viernes, 5 de marzo de 2021

“Ataque de pánico”.

Los hinchas de Racing, como lo expresaron muchos en la redes, sentíamos que era difícil que ayer, este equipo pudiera tener una actuación que le permitiera ganar esta Copa, pero por lo menos esperábamos un comportamiento acorde a una final.

Sin embargo hay algo que está por encima de los resultados y es la actitud, la personalidad y la convicción para enfrentar este tipo de partidos, que en otras derrotas se pudieron observar a pesar de haber perdido, aunque también es verdad que en los últimos tres enfrentamientos esas virtudes no aparecieron.

Entonces hay algo más profundo que parece convivir en el espíritu de los jugadores que deben enfrentarse al equipo riverplatense, si bien es cierto que técnicos como Merlo y Cocca pudieron superar la historia y lograr buenos resultados, que incluso lo llevaron a ser campeones.

Para lograr eso Pizzi volvió a confiar en una formación que no viene rindiendo y con un  medio campo que no recupera, insistió en pasarlo por arriba jugando a la segunda pelota a través de lanzamientos largos desde el fondo, por lo que creo hubiera sido mejor ubicar volantes más combativos y no a un Neri Domínguez sin ritmo (más útil en la línea de fondo), a un Rojas que nuevamente comenzó como queriéndose mostrar a través de un buen disparo al arco, pero que terminó cometiendo errores increíbles, sin encontrar su lugar en el mundo y a un Miranda que volvió a defeccionar otra vez con un muy bajo nivel de juego.

Es le permitió a los volantes y laterales rivales, moverse con total libertad sin ser contrarrestados, a tener una supremacía en esa zona y a sumarse a los delanteros para enfrentar la línea de fondo de Racing y de un tiro de esquina River a través de Borre que sorprende desde atrás, logra ponerse en ventaja.

Así y todo y sin tener la pelota, Racing casi empata el partido con el disparo de Chancalay en el palo, pero todo quedaba muy reducido a lo que podía lograr Copetti en su solitaria lucha, porque Reniero otra vez intermitente se fue desdibujando y terminó  lesionado.

El ingreso de Moreno en el segundo tiempo le quito al equipo un referente más ofensivo, pero le dio más equilibrio al medio campo y durante los primeros 25 minutos es como que Racing por lo menos contrarrestaba un poco el juego de los volantes de River, pero Pizzi introduce dos cambios que vuelven a hacer más frágil el medio campo académico: Cvitanich por Nery Dominguez para acompañar a Copetti y la “inentendible” entrada  de Piatti, totalmente falto de fútbol por Rojas, cuando podrían haber sido Lovera o Alcaraz.

Inmediatamente después hay una situación que señala la falta de picardía o sapiencia de cómo se juega una final y es cuando Enzo Pérez, comienza la jugada previa al segundo gol, que sale de entre tres jugadores académicos y después supera a dos más, sin que ninguno lo interrumpa en su maniobra.

A partir de allí, el temblor se convirtió en terremoto y se pudo ver como el equipo iba quedanto despatarrado en el suelo, mirando como River se floreaba, mientras los hinchas veíamos sufríamos una la historia que volvía a repetirse.

Otra vez una goleaba, otra vez 3 goles en 4 minutos, otra vez jugadores impotentes, superados facilmente, y un técnico que sigue sin encontrar el rumbo, otra vez  un golpe al corazón del hincha con una cantidad de goles que ofenden, humillan y hace que no se pueda confiar más en muchos de ellos, por lo que espero vean todos juntos el video del partido y hagan una sincera autocrítica sobre todo lo mal que están haciendo hace tiempo, sea por los motivos que fuere. 

Siento que Racing frente a River sufre “ataque de pánico” un trastorno que lo va paralizando hasta dejarlo indefenso y destruido anímicamente, sin reacción, donde todos se miran pero nadie dice nada, en síntesis desnudando a un equipo que no cree en sí mismo.

Espero que Pizzi con sus decisiones le entregue al plantel un mensaje mucho mas certero y profundo que el de hacerse responsable de la derrota, introduciendo las modificaciones necesarias para que el equipo pueda recuperar de a poco la confianza que se necesita para afrontar todo lo que viene, entendiendo que de su accionar y su valentía depende no solo el futuro de Racing, sino el de él y su cuerpo técnico.

