lunes, 5 de diciembre de 2016

Su irregularidad es el elemento central


Después de nuestros vecinos, el rival a ganar es Boca y pensé, que con el gran envión anímico que significó ganarle al rojo, jugando además un gran partido, todo iba a ser distinto.

Pero no, parecía que a los hinchas nos hubieran introducido en una máquina del tiempo, la que nos llevó a un pasado donde el equipo deambulaba por el campo de juego.

Fue realmente triste ver a un Racing que le daba a Boca todas las ventajas posibles, perdiendo pelotas fácilmente, saliendo a marcar de uno, sin orden en la zona central, donde Gago jugaba como en el patio de su casa y  triangulaba a su antojo con Tevez y Pérez, mientras nuestros jugadores, salvo Lisandro López parecía que seguían festejando el triunfo ante Independiente.

Solo recordemos el primer gol donde el 5 de Boca recibe en la puerta del área y habilita a Fabra de manera certera, pero con una libertad y una displicencia que creo no se da ni en un entrenamiento.

Había desde el círculo central hasta el área de Racing un corredor de libre tránsito para los volantes boquenses, sumándole los desbordes por los laterales, sobre todo por la zona de Insúa, quien al igual que sus compañeros de línea tuvo un partido flojísimo.

No podía creer lo que veían mis ojos porque la desorientación parecía la de un equipo que venía de una derrota ante su clásico rival, aunque era todo lo contrario.

La segunda parte comenzó de la peor manera ya que a los 2 minutos Boca consigue el tercer gol ( otra vez el hermano de la Pantera ), pero por suerte Lisandro, siempre el Licha, puso después de un buen pase de Romero, las cosas como habían terminado en la primera etapa, es decir estábamos a dos goles de diferencia.

Boca generaba menos pero en cada contragolpe se veía lo mal que marcaba Racing y que podían llegar nuevos goles, pero hoy Orión ( que seguramente habrá tenido sensaciones emocionalmente fuertes) respondió con gran nivel, sino otro hubiera sido el resultado.

De pronto tiro libre para Racing, Bou ejecuta de buena forma exigiendo a Zara y su rebote lo recibe Licha,  el único que juega con los ojos bien abiertos y logra descontar nuevamente.

Sin jugar bien estábamos ahí, a un gol y al Melli ya no le gustaba nada, pero dábamos demasiadas ventajas en defensa y en nueva ataja de Orión en un mano a mano, Tevez cuerpea a un increíble e  inocente “Sanchez” para ganar la pelota y luego volver a desairarlo, definiendo después como los que saben.

Ya era tarde para soñar con la ilusión del empate, que por supuesto no merecíamos de ninguna manera, porque lo de hoy deja muy claro que Racing transita en la inestabilidad como equipo, porque todavía no está muy claro a lo que juega, porque carece de conducción dentro del equipo ( Romero sigue demostrando que es un jugador hábil, pero no es conductor)  y porque esencialmente no reúne jugadores que interpreten la misma partitura.

Su irregularidad es el elemento central, porque es un equipo sin juego, sin ideas claras, es todo esfuerzo, todo individualismo, por eso cada partido no tiene nada que ver con el otro, para bien o para mal en cada fin de semana exhibe algo inesperado, como el de hoy con lo mostrado el domingo pasado y eso naturalmente desalienta y desorienta.

Siempre surgen dudas y sombras cuando se ve una performance como la de hoy en la primera etapa, donde los errores parecían de los que habitualmente se ven en equipos de menor categoría o en chicos que debutan, tanto en la marca como con la pelota en los pies, pero tanto en defensa como en su volantes, donde el único que parecía que podía pararla y poner un  pase era Romero, que se pasó los primeros 45 minutos marcando al lado de Insúa y donde siempre le ganaban la espalda dado que no solo no sabe hacerlo y hacer lo que no se siente desgasta mental y físicamente.

En los segundos 45 con el cambio de Guisao se intentó además de tener más llegada, frenar la subida de Fabra y con Romerito en el centro del campo se buscó estar más cerca de los delanteros y allí pudo meter alguna asistencia como en primer gol como también probar al arco, algo que debería hacer más seguido por su buena pegada, pero me sigue preocupando su pronto cansancio, lo que lo perjudica en su lucidez y le hace perder claridad.

