viernes, 20 de noviembre de 2020

7 escalones para encontrarse con la gloria.

El técnico decidió que los partidos de la Copa de la Liga la jueguen casi todos chicos, “guardando” los titulares para el enfrentamiento con Flamengo y entonces fue a Tucumán con un equipo lleno de  juveniles, a buscar lo que los grandes no lograron.

Pero a Racing le suceden cosas y cuando se está mal, te llueven desgracias, como la Cvitanich, que volvía a jugar después de una larga inactividad y se lesiona a los 22 minutos , lo que da que pensar porque Racing sigue sumando lesionados.

En su reemplazo entra Godoy, otro chico y a los pocos minutos le roba una pelota a Cabral, enfrenta  a Luchetti y este le comete una infracción de expulsión por ser último hombre, pero en su lugar Abal otorga un penal, que lamentablemente no se concretó al desviar el arquero el disparo de Domínguez.

Ni el tiro del “penal” te va a salir, pareció decirle el destino a Racing, pero nada que achacarle a los juveniles que tuvieron que poner el pecho y dar la cara en una situación difícil de soslayar.

Segundo tiempo donde pareció que la voluntad de los chicos equilibraba el encuentro pero Atlético es un equipo que sabe lo que quiere y ante una defensa que se distrajo en un saque de banda, llegó el segundo gol de los tucumanos.

Duro golpe, sobre todo para los pibes, que con entrega y voluntad trataba de emparejar el encuentro, pero enfrente tenía un rival que además de superarlo estratégica y anímicamente, podía aumentar el tanteador en cada contra, así y todo lo peleó hasta el final

Ahora a Racing le quedan 7 escalones para encontrarse con la gloria, aun cuando el plantel y su cuerpo técnico no están caminando bien, el martes hay que ir a subir el primero de ellos, sin escatimar esfuerzos, buscando pisar seguro, tratando de ser inteligentes y sacando esa fuerza interior que se necesita en la adversidad, sabiendo que para todos comienza la gran oportunidad para resurgir

Por último he leído y escuchado versiones que pueden afectar el futuro deportivo e institucional del club, por lo que espero que tanto Diego Milito como Víctor Blanco, con la madurez que el tema requiere encuentren un punto de coincidencia, porque Racing hoy, necesita a los dos.

 Hasta pronto.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Entre las declaraciones de Beccacece y la realidad del equipo hay un abismo.

Ya no es un tema de calentura, de bronca.

Es de tristeza y de una verdad que no se puede ocultar.

Evidentemente estamos frente a uno de los peores Racing de los últimos tiempos.

Por su inoperancia, por su falta de jerarquía y por no tener ninguna respuesta, ni futbolística ni anímica.

Es como tirar todo lo bueno de los últimos años por la borda, lo que me lleva a imaginar y si se quiere a especular, que algo está por estallar.

Con este comentario no deseo que pase lo peor, pero yo pienso como un hincha que soy, que lee y escucha especialmente a los periodistas partidarios y que a los 77 años, después de ver a Racing durante toda mi vida, trato de interpretar y contar lo que siento.

Hoy comenzó el partido y a los 3 minutos otra vez sopa.

Tiro libre para el rival, jugada preparada y una a defensa distraída que sale a destiempo.                                                                                                                      

Resultado gol de Arsenal.

Un nuevo golpe para un Racing sin reacción que seguía cometiendo errores y dándole a los 10 minutos una nueva oportunidad a Arsenal para que sume un segundo gol, pero por suerte tapó Arias.  

Racing intentó recomponer su imagen y pudo lograr el empate a través de “Licha” López, aunque la mejor estuvo en la cabeza de Miranda pero el arquero de Arsenal, lo evito con una gran atajada.

Desordenado, sin fe y por lógica sin juego, todo era impulsado por acciones individuales las que no llegaban normalmente a buen término, aunque Fértoli encontró una oportunidad y exigió a Gagliardo, pero nadie para el rebote.