Hasta pronto.

lunes, 1 de marzo de 2021

Una mejoría con varias contradicciones.

A pesar de que el desencanto con el funcionamiento del equipo, me parece que con respecto a los dos partidos anteriores, exhibió alguna mejoría, pero la misma se contrapone con ciertas decisiones del cuerpo técnico que llaman la atención.

Obviamente cada uno siente y juzga a su manera lo que ve y en mi caso creo que la mejoría estuvo centrada más en la zona de defensa, donde Racing respondió bastante bien ante un Estudiantes que respaldado por dos victorias y con un técnico que se hace fuerte en la ofensiva a través de su juego aéreo, iba a buscar por esa vía complicar a una línea de fondo que venía siendo muy frágil.

Con la entrada de Fabricio Domínguez no se sufrió demasiado por la derecha, mientras a Sigali y Orban estuvieron más firmes y seguros, Melgarejo, enfrentaba lo más difícil porque Zielinski sumaba gente por su costado, pero buscó no complicarse y cuando pudo aportó su buena pegada en los lanzamientos largos para los delanteros.

A ellos se les sumaba un Neri Domínguez que estuvo un mejor que los partidos anteriores y supo meterse entre los centrales a la hora de defender, aunque todavía no encuentra el ritmo de volante que lo destacó hace unos años (quizás por haber jugado tanto de zaguero), con el agravante de que a sus costados tenía a dos volantes que no ayudaban mucho ni en la recuperación ni en la tenencia de la pelota y por consecuencia nada en la creación de juego.

Creo que otro aspecto positivo de la mejoría, es la confirmación de titular de  Copetti (me recuerda a Brian Fernández porque despierta al equipo y contagia a sus compañeros a exigirse más) y de Chancalay que por ahora es el único que puede superar a su marca a través de la gambeta y desbordar como los viejos wines.

Pero hubo decisiones discordantes, como la de mantener como titulares a volantes displicentes como Matías Rojas, quien con sus cinco minutos de fama (reconozco que debió ser gol su disparo en el palo) más que justificarse, pide a gritos su salida del equipo y como  “Lollo” Miranda, sin dudas un jugador inteligente, pero hace tiempo no influye en la generación de juego y va desapareciendo a medida que transcurre el partido.

Otra decisión si se quiere objetable, es que Reniero siga siendo titular, con una lesión complicada, que parece afectarle en lo físico, porque no le permite exigirse a fondo y en lo mental, porque le quita concentración en el juego, teniendo en el banco y sin darle minutos a Cvitanich para después sorprender con el ingreso de talentoso Piatti, pero que ayer no podía dar un pase, porque hace meses que no juega.

Por eso digo que la de ayer fue una mejoría con varias contradicciones, porque creo que era el encuentro para ubicar otros cambios que podían darle soluciones para enfrentar a River, pero tengo la sensación de que no va a meter mano demasiado, incluso pienso que es factible que lleguemos a ver el mismo equipo o a lo sumo con una sola modificación que puede estar en el medio campo.

Hasta pronto.

domingo, 21 de febrero de 2021

La imagen del desencuentro.

El empate no conforma a nadie, sobre todo porque la balanza se inclina más para el lado de la derrota que del triunfo.

Obviamente acepto y no dejo de lado, que todavía no se ve la mano del técnico en el andar del equipo (como si se pudo observar en Aldosivi), pero creo que por encima de eso, hay un muy bajo nivel individual, sobre todo en los jugadores que ya tienen un tiempo en el equipo.

Por eso hasta los rivales de menos envergadura se le atreven incluso en el Cilindro, porque saben que Racing, salvo Arias, no viene funcionando bien en ninguna de sus líneas, con una defensa dubitativa, con volantes que no generan juego ni marcan y con una ofensiva muy debilitada, lo que lo presenta como un equipo frágil.

De ahí el primer tiempo con Aldosivi que parecia un video del partido anterior, con un andar pobre en todo sentido, corriendo sin ton ni son detrás de la pelota y llegando siempre tarde a las marcas, mientras los marplatenses se lucían con un juego simple pero de toque certero y que llegaban al gol en una jugada que desnuda  la confusión en las marcas de la defensa académica.

