miércoles, 20 de octubre de 2021

Una idea que convenza fuertemente.

Una vez más este Racing volvió a decepcionar totalmente ante Unión de Santa Fe, en un primer tiempo donde el local, desde lo futbolístico y lo físico, literalmente lo pasó por encima, dejando nuevamente la triste imagen de estar entregado a la buena de Dios.

Mal posicionados y con una fragilidad que exasperaba, eran superados por derecha y por izquierda permitiéndole a Unión tener varias posibilidades de gol, las que no pudo concretar por las buenas intervenciones de Arias y porque la suerte estuvo de nuestro lado.

Solo Arias y Sigali se mostraban a la altura, pero el resto era una calamidad ya que no recuperaba y la pelota le duraba segundos en sus pies, por no saber qué hacer con ella, por malos pases o en las disputas físicas, con una única jugada a favor que fue la que tuvo Lisandro, quien superando a los centrales exigió por dos veces a un Moyano que respondió muy bien a sus remates.

Al final de la primera etapa la incógnita era saber cómo iba a hacer Racing para poder recuperarse de ese desastre de la primera etapa, donde la confusión era lo que predominaba en un equipo, que nuevamente por milagro terminaba con su arco en cero.

Úbeda, quien evidentemente vivía convencido de que con este “desorden” táctico  iba a llevar a ganar los partidos, después de 45 minutos que pudieron ser fatales, se dio cuenta de que el equipo necesitaba un volante central original y entonces por un inactivo Lovera, volvió el olvidado Julián López, tuvo continuidad como para ser evaluado de mejor forma, y que si bien no tuvo un gran partido, ayudó a que el equipo se reacomode  y empareje las acciones, con Moreno más adelantado y Rojas tirado a la izquierda,

De esa forma Racing le fue quitando el dominio al local y comenzó a exigir al arquero tatengue, primero ante un remate de Copetti, después de recibir de “Licha”, que desvia Moyano y que Rojas no puede finalizarla bien, después una pelota que roba Sigali y que termina en los pies de Chancalay pero su remate se va afuera.

A los 15 minutos Alcaraz reemplaza a Chancalay, pero a los 27 y cuando nadie lo esperaba, Unión logra el gol que no pudo conseguir en el primer tiempo.

Minutos más tarde Cvitanich entra por Lisandro y cinco minutos después Moreno que recibe sobre la izquierda, ve como Copetti va a buscar el área y le envía un centro combado que parece tocar el nueve y que sorprende a Moyano, convirtiendo el gol del empate  y casi lo pasa a ganar cuando Copetti, que estuvo más buscado, más activo y más confiado”,  en un centro de pecho lo deja solo a Cvitanich para que convierta, pero su toque pega en el palo.

Sobre el final Mena reemplazaba a Rojas y sobre el final en un centro del “Chueco”, Alcaraz casi logra el milagro, pero su cabezazo da en el travesaño.

Aunque el partido terminó con la sensación de que se pudo haber ganado, siempre la mochila carga el contrapeso de esos primeros tiempos. que lo único que consiguen es agrandar rivales.

Un empate en un encuentro que fue la despedida de Ubeda, Arano y Fleita, un cuerpo técnico que se fue despidiendo solo, ya que por los motivos que fueran, “su” Racing nunca dio muestra de alguna mejora, por el contrario siempre fue ganado por el desorden y la desorientación

Respecto a Fernando Gago que será el nuevo técnico a partir de mañana, como hincha le deseo lo mejor, pero como no creo en los proyectos, espero que a través de su personalidad y de su capacidad, pueda imponer rápidamente una idea que que convenza fuertemente a un plantel, que hay que volver a construir desde lo futbolístico y desde lo anímico.

Hasta pronto.

 

sábado, 16 de octubre de 2021

Racing necesita una revolución.

Por un alto grado de confusión futbolística, Racing ha pasado a ser un equipo sin respuestas anímicas y por consecuencia físicas, bajando rápidamente los brazos ante la más mínima adversidad.

A través de la desorientación, el desorden táctico y las flojas actuaciones de la mayoría de sus jugadores, Racing entra prontamente en un total estado de fragilidad, que lo lleva a darle infinitas posibilidades a sus rivales de turno.

Es una cruda verdad que se ve reflejada en cada partido, incluso de local, donde el estado de desorientación y la mediocridad parecen haber invadido a jugadores y cuerpo técnico, llevándolos a empeorar, hasta lo que se venía haciendo mal.

