente.

En el medio nos encontramos con Guisao que da la sensación que no sabe a que vino, ni que es jugar en Racing mientras se relega a chicos como Brian Mansilla y otros, a González que no encuentra su lugar y a un Aued, que no sale del equipo ni en un cambio, aunque juegue el peor partido de su vida sumados a Romero, que lo critico porque desaparece por momentos y porque no se pone el equipo al hombro, pero que dentro de todo es el único que puede poner un pase como la gente.

Y arriba un gran jugador como Lisandro López, un líder solitario, desperdiciado y que solo no puede contra el mundo, junto a un Bou que, desde que se frustró su pase a China sigue enojado con los dirigentes y su cabeza todavía sigue viajando por el mundo, pero nunca se detiene en Avellaneda.

Creo, sinceramente, que las versiones que corrieron esta semana en todos los programas partidarios, a los que trato de escuchar siempre, son verdades que quedaron reflejadas en el partido de hoy, porque la apatía con que el equipo encaró el mismo no puede ser otra cosa que la fiel demostración de que algo interno está sucediendo.

Hubo equipos espectaculares en donde había grupos enfrentados, pero que en la cancha dejaban todo y lograban títulos, pero aquí parece que en realidad el clásico con el rojo lo hubiéramos perdido, porque yo esperaba que ese gran triunfo nos hubiera dado un gran envión anímico para decir aquí estamos y así llevarnos por delante a los rivales que nos tocara enfrentar.

Pero no, fue totalmente al revés, por eso creo que esa entrega total en el clásico fue como un “acuerdo” porque si no la hinchada se los comía crudos y por ese partido dejaron las diferencias de lado, las que volvieron a salir a flote a partir del enfrentamiento con Boca.

Si es verdad lo de Bou y su problema con la AFIP, hoy no debió patear el penal, pero suceden cosas que uno no espera.  

Lo de la “Pantera” de hoy fue de lo peor de este jugador desde que está en Racing, desganado como la mayoría, sin confianza y como jugando porque sí, porque tengo que estar, porque me pusieron y se le veía en la cara, que lamentablemente para él, la TV muestra.

Después Rosales, un joven que vino de Aldosivi, club donde gambeteaba a todos, pero en Racing no se pasa a un jugador, solo tira centros que pegan en su marcador, y pensar que Tete Quiroz dijo que era como Centurión…, aunque también dijo que tendría que haberse quedado un tiempo más en el equipo marplatense.

Estamos muy mal, pero creo después de estos últimos encuentros que nos va a costar mucho estar prendidos, porque hoy nuevamente quedó demostrado que este equipo no tiene juego, porque en el primer tiempo abusamos del pelotazo largo para que la cabecera alguno arriba o encontrar la segunda pelota y en la segunda etapa fue porque Olimpo nos regaló el campo de juego, esperando la contra que finalmente llegó y sentenció el partido.

Por último pienso que éste fue el partido de las despedidas, porque creo que esta actuación volvió a mostrar quienes se quieren quedar y quienes no, como dijo el capitán “Licha López” "El jugador que no quiere quedarse en Racing que se vaya”, aunque  lamentablemente no se pueden traer muchos jugadores.

Respecto del técnico hay cosas que no entiendo, Ortiz perdió la titularidad por un partido mal jugado, Vizmara nunca más tuvo una oportunidad, a Candia no lo conocemos, Videla juega como hoy solo 10/15 minutos, un cambio inentendible.

Y el partido contra Unión será una anécdota más en este irregular camino por el que transita Racing y lo que más me preocupa es el futuro, porque con esta base no se puede aspirar a mucho, por lo que espero que en este último enfrentamiento les de la oportunidad a algunos chicos.

Para finalizar con todo respeto, opino diferente al técnico respecto a los refuerzos, ya que según dicen los que hablaron con el “Ruso” que éste pretende  un zaguero central de jerarquía y un volante por derecha, yo digo que se necesitan dos zagueros centrales de gran categoría, porque de otra manera la defensa va a hacer agua siempre, mientras que del medio para arriba podríamos arreglarnos con los que quedan y con los chicos.


Hasta pronto. 

domingo, 4 de diciembre de 2016

Su irregularidad es el elemento central


Después de nuestros vecinos, el rival a ganar es Boca y pensé, que con el gran envión anímico que significó ganarle al rojo, jugando además un gran partido, todo iba a ser distinto.

Pero no, parecía que a los hinchas nos hubieran introducido en una máquina del tiempo, la que nos llevó a un pasado donde el equipo deambulaba por el campo de juego.

