lunes, 22 de noviembre de 2021

Claroscuros de un Racing sin tiempo.

Racing pierde cuando juega mal y hasta cuando merece ganar, lo que genera un problema de difícil solución, porque si bien se han visto algunas mejoras, el equipo sigue teniendo imprecisiones y desatenciones que lo terminan complicando.

Ya estamos sobre el final y el tiempo que es escaso señala que se deben tomar determinaciones muy importantes en un plantel que durante este año no supo responder a las exigencias y si en algunos momentos generó cierta ilusión, no fue más que un sentimiento, fugaz, engañoso, porque ocultó la angustiante y triste realidad que envuelve a la mayoría de sus jugadores, quienes siguen sin poder superar anímicamente la primera situación negativa que sufre el equipo.

Entrenadores con conceptos distintos no han podido darle al equipo una idea de juego clara y  si bien Pizzi, en base a resultados, logrados fundamentalmente por el extraordinario nivel de Arias y la buena actuación de su línea de fondo, pudo llegar a jugar la final del torneo, la misma fue disputada de una manera inadmisible, dejando pasar la gran oportunidad para jugar la Libertadores, lo que origino el principio del fin que arribó después de perder el clásico.

Cuando todos pensábamos en un técnico que pudiera revertir esta situación, llegaron racinguistas de alma como Úbeda, Arano y Fleita, con el fin de dar una mano en un momento complicado, pero la aparente alegría del comienzo fue efímera y todo volvió a ser un desorden, con confusas intervenciones de los referentes a la vista de todo el mundo, demostrando que el síndrome de la derrota había hecho estragos en muchos jugadores, quienes por su propia incapacidad para superarse se fueron entregando sin luchar, sin rebeldía, lo que derivó en un derrumbe de lo mejor que  tenía el equipo, su fortaleza defensiva.

La desesperación llevó a la CD a elegir a Gago, un técnico sin mucha espalda para lidiar con un plantel destruido anímicamente y sin un rumbo claro, la idea de un Racing más ofensivo y de mayor asociación en el juego se puso en práctica rápidamente.

A la inversa de Pizzi, el juego ha mejorado pero no en los resultados y es sumamente difícil cargar con esa mochila para un técnico que venía con antecedentes negativos y para un plantel que no concreta lo poco que construye.

Así y todo y a mi gusto, la producción de Racing en el encuentro de anoche fue la mejor de la era Gago, porque se vio con más claridad lo que pretende el técnico, con movimientos y asociaciones que no se venían dando, con buena circulación de pelota y con un mejor estado físico,  que se reflejó en jugadores como Pillud de muy buena actuación, en Miranda, rápido, ágil y de buen rendimiento y en el chico Alcaraz, la figura de este Racing, quien además de lograr el gran gol de tiro libre, con su habilidad rompió líneas en la ofensiva, generó el penal que lamentablemente desperdició “Licha” y fue víctima de varias infracciones hasta salir lesionado.

Es realmente cierto que todo esto necesita de concreciones para ir ganando confianza y seguridad, pero cuando además de no ser preciso en lo que se gesta, como por ejemplo lo fue Lisandro, con una actuación errática y frustrante, se siguen cometiendo errores groseros como el que  llevaron a cabo Neri Domínguez y Gabriel Arias,  regalando entre ambos el segundo gol de Colón, que desordenó al equipo y lo destruyó mentalmente y así es muy dificultoso progresar.

Hay jugadores como Copetti, que se equivoca en los pases y controla mal, que además sufre esa posición de “wing” porque aunque gana alguna pelota larga la termina de mala manera, porque no es lo que mejor hace y entonces por momentos aparece como desorientado.

Lo mismo sucede con Correa que vive insinuando, pero nunca llega a convencer y Racing definitivamente necesita un hombre de peso en el área, que tome mejores decisiones, que se haga sentir más, sobre todo con esta propuesta que es más ofensiva y tiene más llegada al área rival, por lo que creo que Lisandro podría volver a ocupar esa posición acompañado por Cvitanich o por el mismo Copetti.

Con todo respeto quiero expresar lo que sentí viendo a Chancalay frente a Colón y es que en cada uno de estos encuentros tuvo un nivel bajísimo y en pocas las jugadas que inició bien, las finalizó casi siempre mal, digo esto porque quizás sufre algún proceso emocional cuando juega contra su ex club, situación que puedo llegar a entender, pero no aceptar.

