domingo, 19 de septiembre de 2021

Los cambios de Úbeda le dieron vida a Talleres.

Quizás como pocas veces en el año, Racing en el segundo tiempo parecía haber encontrado una mejoría en su juego, nada extraordinario por cierto, pero comparado con lo que veníamos viendo, se notaba una superación.

Pero el técnico con los cambios de Lisandro López y Darío Cvitanich se encargó de desarmar lo que estaba funcionando bien, quizás con la idea de  “cuidarlos” para la Copa Argentina, pero lo único que logró fue dejar en evidencia que por lo que generan, siguen siendo superiores al resto y eso implica que no deberían salir nunca, salvo por lesión.

El partido comenzó bien negativo para Racing, con un golazo de Santos a los tres minutos y con la inexplicable  infracción  de Copetti cuatro minutos después que deja al equipo con un hombre menos, lo que le permitió a Talleres hacerse dueño total del partido a través de la tenencia del balón, pero lo que a “priori” indicaba que podía venirse una goleada, no lo fue tanto, ya que si bien merodeaba el área, Arias no sufría demasiado.

Después de la media hora el equipo pudo salir un poco de ese andar desordenado y en  un desborde de Fabricio Domínguez  sobre la derecha,  este es frenado con infracción por Fèrtoli, ganándose una segunda amarilla (la primera por infracción a Sigali),  que lo lleva a la expulsión.

Esta situación igualó el encuentro a favor de Racing en cantidad de jugadores y en lo anímico y un par de minutos después tambièn lo hizo en el resultado, cuando Cvitanich era derribado en el área por un agarrón de Dìaz, que derivó en un tiro penal que concretó en gol “Licha” Lopez.

En pocos minutos era todo comenzar de nuevo y eso pareció golpear negativamente a Talleres y positivamente a Racing, que en el segundo tiempo salió a buscarlo con más decisión.

Con el cambio de Martínez por Sigali -lesionado en uno de sus pies-  Racing quiso ser protagonista  a través de una mayor actitud y durante 20 minutos fue el dominador del partido, ante un Talleres que no hacía pie y se veía desbordado, con un par oportunidades que pudieron haberle dado un nuevo gol, como fueron el remate de Fabricio Domínguez que desvía Herrera y el cabezazo de Alcaraz que devuelve  el travesaño.

Por lo menos se veía más circulación de pelota y más llegadas que en los últimos cuatro partidos, lo que ya es mucho decir, con el gran trabajo de Moreno y los buenos rendimientos de Lisandro Lòpez y Cvitanich, quienes con su experiencia y calidad pudieron hacerse dueño de la pelota y hacer crecer el equipo, que además trataba de desbordar por afuera a través de Mena/Rojas y de Cáceres /Fabricio D., llevando a Talleres a refugiarse en su campo.

Pero esto duró hasta que fueron reemplazados Darío y “Licha”, salidas que no se entienden,  ya que a partir de ese momento la Academia le dio a Talleres la posibilidad de equiparar el partido

Y a partir de los cambios Racing comenzó a declinar, el de Alcaraz que reemplazó a Cvitanich,  lo llevó a Lisandro a jugar de punta y entrar menos en juego, para finalmente terminar reemplazado por un Correa que continua sin preocupar a las defensas rivales.

Despuès Fabricio D. es reemplazado por un Garré intrascendente, que sigue sin desbordar ni patear al arco, mientras Rojas le deja su lugar a un Chancalay, que ha bajado llamativamente  su nivel.

Respecto de Cáceres y de Mena, el primero sigue sin ser aquel chico que con su enjundia y fortaleza en sus subidas por el lateral superaba a sus rivales y pisaba el área y el “chueco” a mi manera de ver, debería  decidir mejor en los centros y/o asistencias en sus desbordes e incluso decidirse a rematar al arco cuando la situación dentro del área lo amerita, como pasó ayer y no lo hizo. 