Lamberti de Platense, definió en pocas palabras lo que es hoy Racing, cuando  al final del encuentro dijo entre otras cosas “Es un equipo grande y tiene obligaciones, pero es un equipo partido, con cuatro defensores y el resto todos volantes ofensivos y delanteros, así que iban a dejar espacios”

Las caras y los gestos muestran el nivel de confusión general que deriva en el mal funcionamiento y que desde mi punto de vista me lleva a interpretar que algo está fallando entre Úbeda y los jugadores, porque es realmente incomprensible lo que hace el equipo en el campo de juego.

Sigali expresó que con este partido comenzaba una de las 10 finales para clasificar a una de las copas, pero Leo deberá entender que si lo de anoche es un ejemplo de todo lo que el equipo puede dar, no podemos tener esperanza alguna.

Es casi imposible sostener que todo está bien, cuando queda claro que el desempeño del equipo sigue siendo cada vez más pobre, con jugadores que no generan expectativa alguna y que ha llevado al desánimo a los pocos que, con su gran rendimiento, hacían que Racing rescate puntos que no merecía, y que desde hace algunos partidos podemos verlos muy irritados y hasta por momentos “sacados”, indicio de un fututo poco auspicioso si no se corrige a tiempo y el tiempo es ahora

Considero que en  lo futbolístico Racing necesita una revolución, porque el cambio debe ser brusco y total, no lento y gradual, pero para llegar a eso hay que tomar ciertas determinaciones que requieren audacia y valentía.

Simplemente como hincha, considero que uno de los técnicos que puede llevar adelante ese cambio es Gabriel Heinze, por sus buenos desempeños en los clubes argentinos donde dirigió, aun sabiendo que por su personalidad, no sea del agrado de todos.

Hasta pronto.

 


domingo, 10 de octubre de 2021

Un equipo ausente.

Al finalizar el primer tiempo me preguntaba que expresión podría utilizar para definir la actuación de este Racing de Úbeda, que demostró que lo que hacía mal el equipo de Pizzi, se podía superar haciéndolo peor.

Terror, horror, espanto, son algunas de las palabras que encajarían perfectamente en este equipo, donde ya es recurrente que salga a disputar los partidos distraído, desconcentrado, como pensando en otra cosa, solo esperando ver que hace su rival de turno.

El ser protagonista parece haberse borrado de la memoria, por eso Racing siempre da la sensación de ser un equipo ausente, que está en la cancha, pero es como si no estuviera, como sucedió en esa primera etapa, donde jugadores adormecidos solo miraban como un equipo práctico lo superaba física y mentalmente en todos los sectores y en todos los aspectos del juego.

A los 15 segundos el palo lo salvó de no ir perdiendo y a partir de ese momento se pudo observar como al equipo lo ganaba un desorden de tal magnitud, que si no fuera por “Chila” Gómez, en este momento estaríamos hablando de si Úbeda ya había presentado la renuncia, porque era inconcebible verlos no solo mal parados, sino sin reacción alguna para contrarrestar a los volantes y delanteros de Patronato que recibían sin marca en cualquier sector de la cancha y los superaban con una facilidad increíble.

Y mientras el arquero Ibáñez era un espectador de lujo, Gómez, se iba convirtiendo en la figura del partido, ya que seguía atajándose todo, incluso hasta un penal dudoso, Sigali se desdoblaba en su esfuerzo y “Licha” que sigue demostrando que es de una categoría superior, además de esforzarse era el único que sabía qué hacer con la pelota, pero no se puede jugar en soledad.

Racing no salía de su confusión y estaba sentenciado a perder por dos o tres goles en esa primera etapa, pero por suerte no ocurrió y eso le dio la oportunidad de replantearse lo que estaba haciendo espantosamente mal.

Y así como era cantado que el primero que la iba a “ligar” era el chico Viera, como si hubiera sido el único responsable de lo horrible que había jugado el equipo, también era evidente la entrada de Chancalay para tener por lo menos a priori, un jugador más importante en la ofensiva y un colaborador a la hora de defender.

Y como si continuaran los milagros Racing sorprende de entrada a Patronato con dos inesperados ataques que hizo que el partido cambiara en esos primeros tres minutos, en los que Chancalay tuvo mucho que ver, primero exigiendo a Ibáñez con un remate desde fuera del área y dos minutos más tarde, después de recibir un buen pase largo de Copetti, asista de primera y en gran forma a Lisandro, para que con un toque de calidad, que roza en el arquero, convierta el primer gol.