Racing era pura impotencia, donde no se rescataba virtud alguna, solo esperanzado en alguna pelota parada o tiro libre de un Rojas intermitente, al que le cuesta cada vez más mostrarse como un volante conductor de equipo.

El segundo tiempo comienzan los cambios y la entrada de los chicos nuevos y de Alcaraz les dieron al equipo un envión anímico que por lo menos le permitió ir a buscar el gol con más entusiasmo, que logró primero a través de  Copetti con un buen cabezazo y de Chancalay, que comenzó a conectarse mejor y que finalmente termina logrando el empate con un buen gol de tiro libre.

Racing es la imagen del desencuentro, con jugadores desorientados que deambulan sin convicción alguna por el campo de juego, por lo que hay mucho que trabajar para revertir esta situación. 

Con sus declaraciones, Pizzi se muestra como una persona franca con palabras que reflejan la verdad de lo que todos vimos, hecho que como hincha valoro, por lo que espero encuentre lo antes posible un once que pueda no solo interpretar su idea, sino mejorar colectivamente en todo los aspectos del juego para volver a ser un equipo que genere expectativas.

Hasta pronto.


sábado, 13 de febrero de 2021

La esencia de un equipo.

Es duro comenzar así, pero tiene cierta lógica.

Racing presento ante Banfield un equipo que como novedad mostró a Cvitanich por Lisandro López, Cuadra por Fertoli y como cambio táctico a Neri Domínguez de volante central, es decir nada nuevo que pudiera modificar su andar, aunque en el banco hubiera un nuevo responsable técnico. 

No se le puede exigir a Juan Antonio Pizzi que en veinte días cambie la esencia de un equipo, sobre todo cuando las incorporaciones fueron llegando a destiempo, por eso no me sorprendió ver a un Racing idéntico al del último semestre, ineficaz, lento, previsible, sin reacción, sin cambio de ritmo, sin generar situaciones de gol y con errores inadmisibles e irritantes, al que desde hace mucho tiempo viene salvando de goleadas Gabriel Arias.

A todo esto hay que agregarle que no ayuda en nada que al comienzo de la competencia se sigan discutiendo temas contractuales con algunos de los jugadores más importantes, porque por más que no se quiera son situaciones que desconcentran y mal predisponen, no solo a ellos sino al resto plantel, dado que forman parte de un todo.

Es evidente que esta es una etapa de renovaciones donde  Pizzi deberá trabajar mucho para que Racing pueda volver a ser un equipo fortalecido mental y físicamente, con una idea de juego clara y bien ejecutada con la cual los hinchas podamos identificarnos, pero para llevarlo adelante además de los nuevos refuerzos necesita que la CD atienda y solucione a la brevedad los temas contractuales de algunos integrantes del plantel.

Obviamente también depende de su capacidad y su poder de convencimiento para devolverles la confianza y encontrar el rumbo deseado, por eso aunque hoy sentimos que la impaciencia nos invade y pareciera que todo se derrumba, debemos darle tiempo.

Hasta pronto.


domingo, 10 de enero de 2021

La dicha de "Licha"

Con una participación en el torneo local con más pena que gloria, pero con algunos condimentos que lo hacían interesante, el Racing de Beccacece, ya sin chances, jugaba su partido final.

Enfrentaba a un Newell’s que tenía que ganar para pelear la final

Sebastián Beccacece dirigía a Racing por última vez.

A Lisandro López le quedaba un solo partido para romper la racha de sequía goleadora.

Todo esto se sumaba a nuestras habituales ganas de verlo y nos encontramos con que el equipo volvió a utilizar una la línea de cuatro con Ivan Pillud de lateral y Fabricio D. como volante.

En un partido parejo donde el rival no arriesgaba, más bien especulaba, Racing trataba de hacerse de la pelota y moverla de derecha a izquierda pero últimamente parece que está destinado a comenzar perdiendo y así sucedió, cuando Palacios a los 30 minutos bate a un Arias no tan seguro como lo venía haciendo.

Esta situación  también parece ser la instancia que necesita para reaccionar, porque ahí parecieron despertar sus volantes internos encontrando una mejor circulación de pelota buscando llegarle a  Newell’s por los costados a través de Fabricio Domínguez y de Mena, que 8 minutos más tarde tuvo su premio, cuando una gran pelota larga puesta por Martinez para Fabricio D., le permite llegar al fondo y poner un pase excelente, típico de la liga inglesa (entre los defensores y el arquero) para que Fértoli, el ex, la empuje al gol.