Adelante hubo más participación pero solo se rescataba la jerarquía de López porque nuestro Bou anduvo con pocas luces.

Si queremos alivianar las críticas, podríamos decir que el segundo tiempo fue por lo menos un poco más digno para un equipo que se supone tiene otras pretensiones, pero que la realidad muestra otra cosa, no tanto en los números que dentro de todo, nos permite seguir entreverados en el pelotón de arriba.

Creo que el fin de año nos dará una señal más certera de lo que quiere la conducción técnica del equipo cuando en ese libro de pases mínimo, decida  en qué posiciones y que nombres, serán los que vendrán a reforzar a este plantel para encarar la parte final y decisiva del campeonato, tratando de darle una idea futbolística que hace tiempo está en falta.  

Hasta pronto. 


lunes, 28 de noviembre de 2016

El partido perfecto con el resultado soñado.


Me sorprendió.
Obviamente deseaba, como todos los enfrentamientos con los vecinos, ganar, y como se dice habitualmente, de cualquier manera.
Pero realmente ayer Racing me dio más que esa mínima satisfacción.
Desde el primer minuto y con el aliento de los hinchas racinguistas que, como siempre, se hizo sentir durante todo el encuentro, Racing ejerció una gran presión sobre todas las líneas de Independiente, jugando en su campo y tratando de recuperar la pelota cerca del área, algo que al “rojo” lo alteró y lo desubicó de tal manera que no le dio posibilidad de tomarse un respiro, de hacer una pausa.
Además se dio algo importante, los jugadores que más veníamos criticando comenzaron a acertar en su juego y esa confianza le dio seguridad  al juego del equipo.
Todos tuvieron más participación, todos querían la pelota, y eso llevó al equipo a crecer de tal forma que, quizás, como hace mucho tiempo, llevó al rival más importante en la vida de Racing, a no poder hacer pie en ninguna sus líneas.
Creo que Racing jugó el mejor clásico de Avellaneda desde hace mucho tiempo, porque tuvo no solo actitud sino autoridad, presencia y dominio total del partido durante todo el tiempo, avasallándolo de tal manera que lo destruyó anímicamente.
Hubo dentro de un gran trabajo de equipo, jugadores que volvieron a ser los del 2014, como Bou y Aued, quienes realmente parecía que hubieran sido intercambiados por aquellos del Racing Campeón.
Sin dudas era un partido especial por lo que paso en la semana con las declaraciones de Orión, Álvarez y fundamentalmente las de Lisandro López, que sumadas a las de Zielinski, sin duda revolucionaron la vida interna del plantel lo que parece a la vista de lo sucedido,  trajo sus frutos.
No era lógico decir o escuchar, que el tirarse atrás contra Huracán era culpa del cuerpo técnico y de los jugadores, alguna de las dos partes tenía más responsabilidad que la otra, pero por suerte se vio que esta vez hubo coincidencia de conceptos para jugar el clásico, porque pudimos observar como nunca antes desde que asumió el “Ruso” como técnico, a un Racing que juntaba mejor sus líneas, que no se refugió en su área y que aún ganando siempre quiso más, aún desde los cambios, y eso fue muy positivo, por eso digo que me sorprendió.
Fue el partido perfecto con el resultado soñado, fue un triunfo que, como me dijo mi hijo, “vale y se festeja como un campeonato” y debe ser el punto de partida para que este plantel entienda que pueden ser protagonistas, porque hicieron un gran trabajo, como hace mucho tiempo no veía, donde lo que más me hizo sentir feliz, fue la solidez que mostró el equipo,  la categoría en el juego que impuso durante los noventa minutos y la seguridad con que disputó cada pelota.
Sabemos por historia y por haberlos vivido, que estos partidos son una bisagra anímica para el plantel, por eso este triunfo, sumado a la forma en que se logró, lo catapulta de tal manera que podemos confiar que en la Bombonera, Racing puede volver a realizar una gran tarea y nuevamente lograr un triunfo importante para seguir peleando arriba.

Hasta pronto. 


domingo, 20 de noviembre de 2016

Racing juega como el cangrejo.