Era como despertar de la pesadilla del primer tiempo y ese golpe de efecto podía haberse convertido en la inyección anímica para llevar el partido hacia otro rumbo, sin embargo la necesidad de ganar y la falta de confianza que convive con este Racing, lo llevó a refugiarse cerca de Gómez buscando aferrarse a ese gol tempranero (lo peor es que lo hace mal).

Eso le permitió a Patronato retomar nuevamente el dominio del encuentro, logrando un empate que se puede decir, llegó de la forma menos esperada, porque fue a través de un remate débil y desde afuera del área, que sorprendió a “Chila” (según sus señas, por estar tapado) y parecía que todo volvía a darse a favor del local, pero la insistencia de “Licha” hizo que el equipo se adelantara en el campo de juego, aun quedando expuesto a los pelotazos sobre una línea de fondo que salvo Sigali daba muchas ventajas pero con un Chila que seguía respondiendo acertadamente.

Y en un partido que estaba abierto totalmente,  donde ya Pillud  había reemplazado a Cáceres, Prado a Galván y Lovera a Alcaraz, tuvo su premio faltando 10 minutos para el final, en una jugada en la que participan los tres ingresados, pero en la que también  interviene el participativo Chancalay, esta vez determinante al disputar una pelota con Ibáñez y desde el suelo enviarla al centro del área, para que un Copetti atento le gane de cabeza al central, concretando de esa manera el segundo y definitivo gol del triunfo.

Después unos minutos, Lisandro, que demostró una vez más que es el alma de este equipo por todo lo que transmite a través de su jerarquía, de su energía y de su esfuerzo, que conmueve a propios y extraños, le deja su lugar a Cvitanich.

Racing volvió a ganar después de ocho partidos, lo que sin duda a los hinchas nos alegra, pero todos sabemos que no nos puede hacer ilusionar, porque lo visto ayer sigue indicándonos que el triunfo fue más producto de una situación casi milagrosa y no de un trabajo donde haya indicios de cierta recuperación.

Hasta pronto.


lunes, 4 de octubre de 2021

Blanco fue el “blanco”

Detrás de este empate quedan las frágiles figuras de un equipo y su cuerpo técnico, que siguen sin encontrarle la solución, a este mal momento que vive nuestro querido Racing.

La felicidad era ver como los hinchas con su aliento volvían a darle calor y color al Cilindro, buscando respaldar al equipo con la esperanza de ese apoyo los ayudaría a mejorar su rendimiento, pero el mismo continuó repitiendo los aspectos negativos de este tambaleante presente y eso los llevó a expresar su bronca sobre el final del partido.

Y Blanco fue el “blanco” de las protestas, porque si bien en lo administrativo sigue mostrando un aspecto positivo, su gestión en lo deportivo viene decayendo cada vez más y no condice con las aspiraciones que debe tener un club que se denomine “grande”.

Al respecto y con el respeto que me merece Lisandro López, a quien admiro por todo lo que siente por Racing y por lo que nos entrega con su liderazgo y su pasión en cada partido, creo que, así como hace quince días declaró crudas verdades respecto al futuro del club, en esta oportunidad considero que no estuvo muy feliz al tildar de injustos los reclamos de la gente (quizás por su relación familiar y por no echar más leña al fuego), porque hay que entender que si una  Comisión Directiva, es responsable de lo bueno  (ejemplo la gestión administrativa que tiene ordenado al club) también lo es de lo malo (el último año y medio en lo deportivo) y hay que saber aceptarlo.

Racing sigue jugando muy mal y con jugadores desatentos desde el comienzo (esta vez no nos embocaron de casualidad), pero así y todo podría haberse quedado con el triunfo, si después del gol, centro atrás de Viera para que concrete Moreno, (el chico por lo menos se detuvo a pensar a quien pasarle la pelota) y ante un Estudiantes que estaba desorientado, hubiera sostenido a Lisandro, Neri y Alcaraz, pero aparentemente por dolencias debieron dejarle su lugar a Julián López, Chancalay y Correa, quienes con sus pobres rendimientos le hicieron perder la poca fuerza que tenía el equipo y eso contribuyó  al desorden que le costó el empate.