Ese desconcierto lo llevó a sufrir un nuevo gol, cuando en dos toques Arsenal llega al área y Candia convierte, ante la falta total de respuesta de una defensa que al igual que el resto del equipo, se autodestruye partido tras partido.

Racing en tres fechas recibió 8 goles y marcó solo 1

El segundo tiempo con tres cambios (Garré por Montoya, Cáceres por Pillud y Cristaldo por Banegas), que ya no llaman la atención y no importa si están bien o mal, porque son muchos los que merecen salir de un equipo que siguió sin mejorar en todos los aspectos ante un Arsenal que sabía, que podía encontrar una nueva posibilidad en cualquier instante.

Es tal el mal momento, que ni el experimentado Lisandro López concreta situaciones que habitualmente él no desperdicia, un síntoma de la impotencia general que contagia lo negativo y que incluso lo llevaron perder la compostura, que finalmente lo llevó a ser expulsado.

Hubo alguna que otra llegada al arco de Gagliardo, pero queda en claro que este equipo perdió el funcionamiento de todas sus líneas y en cada partido presenta una imagen más deteriorada, que no ofrece ninguna esperanza de futuro, aun jugando un torneo de relleno como este, pero sobre todo imaginándonos cuando le toque enfrentar a Flamengo por la Libertadores.

Nos guste o no, esta nueva y decepcionante presentación, a muchos hinchas nos lleva a pensar si no está pasando algo extraño en el plantel, dado que es increíble la falta de reacción y fragilidad que muestra el equipo,

Entre las declaraciones de Beccacece y la realidad del equipo hay un abismo, pero si realmente no existe dicha situación, que es un reflejo de lo que se ve en la cancha, los jugadores deben entender que este rendimiento, pone en serio riesgo la continuidad del técnico.

Hasta pronto.

 

 


lunes, 9 de noviembre de 2020

Los jugadores han perdido un valor inestimable: la confianza en sí mismos.

Racing parece un equipo afectado en lo anímico y en lo físico, que a los hinchas nos golpea en lo emocional, pero a Sebastián Beccacece le presenta un problema que por ahora no puede resolver.

Triste y doloroso por cierto, porque da la impresión de que los jugadores han perdido un valor inestimable: la confianza en sí mismos, y esa falta de seguridad es lo que los lleva a flaquear en sus convicciones, convocando a los errores a la hora de tomar decisiones.

Y entonces les volvió a pasar, que inmediatamente después de perderse un gol, el primer  ataque del equipo rival expuso nuevamente a una defensa que ya no muestra esa solidez que supo tener (incluido Arias) y a los 3 minutos gol de Unión.

Un equipo que también presentaba una formación con varios suplentes volvía a golpearlo anímicamente, pero con diferencia al partido anterior, de a poco pudo recomponerse, tomando el dominio del encuentro y generar muchas situaciones de gol, de las cuales tres o cuatro fueron muy claras, no solo para empatar, sino para finalizar ganarlo ese primer tiempo.

Sobre todo por el buen trabajo de Solari por derecha y si bien el arquero Moyano respondía acertadamente,  la inoperancia de la ofensiva académica es ya alarmante y al no concretar las mismas alimenta esa pérdida de confianza.

Cerca del final de la primera etapa, Garré tuvo que reemplazar a Solari, ( otro más y van…) un jugador que había sido el mejor hasta ese momento y que sufre esta lesión porque es el único de los volantes que entiende lo que es el sacrificio a la hora de recuperar (desde su posición cruzó toda la cancha para salvar un contragolpe a espaldas de Mena.)

Pero el segundo tiempo es para preocuparse y mucho, porque de sostener a Unión prácticamente en su campo, lo dejo crecer y además no llego nunca más a inquietar a Moyano.

Racing comenzaba a destruirse a si mismo, porque cada vez jugaba peor y además de dar esa imagen de “entregado” comete desaciertos y deja espacios para que rival siempre tenga la posibilidad de convertir otro gol, como el que llegó a los 25 minutos en una jugada que desnuda toda la fragilidad de este equipo a la hora de defender.