Mientras Fabricio y Matías Rojas, estuvieron más activos que de costumbre sobre todo desde la actitud que se les reclamaba y desde los aciertos en los pases, quizás por hacerlo al lado de Lisandro y Cvitanich, quienes “obligan” a jugar bien.

Sin llegar a realizar una gran tarea la visita encontró el triunfo sobre el final, cuando Enzo Díaz, baja una pelota después de un fallido rechazo y su fuerte remate se clava junto al palo izquierdo de Arias, logrando el segundo y definitivo gol , que al igual que el primero fueron, como se dice habitualmente, de otro partido.

Desde mi punto de vista, los cambios de Úbeda le dieron vida a Talleres y el posible triunfo se convirtió en una dura derrota, que marca una realidad que nos golpea muy fuerte a todos los racinguistas,  porque ya con la casi segura despedida del torneo, a Racing le queda un único objetivo para lograr un título, la Copa Argentina.

Por eso el miércoles ante Godoy Cruz es a todo o nada.

Hasta pronto.

 

martes, 14 de septiembre de 2021

El método de prueba y error.

Los hinchas de Racing estamos pasando por un estado emocional muy especial, donde solo la pasión por su camiseta nos lleva a seguir viendo a un equipo que nos aburre y deprime con su juego inoperante e inofensivo.

Pero como individuos resilientes, tenemos la gran capacidad de convertir esos momentos adversos en una fuerza anímica positiva, que vive en nuestro interior y nos dice que hay que seguir alentando,  a pesar de no encontrar una señal de cambio que nos ilusione.

Racing cambia técnicos, pero no cambia su forma de jugar y si bien cuenta con un sector defensivo de buen rendimiento (sobre todo el arquero y los centrales) el medio campo y la ofensiva han pasado a ser una zona de ensayo, donde Úbeda aplicando el método de prueba y error, pone y saca jugadores buscando encontrar a quienes puedan lograr una mejor generación de juego, lo que lamentablemente hasta ahora solo lo ha llevado a un peligroso estado de desorientación.

El empate de anoche sigue mostrando en mayor o menor medida lo mismo de siempre, como que buscando lo que no se encuentra, se llega a una confusión que deja ver con claridad lo que realmente se necesita.

Entonces vemos que un partido Moreno es el cinco solo, en otro comparte la zona con Miranda, aparece Fabricio Domínguez o entra Julián López, Lovera de casi titular indiscutido a jugar diez minutos, Chancalay es el goleador y cada vez lo vemos más atrás, Rojas sigue tan inexpresivo como su juego,  Correa es titular inamovible y por su displicencia parece que juega “a reglamento”, después lo acompaña Copetti que va al choque pero le rebota todo lo que le llega, así que ninguno de los dos rinde,  Garré fue el ángel y ahora parece demonio, Cvitanich que es importante entra de a ratos, Piatti parece estar afuera, Alcaraz solo cuando las papas queman y Lisandro López siempre es y será quien nos puede acercar un poco de ese juego que no aparece.

Hablando de  “Licha” López, ayer lo hizo en una zona donde evidentemente se sentía cómodo y casi sin marca, pero a mi gusto lo hizo de muy pegado a Moreno, quizás con la buena intención de estar más en contacto con la pelota y distribuirla mejor, pero por momentos fue impreciso en sus pases e intermitente en su juego, posiblemente porque esa posición si bien lo puede favorecer, le quita fuerza física para continuar acompañando la jugada,  por lo que a mi gusto y a mi forma de ver, rendiría más detrás del o los puntas.

Es cierto que Cvitanich está grande, pero dentro del área sabe más que Correa y Copetti y por lo menos debería tener una oportunidad ahora que Lisandro está de vuelta, después pediría a quienes más conocen sobre el tema, si me pueden “aggionar” sobre en que puesto rinde más Alcaraz, porque ya estoy confundido, tanto que me puse a pensar que si no es Darío, podrían probarlo a él de punta.

Una reflexión sobre un par de aspectos que involucra a los laterales, que ayer tuvieron una floja actuación, especialmente Cáceres, que da la sensación de no estar bien físicamente ya que no muestra las virtudes que lo llevaron a ser titular indiscutido,  disminuyó considerablemente su potencia para desbordar, se repite tocando para atrás y ha bajado notablemente su rendimiento en la marca.