Lo lamento si no coincidimos.
Pero no me digan que no sintieron lo mismo.
Siempre se ve venir lo que finalmente pasa.
Esa sensación no es casualidad, hay una causa que es la que provoca la consecuencia.
Los jugadores? El técnico?
No lo sé, pero alguien es responsable de esta puesta en escena.
Jugamos, sin desmerecer, contra un equipo que está con serios problemas y le dimos todas las posibilidades para que pueda surgir de ese abismo en el que se encuentra.
Por supuesto que me da pena Caruso, porque lo asocio con los momentos difíciles de Racing, pero esto es profesionalismo y yo quiero que Racing gane siempre.
Pero así es imposible.
Es una película que vemos casi todos los fines de semana.
Y menos mal que esta vez hubo 15 días para planificar esto que hoy tuvimos que observar.
Se le viene echando la culpa a Sava por el estado físico, pero me parece que no hay una idea clara del juego que quiere jugar el equipo, ni siquiera 30 minutos, por lo que todo eso queda fuera de lógica.
Aceptemos que el gol, es una jugada individual de Acuña y una gran intervención de Lautaro Martinez, pero no hay juego en este equipo.
Dar tres o cuatro pases seguidos es una hazaña.
Nadie agarra la manija.
Ni Romero, ni el “Pulpo” ni nadie...
Es todo en cuentagotas.
No me la tomo con Romero, pero se necesita más de él.
Mucho más.
Estoy con bronca porque a este equipo parece que le da lo mismo jugar con los últimos que con los primeros, pero no imponiendo su juego, sino dejando que lo dominen.
Así no.
Porque somos Racing.
Porque hoy perdimos dos puntos importantes.
Lamento lo de Sánchez, pero lo de Álvarez mucho no lo entiendo.
Un jugador bajo y que hace mucho que no juega de central no creo que sea más que Ortiz ( a quien borró por un solo partido mal jugado).
Hoy Aued jugó un flojo partido y sin embargo sigue allí.
Pero no voy a entrar e juzgar a cada jugador.
Realmente no tengo ganas, aunque el empate haya sido plancha, porque le dimos todas las posibilidades a Huracán para que llegue a la paridad y si lo lograba antes no se que hubiera pasado.
Me gustó Lautaro Martinez, pero siendo sincero conmigo mismo, creo que estos partidos alimentan la idea de Licha López de dejar el club.
Ni la toca muchachos…no le llega una pelota y tiene que bajar a defender.
Solo como un ejercicio, imaginemos a Licha en Boca, San Lorenzo, o River…
Se cansa de hacer goles.
Creo que Racing juega como el cangrejo, para atrás y eso me hace acordar a otrás épocas, a las que no quisiera volver.
Racing ha perdido la grandeza que tenía hasta que estuvo Milito y me preocupa el futuro.

Hasta pronto. 


domingo, 13 de noviembre de 2016

Que este amor no tenga divorcio.


A mis 73 años puedo decir que pocas veces he visto una demostración de amor, admiración y respeto, como la que se da entre Diego Milito y el hincha de Racing.

Realmente emociona la relación y las muestras de afecto del uno hacia el otro, que se pueden apreciar en cada gesto de un hincha, como en cada palabra de él, en expresiones que muestran el sentimiento más profundo por Racing, algo que se pudo corroborar en este más que merecido homenaje, realizado ayer en el Cilindro de Avellaneda, donde en el final Milito cantaba junto con los hinchas como uno más.

Es que eso es él, uno más de nosotros en la más pura expresión, por eso se da esa sentida relación, porque el vínculo que nos une es el verdadero amor por la camiseta y a partir de ahí todo es recíproco, tanto en la alegría como en la tristeza y esa transparencia del “Príncipe” en su sentir, es la que lo lleva al hincha a soñar con que continúe ligado al club.

Diría sin temor a equivocarme que hoy por hoy Milito podría ser lo que quiera en Racing, presidente, manager o técnico, pero aquí quiero hacer un paréntesis respecto a esa decisión, que obviamente no pasa por nosotros los hinchas, sino por lo que él decida.