Pero hay algo que transmite este equipo, que por lo menos a mí como hincha me hace pensar que este esconde algún motivo que lo ha llevado a cambiar tanto, no en el juego en si, sino en la intensidad y en la rebeldía para superar malos momentos dentro de un partido (ejemplo: Independiente y Aldosivi antes de la Pandemia), para transformarse en un equipo como “desgastado” , sin reacción y carente de actitud,  lo que se puede ver en jugadores que pierden la pelota y no se esfuerzan en correr a recuperarla o que pierden en todas las pelotas divididas.

Porque si bien es  importante tratar de jugar bien, un jugador nunca debe  renunciar a sacar de adentro lo que hay que tener, para pelear el partido si no se logra lo anterior.

Hasta pronto.


lunes, 2 de noviembre de 2020

Mientras Racing abría sus puertas, su rival las cerraba.

Como hincha siento tristeza y bronca, porque es una derrota que duele, golpea y deja mucho para reflexionar, dado que  Racing se mostró como un equipo frágil desde la estructura y frágil desde la respuesta anímica.

Todo lo que estoy diciendo lo vi reflejado en lo endeble de una defensa central, que además de los errores que cometieron sufrieron el no tener por delante un volante de marca como antes (el mismo Neri Domínguezy/o Mauricio Martínez, ahora devenidos en centrales).

Con volantes que transformaron la tenencia con un toqueteo sin ton ni son y que al perder el balón no retroceden  a tiempo para ayudar en la recuperación, lo que les permite a sus adversarios (como este Atlético lleno de suplentes) aprovecharse de esos espacios para llegar con facilidad hasta el arco defendido por Arias y prácticamente concretar cada vez que se lo propuso.

Era como que mientras Racing abría sus puertas su rival las cerraba y entonces ese dominio y  tenencia de la pelota que triunfa en las estadísticas, terminó siendo abúlico, pues no se evidenciaba en el juego al no contar con variantes ofensivas, sin desbordes por afuera y sin superar  los mano a mano, finalizando con un resultado que lo muestra como un equipo entregado y hasta con cierta falta de actitud, lo que me llevó a pensar, si escondía alguna causa que como consecuencia lo llevara a tener esta deprimente actuación. 

Tanto que quedaba de lado la lesión de un Melgarejo cuando estaba jugando su mejor partido, el extraordinario gol de Martínez y el esfuerzo de  un “Licha” que a pesar de vivir en soledad, no tuvo suerte en las situaciones de gol.

Sabemos que una buena idea puede ser brillante si se elige bien a los que la ejecutan y por ahora parece que eso no está sucediendo, porque hay jugadores que parecen no responder a la confianza que el técnico les brinda, pero Beccacece, todavía tiene mucho margen para corregir y/o cambiar sus planes, para encontrarle solución a este dilema.

Hasta pronto.

jueves, 22 de octubre de 2020

La primera final

Los hinchas de Racing vivimos con la esperanza de lograr un título internacional importante como lo es el de la Copa Conmebol-Libertadores, pero esto tiene primero un objetivo primario y es que para ello se debe clasificar para jugarla todos los años.

Ese objetivo por ahora lo va logrando bastante seguido ya que desde el 2015 hasta la fecha, participó 4 veces en Libertadores,  2015 llegó a Cuartos de final (Guarani), 2016 se quedó en Octavos (A. Mineiro), 2018 perdió en Octavos (River) y la que está jugando actualmente que pasó  a jugar los Octavos de final y  2 en Sudamericana 2017 quedó en cuatros (Libertad) y en el 2019 no pasó la primera ronda (Corinthians), a lo que hay que sumarle que ya consiguió clasificar para la Libertadores del 2021.

Esta situación debe dejar fuera de discusión lo que parece llenarnos de temores por clasificar segundo y pone sobre el tapete otro debate mucho más profundo, que no es que nos toque River, al que nos hemos enfrentado solo en una de las tres Libertadores jugadas, sino que es como prepararse para lograr no solo pasar de octavos a cuartos, es también tratar de superarlos, algo que no se ha logrado con distintos planteles y con distintos rivales.