Mena es siempre un tractor, pero muchas veces se desgasta y hasta queda mal posicionado porque no se entiende bien con quien juega delante de èl y eso tiene que ver con el problema de las asociaciones, los movimientos automatizados y el buen pase de sus compañeros, conceptos que por ahora en la ofensiva no se ven.

Una salida puede llegar a ser que Úbeda y su cuerpo técnico a través de sus convicciones, tomen una decisión definitiva en la elección de los jugadores que van a tener la responsabilidad de jugar en el medio campo y la ofensiva y le otorguen la necesaria confianza y responsabilidad para que sean titulares de aquí en adelante.

Hasta pronto.


lunes, 6 de septiembre de 2021

La costumbre de jugar mal se hizo hábito

A esta altura del año en Racing, además de la falta de una idea de juego de conjunto, se siguen sumando errores groseros al disponer de la pelota, tanto en las salidas donde se pierde fácilmente, como en los pases, deficientes, inesperados y a destiempo y un abuso individual cada vez más pronunciado por encima de lo grupal, es decir, las cabezas no están funcionando bien.

Todo esto en un equipo que se supone por lo menos debería tener automatizados sus movimientos y una idea más o menos clara de jugar, pero no sucede porque se los sigue viendo como desconcertados a la hora de tener la pelota o de realizar una acción, como sucedió anoche donde volvió a cometer, cada vez más agravados , los mismos desaciertos que viene repitiendo partido tras partido y si bien no puedo entender que les pasa a los jugadores, me llevó a pensar que en este Racing, la costumbre de jugar mal se hizo hábito.

Disociado como conjunto y desorientado futbolísticamente, solo se puede rescatar el aspecto defensivo, donde el excelente trabajo de su arquero Arias (anoche también lo hizo muy bien Gómez) y la buena tarea de sus defensores Sigali, Nery y Mena, le permiten seguir sosteniendo la valla en cero.                                                                         

Sobre el resto es difícil señalar buenos desempeños, porque da la sensación de que los jugadores que entran a jugar en el medio campo y la ofensiva, no pueden construir nada asociado y solo encuentran la solución en lo individual, que a veces puede tener éxito, pero que en la mayoría de los casos solo fueron acciones negativas para el equipo.

Respecto a los cambios quiero detenerme en la decisión de ubicar a Moreno como volante central para que sea salida y a Julián López más adelantado y/o volcado sobre la derecha, cuando las características de ambos jugadores indican que debería ser al revés y a los que a mediados del primer tiempo los reposiciona.

Pero simplemente me pregunto: si por mejor primer pase él confía más en Moreno como cinco del equipo, porque no ubica a su lado a otro tipo de jugador y no a Julián López, dado que se dan ventajas innecesarias al rival, como paso en ese tramo de desconcierto, donde Banfield jugó mejor y hasta pudo llegar al gol, que por suerte no consiguió.

Al comienzo del segundo tiempo Julián López, que no tuvo un buen primer tiempo, le deja su lugar a un Rojas que aunque puso un buen pase a Copetti, en general sigue sin superar sus flojas actuaciones, después con Garre por Chancalay continuó la búsqueda individual y la falta de ideas trató de encontrarlas con la entrada de Lisandro López por Piatti, que pareció darle al equipo una mejora, pero que terminó sin encontrar socios en su juego.

Faltando diez minutos Copetti a la cancha, por un Correa que continúa con su liviandad y evitando el roce por lo que no inquieta a los centrales rivales para finalmente y casi sobre la hora, Alcaraz reemplaza a Lovera, dejando en el banco a Cvitanich que podia darle alguna solución dentro del área.

Las deficiencias del equipo son expresadas por Úbeda más claramente a través de sus declaraciones, pero no se ven ni mejoradas ni corregidas en el campo de juego, donde la oscuridad cada vez lo envuelve más.