Me gustaría de alma que fuera nuestro técnico en el futuro, pero con una mano en el corazón creo que es muy riesgoso, porque de las tres posibilidades es la más frágil y la que más fácilmente puede romper esta hermosa sociedad que se generó entre Diego y los hinchas, debido a los riesgos naturales que surgen del juego y los resultados partido tras partido.

Todos sabemos de su deseo de ser técnico y en el caso de que se siente en el banco de la Academia, los hinchas en general, que solemos ser exitistas, deberíamos ser tolerantes para con él y no desesperarnos en los malos momentos del equipo o por una mala racha, como pasó con otros (Costas, Basile y Sava) dado que sería muy triste presenciar la ruptura de este vínculo tan fuerte con la gente de Racing si la suerte no lo acompañara como DT.

Quizás exagero, pero como hincha y porque deseo de todo corazón que este amor no tenga divorcio, me inclinaría a que sea manager, desde donde puede delinear y transmitir con claridad lo que desea para el equipo u obviamente presidente, lo que sería un lujo para el club que él y nosotros amamos tanto.

Hasta pronto. 


domingo, 6 de noviembre de 2016

Dos zarpazos de la “Pantera”.


 Estos partidos son lo que seguramente te ayudan a poder encontrar definitivamente esos conceptos que aparecen solo por contados minutos, el juego, la solidez, la confianza que  le permite a los jugadores confiar sobre todo en ellos mismos para ser más pensantes y más certeros a la hora de tomar decisiones tanto en defensa como en ataque.

Racing tiene actitud, pero todo es apurado y entonces nunca se conjuga la idea del ritmo de juego que debería imponer, como cuando va en ventaja y lo que realmente sucede es que se termina todo mal para volver a empezar nuevamente, lo que lleva a un gran desgaste mental y físico.

Es cierto que esta vez y sobre todo en el segundo tiempo, hubo intención de hacer circular mejor la pelota, de hilvanar alguna jugada, pero lamentablemente la mayoría de las veces se finalizan de mala manera y ese es otro de los problemas a corregir, el último pase, el último toque, el centro a cualquier lado, todo consecuencia de la misma causa, la falta de confianza y la ansiedad desmedida.

En los últimos tiempos el equipo rosarino siempre nos complicó, más allá que en Avellaneda, pero hoy por suerte se rompió con esa mala racha en la que Racing no podía retirarse triunfante.

Newell’s Old Boys formó un bloque defensivo seguro y apostó a la velocidad de su único delantero y la llegada de sus volantes, dejando que la pelota la tuvieran los integrantes de la línea de fondo y cuando la recibía Oscar Romero o Acuña, los tomaban entre varios y la recuperaban rápidamente, sobre todo en la primera mitad, pero dos buenas pelotas, una del Pulpo y otra de Romero, le permitieron a Bou reencontrarse con lo que más deseaba, el gol y además con dos excelentes definiciones.

Y en la segunda parte, cuando Newell’s se abre en busca de del empate, Racing con el resultado a favor comienza a encontrar los espacios que anhelaba entre los volantes rosarinos y su línea de fondo, la que arriesgaba constantemente tirando la posición adelantada, lo que le permitió a la Academia contar con algunas situaciones que por apuro y por no pensar correctamente, terminan desperdiciándose.

Romero y el Huevo Acuña, tuvieron más libertad pero no jugaron un partido a la altura de lo que pueden dar, Aued mejoró su juego y el Pulpo González cumplió una buena actuación, mientras adelante me gustó Licha López y el trabajo de la Pantera Bou, que fue de menor a mayor con el valor agregado de su resurgir goleador.

Esta vez los cambios mostraron más ambición eso es positivo.

Sobre Romero quiero decir que siempre está en el eje de la discusión y aunque es cierto que reúne todas las condiciones para convertirse el conductor del equipo, solo lo dejar ver en cuentagotas, como pasó hoy con el pase del segundo gol y un par de pelotas que ubicó en el segundo tiempo, pero con eso solo no alcanza para ser el abanderado de un equipo que está pidiendo a gritos un conductor.