No creo que como expresó “Licha” solo sea el resultado de una mala racha, en mi modesta forma de ver es consecuencia de una falta de convicción en la idea, que los llevó a perder totalmente la confianza y a ser muy vulnerable anímicamente, condiciones difíciles de recuperar si no hay un mensaje de la conducción que convenza, el que por ahora parece estar muy lejos, tanto que hasta los pocos jugadores que venían respondiendo bien, por momentos parecen entrar en la confusión y perderlas, porque es muy difícil sostenerla individualmente, cuando la grupal no funciona.

Un reflejo de ello es la situación que se vivió anoche con Arias, cuando primero a Ramírez entrenador de arqueros y después al técnico, le señala problemas a corregir en el equipo, al igual que lo hicieron en partidos anteriores Cvitanich y Lisandro López, acciones que comenzamos a ver hace varios encuentros y que a la vista del todo el mundo, exponen a Ubeda y al resto de su equipo ante propios y extraños y que a mi modesto entender indican una gran desorientación y una ausencia total de liderazgo en la conducción.

Hasta pronto.

martes, 28 de septiembre de 2021

El desconcierto en su máxima expresión.

Este Racing quebrado mentalmente, partido a partido se viene entregando mansamente a su rival de turno y nos hace padecer en cada presentación, con el agravante de que esa fragilidad anímica ha contagiado a una defensa que no responde como lo venía haciendo y hasta Arias ha dejado de salvarnos.

Al igual que un castillo de arena se desmorona lentamente y los goles que antes no llegaban, ahora los recibe en cantidades, lo que nos retrotrae a un pasado que no deseamos que vuelva.

Esto quedó demostrado en la jugada del primer gol de Argentinos Juniors, donde desde el inicio de la jugada la desatención total se adueñó del equipo, para que Kalinski  y Cabrera desde la mitad de cancha y ante la mirada de todos, construyeran una jugada sencilla, que este último, después de saludar a Martínez que se abrió como diciéndole  “pase amigo”, termina fusilando a Arias.

Como si fuera un partido de esos que solo hay que ir para cumplir, ya desde los dos minutos Racing  volvía a mostrar esa la falta de concentración, de compromiso, y de rebeldía, que ratifica que la cosa es más que preocupante.

Las fallas son muchas y se vienen repitiendo, como por ejemplo la de seguir insistiendo con un solo volante de recuperación, acompañado por volantes que no generan nada de juego, pierden rápidamente la pelota y no ayudan a recuperarla, contribuyendo a un desorden que lleva a cometer errores, por lo menos llamativos en los cambios.

Desde mi punto de vista de hincha y con todo respeto, me voy a referir al cierto grado de confusión que vive el cuerpo técnico, que lo llevó a un alto grado de desesperación cuando decide hacer entrar a Viera (de la cuarta división, que leí jugó solo dos partidos en reserva) por Piatti (no por su salida),  si por hacerlo en un equipo perdido futbolísticamente y en un partido que era un infierno, buscando quizás que resuelva lo que Racing no consigue hace mucho tiempo, cuando es sabido que a chicos como él, se lo hace debutar cuando se va ganando, cuando hay un buen funcionamiento o de última de entrada.

Las declaraciones de Sigali y Miranda al finalizar el encuentro, no hacen otra cosa que confirmar que hoy Racing es el desconcierto en su máxima expresión, porque si bien  coinciden que el cuerpo técnico trabaja mucho, hacen hincapié en que no se encuentran los resultados porque no hay  funcionamiento, en que no saben cuál es la solución y en que hay que hacer una restructuración, es decir directa o indirectamente dejan explícito que la actual conducción no le encuentra la vuelta al equipo y no tiene claro que camino hay que seguir para salir de esta situación agobiante, lo que me lleva a pensar que, si no se tocó fondo, lo peor está por venir.

Nada parece funcionar, ni adentro ni afuera del campo de juego, por lo que a veces jugadores y cuerpo técnico deben sincerarse y decirse lo que sienten, aunque duela, ya que la sensación es que todos ellos se encuentran en un tobogán y en una vertiginosa caída a la cual, no saben como ponerle freno.

Es cierto que en este complicado cuadro de situación, si no se dan algunos resultados positivos, Úbeda aguante como técnico, pero lo real es que a la vista parece no encontrarse el DT adecuado para iniciar, como dicen los referentes del plantel, una restructuración que involucra la segura salida de algunos jugadores (hoy leí que Cvitanich anticipó la suya) y el arribo de otros, por lo tanto y aunque nos duela a los hinchas, creo que habrá que digerir como se pueda lo que nos brinde este equipo hasta el final del torneo.