Es evidente que hay algo de fondo que no cambia y que sucede porque hay algo que interfiere entre los jugadores y el cuerpo técnico y solo se me ocurre pensar que esto lo pueden solucionar diciéndose la verdad, esa que duele pero que aclara.

Hasta pronto.

lunes, 30 de agosto de 2021

Más de lo mismo.

Daría la sensación que el cuerpo técnico de Racing parece haber sido cautivado por una especie de razonamiento “gatopardista”, el que señala que es preciso que algo cambie para que todo siga igual.

Es que es muy significativo que Úbeda, Arano y Fleita, no hayan mostrado todavía una firme señal de cambio no solo en la idea de juego, sino también en los intérpretes de la misma, sobre todo desde la mitad de cancha hacia arriba.

Desde hace tiempo Racing es como que está dividido en dos zonas perfectamente definidas por su rendimiento,  por un lado la defensa, que si bien comete algunos errores, en las como en el cabezazo de Izquierdoz, al que inexplicablemente nadie lo fue a marcar sabiendo que su fuerte es el cabezazo, tiene un aceptable desempeño con un descollante Gabriel Arias y por otro la zona de volantes, con rendimientos alarmantes, sin juego asociado ni coordinación en los movimientos, donde reina la imprecisión en los pases y en el control y con la impresión de que si se remata al arco, es como para terminar la jugada o sacársela de encima.

Eso provoca un desorden táctico en el equipo, que hace que en la defensa los centrales queden expuestos por los malos retrocesos de sus volantes y también de  los laterales, quienes muchas veces (sobre todo Mena) acompañan infructuosamente a una jugada ofensiva que no se concreta, dejando a sus espaldas espacios sin cobertura alguna.

Por ahora Racing es más de lo mismo, porque salvo Moreno, Miranda no termina de afirmarse en esa zona, Chancalay tiene sus días de confusión, Lovera, que por momentos utiliza bien su gambeta, no finaliza como se debe las jugadas y Cvitanich parece sufrir al bajar demasiado perdiendo eficacia en su juego, por lo que a Javier Correa, -al igual que le pasaba a Copetti- no le llega ningún pase como la gente, pero además no gana en la disputa física, no defiende la pelota y no la rebota bien.

En sus primeros partidos parecía que Ubeda iba acertando con los cambios y las posiciones, pero con todo respeto, creo que anoche nos los hizo bien, sobre todo en lo posicional, ya que Cvitanich es reemplazado por un Alcaraz que en lugar de jugar arriba, se sumó al barullo del medio campo y Chancalay por un Rojas, que tirado sobre la derecha no entró en juego y perdió las pocas pelotas que le llegaron.

Después Mariano Martínez por Miranda y sobre el final Coppeti por Lovera, quizás para jugar cerca de Correa, esperando el centro que nunca les llegó.

El punto de visitante frente a Boca puede llegar a ser valorado por ser de visitante y porque lo sigue ubicando cerca de la punta,  pero Racing sigue jugando a ganar solo desde lo argumental, porque en los hechos siempre termina defendiéndose cerca de su área para defender un cero que dura hasta que Arias mantenga su nivel superlativo.

Es realmente preocupante que a esta altura del año, aun con cambio de técnico, no haya un mejor entendimiento entre los jugadores, que no se sientan confiados para dar un pase, construir una jugada o entender un movimiento  y que todo dependa de acciones individuales que normalmente finalizan antes de pisar el área rival.

Este Racing de Úbeda, sigue mostrando los mismos problemas del anterior, los que parece aceptar cuando habla de lo que le falta al equipo, pero llama la atención que consciente de ellos, no realiza modificaciones en el sector que hasta ahora solo muestra un estado de desesperación tal, que lo lleva a realizar todo esforzado y de mala manera.

Hasta pronto.

 

miércoles, 25 de agosto de 2021

Cuando más fácil se le da, más difícil se le hace.

La de anoche era una gran oportunidad para transformarse en el líder del torneo,  pero no fue la única vez que Racing no supo aprovecharla.