Fue realmente triste ver a un Racing que le daba a Boca todas las ventajas posibles, perdiendo pelotas fácilmente, saliendo a marcar de uno, sin orden en la zona central, donde Gago jugaba como en el patio de su casa y  triangulaba a su antojo con Tevez y Pérez, mientras nuestros jugadores, salvo Lisandro López parecía que seguían festejando el triunfo ante Independiente.

Solo recordemos el primer gol donde el 5 de Boca recibe en la puerta del área y habilita a Fabra de manera certera, pero con una libertad y una displicencia que creo no se da ni en un entrenamiento.

Había desde el círculo central hasta el área de Racing un corredor de libre tránsito para los volantes boquenses, sumándole los desbordes por los laterales, sobre todo por la zona de Insúa, quien al igual que sus compañeros de línea tuvo un partido flojísimo.

No podía creer lo que veían mis ojos porque la desorientación parecía la de un equipo que venía de una derrota ante su clásico rival, aunque era todo lo contrario.

La segunda parte comenzó de la peor manera ya que a los 2 minutos Boca consigue el tercer gol ( otra vez el hermano de la Pantera ), pero por suerte Lisandro, siempre el Licha, puso después de un buen pase de Romero, las cosas como habían terminado en la primera etapa, es decir estábamos a dos goles de diferencia.

Boca generaba menos pero en cada contragolpe se veía lo mal que marcaba Racing y que podían llegar nuevos goles, pero hoy Orión ( que seguramente habrá tenido sensaciones emocionalmente fuertes) respondió con gran nivel, sino otro hubiera sido el resultado.

De pronto tiro libre para Racing, Bou ejecuta de buena forma exigiendo a Zara y su rebote lo recibe Licha,  el único que juega con los ojos bien abiertos y logra descontar nuevamente.

Sin jugar bien estábamos ahí, a un gol y al Melli ya no le gustaba nada, pero dábamos demasiadas ventajas en defensa y en nueva ataja de Orión en un mano a mano, Tevez cuerpea a un increíble e  inocente “Sanchez” para ganar la pelota y luego volver a desairarlo, definiendo después como los que saben.

Ya era tarde para soñar con la ilusión del empate, que por supuesto no merecíamos de ninguna manera, porque lo de hoy deja muy claro que Racing transita en la inestabilidad como equipo, porque todavía no está muy claro a lo que juega, porque carece de conducción dentro del equipo ( Romero sigue demostrando que es un jugador hábil, pero no es conductor)  y porque esencialmente no reúne jugadores que interpreten la misma partitura.

Su irregularidad es el elemento central, porque es un equipo sin juego, sin ideas claras, es todo esfuerzo, todo individualismo, por eso cada partido no tiene nada que ver con el otro, para bien o para mal en cada fin de semana exhibe algo inesperado, como el de hoy con lo mostrado el domingo pasado y eso naturalmente desalienta y desorienta.

Siempre surgen dudas y sombras cuando se ve una performance como la de hoy en la primera etapa, donde los errores parecían de los que habitualmente se ven en equipos de menor categoría o en chicos que debutan, tanto en la marca como con la pelota en los pies, pero tanto en defensa como en su volantes, donde el único que parecía que podía pararla y poner un  pase era Romero, que se pasó los primeros 45 minutos marcando al lado de Insúa y donde siempre le ganaban la espalda dado que no solo no sabe hacerlo y hacer lo que no se siente desgasta mental y físicamente.

En los segundos 45 con el cambio de Guisao se intentó además de tener más llegada, frenar la subida de Fabra y con Romerito en el centro del campo se buscó estar más cerca de los delanteros y allí pudo meter alguna asistencia como en primer gol como también probar al arco, algo que debería hacer más seguido por su buena pegada, pero me sigue preocupando su pronto cansancio, lo que lo perjudica en su lucidez y le hace perder claridad.

Adelante hubo más participación pero solo se rescataba la jerarquía de López porque nuestro Bou anduvo con pocas luces.

Si queremos alivianar las críticas, podríamos decir que el segundo tiempo fue por lo menos un poco más digno para un equipo que se supone tiene otras pretensiones, pero que la realidad muestra otra cosa, no tanto en los números que dentro de todo, nos permite seguir entreverados en el pelotón de arriba.

Creo que el fin de año nos dará una señal más certera de lo que quiere la conducción técnica del equipo cuando en ese libro de pases mínimo, decida  en qué posiciones y que nombres, serán los que vendrán a reforzar a este plantel para encarar la parte final y decisiva del campeonato, tratando de darle una idea futbolística que hace tiempo está en falta.  

Hasta pronto. 


lunes, 28 de noviembre de 2016

El partido perfecto con el resultado soñado.