Racing volvió al triunfo con dos zarpazos de la “Pantera” pero en largos momentos su juego transita entre inseguridades y ansiedades, aunque hoy esas dos perlas de  Bou seguramente actuaron como ansiolíticos, para que el plantel, los dirigentes y nosotros los hinchas, podamos enfrentar lo que nos espera con mayor tranquilidad.

Pero debemos entender que una cosa es la necesidad de ganar y otra cosa es la seguridad de saber que hacer para lograrlo y como ejemplo, ya que estamos festejando el 49 aniversario del logro de la Copa del Mundo, que tuve la suerte de presenciar en el Centenario de Montevideo, digo que a ese a ese “equipo de José” lo íbamos a ver sabiendo que no iba a perder, una sensación que hoy me cuesta encontrar.

Hasta pronto. 


domingo, 30 de octubre de 2016

Mereció perder por sus “inocencias”, pero Beligoy lo aseguró.


Antes de comenzar el partido, recordaba el que disputó el equipo campeón del 2001, dirigido por Mostaza Merlo y pensé que si ganábamos hoy se podía conseguir un envión anímico similar al que llevó a aquel equipo a lograr el campeonato.

Porque era Estudiantes que siempre fue difícil, porque era en su casa y sobre todo porque era el puntero.

Y ese primer tiempo no estuvo tan mal, diría que fue bueno, porque jugó presionando más arriba y porque tuvo libertades que quizás no esperaba, donde Romero y Acuña, pudieron manejar la pelota, a  espaladas de los volantes platenses, a quienes se les sumaba Pillud por la derecha.

Racing dominó el mayor tiempo y esta vez a Romero si se lo vió más comprometido con el equipo y al no estar tan atornillado en la derecha, se tiró más al medio y tuvo más en contacto con la pelota, convirtiéndose junto con el “Huevo” Acuña en los que le daban al equipo la tenencia y las posibilidades de generar algunas jugadas de peligro, que no fueron muy claras, pero las tuvo.

Y en una jugada de pelota parada Acuña convierte y le da a Racing la posibilidad de pasar a ganar el partido.

Pero lamentablemente se siguen cometiendo errores graves, pero son de los más dolorosos porque transitan la ingenuidad y sobre la hora, en una jugada de indecisión pura entre Orión e Insúa, este último en lugar de molestar al rival sobre la línea de fondo, apoyándole el cuerpo para desacomodarlo, busca sacarle la pelota con la mano.

Penal y empate que evidentemente golpeó anímicamente al equipo, porque creo que todos hubieran querido expresar contra el marcador de punta lo que sentían, pero claro, no se debe hacer y eso retiene la bronca y golpea en el ánimo de sus compañeros.

Pero me pregunto que pasó en el vestuario, porque el Racing del segundo tiempo fue un desorden total, como que envolvió al equipo un bloqueo mental que lo hacía correr sin ton ni son.

Racing se pinchó de una forma que llama la atención, porque no tuvo fuerzas ni físicas ni anímicas, y para mí eso es mental, lo que me preocupa y mucho.

Desapareció Romero, cayo totalmente el rendimiento de Acuña, los delanteros no tocaban la pelota y los volantes centrales y la defensa sobre todo por el lado de Insúa ( Pillud y Sánchez tuvieron un despeño aceptable) eran superados por los volantes y delanteros de Estudiantes cada vez que se lo proponían y que si no fuera por Orión el partido hubiera terminado mucho antes. 

También pudimos ver a un Lisandro López que no está pasando un buen momento (tuvo una en el segundo tiempo que encontró por un mal pase de Alcacibar y la tiró al diablo) y enojarse con el mismo o a Bou que no tuvo peso en el tiempo que le toco jugar, dos jugadores “goleadores” que no pueden convertir por sus bajos rendimientos y porque no se encuentra el juego o la fórmula para que lo hagan.

Los cambios demostraban que Racing no quería ganar, quería no perder.


Por último digo que Racing mereció perder por sus “inocencias”, pero Beligoy lo aseguró, al no cobrar dos penales, especialmente el último sobre la hora del segundo tiempo y además, porque increíblemente no amonestó a ningún jugador “Pincha” a pesar de que hubo infracciones que merecían tarjeta amarilla


Fue realmente triste ver a este Racing “fundido” en la segunda parte, porque hacía agua por todos lados, lo que marca que el equipo no solo ha perdido fuerzas físicamente sino que mentalmente también las está abandonando.