Por último Gago y sus cambios, que a mi modo de ver siguen siendo en algunos casos contradictorios, aun entendiendo que él y sus colaboradores están a diario con el plantel, me llevan a preguntarme cuáles son los méritos que lleven a la cancha a Garré como un reemplazo que influya en el partido cuando salvo aquel partido que entró e hizo el gol, nunca le encontré virtudes positivas.

Pero respecto a Córdoba por Lisandro, sería irrespetuoso de mi parte decir algo sobre el chico, a quien prácticamente no lo vi jugar en reserva.

Finalmente pienso que sin dudas Racing mereció mejor suerte, pero sigue siendo un equipo de contrastes, con algunas luces que dejan ver una mejora en lo que respecta al juego y el aspecto físico, pero con muchas sombras en lo relativo al rendimiento en la mayoría de sus jugadores, que lo han llevado a vivir este presente con más penas que alegrías.

Claroscuros de un Racing sin tiempo, que obliga a Gago y a los dirigente a tomar decisiones definitivas ya que no le queda mucho plazo para seguir probando, porque el año se termina y hay muchos jugadores del plantel que por distintas circunstancias no tienen definido su destino futuro y eso no contribuye positivamente, porque lo único que consigue es alimentar el desinterés que afecta en el rendimiento. 

domingo, 7 de noviembre de 2021

El triunfo que necesitaban Racing y Gago.

Hacía más de diez años que Racing no conseguía ganar en esa cancha, lo que resalta la victoria de anoche en Tucumán, que además llega en un momento oportuno, ya que por la fecha de elecciones en el país, plantel y cuerpo técnico podrán tener un tiempo importante para trabajar en paz, buscando ajustar y reafirmar conceptos de la nueva idea de juego.

Idea que todavía está por verse concretada y sabiendo que los próximos encuentros, que no son nada sencillos porque deberá enfrentarse nada más ni nada menos a Colón y a River, Gago y el plantel deberán demostrarnos que están en condiciones de ponerle el pecho a estos desafíos, desde la inteligencia, la actitud, la concentración y el juego.

Porque si bien logró el triunfo, Racing tuvo un primer tiempo para el olvido, mostrando con su línea de cinco una imagen timorata, ante un rival que no se animaba a atacarlo y si lo hizo en dos o tres oportunidades, fue porque se dio cuenta que el medio campo, a mi juicio mal constituido, no solo jugaba mal sino que además no recuperaba ninguna pelota, por lo que llegar hasta la línea de fondo académica, era fácil, solo había que proponérselo, pero por suerte los tucumanos, que esta vez estaban más atemorizados a perder que la Academia, nunca fueron a buscar el partido y solo tuvieron acercamientos tibios.

Era ya irritante ver a un equipo con laterales y volantes, que se la pasaban tocando más para atrás que intentando construir en ofensiva, por lo que Sigali, Domínguez y Prado eran los poseedores permanentes de la pelota en ese juego anodino que exhibía Racing, donde solo Mena intentaba romper por la izquierda pero no recibía un pase correcto, hasta los 38 minutos cuando en la única jugada bien hilvanada por Rojas y Licha le permiten tirar un centro que recibe Pillud quien la devuelve al área donde el “chueco” vuelve a intervenir dejándosela a Rojas, que la termina con un débil remate a las manos de Luchetti.

La segunda mitad comenzó con el cambio de posición de Nery Domínguez, que se sumó a la mitad de cancha, lo que hizo que el equipo mejorara en el juego e intentara una búsqueda más intensa, la que tuvo su premio a los 14 minutos cuando Copetti sobre la derecha del área envía un centro pasado que recibe Mena de atropellada y la pelota le queda a Correa quien de media vuelta y de derecha la pone junto al poste izquierdo del arquero.

Cuatro minutos más tarde, un cambio de frente de Martínez para Mena, el incansable abanderado del equipo, le permite al chileno habilitar a Rojas sobre la izquierda del área y su centro se mete en el ángulo izquierdo que forman palo y travesaño, concretando el segundo y definitivo gol.

Dos goles que casi definieron el encuentro en ese instante y a partir de los veinte minutos comenzaron los cambios para darle aire al equipo, Fabricio Domínguez por Pillud, Alcaraz por Prado (volviendo a retrasar a Nery), Miranda por Rojas, Chancalay por Correa y sobre el final el chico Córdoba por Lisandro.