Me sorprendió.
Obviamente deseaba, como todos los enfrentamientos con los vecinos, ganar, y como se dice habitualmente, de cualquier manera.
Pero realmente ayer Racing me dio más que esa mínima satisfacción.
Desde el primer minuto y con el aliento de los hinchas racinguistas que, como siempre, se hizo sentir durante todo el encuentro, Racing ejerció una gran presión sobre todas las líneas de Independiente, jugando en su campo y tratando de recuperar la pelota cerca del área, algo que al “rojo” lo alteró y lo desubicó de tal manera que no le dio posibilidad de tomarse un respiro, de hacer una pausa.
Además se dio algo importante, los jugadores que más veníamos criticando comenzaron a acertar en su juego y esa confianza le dio seguridad  al juego del equipo.
Todos tuvieron más participación, todos querían la pelota, y eso llevó al equipo a crecer de tal forma que, quizás, como hace mucho tiempo, llevó al rival más importante en la vida de Racing, a no poder hacer pie en ninguna sus líneas.
Creo que Racing jugó el mejor clásico de Avellaneda desde hace mucho tiempo, porque tuvo no solo actitud sino autoridad, presencia y dominio total del partido durante todo el tiempo, avasallándolo de tal manera que lo destruyó anímicamente.
Hubo dentro de un gran trabajo de equipo, jugadores que volvieron a ser los del 2014, como Bou y Aued, quienes realmente parecía que hubieran sido intercambiados por aquellos del Racing Campeón.
Sin dudas era un partido especial por lo que paso en la semana con las declaraciones de Orión, Álvarez y fundamentalmente las de Lisandro López, que sumadas a las de Zielinski, sin duda revolucionaron la vida interna del plantel lo que parece a la vista de lo sucedido,  trajo sus frutos.
No era lógico decir o escuchar, que el tirarse atrás contra Huracán era culpa del cuerpo técnico y de los jugadores, alguna de las dos partes tenía más responsabilidad que la otra, pero por suerte se vio que esta vez hubo coincidencia de conceptos para jugar el clásico, porque pudimos observar como nunca antes desde que asumió el “Ruso” como técnico, a un Racing que juntaba mejor sus líneas, que no se refugió en su área y que aún ganando siempre quiso más, aún desde los cambios, y eso fue muy positivo, por eso digo que me sorprendió.
Fue el partido perfecto con el resultado soñado, fue un triunfo que, como me dijo mi hijo, “vale y se festeja como un campeonato” y debe ser el punto de partida para que este plantel entienda que pueden ser protagonistas, porque hicieron un gran trabajo, como hace mucho tiempo no veía, donde lo que más me hizo sentir feliz, fue la solidez que mostró el equipo,  la categoría en el juego que impuso durante los noventa minutos y la seguridad con que disputó cada pelota.
Sabemos por historia y por haberlos vivido, que estos partidos son una bisagra anímica para el plantel, por eso este triunfo, sumado a la forma en que se logró, lo catapulta de tal manera que podemos confiar que en la Bombonera, Racing puede volver a realizar una gran tarea y nuevamente lograr un triunfo importante para seguir peleando arriba.

Hasta pronto. 


sábado, 19 de noviembre de 2016

Racing juega como el cangrejo.


Lo lamento si no coincidimos.
Pero no me digan que no sintieron lo mismo.
Siempre se ve venir lo que finalmente pasa.
Esa sensación no es casualidad, hay una causa que es la que provoca la consecuencia.
Los jugadores? El técnico?
No lo sé, pero alguien es responsable de esta puesta en escena.
Jugamos, sin desmerecer, contra un equipo que está con serios problemas y le dimos todas las posibilidades para que pueda surgir de ese abismo en el que se encuentra.
Por supuesto que me da pena Caruso, porque lo asocio con los momentos difíciles de Racing, pero esto es profesionalismo y yo quiero que Racing gane siempre.
Pero así es imposible.
Es una película que vemos casi todos los fines de semana.
Y menos mal que esta vez hubo 15 días para planificar esto que hoy tuvimos que observar.
Se le viene echando la culpa a Sava por el estado físico, pero me parece que no hay una idea clara del juego que quiere jugar el equipo, ni siquiera 30 minutos, por lo que todo eso queda fuera de lógica.
Aceptemos que el gol, es una jugada individual de Acuña y una gran intervención de Lautaro Martinez, pero no hay juego en este equipo.
Dar tres o cuatro pases seguidos es una hazaña.
Nadie agarra la manija.
Ni Romero, ni el “Pulpo” ni nadie...
Es todo en cuentagotas.
No me la tomo con Romero, pero se necesita más de él.
Mucho más.
Estoy con bronca porque a este equipo parece que le da lo mismo jugar con los últimos que con los primeros, pero no imponiendo su juego, sino dejando que lo dominen.
Así no.
Porque somos Racing.
Porque hoy perdimos dos puntos importantes.
Lamento lo de Sánchez, pero lo de Álvarez mucho no lo entiendo.
Un jugador bajo y que hace mucho que no juega de central no creo que sea más que Ortiz ( a quien borró por un solo partido mal jugado).
Hoy Aued jugó un flojo partido y sin embargo sigue allí.
Pero no voy a entrar e juzgar a cada jugador.
Realmente no tengo ganas, aunque el empate haya sido plancha, porque le dimos todas las posibilidades a Huracán para que llegue a la paridad y si lo lograba antes no se que hubiera pasado.
Me gustó Lautaro Martinez, pero siendo sincero conmigo mismo, creo que estos partidos alimentan la idea de Licha López de dejar el club.
Ni la toca muchachos…no le llega una pelota y tiene que bajar a defender.
Solo como un ejercicio, imaginemos a Licha en Boca, San Lorenzo, o River…
Se cansa de hacer goles.
Creo que Racing juega como el cangrejo, para atrás y eso me hace acordar a otrás épocas, a las que no quisiera volver.
Racing ha perdido la grandeza que tenía hasta que estuvo Milito y me preocupa el futuro.