Hasta pronto. 


domingo, 23 de octubre de 2016

El juego de ganar sufriendo.


Que necesitábamos ganar, como decimos habitualmente de cualquier manera, es cierto, porque hubiera sido difícil de digerir una derrota, más bien diría hasta un empate, ante un equipo tan débil como lo es el Arsenal de estos momentos.

Este equipo que transita momentos de indecisiones, hoy por algunos instantes del primer tiempo trató de jugar bien, tocar, buscarse y generar un circuito de juego, lo que  logró especialmente después del gol del “pulpo” González e hizo méritos suficientes para concretar por lo menos un gol más.

Pero Racing no finalizaba bien las jugadas, estaba como ansioso, lo que es bastante razonable después de haber quedado afuera de la Copa Argentina hace menos de 72 hs, es como que quería ganar el partido antes de hacer los goles y entonces se apuraba lo que no le permitía decidir adecuadamente en la puntada final, donde se debe ser más certero a la hora de asistir o definir.

Ya en el segundo tiempo, el cansancio se fue apoderando del equipo y se paró para jugar de contrataque, lo que pareció darle al equipo de Sarandí un poco de aire y la oportunidad de acercarse al arco de Orión ya que solo un gol era la diferencia y eso generó algún nerviosismo en el hincha académico.

Podía haber sucedido en un par de jugadas aisladas, pero todo era porque no se tomaron buenas decisiones a la hora de concretar los avances, lo que cerrado el partido mucho tiempo antes, pero por suerte el triunfo quedó en casa y seguimos cerca de la punta.

Ahora una reflexión sobre Romero, quien tiene las condiciones como para convertirse en el jugador que debería manejar los tiempos, el ritmo del partido cuando Racing está en posesión de la pelota, pero lamentablemente y aun reconociéndole esas virtudes, tengo la sensación, no se si a Uds. les pasa, de que por largos momentos no está presente en la cancha, es como que no se lo encuentra.

Y hoy esto pasó hasta un poco después del gol, donde apareció de a ratos, pero personalmente lo que me preocupa como hincha, es que realmente todavía no puedo saber donde se siente más cómodo para jugar y si realmente su personalidad lo conlleva a convertirse en el conductor  del equipo, algo que hasta ahora no ha mostrado.

Es un jugador que tiene sus virtudes pero creo que no siente esa función, es decir se involucra pero de a ratos, no se hace dueño de los ataques de Racing, por lo que considero que jugando en la posición que todos los técnicos que tuvo lo ubicaron, sigue teniendo rendimientos que transitan entre lo regular y bueno, pero nunca puede sostener un período de consolidación donde todos coincidamos que es el volante, el enganche, que hace tanto tiempo esperamos.

No fue un encuentro para destacar grandes trabajos porque el rival realmente no lo amerita, pero sí podemos decir que Orión estuvo correcto, que los centrales (Sánchez, después Ortiz) y Vittor no tuvieron problemas, que tanto Aued y González fueron de lo mejor y eso permitió que el equipo creciera en su juego, que Acuña anduvo bien (salvó sobre el final lo que hubiera sido el empate de Arsenal), que Insúa sin ser brillante estuvo bien, que Pillud hizo mejor las cosas atacando que defendiendo y que adelante Lisandro está un poco disperso y Bou sigue buscando su gol, que creo lo desespera porque con Milito jugaba más en el área y ahora debe hacerlo por afuera, algo que evidentemente lo lleva a apresurarse a la hora de buscar la mejor definición.

Racing parece jugar el juego de ganar sufriendo, algo a lo que nos tiene acostumbrados y que los hinchas consumimos desde hace muchos años, aunque desde el campeonato del 2014, las angustias pasan más por pelear arriba que por hacerlo abajo.

Por eso a no desanimarnos y a alentar como siempre, aunque es evidente que hay mucho por aceitar para que este equipo funcione como nos gustaría verlo.

Ahora van a llegar encuentros que nos van a permitir seguir soñando que podemos pelear el torneo o nos pueden despertar de golpe.



Hasta pronto.