Por eso el  tema no pasa únicamente por analizar el poderío de quien debe enfrentar nuestra querida Academia, pasa por la convicción de que cada integrante del grupo, quien no debe dejarse absorber por los antecedentes,  buscando sacar a relucir esa fe y esa confianza que le permita superar a su contrincante, sabiendo que el próximo partido es la primera final.

Respecto del partido de ayer podríamos decir que Racing salió a jugarlo sin ofrecer toda la dinámica que exigía el mismo si es que deseaba salir primero, porque ya estaba clasificado y lo peor que podía suceder era quedar segundo, lo que por otros motivos finalmente sucedió.

Si bien nunca fue un equipo que lució demasiado, Racing venía mostrando otros aspectos como la recuperación, la intensidad, la entrega y hasta con una gran porción de tiempo en cuanto a la tenencia de pelota, lo que nos permitía ver su crecimiento, aun aceptando que todavía no cuenta con ideas claras cuando llega al área rival y muchos de esos avances cambian la asociación por los intentos  individuales.

Pero ayer fue un equipo totalmente desarticulado y diría hasta desconcentrado, porque cometió muchas infracciones, no tuvo tenencia asegurada de la pelota y nunca pudo imponer su juego, con jugadores confusos Fértoli, Reniero y Solari, por momentos parsimoniosos como Melgarejo y un Miranda llamativamente impreciso.

Los cambios esperados para la segunda parte no se dieron de entrada y hubo que esperar 10 minutos para que  “Licha” López y Rojas ingresaran para darle  un cambio cambio de actitud y de claridad al equipo, sobre todo cuando la pelota pasaba por  Lisandro, quien demuestra que debe estar lo más posible dentro del campo por su ascendencia y su juego, demostrado en la única asistencia clara del encuentro, cuando entre dos defensores de Mérida asiste a Melgarejo para el primer gol, pero después un “regalo” que involucra al arquero Arias y a varios jugadores,  le da el empate a los venezolanos, lo que volvió a sumergirnos en la noche tormentosa del Cilindro, hasta que Rojas nos regaló ese autentico golazo de tiro libre.    

Es cierto que por los tiempos de pandemia falto ensayo, no le permitió al cuerpo técnico y al grupo entrenar como corresponde para aceitar los movimientos de la  automatización necesaria que todo equipo necesita, pero da  la sensación de que hay jugadores que parecieran no responder estar al nivel y eso deja al descubierto que, aunque desgastados por el tiempo y los años, los más grandes siguen aportando lo mejor.

Hasta pronto.

jueves, 1 de octubre de 2020

Pasar y alcanzar, objetivos logrados.

Racing fue a Uruguay por el triunfo que le permitía no solo lograr el pase a octavos, sino además pelear el primer puesto del grupo y si bien tenía enfrente a un rival importante, a priori su formación parecía darle a la Academia cierta ventaja para poder apoderarse con más facilidad del trámite del partido y lograr el resultado buscado.

Esto se consiguió a medias porque si bien dominó todo ese primer tiempo y consiguió ponerse en ventaja no pudo corresponder a ese control del partido con más goles, porque como se viene observando el equipo maneja bien la pelota y tiene salida limpia desde el fondo, a través de sus centrales Dominguez, Sigali y sus volantes  Diaz y Miranda, más cuando está llegando al área, los movimientos y las combinaciones para generar situaciones de gol no aparecen y ese juego asociado que llega desde atrás, termina dándole paso a la acción individual, con pocos resultados positivos.

Racing buscaba llegar por los costados y en ese aspecto trabaja mejor sobre la izquierda que sobre la derecha, debido a que Miranda –Fértoli le daban más respuestas al equipo que Montoya- Melgarejo, que si bien tiene buena gambeta y una zurda con clase, a veces se extralimita en tenerla demasiado, aunque reconozco que llego hace poco al club y debe acostumbrarse al futbol de nuestro país.