Hasta pronto    

 

jueves, 23 de septiembre de 2021

La cruda verdad de “Licha” de cara al futuro.

Seguramente esa media hora inicial de la primera etapa fue de lo peor del año de Racing, que era la imagen de la impotencia, porque solo atinaba a mirar como este Godoy Cruz sin grandes figuras, que supo interpretar en poco tiempo la idea de su nuevo técnico, con intensidad y precisión, prácticamente lo “bailaba” y le convertía dos goles.

Racing no podía resolver el aluvión del  equipo mendocino, lo que generó la reacción de Lisandro López, quien visiblemente consternado le reclamaba a varios de sus compañeros una mayor actitud, con correcciones que debían venir desde afuera, pero que tuvieron que llegar desde adentro a través de su líder natural..

La bronca de “Licha” fue produciendo un cierto despertar, pero ya había pasado casi media hora, Chancalay habia reemplazado a Rojas lesionado y perdía dos a cero.

Nada hacía prever que la cosa iba a mejorar, pero por suerte antes de finalizar ese primer tiempo una pared entre Chancalay y Mena, finaliza con un buen centro del “Chueco” que  conecta Lisandro Lòpez de cabeza y marca el descuento, que fue como milagroso, porque ayudó anímicamente y le permitió cambiar para salir a disputar  la segunda mitad.

Con la idea de ir en busca de una mayor ofensiva, Cáceres, cada vez más flojo, le dejó su lugar al chico Alcaraz, pasando F. Domínguez como lateral para que junto con Mena, -por lejos el mejor jugador del equipo-, comenzaran a buscar desbordes  por afuera  que tuvo sus frutos a los 15 minutos en una jugada en la que intervienen los dos y que  Fabricio termina con un centro que  Copetti cabecea al gol.

Esto anímicamente le dio fuerza y más confianza al equipo, porque además Godoy Cruz ya no era aquel equipo intenso del primer tiempo y le permitió a Racing acercarse más al arco rival.

Había entrado bien Alcaraz, Chancalay fue creciendo y de sus pies salió la asistencia para que Copetti convierta el tercero pero Espínola le tapó el remate con su pierna.

Racing seguía estando más cerca, pero a los veinticinco minutos increíblemente vuelve a salir Licha, dejándole su lugar a Lovera, perdiendo el equipo no solo a uno de sus mejores jugadores, sino a quien con su jerarquía y presencia genera que sus compañeros tengan una mejor disposición y actitud en el campo de juego.

El partido comenzó a abrirse y minutos después una pelota que toma Ramírez sobre la izquierda, engancha hacia adentro y sigue sobre la línea del área grande paralelo al arco sin que nadie le salga a tapar el remate que se clava en el ángulo superior izquierdo de Arias.

Fue un duro golpe para Racing y el tres a dos parecía una sentencia, pero faltando pocos minutos Cvitanich es reemplazado por Correa, quien a los 44 minutos y de un tiro libre ejecutado por Lovera, también de cabeza vuelve a empatar el encuentro,  llevando el mismo a la definición por penales.

Y aquí comienza otra historia, que como digo siempre es un mini partido dentro del partido, donde juega mucho el estado de ánimo individual y donde la suerte a veces juega a favor y otras en contra, como anoche donde Arias que siempre atajaba algun penal no pudo detener ninguno y donde Copetti que siempre los había convertido esta vez no lo hizo.

Racing pasò de la vergüenza al decoro, pero la cruda verdad de  “Licha” de cara al futuro, dejó bien en claro que hay otros problemas más preocupantes que esta nueva eliminación, cuestiones que fueron bien descriptas por nuestro capitán en sus declaraciones al finalizar el partido y que deben solucionarse antes de fin de año.

Hasta pronto.

 

domingo, 19 de septiembre de 2021

Los cambios de Úbeda le dieron vida a Talleres.

Quizás como pocas veces en el año, Racing en el segundo tiempo parecía haber encontrado una mejoría en su juego, nada extraordinario por cierto, pero comparado con lo que veníamos viendo, se notaba una superación.

Pero el técnico con los cambios de Lisandro López y Darío Cvitanich se encargó de desarmar lo que estaba funcionando bien, quizás con la idea de  “cuidarlos” para la Copa Argentina, pero lo único que logró fue dejar en evidencia que por lo que generan, siguen siendo superiores al resto y eso implica que no deberían salir nunca, salvo por lesión.