Racing pudo aumentar el marcador a través de Correa y sobre todo de Chancalay, quien es asistido por Fabricio Domínguez después de una gran trepada hacia el área, pero su remate pega en el palo.

Finalmente se ganó y era el triunfo que necesitaban Racing y Gago, para olvidar sus rachas negativas y como incentivo para tomar confianza, estímulo que espero les sirva para creer en sí mismos, para comenzar este tramo final del campeonato con otro espíritu, no solo buscando clasificar a alguna copa, sino también demostrando que Racing puede ser un equipo ordenado, ambicioso y con un juego que a los hinchas nos permita ilusionarnos.

Hasta pronto.

sábado, 30 de octubre de 2021

Distracciones que agrandan rivales.

No mereció perder frente a Defensa y Justicia, pero al igual que el encuentro anterior, cometió graves distracciones que lo llevaron a ser derrotado.

Gago de alguna manera ha logrado que el equipo sea más ofensivo, remate más al arco y tenga más situaciones de gol, pero esa buena intención que hay que acompañarla con jugadores que además de saber interpretarla, tengan actitud, carácter, compromiso y eso es responsabilidad absoluta del cuerpo técnico, que sigue sosteniendo como titulares a jugadores que vienen demostrando que no tienen el nivel para integrar el primer equipo.

Como Cáceres, que hace meses que es fácilmente superado, no ataca ni defiende bien y comete errores graves como el de ayer en el primer gol de Defensa y Justicia o Rojas, que comienza con ganas pero se va desinflando y termina desapareciendo.

Pero salvo algunos, el resto tampoco cubre las expectativas y entonces me preguntaba cuántos jugadores del plantel mantienen un nivel aceptable y pensaba en Arias, Sigali, Mena, Lisandro, agregando a Domínguez y quizás Moreno que fue en aumento, es decir poniéndole  ganas, seis jugadores de un amplio plantel, lo que hace que no sea tan difícil entender el lamentable año de este Racing.

Y no es sencillo encontrarle solución, cuando la mayoría de sus jugadores se desenvuelve en la mediocridad, realidad que quizás fue la que introdujo a Pizzi y a Ubeda en un laberinto sin salida y que   también puede arrastrar a Gago, quien anoche volvió a realizar algunos cambios poco entendibles, como el de Moreno por Neri Domínguez, cuando Rojas era el que menos rendía y Correa por Cáceres para que pase Martínez a la derecha, lo que derivó en un desorden general.

Después Pillud entró por Rojas, el equipo se  reacomodó mejor y el gol del descuento a través del penal que le hicieron a Copetti y que el mismo se encargó de convertir lo alentó a ir por el empate y con más ganas que ideas tuvo algunas situaciones para lograrlo, lo que hubiera sido justo.

Pero queda más que claro que Racing se ha convertido en un equipo vulnerable, con distracciones que agrandan rivales, incluso hasta los más débiles, mostrando una fragilidad de equipo que parece consumir a todo conductor que se atraviese en su camino, pero que espero Gago pueda afrontar desde la serenidad y la aparente sapiencia, buscando devolverle la confianza a este plantel en los pocos partidos que restan, aunque para tal fin debería tener bien claro quienes están más preparados física y mentalmente para plasmar en el campo de juego lo que él les transmite

Ojalá lo logre por el bien de Racing y de nosotros los hinchas, que ansiosos deseamos de una vez por todas reemplazar la mueca por una sonrisa.

Hasta pronto.

domingo, 24 de octubre de 2021

Una idea para comenzar a creer.

A traves de una nueva idea el equipo parece haber comenzado a visualizar el juego que no venia encontrando.

Una idea de juego que tuvo respuestas, sobre todo en el primer tiempo donde comparado con lo que se venia viendo, se pudo observar un crecimiento interesante, que los llevó a creer en ellos mismos, ganando confianza y fortaleza anímica.

En un medio campo donde se vio a un Rojas más activo y a Moreno y Martínez bien posicionados, tuvo asociaciones, posesión de la pelota y un par de situaciones que lo acercaron al gol, con remates del paraguayo y de Chancalay desde afuera del área que comenzaron a hacer de Brown la figura de Central.