Era el momento de Racing que  fue encerrando a un Newell’s, desorientado y unos pocos minutos después, llega el segundo, cuando Melgarejo desde la derecha asiste a Lisandro López sobre la izquierda, quien de primera la vuelve a poner al medio del área superando nuevamente a defensores y arquero para que Fértoli, otra vez en situación de nueve,  vuelva a concretar.

Esta vez funcionaban los movimientos de que alguien ocupara la posición de Licha cuando este salía de la misma y Fértoli en ese primer tiempo lo hizo a la perfección.

En el segundo tiempo, Solari reemplazó a Fabricio Domínguez y si bien los rosarinos salieron más adelante a jugarse el todo por el todo, Racing se fue refugiando atrás, si bien seguía teniendo oportunidades como la de Melgarejo en un centro de atrás del incansable Mena, la de Lisandro cuando roba una pelota y su disparo es desviado por Macagno o la de Solari que cruza todo el arco y nadie la empuja.

Pero Racing siempre “ofrece” oportunidades que  agrandan a los rivales, como esa jugada inentendible desde todo punto de vista, que hacen en el área grande Domínguez y Miranda ante la presión de dos jugadores rivales, que el “Lolo” finaliza perdiendo, obligando a Neri a sacarla al corner en una jugada donde tranquilamente podría haber cobrado penal para Newell’s.

Los rosarinos insistían y sin ser claros, tuvieron otra de Sforza que pegó en el palo de Ibañez (que había reemplazado a Arias lesionado) y cuando Carlos Alcaraz (que había entrado por Rojas) busca asistir a Lisandro López en posición adelantada, pero Gabrielli en su afán de despejar lo habilita y entonces llega el golazo para la dicha de "Licha", quien hacía más de un año que no podía concretar.

Merecido por cierto para quien fue el mejor del encuentro, líder incansable, luchador inteligente, y capitán de tormenta.  

Final para Beccacece, que me dejó una buena imagen como persona, por su transparencia y esa forma de ser que se pudo ver en su relación con un plantel que por distintos motivos no pudo darle una mejor respuesta a su propuesta.

A su favor tuvo algunos aciertos como clasificar al equipo a Libertadores de este año, ganar el clásico con nueve hombres, ubicar a Fabricio Domínguez en la posición de marcador de punta, respaldar a Carlos Alcaraz y darle posibilidades a muchos juveniles en el torneo local, aunque esto último obligado por la participación de los titulares en la Libertadores, pero con su sistemas de juego nunca pudo darle al equipo un funcionamiento colectivo armónico y sólido, recibiendo muchos goles y generando cada vez menos situaciones de gol.

Pensando en el futuro, los cambios generan nuevas ilusiones y  la institución, que tiene la chance de continuar jugado copas internacionales, debe crecer desde la elección del Secretario Técnico y desde allí al Director Técnico, alguien que no solo tenga ascendencia sobre el plantel sino que se sienta ganador desde sus convicciones, porque Racing es un club grande y como tal debe dar señales de aspirar a lograr todo lo que juega. 

Hasta pronto.

lunes, 4 de enero de 2021

Arias y Lisandro, dos extremos de un equipo disfuncional.

 Es evidente que ya nada motiva a un plantel golpeado por diferentes situaciones y que por momentos muestran un desgano que irrita ya que da la sensación de que juegan casi por compromiso.

Saber que Beccacece no es quien decidirá sobre su futuro no ayuda  y por más que respeten su voluntad de estar con ellos estos partidos, salvo algunos, la mayoría ha perdido toda motivación.

El desánimo se ve en sus caras y eso es determinante para un equipo que aunque ahora se le había presentado la oportunidad para pelear la Sudamericana del 2022, sabía de antemano que no tenía reservas anímicas para lograrlo, las había perdido antes de jugar en la Bombonera.

Es un fin de un ciclo que deja muchas dudas, porque el equipo que fue de mayor a menor y que había comenzado con algunos logros importantes, ( la clasificación a la Libertadores, el triunfo frente a Independiente, etc)  termina declinando en su juego, incluso con resultados positivos como frente a Flamenco y primer encuentro frente a Boca, lo que lo llevó a perder confianza y a sentirse cada vez más inseguro de sí mismo, porque por más que habían conseguido buenos resultados, en el fondo sabían que eso era efímero, no tenía sustento alguno que lo respaldara.