El partido comenzó bien negativo para Racing, con un golazo de Santos a los tres minutos y con la inexplicable  infracción  de Copetti cuatro minutos después que deja al equipo con un hombre menos, lo que le permitió a Talleres hacerse dueño total del partido a través de la tenencia del balón, pero lo que a “priori” indicaba que podía venirse una goleada, no lo fue tanto, ya que si bien merodeaba el área, Arias no sufría demasiado.

Después de la media hora el equipo pudo salir un poco de ese andar desordenado y en  un desborde de Fabricio Domínguez  sobre la derecha,  este es frenado con infracción por Fèrtoli, ganándose una segunda amarilla (la primera por infracción a Sigali),  que lo lleva a la expulsión.

Esta situación igualó el encuentro a favor de Racing en cantidad de jugadores y en lo anímico y un par de minutos después tambièn lo hizo en el resultado, cuando Cvitanich era derribado en el área por un agarrón de Dìaz, que derivó en un tiro penal que concretó en gol “Licha” Lopez.

En pocos minutos era todo comenzar de nuevo y eso pareció golpear negativamente a Talleres y positivamente a Racing, que en el segundo tiempo salió a buscarlo con más decisión.

Con el cambio de Martínez por Sigali -lesionado en uno de sus pies-  Racing quiso ser protagonista  a través de una mayor actitud y durante 20 minutos fue el dominador del partido, ante un Talleres que no hacía pie y se veía desbordado, con un par oportunidades que pudieron haberle dado un nuevo gol, como fueron el remate de Fabricio Domínguez que desvía Herrera y el cabezazo de Alcaraz que devuelve  el travesaño.

Por lo menos se veía más circulación de pelota y más llegadas que en los últimos cuatro partidos, lo que ya es mucho decir, con el gran trabajo de Moreno y los buenos rendimientos de Lisandro Lòpez y Cvitanich, quienes con su experiencia y calidad pudieron hacerse dueño de la pelota y hacer crecer el equipo, que además trataba de desbordar por afuera a través de Mena/Rojas y de Cáceres /Fabricio D., llevando a Talleres a refugiarse en su campo.

Pero esto duró hasta que fueron reemplazados Darío y “Licha”, salidas que no se entienden,  ya que a partir de ese momento la Academia le dio a Talleres la posibilidad de equiparar el partido

Y a partir de los cambios Racing comenzó a declinar, el de Alcaraz que reemplazó a Cvitanich,  lo llevó a Lisandro a jugar de punta y entrar menos en juego, para finalmente terminar reemplazado por un Correa que continua sin preocupar a las defensas rivales.

Despuès Fabricio D. es reemplazado por un Garré intrascendente, que sigue sin desbordar ni patear al arco, mientras Rojas le deja su lugar a un Chancalay, que ha bajado llamativamente  su nivel.

Respecto de Cáceres y de Mena, el primero sigue sin ser aquel chico que con su enjundia y fortaleza en sus subidas por el lateral superaba a sus rivales y pisaba el área y el “chueco” a mi manera de ver, debería  decidir mejor en los centros y/o asistencias en sus desbordes e incluso decidirse a rematar al arco cuando la situación dentro del área lo amerita, como pasó ayer y no lo hizo. 

Mientras Fabricio y Matías Rojas, estuvieron más activos que de costumbre sobre todo desde la actitud que se les reclamaba y desde los aciertos en los pases, quizás por hacerlo al lado de Lisandro y Cvitanich, quienes “obligan” a jugar bien.

Sin llegar a realizar una gran tarea la visita encontró el triunfo sobre el final, cuando Enzo Díaz, baja una pelota después de un fallido rechazo y su fuerte remate se clava junto al palo izquierdo de Arias, logrando el segundo y definitivo gol , que al igual que el primero fueron, como se dice habitualmente, de otro partido.

Desde mi punto de vista, los cambios de Úbeda le dieron vida a Talleres y el posible triunfo se convirtió en una dura derrota, que marca una realidad que nos golpea muy fuerte a todos los racinguistas,  porque ya con la casi segura despedida del torneo, a Racing le queda un único objetivo para lograr un título, la Copa Argentina.

Por eso el miércoles ante Godoy Cruz es a todo o nada.

Hasta pronto.