Se veian otras ganas y esas ansias de demostrar todo lo que queria el técnico, hicieron que a los 30 minutos el equipo comenzara a agotar la poca energía que venía teniendo y de a poco se fue quedando sin batería, lo que permitió que Rosario equilibrara el partido.

En el segundo tiempo el equipo no fue el mismo y volvía a mostrar las dificultades y el poco resto físico de partidos anteriores, lo que le daba espacios a Rosario para llegar al arco de Racing y en uno de esos intentos, Infantino saca un remate que se clava en el ángulo, superando a Arias.

Parecía que se volvia a los viejos problemas, sin embargo lo pudo remontar a través de un centro de Lisandro que conecta Copetti de cabeza.

El equipo, quizás por no estar preparado para la intensidad que exigía Gago, tuvo un bajón físico y eso lo llevó a realizar cambios, que en algunos casos considero fueron errados y no tuvieron el rendimiento adecuado, como el de Piatti, en un momento donde se necesitaba más a alguien como Julián López, porque el equipo, sin Moreno y sin Licha, se fue desordenando, lo que lo llevó a desconcentrarse y a tener distracciones como en la acción posterior a un tiro de esquina, donde habia jugadores que miraban el piso, pensando en no se que cosa,  mientras Central movía la pelota para finalizar con un centro que Ruben se adelanta a cabecear, convirtiendo el segundo gol del local. 

Todo parecía derrumbarse, pero debo reconocer que esta vez Racing por lo menos no se rindió anímicamente y con actitud buscó el empate que sin dudas merecía y que casi consigue a través de Chancalay y Alcaraz, pero Brown se lo impidió.

Es evidente que nadie se alegra en la derrota, pero a priori esta primera presentación de Gago, deja algunas cosas positivas, aunque deberá ir viendo quienes se adaptan mejor a su sistema, que además de buen juego requiere exige una gran disposición fisica y la sensación es que el equipo parece carecer de la misma.

Sabemos que los resultados mandan, pero todos tuvieron su tiempo y este inicio nos deja un poco mas de esperanza que los dos anteriores entendiendo que en la oscuridad en la que transitaba el equipo, apareció una idea para comenzar a creer y que comienza a verse con claridad.


miércoles, 20 de octubre de 2021

Una idea que convenza fuertemente.

Una vez más este Racing volvió a decepcionar totalmente ante Unión de Santa Fe, en un primer tiempo donde el local, desde lo futbolístico y lo físico, literalmente lo pasó por encima, dejando nuevamente la triste imagen de estar entregado a la buena de Dios.

Mal posicionados y con una fragilidad que exasperaba, eran superados por derecha y por izquierda permitiéndole a Unión tener varias posibilidades de gol, las que no pudo concretar por las buenas intervenciones de Arias y porque la suerte estuvo de nuestro lado.

Solo Arias y Sigali se mostraban a la altura, pero el resto era una calamidad ya que no recuperaba y la pelota le duraba segundos en sus pies, por no saber qué hacer con ella, por malos pases o en las disputas físicas, con una única jugada a favor que fue la que tuvo Lisandro, quien superando a los centrales exigió por dos veces a un Moyano que respondió muy bien a sus remates.

Al final de la primera etapa la incógnita era saber cómo iba a hacer Racing para poder recuperarse de ese desastre de la primera etapa, donde la confusión era lo que predominaba en un equipo, que nuevamente por milagro terminaba con su arco en cero.

Úbeda, quien evidentemente vivía convencido de que con este “desorden” táctico  iba a llevar a ganar los partidos, después de 45 minutos que pudieron ser fatales, se dio cuenta de que el equipo necesitaba un volante central original y entonces por un inactivo Lovera, volvió el olvidado Julián López, tuvo continuidad como para ser evaluado de mejor forma, y que si bien no tuvo un gran partido, ayudó a que el equipo se reacomode  y empareje las acciones, con Moreno más adelantado y Rojas tirado a la izquierda,

De esa forma Racing le fue quitando el dominio al local y comenzó a exigir al arquero tatengue, primero ante un remate de Copetti, después de recibir de “Licha”, que desvia Moyano y que Rojas no puede finalizarla bien, después una pelota que roba Sigali y que termina en los pies de Chancalay pero su remate se va afuera.

A los 15 minutos Alcaraz reemplaza a Chancalay, pero a los 27 y cuando nadie lo esperaba, Unión logra el gol que no pudo conseguir en el primer tiempo.