Esto no va en desmérito de Central Córdoba que con mucha marca y esperándolo en su campo buscó contrarrestar a un Racing, que después de un primer tiempo donde si bien le faltó claridad para construir una jugada cerca del área (tuvo una sola chance de gol ), se presentó más dinámico, con mayor tenencia y mejor circulación que en otros partidos; en la segunda parte se fue entregando a la lucha que le propuso su rival, sabiendo que como pocas veces, estaba la gran chance de lograr establecerse como único puntero.  

Pero en ese segundo tiempo entró como relajado, sin la actitud e intensidad de la primera etapa y eso lo llevó al desorden sobre todo en el medio campo, donde ya no se recuperaba ni se tenía la pelota, frente a un equipo santiagueño dio la sensación de estar más entero físicamente, que ganó la mayoría de las pelotas divididas y que fue jugando mucho más cerca del área racinguista.

El desconcierto pareció confundir también a Úbeda y sus colaboradores, ya que los cambios no parecieron ser la solución para un equipo, que en ese segundo tiempo, de la mitad de la cancha hacia adelante todos aparecían como irresolutos, imprecisos, sin reacción y con aspectos de cansados.

Por suerte la defensa  siguió respondiendo con seguridad y solidez y donde se destacaron Gabriel Arias, quien tapó en el primer tiempo una pelota muy difícil, Sigali, (la figura para mi) y Prado, quien me causó una muy buena impresión por su personalidad para marcar y su convicción para pasar a la ofensiva.

Es evidente que el problema está en el medio campo, donde por ahora se insiste en no ubicar un volante central tradicional y se continua apostando a Moreno (el que mejor está rindiendo) y a Miranda (que sigue sin levantar su nivel)  pero que cuando decaen físicamente quedan grandes espacios a sus espaldas y por más que cuenten con la ayuda de Chancalay y Lovera, el equipo queda por momentos muy abierto para las contras rivales.

Después me llamó la atención que con el bajo nivel de Copetti, desorientado y con una alarmante falta de control no sea uno de los primeros cambios aunque también me preocupa la liviandad de un Correa, que le cuesta ir a pelear una pelota (si estaba lesionado hubiera puesto a Alcaraz), por lo que quizás contra Boca  podría cumplir esa función Cvitanich, juegue o no “Licha” López y si no juega Lisandro, que en su lugar lo haga Julián López o Martínez.

Mi reflexión es que el equipo presenta como dos formaciones, a las que les cuesta amalgamarse por sus disimiles rendimientos, una es la defensiva  (que vienen jugando juntos hace años) y la otra es la que componen el medio campo y la ofensiva.

Mientras la primera viene sosteniendo con regularidad un buen nivel, la segunda muestra una inestabilidad constante en su desempeño, por lo que es muy difícil que el equipo logre un equilibrio en todo su conjunto.

El empate anímicamente fue un paso atrás, sobre todo por la importante chance perdida, que nos sigue indicando que a este Racing cuando más fácil se le da, más difícil se le hace, es decir lo alcanzable se le presenta como inaccesible, quizás falta de convicción de muchos de sus jugadores o por aspectos emocionales que los llevan a moverse en un mar de dudas.

Hasta pronto.


domingo, 22 de agosto de 2021

Las cosas en su lugar.

Una nueva victoria le sigue dando a Racing la posibilidad de seguir peleando arriba y de a poco ir buscando un mejor funcionamiento como equipo.

Ayer, en un primer tiempo donde quiero creer el viento en contra lo complicó demasiado, Racing se mostró impreciso en el medio y por consecuencia le traía a la defensa algunos inconvenientes sobre todo por la libertad con que contaba Benavidez a espaldas de Mena y extrañamente nadie controlaba, aunque nunca generó peligro cierto para Arias.