Hasta pronto. 


domingo, 13 de noviembre de 2016

Que este amor no tenga divorcio.


A mis 73 años puedo decir que pocas veces he visto una demostración de amor, admiración y respeto, como la que se da entre Diego Milito y el hincha de Racing.

Realmente emociona la relación y las muestras de afecto del uno hacia el otro, que se pueden apreciar en cada gesto de un hincha, como en cada palabra de él, en expresiones que muestran el sentimiento más profundo por Racing, algo que se pudo corroborar en este más que merecido homenaje, realizado ayer en el Cilindro de Avellaneda, donde en el final Milito cantaba junto con los hinchas como uno más.

Es que eso es él, uno más de nosotros en la más pura expresión, por eso se da esa sentida relación, porque el vínculo que nos une es el verdadero amor por la camiseta y a partir de ahí todo es recíproco, tanto en la alegría como en la tristeza y esa transparencia del “Príncipe” en su sentir, es la que lo lleva al hincha a soñar con que continúe ligado al club.

Diría sin temor a equivocarme que hoy por hoy Milito podría ser lo que quiera en Racing, presidente, manager o técnico, pero aquí quiero hacer un paréntesis respecto a esa decisión, que obviamente no pasa por nosotros los hinchas, sino por lo que él decida.

Me gustaría de alma que fuera nuestro técnico en el futuro, pero con una mano en el corazón creo que es muy riesgoso, porque de las tres posibilidades es la más frágil y la que más fácilmente puede romper esta hermosa sociedad que se generó entre Diego y los hinchas, debido a los riesgos naturales que surgen del juego y los resultados partido tras partido.

Todos sabemos de su deseo de ser técnico y en el caso de que se siente en el banco de la Academia, los hinchas en general, que solemos ser exitistas, deberíamos ser tolerantes para con él y no desesperarnos en los malos momentos del equipo o por una mala racha, como pasó con otros (Costas, Basile y Sava) dado que sería muy triste presenciar la ruptura de este vínculo tan fuerte con la gente de Racing si la suerte no lo acompañara como DT.

Quizás exagero, pero como hincha y porque deseo de todo corazón que este amor no tenga divorcio, me inclinaría a que sea manager, desde donde puede delinear y transmitir con claridad lo que desea para el equipo u obviamente presidente, lo que sería un lujo para el club que él y nosotros amamos tanto.

Hasta pronto. 


sábado, 5 de noviembre de 2016

Dos zarpazos de la “Pantera”.


 Estos partidos son lo que seguramente te ayudan a poder encontrar definitivamente esos conceptos que aparecen solo por contados minutos, el juego, la solidez, la confianza que  le permite a los jugadores confiar sobre todo en ellos mismos para ser más pensantes y más certeros a la hora de tomar decisiones tanto en defensa como en ataque.

Racing tiene actitud, pero todo es apurado y entonces nunca se conjuga la idea del ritmo de juego que debería imponer, como cuando va en ventaja y lo que realmente sucede es que se termina todo mal para volver a empezar nuevamente, lo que lleva a un gran desgaste mental y físico.

Es cierto que esta vez y sobre todo en el segundo tiempo, hubo intención de hacer circular mejor la pelota, de hilvanar alguna jugada, pero lamentablemente la mayoría de las veces se finalizan de mala manera y ese es otro de los problemas a corregir, el último pase, el último toque, el centro a cualquier lado, todo consecuencia de la misma causa, la falta de confianza y la ansiedad desmedida.