Minutos más tarde Cvitanich entra por Lisandro y cinco minutos después Moreno que recibe sobre la izquierda, ve como Copetti va a buscar el área y le envía un centro combado que parece tocar el nueve y que sorprende a Moyano, convirtiendo el gol del empate  y casi lo pasa a ganar cuando Copetti, que estuvo más buscado, más activo y más confiado”,  en un centro de pecho lo deja solo a Cvitanich para que convierta, pero su toque pega en el palo.

Sobre el final Mena reemplazaba a Rojas y sobre el final en un centro del “Chueco”, Alcaraz casi logra el milagro, pero su cabezazo da en el travesaño.

Aunque el partido terminó con la sensación de que se pudo haber ganado, siempre la mochila carga el contrapeso de esos primeros tiempos. que lo único que consiguen es agrandar rivales.

Un empate en un encuentro que fue la despedida de Ubeda, Arano y Fleita, un cuerpo técnico que se fue despidiendo solo, ya que por los motivos que fueran, “su” Racing nunca dio muestra de alguna mejora, por el contrario siempre fue ganado por el desorden y la desorientación

Respecto a Fernando Gago que será el nuevo técnico a partir de mañana, como hincha le deseo lo mejor, pero como no creo en los proyectos, espero que a través de su personalidad y de su capacidad, pueda imponer rápidamente una idea que que convenza fuertemente a un plantel, que hay que volver a construir desde lo futbolístico y desde lo anímico.

Hasta pronto.

 

sábado, 16 de octubre de 2021

Racing necesita una revolución.

Por un alto grado de confusión futbolística, Racing ha pasado a ser un equipo sin respuestas anímicas y por consecuencia físicas, bajando rápidamente los brazos ante la más mínima adversidad.

A través de la desorientación, el desorden táctico y las flojas actuaciones de la mayoría de sus jugadores, Racing entra prontamente en un total estado de fragilidad, que lo lleva a darle infinitas posibilidades a sus rivales de turno.

Es una cruda verdad que se ve reflejada en cada partido, incluso de local, donde el estado de desorientación y la mediocridad parecen haber invadido a jugadores y cuerpo técnico, llevándolos a empeorar, hasta lo que se venía haciendo mal.

Lamberti de Platense, definió en pocas palabras lo que es hoy Racing, cuando  al final del encuentro dijo entre otras cosas “Es un equipo grande y tiene obligaciones, pero es un equipo partido, con cuatro defensores y el resto todos volantes ofensivos y delanteros, así que iban a dejar espacios”

Las caras y los gestos muestran el nivel de confusión general que deriva en el mal funcionamiento y que desde mi punto de vista me lleva a interpretar que algo está fallando entre Úbeda y los jugadores, porque es realmente incomprensible lo que hace el equipo en el campo de juego.

Sigali expresó que con este partido comenzaba una de las 10 finales para clasificar a una de las copas, pero Leo deberá entender que si lo de anoche es un ejemplo de todo lo que el equipo puede dar, no podemos tener esperanza alguna.

Es casi imposible sostener que todo está bien, cuando queda claro que el desempeño del equipo sigue siendo cada vez más pobre, con jugadores que no generan expectativa alguna y que ha llevado al desánimo a los pocos que, con su gran rendimiento, hacían que Racing rescate puntos que no merecía, y que desde hace algunos partidos podemos verlos muy irritados y hasta por momentos “sacados”, indicio de un fututo poco auspicioso si no se corrige a tiempo y el tiempo es ahora

Considero que en  lo futbolístico Racing necesita una revolución, porque el cambio debe ser brusco y total, no lento y gradual, pero para llegar a eso hay que tomar ciertas determinaciones que requieren audacia y valentía.

Simplemente como hincha, considero que uno de los técnicos que puede llevar adelante ese cambio es Gabriel Heinze, por sus buenos desempeños en los clubes argentinos donde dirigió, aun sabiendo que por su personalidad, no sea del agrado de todos.

Hasta pronto.

 


domingo, 10 de octubre de 2021

Un equipo ausente.

Al finalizar el primer tiempo me preguntaba que expresión podría utilizar para definir la actuación de este Racing de Úbeda, que demostró que lo que hacía mal el equipo de Pizzi, se podía superar haciéndolo peor.