Moreno y Miranda no lograban tener la pelota y darle buen destino, Chancalay no podía desbordar con claridad y Lovera entraba poco en juego, mientras Cvitanich impreciso y hasta por momentos enredado, no conseguía darle al equipo la cuota de claridad que necesita de la mitad de cancha hacia adelante, donde Javier Correa, que no es de aguantar la pelota ni entrar en lucha con los defensores, buscaba encontrar alguna pelota en espacios libres como la que le hace llegar Lovera sobre la izquierda, pero su débil y anunciado remate fue controlado por el arquero de Arsenal.

El encuentro era parejo con más intenciones que situaciones claras y nada hacía prever que llegaría algún gol, sin embargo sobre el final de esa primera mitad Racing encuentra el primero, cuando en un tiro de esquina a Cvitanich le queda pelota de espaldas al arco y con su toque inteligente hacia atrás habilita a Chancalay, para que este remate sobre el primer palo y convierta.

Gol que tranquiliza y cambia el partido porque era evidente que Arsenal en la segunda etapa, saldría a buscar el empate, situación que Racing debía aprovechar tratando de ser contundente a la hora de atacar y en una subida por la derecha, un mal rechazo del defensor Bottinelli hacia el medio le permite a Javier Correa asistir a Cvitanich sobre la izquierda, para que entre al área y con su habitual clase remate sobre el segundo palo y convierta.

El encuentro ya comenzaba a mostrar las diferencias entre un equipo y otro, donde Racing iba creciendo ahora con un Cvitanich más seguro y claro y con un mejoramiento sustancial de Moreno, Chancalay y Lovera, por lo que cada vez que se acercaba al arco rival parecía que podía llegar el segundo gol.

Arsenal intentó con un tiro libre de Alan Ruiz que hizo que se luciera Arias y un remate de Albertengo que paso cerca, pero la defensa respondía bien sobre todo a través del buen desempeño de Sigali y Domínguez.

A los veinte minutos Fabricio Domínguez reemplaza a Cáceres lesionado y cinco minutos más tarde Copetti y Rojas entran por Lovera y Cvitanich, que volvió a demostrar lo importante que es para este Racing.

Aquí debo señalar que sin llegar a cambiar totalmente, vi a un Rojas más predispuesto en la recuperación de la pelota y con una mayor participación en el juego, tal como lo hizo al asistir a Chancalay para que este con un gran remate convierta el tercer tanto.

Minutos después el chico Prado reemplaza a Mena y Chancalay le deja su lugar a Alcaraz, quien en el poco tiempo que jugó, demostró que puede darle más posibilidades a la ofensiva a través de su indiscutible habilidad.

Las cosas en su lugar, parece haber sido la premisa de Úbeda para ir logrando con cambios lógicos y conceptos claros, que este equipo, que ya cuenta con una defensa sólida, tenga una mayor ambición y un dinámica superior, con volantes que no solo contribuyan en la recuperación, sino que pisen el área y puedan llegar al gol.

Los resultados auspiciosos acompañan el proceso de cambio, que esperemos pueda ir consolidándose en los próximos encuentros.

Hasta pronto.

lunes, 16 de agosto de 2021

Racing superó la semana “bisagra”.

La semana anterior nos entregaba la certeza de que Pizzi ya no iba a continuar y el interrogante de como haría Úbeda para cambiar en pocos días, la disposición mental de un plantel golpeado anímicamente por perder el clásico.

Seguramente, como en todo grupo, la salida del técnico afectó a algunos y benefició a otros, pero por encima de esa situación, se daba lo más importante y era lo que tenían que asumir y afrontar Ubeda y su cuerpo técnico buscando que todos retomen la fortaleza anímica que les permita desarrollar un mayor grado de confianza para encarar el próximo compromiso.

Sabemos que normalmente el clásico se transforma en un partido “bisagra” con un efecto anímico positivo o negativo, de acuerdo al resultado, por lo que el punto de partida para Claudio Úbeda no era nada fácil y estimo que junto a “Chiche” Arano y Juan Fleita, habrán trabajado más en mejorar la cabeza de los jugadores que en incorporarles demasiados conceptos sobre la idea de juego.