En los últimos tiempos el equipo rosarino siempre nos complicó, más allá que en Avellaneda, pero hoy por suerte se rompió con esa mala racha en la que Racing no podía retirarse triunfante.

Newell’s Old Boys formó un bloque defensivo seguro y apostó a la velocidad de su único delantero y la llegada de sus volantes, dejando que la pelota la tuvieran los integrantes de la línea de fondo y cuando la recibía Oscar Romero o Acuña, los tomaban entre varios y la recuperaban rápidamente, sobre todo en la primera mitad, pero dos buenas pelotas, una del Pulpo y otra de Romero, le permitieron a Bou reencontrarse con lo que más deseaba, el gol y además con dos excelentes definiciones.

Y en la segunda parte, cuando Newell’s se abre en busca de del empate, Racing con el resultado a favor comienza a encontrar los espacios que anhelaba entre los volantes rosarinos y su línea de fondo, la que arriesgaba constantemente tirando la posición adelantada, lo que le permitió a la Academia contar con algunas situaciones que por apuro y por no pensar correctamente, terminan desperdiciándose.

Romero y el Huevo Acuña, tuvieron más libertad pero no jugaron un partido a la altura de lo que pueden dar, Aued mejoró su juego y el Pulpo González cumplió una buena actuación, mientras adelante me gustó Licha López y el trabajo de la Pantera Bou, que fue de menor a mayor con el valor agregado de su resurgir goleador.

Esta vez los cambios mostraron más ambición eso es positivo.

Sobre Romero quiero decir que siempre está en el eje de la discusión y aunque es cierto que reúne todas las condiciones para convertirse el conductor del equipo, solo lo dejar ver en cuentagotas, como pasó hoy con el pase del segundo gol y un par de pelotas que ubicó en el segundo tiempo, pero con eso solo no alcanza para ser el abanderado de un equipo que está pidiendo a gritos un conductor.

Racing volvió al triunfo con dos zarpazos de la “Pantera” pero en largos momentos su juego transita entre inseguridades y ansiedades, aunque hoy esas dos perlas de  Bou seguramente actuaron como ansiolíticos, para que el plantel, los dirigentes y nosotros los hinchas, podamos enfrentar lo que nos espera con mayor tranquilidad.

Pero debemos entender que una cosa es la necesidad de ganar y otra cosa es la seguridad de saber que hacer para lograrlo y como ejemplo, ya que estamos festejando el 49 aniversario del logro de la Copa del Mundo, que tuve la suerte de presenciar en el Centenario de Montevideo, digo que a ese a ese “equipo de José” lo íbamos a ver sabiendo que no iba a perder, una sensación que hoy me cuesta encontrar.

Hasta pronto. 


sábado, 29 de octubre de 2016

Mereció perder por sus “inocencias”, pero Beligoy lo aseguró.


Antes de comenzar el partido, recordaba el que disputó el equipo campeón del 2001, dirigido por Mostaza Merlo y pensé que si ganábamos hoy se podía conseguir un envión anímico similar al que llevó a aquel equipo a lograr el campeonato.

Porque era Estudiantes que siempre fue difícil, porque era en su casa y sobre todo porque era el puntero.

Y ese primer tiempo no estuvo tan mal, diría que fue bueno, porque jugó presionando más arriba y porque tuvo libertades que quizás no esperaba, donde Romero y Acuña, pudieron manejar la pelota, a  espaladas de los volantes platenses, a quienes se les sumaba Pillud por la derecha.

Racing dominó el mayor tiempo y esta vez a Romero si se lo vió más comprometido con el equipo y al no estar tan atornillado en la derecha, se tiró más al medio y tuvo más en contacto con la pelota, convirtiéndose junto con el “Huevo” Acuña en los que le daban al equipo la tenencia y las posibilidades de generar algunas jugadas de peligro, que no fueron muy claras, pero las tuvo.

Y en una jugada de pelota parada Acuña convierte y le da a Racing la posibilidad de pasar a ganar el partido.

Pero lamentablemente se siguen cometiendo errores graves, pero son de los más dolorosos porque transitan la ingenuidad y sobre la hora, en una jugada de indecisión pura entre Orión e Insúa, este último en lugar de molestar al rival sobre la línea de fondo, apoyándole el cuerpo para desacomodarlo, busca sacarle la pelota con la mano.

Penal y empate que evidentemente golpeó anímicamente al equipo, porque creo que todos hubieran querido expresar contra el marcador de punta lo que sentían, pero claro, no se debe hacer y eso retiene la bronca y golpea en el ánimo de sus compañeros.