Y la respuesta de alguna manera la expresan las actuaciones de Arias y Lisandro, extremos de un equipo disfuncional, quienes “sufren” las consecuencias de un Racing al que le llegan mucho, pero llega poco y mientras convierte en figura a su arquero, transforma a su delantero en un ausente goleador, llevándolo más a luchar que a convertir.

Ambos son víctimas de un mismo problema y es que el equipo no viene funcionando bien con el agravante de que parece haber bajado los brazos, algo que pudimos observar en el encuentro de ayer en Santiago del Estero, donde la falta de compromiso se veía en cada situación de juego, donde los jugadores parecían estar con la cabeza en otro lado y solo Arias sobresalía por su concentración y seguridad.

Una defensa fácilmente superada y un medio campo anodino, volvió a constituir a Gabriel Arias en una figura descollante, para que Racing con apenas un par de pinceladas individuales, lograra rescatar un empate.

Racing se muestra como un equipo endeble, al que todos se le animan, al que le convierten rápidamente, algo a lo que no estábamos acostumbrados, incluso de local, donde supo hacerse fuerte desde hace muchos años y ese sentimiento de inseguridad se traslada a nosotros los hinchas cada vez que no disponemos a ver un partido de nuestra querida Academia.  

Ojala podamos volver a ver un Racing que nos vuelva a dar esa hermosa sensación de que siempre va a ganar.

Hasta pronto.

lunes, 28 de diciembre de 2020

Una gran goleada con atenuados festejos.

Llamó la atención que después de la flojísima actuación frente a Boca, prácticamente el mismo equipo enfrentara hoy a Godoy Cruz de Mendoza.

Pensaba que se le iba a seguir dando oportunidades a los juveniles, porque estos partidos no son importantes para los titulares, pero sí, lo hubieran sido para los chicos.

A pesar de  la frustrada salida de la Libertadores, dolorosa por cierto, sobre todo para nosotros los hinchas, quizás el plantel entendió que debía jugar estos partidos no solo para dar la cara sino también como una demostración de apoyo a Beccacece.

Pero ante un Godoy Cruz con muchos suplentes y que ganó solo seis partidos de los últimos treinta, el equipo parecía una continuar jugando el partido de la Bombonera, también con la única excepción de Arias, que seguía siendo figura y evitando que se fuera al descanso del primer tiempo, con más de un gol en contra.

Ni un tiro al arco, ni una jugada de peligro, con jugadores desanimados y con una defensa que salvo el arquero, seguía equivocándose ante un Godoy Cruz que salió a jugar con todo, sabiendo que anímicamente Racing estaba golpeado y a los pocos minutos lograba el gol.

Racing era un equipo sin reacción, sin actitud, mientras Godoy Cruz con un gran esfuerzo físico tuvo posibilidades de aumentar el marcador, que no pudo concretar gracias la gran tarea de Gabriel Arias.

Que pasó en el vestuario solo ellos lo sabrán, pero en el segundo tiempo apareció otro Racing, con una inesperada mejora de sus jugadores sobre todo de  Rojas y Melgarejo quienes se convirtieron no solo en los goleadores sino también en los conductores del equipo y junto a Mena, que revirtió su flojo primer tiempo, hicieron que Racing pase a ser el dominador total del partido que no solo paso a ganar sino que además convirtió seis goles   (2 de Rojas, 3 de Melgarejo y 1 de Fértoli).

Una gran goleada con atenuados festejos de un plantel que sabe que no estuvo a la altura de las circunstancias en el último encuentro de la Libertadores.

Sobre la decisión de Beccacece de seguir al frente del equipo hasta el final del torneo, pienso que es muy respetable y si lo hace es porque además de su responsabilidad profesional, su relación con el plantel es excelente, aunque soy de los que creen que todo aquel que renuncia a un trabajo, debe salir de su lugar lo antes posible.

DESDE AQUÍ  MIS DESOS DE QUE PASEN EN FAMILIA UN BUEN FIN DE AÑO Y QUE EL 2021 LES BRINDE A TODOS MUCHA SALUD Y PROSPERIDAD! 

Hasta pronto.