Por lo tanto aparecía como bastante lógico que nos encontráramos prácticamente con la misma formación anterior, donde solo como cambio real mostraba a Garré por Copetti, ya que Cvitanich lo hacía porque Lisandro López está lesionado en un partido que se iba desarrollando tal cual los anteriores, donde el aburrimiento me iba envolviendo y el interés se iba ausentando, pero el amor y la pasión por estos colores no nos hace abandonar.

En ese primer tiempo los arqueros tuvieron poca intervención y las defensas no sufrieron demasiado ya ninguno de los dos equipos pudo generar reales situaciones de peligro.

Racing intentaba con alguna subidas de Cáceres y Mena, pero no encontraban buenas sociedades en Garré incómodo, desdibujado y peleado con la pelota  y en Chancalay más dedicado a marcar que a construir, aunque fue el único que intentó con algún remate al arco.

La zona de volantes mostraba a un Moreno activo y en franco ascenso pero a un Miranda que sigue en bajo nivel, a un Cvitanich que buscó ser el “enganche” del equipo, que por momentos logró, pero que se nota (quizás por falta de fútbol) que le cuesta físicamente si baja demasiado, aunque a través de su experiencia pudo generar infracciones a favor, los que nunca pudieron encontrar la forma de poder asociarse con un Correa que, sacrificado en sus movimientos, sigue jugando al solitario

El segundo tiempo trajo las emociones y eso hizo que en cierta forma el partido se abriera, sobre todo a partir de los 8 minutos, cuando en un tiro de esquina, Chancalay convierte el primer gol (prácticamente olímpico),  que golpeó a Newell’s  y le dio a Racing la posibilidad de aumentar, cuando una buena jugada del mismo “Chanca” lo deja solo a Cvitanich que en el al área chica increíblemente no puede dominar la pelota y esta le pega en la mano.

A los 15 minutos comienzan los cambios, salen Garré y Cvitanich por Lovera y Copetti, y este último se ubica cerca de Correa, es decir vuelve a su hábitat natural, donde más rinde, y en un  partido que se había equilibrado con los rosarinos buscando su gol ante un Racing que le fue entregando el campo de juego esperando dar el zarpazo de contra, que consigue a los 28 de ese período,  un minuto después que Úbeda, como acierto del destino, reemplaza a Chancalay por Fabricio Domínguez y el uruguayo, después de un disparo de Lovera que rechaza Aguerre, se anticipa a su marca y convierte el segundo y definitivo tanto de la Academia.

Faltando pocos minutos para el final, donde ya el desorden y la lucha se imponían al poco juego que habíamos visto, ante los desesperados intentos de Newell’s  y para equilibrar el medio campo entra Julián López por Correa, quedando Copetti solo de punta.

Todo se desarrollaba sin problemas, salvo por un error sobre la izquierda de Racing que posibilitó que Comba habilite a Scocco en el área, pero su remate fue detenido con seguridad por el gran Gabriel Arias.

No se jugó bien, pero tampoco se sufrió, lo más importante es que Racing volvió a ganar y nuevamente mantuvo el cero en su arco, tres puntos que lo vuelven a instalar en la pelea y le dan al plantel y a Úbeda, la inyección anímica necesaria para afrontar los objetivos que tienen por delante con mayor tranquilidad.

Con este triunfo Racing superó la semana “bisagra”, en la que todos los racinguistas creo, teníamos como sentimientos encontrados, porque a la “tristeza” de  haber perdido frente a los vecinos y sin saber a ciencia cierta como podía responder el equipo de aquí en adelante, le anteponíamos una cierta “alegría” por la salida de Pizzi, con el fin de equilibrar nuestro estado de ánimo y hacer que todo fuera más digerible.

Gracias a Dios resultó mejor de los esperado. 

Ahora a comenzar de nuevo, siempre poniendo lo mejor de nosotros que es el indeclinable aliento, por ahora desde lejos pero siempre desde nuestros corazones, sobre todo para este cuerpo técnico que está conformado no solo por ex jugadores del club, sino que aman a Racing y lo muestran a flor de piel. 

Hasta pronto.