Pero me pregunto que pasó en el vestuario, porque el Racing del segundo tiempo fue un desorden total, como que envolvió al equipo un bloqueo mental que lo hacía correr sin ton ni son.

Racing se pinchó de una forma que llama la atención, porque no tuvo fuerzas ni físicas ni anímicas, y para mí eso es mental, lo que me preocupa y mucho.

Desapareció Romero, cayo totalmente el rendimiento de Acuña, los delanteros no tocaban la pelota y los volantes centrales y la defensa sobre todo por el lado de Insúa ( Pillud y Sánchez tuvieron un despeño aceptable) eran superados por los volantes y delanteros de Estudiantes cada vez que se lo proponían y que si no fuera por Orión el partido hubiera terminado mucho antes. 

También pudimos ver a un Lisandro López que no está pasando un buen momento (tuvo una en el segundo tiempo que encontró por un mal pase de Alcacibar y la tiró al diablo) y enojarse con el mismo o a Bou que no tuvo peso en el tiempo que le toco jugar, dos jugadores “goleadores” que no pueden convertir por sus bajos rendimientos y porque no se encuentra el juego o la fórmula para que lo hagan.

Los cambios demostraban que Racing no quería ganar, quería no perder.


Por último digo que Racing mereció perder por sus “inocencias”, pero Beligoy lo aseguró, al no cobrar dos penales, especialmente el último sobre la hora del segundo tiempo y además, porque increíblemente no amonestó a ningún jugador “Pincha” a pesar de que hubo infracciones que merecían tarjeta amarilla


Fue realmente triste ver a este Racing “fundido” en la segunda parte, porque hacía agua por todos lados, lo que marca que el equipo no solo ha perdido fuerzas físicamente sino que mentalmente también las está abandonando.

Hasta pronto. 


sábado, 22 de octubre de 2016

El juego de ganar sufriendo.


Que necesitábamos ganar, como decimos habitualmente de cualquier manera, es cierto, porque hubiera sido difícil de digerir una derrota, más bien diría hasta un empate, ante un equipo tan débil como lo es el Arsenal de estos momentos.

Este equipo que transita momentos de indecisiones, hoy por algunos instantes del primer tiempo trató de jugar bien, tocar, buscarse y generar un circuito de juego, lo que  logró especialmente después del gol del “pulpo” González e hizo méritos suficientes para concretar por lo menos un gol más.

Pero Racing no finalizaba bien las jugadas, estaba como ansioso, lo que es bastante razonable después de haber quedado afuera de la Copa Argentina hace menos de 72 hs, es como que quería ganar el partido antes de hacer los goles y entonces se apuraba lo que no le permitía decidir adecuadamente en la puntada final, donde se debe ser más certero a la hora de asistir o definir.

Ya en el segundo tiempo, el cansancio se fue apoderando del equipo y se paró para jugar de contrataque, lo que pareció darle al equipo de Sarandí un poco de aire y la oportunidad de acercarse al arco de Orión ya que solo un gol era la diferencia y eso generó algún nerviosismo en el hincha académico.

Podía haber sucedido en un par de jugadas aisladas, pero todo era porque no se tomaron buenas decisiones a la hora de concretar los avances, lo que cerrado el partido mucho tiempo antes, pero por suerte el triunfo quedó en casa y seguimos cerca de la punta.

Ahora una reflexión sobre Romero, quien tiene las condiciones como para convertirse en el jugador que debería manejar los tiempos, el ritmo del partido cuando Racing está en posesión de la pelota, pero lamentablemente y aun reconociéndole esas virtudes, tengo la sensación, no se si a Uds. les pasa, de que por largos momentos no está presente en la cancha, es como que no se lo encuentra.

Y hoy esto pasó hasta un poco después del gol, donde apareció de a ratos, pero personalmente lo que me preocupa como hincha, es que realmente todavía no puedo saber donde se siente más cómodo para jugar y si realmente su personalidad lo conlleva a convertirse en el conductor  del equipo, algo que hasta ahora no ha mostrado.

Es un jugador que tiene sus virtudes pero creo que no siente esa función, es decir se involucra pero de a ratos, no se hace dueño de los ataques de Racing, por lo que considero que jugando en la posición que todos los técnicos que tuvo lo ubicaron, sigue teniendo rendimientos que transitan entre lo regular y bueno, pero nunca puede sostener un período de consolidación donde todos coincidamos que es el volante, el enganche, que hace tanto tiempo esperamos.