El resultado era exiguo y Racing debía buscar aumentar urgente, porque sabemos que un gol nada asegura y que la igualdad puede llegar aun sin que su rival lo merezca.

Para el segundo tiempo la salida de Díaz y Montoya por Banega que fue al lugar de Miranda y este al del chileno mientras Solari ocupaba el sector derecho no modificaba el sistema pero de alguna manera desacomodó  al equipo, porque si bien Solari comenzó a influir por su zona, el cambio de posición de Miranda le quito tenencia y juego en la zona de creación.

A Racing le costaba ser el mismo de la primera etapa y encima es golpeado por la mala fortuna cuando  llega el gol en contra de Soto, que por la forma y por lo injusto lo siente anímicamente.

A partir de ese momento los nervios pasaron a jugar un papel importante y Nacional inmediatamente envió a la cancha a dos jugadores experimentados y ex-Racing, como Yacob y Bergessio.

Pero así y todo el equipo oriental no podía superar a la Academia y busco llevar la disputa a la intensidad y al roce físico, abusando de la pierna fuerte.

Racing a pesar de todo seguía buscando por las bandas, por lo que reemplaza a Melgarejo por Garre, alguien que podía darle más soluciones a la hora de desbordar mientras Nacional seguía apelando al ingreso de sus más experimentados.

Solari era el que más exigía al arquero rival, ya sea rematando desde afuera del área o apareciendo en el área como suele hacerlo ante algún desborde, pero el encuentro estaba más luchado que jugado hasta que en un tiro libre que ejecuta Garre, Sigali va a buscar el centro y el arquero Rochet se lo lleva puesto cometiendo un claro penal, que esta vez Fértoli ejecuta fuerte al ángulo superior izquierdo del arquero y convierte el gol que sería el del triunfo.

Después Racing mejoró en la tenencia y el manejo de  la pelota, mientras un Nacional enojado solo buscaba con pelotazos el área racinguista, esperando algún error del fondo académico, pero esto no sucedió y se llevó un triunfo justo.

Pasar y alcanzar, objetivos logrados por este Racing de Beccacese a través de este importante triunfo, que le otorga tranquilidad y confianza para la última fecha, buscando lograr un triunfo amplio de local frente a Mérida y de esa manera asegurarse el primer puesto.

Por ultimo una reflexión: porque faltando 30 segundos de los 5 minutos de adicional, Racing tiene un tiro de esquina a favor y Garré en lugar de jugarla corta y entretenerla en esa zona, se le ocurre lanzar el centro al área para nadie, que le dio una oportunidad ofensiva mas a Nacional…y un ataque de nervios a los hinchas.

Hasta pronto. 

jueves, 24 de septiembre de 2020

Del absoluto merecimiento, a las dudas de salir airoso.

Los partidos de la Copa Libertadores llevan en si mismo una carga extra de nerviosismo, nervios que siempre están presente, pero que de acuerdo al trámite del encuentro, puede darle paso a la serenidad y a la confianza o multiplicarse y generar un desconcierto donde las dudas afectan mentalmente,  no solo a los jugadores sino también al cuerpo técnico y eso es muy peligroso en una competencia que desde hace años desvive a todo Racing.

Mientras tanto  nosotros los hinchas, ahora como meros espectadores y en soledad, sentimos que  nuestro sistema nervioso y nuestras pulsaciones juegan al mismo ritmo del que lo hace el equipo.

Y lo que veíamos en ese primer tiempo era que Racing estaba jugando un muy buen partido  y todo parecía estar dado para una goleada, lo tuvo Fértoli cuando su cabezazo  roza el travesaño, después Montoya queda solo frente al arquero rival pero decide mal, luego Reniero que desperdicia el penal que le cometió Butrón, a posteriori una nueva buena acción de Melgarejo, pero su disparo da en el travesaño, a continuación Fértoli nuevamente…y así era la cosa, se veía que el gol llegaba y lo que pudo ser…no sucedió.

