Golpe duro, posiblemente esperado, por enfrentar a un rival que sigue castigándonos aun sin jugar bien.
Pero hasta los veinte minutos el partido mostraba a un
Racing que presionaba bastante bien y a un River que no podía tener la pelota y cometía
errores, como el que deja a Solari solo frente a Beltrán y no resuelve bien,
algo que suele suceder con este jugador, que inicia casi todo bien y termina casi
todo mal, sumado a un “Maravilla” que en las definiciones que parece haber
perdido esa paz que le permitía definir de cualquier manera.
Recién a los 22 minutos River llamó a intervenir a
Cambeses, quien hasta ese momento no había tocado la pelota, una demostración
de lo mal que estaba jugando el equipo de Coudet, pero Racing no encontraba el
gol y a los 32 minutos de una infracción no cobrada a Cannavo dentro del área
rival, (posible penal no revisado), sale un pelotazo largo para Colidio a quien
Rojo va a cruzar a tiempo, pero en una cancha resbaladiza en lugar de
reventarla al costado, va al piso para rechazarla de “derecha” (considero que
el último hombre nunca debe ir al suelo) y “pifia” la pelota que le queda servida
al jugador millonario para concretar el primer gol, un error imperdonable e
inentendible de un jugador con tanta experiencia.
Esa acción la sintió el equipo, sobre todo en el comienzo
del segundo tiempo donde River lo pudo haber liquidado, lo que lleva a Costas a
meter tres cambios y en reemplazo de Zuculini, Baltazar Rodríguez y Solari
entran Martirena, Zaracho y Gonzalo Sosa, este último mostrando atrevimiento y
buena gambeta, características que Racing necesita y piden a gritos su
titularidad antes que otros.
“Maravilla” vuelve a fallar al quedar solo ante Beltrán
después de ganar la disputa entre los dos centrales en una pelota larga que
envía Cambeses, su toque por sobre la cabeza del arquero se va por sobre el
travesaño y es un ejemplo más de que Racing perdió hace tiempo esa sensación de
que en cada ataque había peligro de gol.
La diferencia era un solo tanto y “Totó” Fernández
le deja su lugar a Vergara, quien minutos después con un remate fuerte exige a
Beltrán pero este logra enviarla al córner y en ese tiro de esquina llega una nueva irresponsabilidad
de Marcos Rojo, quien olvidándose de respetar la camiseta que está vistiendo
(seguramente por recordar duelos anteriores frente a River), le pega un golpe insólito
a Martínez Quarta y se va expulsado, dejando al equipo con un jugador menos.
Estas reacciones generan problemas internos y
externos, porque al igual que la opinión de muchos hinchas y periodistas
partidarios este tipo de acciones hacen que se adelante el final de un jugador
que por sobre todas las condiciones que tiene para sobresalir, se impone una
que lo supera y no puede dominar y es esa agresividad desmedida.
El partido de ayer se pierde por eso solo, por los
dos errores de Marcos R, obviamente uno descalificador, y uno de García Basso cuando
en una pelota larga que va a buscar sin que nadie lo presione en lugar de dársela
a Cambeses, displicente prefiere girar y termina perdiéndola ante un rival, dándole
a Racing el golpe de knock-out, porque la jugada finaliza con el segundo gol de
River.
Racing se viene golpeando y destruyendo a sí mismo, con
errores groseros en los partidos y con errores de fondo internos, donde las equivocaciones
sustanciales lo llevaron a ser un equipo desconcentrado y desmotivado, estado
de ánimo que quizás haya producido un efecto emocional negativo en Gustavo
Costas y sus colaboradores.
Pero aun así
no todo está perdido, aunque hay que tomar decisiones fuertes, sabiendo que
lo que pasó en el clásico acrecentó el problema y que con la derrota de ayer parece
que el mundo se viene abajo, pero los golpes en la vida sirven para despertar,
para darse cuenta de algo que ese estado no les permitía ver, por lo que Costas
y el plantel deben encontrar respuestas futbolísticas que le demuestren a los
hinchas que todavía se puede confiar en ellos, porque ellos son los que los
respaldan con su aliento y los que sostienen el escudo bien alto, por el
orgullo de ser de Racing
A mi modo de pensar y con todo respeto, considero que
hay que cambiar de una vez por todas y creo que se puede jugar con cinco
volantes de buen pie que puedan recuperar, tener la pelota y pisar el área y un
solo punta, por lo que junto a Santi Sosa y “Maravilla” Martinez, pueden estar Baltazar, Totó Fernández, Gonzalo
Sosa y el otro entre Zuculini, Martirena o Miljevic, aunque este no se sabe si
está castigado por mala conducta o por su mal estado físico.
En el fondo no hay mucho para cambiar, porque para
dejar de lado a García Basso, habría que probar con Martirena de cuatro y
Cannavo de tres (quizás ya lo hicieron) o subir al marcador de punta de la
reserva. Los centrales a suerte y verdad dependiendo de lo que se juegue, torneo
local o sudamericana.
Así que vamos Racing Carajo! Vamos todos con
Gustavo!
Hasta pronto.