No fue un encuentro para destacar grandes trabajos porque el rival realmente no lo amerita, pero sí podemos decir que Orión estuvo correcto, que los centrales (Sánchez, después Ortiz) y Vittor no tuvieron problemas, que tanto Aued y González fueron de lo mejor y eso permitió que el equipo creciera en su juego, que Acuña anduvo bien (salvó sobre el final lo que hubiera sido el empate de Arsenal), que Insúa sin ser brillante estuvo bien, que Pillud hizo mejor las cosas atacando que defendiendo y que adelante Lisandro está un poco disperso y Bou sigue buscando su gol, que creo lo desespera porque con Milito jugaba más en el área y ahora debe hacerlo por afuera, algo que evidentemente lo lleva a apresurarse a la hora de buscar la mejor definición.

Racing parece jugar el juego de ganar sufriendo, algo a lo que nos tiene acostumbrados y que los hinchas consumimos desde hace muchos años, aunque desde el campeonato del 2014, las angustias pasan más por pelear arriba que por hacerlo abajo.

Por eso a no desanimarnos y a alentar como siempre, aunque es evidente que hay mucho por aceitar para que este equipo funcione como nos gustaría verlo.

Ahora van a llegar encuentros que nos van a permitir seguir soñando que podemos pelear el torneo o nos pueden despertar de golpe.



Hasta pronto. 

jueves, 20 de octubre de 2016

La esencia de una persona es difícil de cambiar.


De entrada aceptemos que en una cancha como la de anoche (similar a la que jugó con Talleres) podía pasar cualquier cosa, a favor o en contra.

Y casi parecido a lo de aquella noche, le volvió a tocar a Orión ser protagonista del gol del rival al dar rebote en el tiro libre.

Con este técnico hay algo que viene mostrando el equipo de Racing y es que normalmente reacciona y cambia ofensivamente si va perdiendo, es decir casi nunca busca ser protagonista desde el inicio, por lo general se presenta como actor secundario de un espectáculo..

Eso es porque la esencia de una persona es difícil de cambiar, es decir las características de una idea son determinantes y fieles a uno mismo, por eso creo que Zielinski no puede proponer otra cosa, porque no sería él, salvo cuando es superado, entonces con desesperación reacciona rompiendo con sus principios para ver si puede volver a su impronta, como lo haría cualquier individuo.

El encuentro de anoche contra Gimnasia marcó esos dos aspectos y quizás hasta lo pudo haber ganado en el segundo tiempo,  porque a pesar de todo situaciones tuvo y “merecimientos” también, por lo menos como para empatarlo y después ir a la suerte de los penales.

Que hay puntos flojos es cierto, pero no creo que sea la causa de lo que hoy le sucede a Racing, pienso que pasa más porque el “Ruso” Zielinski no vuelca su pensamiento original al equipo y que “obligado” por las circunstancias de dirigir un grande tiene que cambiar sin estar convencido, lo que quizás lo lleve a bajar una línea de juego con la que no se siente seguro, porque no coincide con lo que realizó durante su larga trayectoria como técnico.

Es posiblemente muy parecido a lo que le pasa a Bauza con la Selección.

Como hincha no soy quien para decir lo que debe hacer un técnico, pero me atrevo a sugerir que sea él íntegramente, que ponga los jugadores que le permitan plasmar su idea futbolística y que transmita lo que realmente siente, porque si no gana, el final de la historia siempre será el mismo.

Hasta pronto. 


sábado, 15 de octubre de 2016

Y entonces llegaron los errores…


Por supuesto que con cambios de nombres, los que finalmente hacen al funcionamiento, pero se volvía al clásico 4-4-2, con la aparición de Gastón Díaz de volante, casi como una copia de aquel exitoso equipo de Cocca del 2014.

Quizás Zielinski está buscando un andamiaje similar a aquel que nos supo dar satisfacciones, pero este planteo en esa primera etapa fue una falsa copia fiel, porque vimos un equipo deshilachado y donde, increíblemente para un equipo del "Ruso" , no lució para nada ordenado, dado que el medio campo no hacía pie y la defensa nunca se mostró segura, salvo que los haya afectado la rápida lesión de Grimi y su salida.

Todo era de Rafaela y aunque no fueron muchas las situaciones de gol era evidente que el partido lo jugaban a su ritmo, pero sobre el cierre de ese primer tiempo y por una infracción a Acuña cerca del área, Bou tuvo la chance de reencontrarse con lo que tanto venía buscando y con un golazo de tiro libre, le permite a Racing irse al descanso con un empate que no se esperaba.

Y sorpresivamente la segunda parte muestra a un Racing totalmente distinto, con jugadores que parecían haber despertado de una siesta y el encuentro cambió de dueño, especialmente a mi gusto de salir a ganar el medio campo, donde se notó la mejora del juego de Aued, González y Acuña, sumado a la claridad de Lisandro López participando de la tenencia y la circulación de la pelota.