Para más sorpresas Beccacece y sus cambios, pero quiero creer que quizás el cambio de Alcaraz por Reniero fue por la amonestación que cargaba y no por haber errado el penal ya que había hecho un interesante primer tiempo y el de Garré por Montoya porque no hubo mucho desborde por esa punta y no porque Montoya desperdició esa jugada de gol.

Pero por un tema físico  o por los motivos que sean, ya Racing no era el mismo de la primera mitad, había menos energía, ya le costaba sostener el balón y recuperarlo rápido cuando lo perdía, lo que le dio más espacios a un Alianza que con poco se fue adelantando y descubriendo que mal o bien podía llegar al área académica, algo que en los primeros 45 no había logrado.

Y tuvo las suyas, bastante claras, que hubiera generado un gran dolor de cabeza, para un equipo que ya no tenía un hombre de punta fijo, porque si bien Melgarejo fue a ocupar esa posición en el área quedo más bien aislado al perder contacto con la pelota.

Aparecían la imprecisiones, ya Fértoli no era el mismo y al habilidoso Garré le costaba  desbordar, así y todo tuvo alguna que otra oportunidad como esa en que después de una serie de rebotes la pelota sale del área peruana y la recoge Pillud fuera del área quien saca un increíble remate que fue desviado en gran forma por Butrón.

Pillud le deja su lugar a Mena y Soto va a la derecha en un Racing que ya no tan organizado renueva ataques con pocas ideas, más bien desesperados, seguramente al igual que nosotros los hinchas, cuando vemos que el chico Alcaraz que ya había estado a punto de convertir, cabecea a las manos del arquero.

Siguen los cambios, Melgarejo le deja su lugar a Banega y Díaz a Cvitanich, un jugador en el área que el equipo pedía a gritos, porque la desesperación se adueñaba de lo físico y lo mental y esa alteración hacia que los centros al punto del penal iban a llegar cada vez más a medida que pasaba el tiempo.

Racing iba a transitar el lógico camino del desorden, algo que de alguna manera beneficiaba a Alianza de Lima, que aprovechando ese desconcierto, se pierde un gol claro que hubiera sido fatal.

La sensación que dejaba el encuentro era que Racing ya jugaba contra el mismo Racing, porque todo el esfuerzo físico que se invertía para llegar al área rival se desvanecía justamente en esa zona por carecer de ideas y serenidad donde más hay que tenerlas

Todo parecía quedar en manos de los chicos y si bien eran apuntalados por Miranda, Soto, Mena, Domínguez y Sigali y el recién ingresado Cvitanich, la llegada al arco contrario dependía mucho de lo que ellos lograran.

Y lo hicieron ya casi finalizando los noventa minutos y jugando por abajo, cuando en una acción de toques en la medialuna contraria, Fértoli habilita de taco a Banega quien con un gran remate la clava en el ángulo izquierdo del arquero Butrón, un gol que se festejó a mas no poder por el desahogo que llegaba cuando muchos no lo esperábamos.

Un par de minutos después y con un Racing que buscaba asegurar más la pelota, Miranda de gran trabajo en todo el partido, pone un pase entre líneas para Alcaraz que gana el fondo y su pase atrás habilita a Cvitanich, quien de espaldas al arco la toca para que Garre pueda rematar y luego de un primer rebote, lo vuelva a hacer, pero esta vez venciendo al arquero y convirtiendo el segundo gol que provoco el delirio de Beccacece, su cuerpo técnico y obviamente de todos nosotros, los hinchas.

Este es un triunfo que alienta pero debe servir para el análisis porque ya van dos encuentros donde Racing que comienza mostrando un gran despliegue ofensivo, con buen trato de pelota y arrinconando a su rival de turno a través de una presión alta, en este caso Alianza, vemos que pasa de un tiempo a otro del absoluto merecimiento, a las dudas de salir airoso.

Racing debe aprovechar mucho más todas sus llegadas pero evidentemente  le falta contundencia para convertir lo que produce, por eso necesita de delanteros más pensantes y con experiencia, especialmente para instancias finales donde en un partido se decide todo.

Hasta pronto.