Terror, horror, espanto, son algunas de las palabras que encajarían perfectamente en este equipo, donde ya es recurrente que salga a disputar los partidos distraído, desconcentrado, como pensando en otra cosa, solo esperando ver que hace su rival de turno.

El ser protagonista parece haberse borrado de la memoria, por eso Racing siempre da la sensación de ser un equipo ausente, que está en la cancha, pero es como si no estuviera, como sucedió en esa primera etapa, donde jugadores adormecidos solo miraban como un equipo práctico lo superaba física y mentalmente en todos los sectores y en todos los aspectos del juego.

A los 15 segundos el palo lo salvó de no ir perdiendo y a partir de ese momento se pudo observar como al equipo lo ganaba un desorden de tal magnitud, que si no fuera por “Chila” Gómez, en este momento estaríamos hablando de si Úbeda ya había presentado la renuncia, porque era inconcebible verlos no solo mal parados, sino sin reacción alguna para contrarrestar a los volantes y delanteros de Patronato que recibían sin marca en cualquier sector de la cancha y los superaban con una facilidad increíble.

Y mientras el arquero Ibáñez era un espectador de lujo, Gómez, se iba convirtiendo en la figura del partido, ya que seguía atajándose todo, incluso hasta un penal dudoso, Sigali se desdoblaba en su esfuerzo y “Licha” que sigue demostrando que es de una categoría superior, además de esforzarse era el único que sabía qué hacer con la pelota, pero no se puede jugar en soledad.

Racing no salía de su confusión y estaba sentenciado a perder por dos o tres goles en esa primera etapa, pero por suerte no ocurrió y eso le dio la oportunidad de replantearse lo que estaba haciendo espantosamente mal.

Y así como era cantado que el primero que la iba a “ligar” era el chico Viera, como si hubiera sido el único responsable de lo horrible que había jugado el equipo, también era evidente la entrada de Chancalay para tener por lo menos a priori, un jugador más importante en la ofensiva y un colaborador a la hora de defender.

Y como si continuaran los milagros Racing sorprende de entrada a Patronato con dos inesperados ataques que hizo que el partido cambiara en esos primeros tres minutos, en los que Chancalay tuvo mucho que ver, primero exigiendo a Ibáñez con un remate desde fuera del área y dos minutos más tarde, después de recibir un buen pase largo de Copetti, asista de primera y en gran forma a Lisandro, para que con un toque de calidad, que roza en el arquero, convierta el primer gol.

Era como despertar de la pesadilla del primer tiempo y ese golpe de efecto podía haberse convertido en la inyección anímica para llevar el partido hacia otro rumbo, sin embargo la necesidad de ganar y la falta de confianza que convive con este Racing, lo llevó a refugiarse cerca de Gómez buscando aferrarse a ese gol tempranero (lo peor es que lo hace mal).

Eso le permitió a Patronato retomar nuevamente el dominio del encuentro, logrando un empate que se puede decir, llegó de la forma menos esperada, porque fue a través de un remate débil y desde afuera del área, que sorprendió a “Chila” (según sus señas, por estar tapado) y parecía que todo volvía a darse a favor del local, pero la insistencia de “Licha” hizo que el equipo se adelantara en el campo de juego, aun quedando expuesto a los pelotazos sobre una línea de fondo que salvo Sigali daba muchas ventajas pero con un Chila que seguía respondiendo acertadamente.

Y en un partido que estaba abierto totalmente,  donde ya Pillud  había reemplazado a Cáceres, Prado a Galván y Lovera a Alcaraz, tuvo su premio faltando 10 minutos para el final, en una jugada en la que participan los tres ingresados, pero en la que también  interviene el participativo Chancalay, esta vez determinante al disputar una pelota con Ibáñez y desde el suelo enviarla al centro del área, para que un Copetti atento le gane de cabeza al central, concretando de esa manera el segundo y definitivo gol del triunfo.

Después unos minutos, Lisandro, que demostró una vez más que es el alma de este equipo por todo lo que transmite a través de su jerarquía, de su energía y de su esfuerzo, que conmueve a propios y extraños, le deja su lugar a Cvitanich.

Racing volvió a ganar después de ocho partidos, lo que sin duda a los hinchas nos alegra, pero todos sabemos que no nos puede hacer ilusionar, porque lo visto ayer sigue indicándonos que el triunfo fue más producto de una situación casi milagrosa y no de un trabajo donde haya indicios de cierta recuperación.

Hasta pronto.