Con un empate de local ante nuestros vecinos -que tuvo sabor a derrota- Racing prácticamente cierra un año nefasto en lo futbolístico.
Realmente parece increíble ver a un plantel diezmado en jerarquía, sin liderazgo, desarmado, perdido y con caras que solo transmiten frustración, situación que habíamos dejado atrás hace muchos años y que cuesta aceptar.
Respecto al partido creo que en el primer tiempo por lo menos hubo entrega, lucha y se fue ganando con justicia, incluso con la posibilidad de liquidarlo, pero en la segunda etapa se vio otro Racing, porque que a los cinco minutos ya comenzaba a perder los duelos y comenzaba a agradar a su rival y sin embargo desde el banco no hubo una respuesta a esa falencia, que de acuerdo a mi forma de ver era reemplazar a Conechny o Díaz con un volante más (Pérez) para no permitir que el rojo creciera en su zona de volantes, había que defender mejor la ventaja pero no fue así y Romero solo reaccionó cuando nos empataron, un gol que golpeó al equipo y a la gente anímicamente y si bien terminó igualado se sintió como un fracaso, lo que llevó a los hinchas a manifestarse de una fuerte y contundente.
Pero esto no es casualidad, es el resultado de lo le pasa a este Racing 2026 lleno de desaciertos y equivocaciones en lo deportivo, una suma de errores que tuvo de parte de los hinchas una queja fuerte y justa, primero hacia los jugadores t posteriormente personalizada en Milito por ser el presidente y responsable principal, quien por ahora no muestra ninguna reacción buscando corregir los mismos con los responsables del fracaso de esas áreas, como si lo hizo premiando a los que consideró que lo habían hecho bien en otras.
Los jugadores saben como es esto ((alguna vez habrán insultado también cuando eran hinchas) por eso no deben enojarse como lo hizo Espino, quien no solo se levanta la camiseta para mostrar su panza sino que parece estar devolviendo insultos como si fuera inmaculado, (debería ser sancionado) sabiendo que en esas situaciones solo hay que agachar la cabeza y seguir caminando hacia el vestuario.
Racing se quedó sin el pan y sin la torta por las graves fallas en la gestión de la Secretaría técnica y el aval de la CD, lo que lo llevó a perder todas las posibilidades que tenía para intentar ganar algo o clasificar a alguna copa internacional, motivo por el cual este año no hay nada para festejar, para darle a los hinchas una alegría, ni siquiera un dejo de ilusión para el 2027, porque va a ser muy difícil reparar todo el daño que se le hizo al club en lo deportivo.
Ahora hay que cumplir con los tres encuentros que faltan, pero espero que antes de que finalice el torneo hayan acordado quien será el futuro técnico a quien hay que elegir apostando fuerte, porque va a tener que afrontar el año liderando un plantel sin jerarquía que no tendrá muchos refuerzos importantes.
Los hinchas necesitamos ver más inteligencia en la elección de los refuerzos, porque estos mercados dejaron mucho que desear con ejemplos que realmente no tienen defensa alguna.
Hasta pronto.
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