Pero faltaba algo más y se veía que estaba para ganarlo, por eso Zielinski realiza el cambio de Romerito por Díaz, y al rato nomás, Oscar convierte un gran gol de media vuelta, lo que dio la sensación de haberle bajado los brazos a Rafaela.

Ya estaba me dije, como seguramente habrán pensado muchos hinchas, los locales no reaccionaban y Lisandro tiene el tercero más fácil de los último partidos, pero hoy “Licha” falló en lo que más sabe y entonces llegaron los errores…, los que despertaron a Atlético Rafaela, los que pusieron nocaut a Racing, los que nos quitaron la ilusión de estar en la cima de la tabla.

Porque a los 20 minutos del segundo tiempo Racing lo ganaba y lo controlaba, como creo no imaginó nadie después de esos desastrosos primeros 45 minutos, pero de pronto la defensa se movió en un mar de dudas y entre varios desaciertos, en el podio primero los de Ortiz, un jugador que venía cumpliendo buenas tareas, pero al que hoy todos señalamos como uno de los mayores responsables de una derrota que duele.

Por último, esperemos que la lamentable lesión de Grimi antes del minuto de juego no sea grave y que Acuña pueda estar de buena forma para jugar frente Gimnasia y Esgrima La Plata el miércoles, una final en la que un triunfo no solo servirá para pasar a cuartos en la Copa Argentina, sino que también repercutirá en lo anímico para el futuro, después del traspié sufrido esta tarde en Rafaela.



Hasta pronto. 

domingo, 2 de octubre de 2016

Este presente nos permite soñar con un futuro mejor.


La deuda pendiente se pagó y de bastante buena manera.

Esta vez y de local Racing nos dio una satisfacción a los hinchas, mostrando una imagen distinta a la de los anteriores encuentros en el Cilindro.

Esta vez pudimos ver a un mejorado Romero y a un “buscador” Bou con otro ánimo, con otro compromiso, lo que le hizo muy bien al equipo.

Desde atrás donde Orión, que estuvo seguro en las pocas que le tocó intervenir, le destaco que exhibe una llamativa tranquilidad, que transmite a la línea de fondo.

De allí también nace esa recuperada solidez en el fondo, a la que se le puede observar mayor confianza y donde Ortiz volvió a tener un buen trabajo, lo que por ahora parece dejar afuera al “Chino” Vittor, que también venía haciéndolo bien y junto a Sánchez, parecen haber conformado una buena dupla.
Grimi y Pillud se sintieron más cómodos, especialmente este último, quien levanto su nivel.

El “Pulpo” González y el Luly Aued, estuvieron mejor acoplados en sus movimientos y sus cambios de roles, porque como decíamos, Romero dijo presente y estuvo más activo, mientra que Acuña, si bien no tuvo la brillantez del partido anterior, no deja de estar siempre en un excelente nivel, lástima su lesión que ojalá no sea grave.

Y adelante Lisandro.

Que se puede decir de él que no sea con admiración.

Su jerarquía, su entrega, sus definiciones, todo lo que un jugador de elite tiene en su repertorio, esta vez más acompañado por Gustavo Bou, que cuando se tranquiliza produce un desborde en donde su centro final a donde Lisandro parecía esperarlo, para que el “Licha” convierta un gol ¡ESPECTACULAR! para gritarlo y gritarlo a lo loco.

Pero “La Pantera” en algunos instantes pareciera que se “ciega” en la búsqueda del gol que no llega y se muestra contrariado con él mismo, aunque todos sus compañeros lo buscan para que suceda, pero está empecinado en volver a ser aquel que vivía ovacionado, y eso es bueno.

Buena aparición de Rosales, alguien que cada vez que le toca entrar deja un halo de buenas condiciones, como la que demostró en el gol donde con notable frialdad se saca de encima al arquero y define con certeza.

En síntesis, este presente nos permite soñar con un futuro mejor, porque va apareciendo un equipo y una idea de juego, que presiona arriba de entrada, que cuando ataca es casi letal y siempre parece que el gol está al caer, aunque por momentos es como que no se preocupa demasiado por “manejar” el partido.

Pero quizás todo eso pase más que nada por la confianza que llega con los triunfos y con el tiempo, algo que Zielinski entiende y así lo expresa en su forma de plantear los partidos.

Hasta ahora un ciclo exitoso en resultados, que esperemos pueda consolidarse pasando a cuartos en la Copa Argentina, quizás la primera prueba de fuego real para el “Ruso”.


Hasta pronto.