Desde el partido frente a nuestros vecinos los errores fueron aumentando y si bien son involuntarios, nos hacen perder la paciencia, porque son acciones de un equipo rendido mentalmente.
Equivocaciones que fueron acrecentando la caída anímica de un plantel que ha perdido la fe y la confianza que lo sostenía y se encuentra sumergido en una confusión que transmite a través del desorden y el desconcierto en cada partido, algo que sin dudas repercute en Costas, quien viene dando la sensación de no saber que hacer para que el equipo comience a recuperarse.
Primer tiempo muy malo de un Racing “mudo” que solo se mira, porque que carece de líderes y un remate de Solari fue lo único que inquietó al arquero rival, etapa que finaliza perdiendo por errores compartidos entre el medio campo, la defensa y un Cambeses que sale a destiempo,-viendo que Di Césare y Sosa acompañaban al delantero brasileño- sumándole el insólito giro de García Basso para despejar la pelota, cuando pudo intentarlo de derecha.
En el segundo tiempo desde el vamos mostró otra actitud y lo después de que Solari exige a Neto, “Maravilla” de cabeza la clava en el ángulo ante un gran centro de Rojas. (Me sorprendió que varios fueron a animarlo porque se lo notó como quedado...)
El partido se hizo más abierto y si bien la sensación era que se podía ganar los dos arqueros tuvieron que ver con el resultado, primero Cambeses tapando y después Neto desviando un remate de Fernández que terminó con un remate desviado Martirena, pero a los 30 minutos un saque de banda para Botafogo cerca del área, llega a Danilo, una gambeta, varias piernas que quieren trabar su remate, que finalmente ese ensaya sin mucha fuerza, pero increíblemente pasa por debajo de las manos de Cambeses como agua entre los dedos...
El gol siguió limando las pocas fuerzas anímicas de un Racing que igual fue a buscar un nuevo empate y Zaracho estuvo cerca primero con una chilena que fue a las manos del arquero y después con remate que se fue alto, pero faltaba la frutilla del postre para redondear la noche negra de Cambeses y fue cuando sale a destiempo a cortar una pelota fuera del área, la que venían disputando Sosa y Villalba, cometiendo una infracción que termina en expulsión.
Como hincha pienso que esta difícil situación involucra a todas las partes, pero Racing es un barco que está a la deriva y dentro de una peligrosa tormenta, por lo que alguien debe tomar el mando para para ver si entre todos pueden hacer que llegue a buen puerto, aunque la sensación es que solo un milagro los puede salvar.
Pero hay que tener fe, a veces se dan...
Vamos Racing carajo! Vamos Gustavo! Vamos muchachos!
Hasta pronto!