miércoles, 15 de mayo de 2019

Este final no debe opacar el gran logro de este equipo.

Lo que esperábamos todos los hinchas pudimos verlo en el primer tiempo.

El retorno de la intensidad, la circulación, los espacios ocupados, la presión, todo lo que este equipo había mostrado en el torneo donde se consagró campeón y que fue reconocido por el mundo futbolístico.

De allí los dos goles que emparejaban la serie, que incluso pudieron ser más, porque Tigre estaba totalmente desorientado, pero que no se dieron entre otras, porque la de “Pol” Fernández da en el palo y porque Cvitanich, que normalmente no falla, anoche no acertó en las que tuvo.

El equipo del primer tiempo es el que nos llena y nos da satisfacción, porque demuestra que se puede volver a confiar en ellos para el próximo torneo y para la Copa Libertadores, obviamente mientras siga Coudet, que es quien le impuso su sello.

Pero en el segundo tiempo el equipo bajó mucho su rendimiento y tanto a los volantes como los delanteros las piernas ya no le respondía como en los primeros cuarenta y cinco minutos que sumado a las lesiones contribuyeron a disminuir más su intensidad, su presión y sus llegadas, y entre un Racing que no podía y un Tigre que ya pensaba en los penales, llegó esa pelota cruzada y el zapatazo que se mete en un ángulo.

Que Arias pudo haber hecho más…que el chico Muccio (creo que Coudet lo puso porque debía ser el único que tenía resto físico en el banco) careció de experiencia para marcar al lateral… y sí, pero fue un gol inmerecido e inesperado por lo que se veía.

Pero el fútbol es así.

Creo que hoy pudimos apreciar que Racing cuenta con un central como Sigali que es un lujo de zaguero y al que hay que hacer un esfuerzo para retenerlo, que con “Licha” adentro el equipo se contagia de lo que él siente, que este es el Solari que deseamos ver siempre, el que no se estaciona en la derecha, sino el que rompe líneas y pisa el área permanentemente y con la agradable sorpresa de un Andrés Ríos con un nivel que puede ser una gran alternativa para el “Chacho” no solo como delantero sino también como volante.

Es cierto todo lo que dijo el “Chacho” sobre el desgaste y que se quedaron “sin nafta”, porque lo que mostró Racing en los partidos que jugó en este torneo de relleno, era que se iba desintegrando cada vez más y hoy fue con el último esbozo de orgullo que casi logra lo buscado, pero a fuer de ser sincero no creo que hubiera avanzado más de una semifinal, porque quedó en evidencia que lo que parecía entero por fuera, se resquebrajaba por dentro y las lesiones están a la vista.

No sé si en la historia del fútbol, un campeón de un torneo volvió a jugar otro a los quince días, ya que normalmente cuando se terminan los campeonatos cortos o largos el equipo que logra el título festeja y se va de vacaciones, hasta su regreso a la pretemporada.

Es evidente que a ningún hincha le gusta quedar afuera de un torneo, pero debemos reconocer que el esfuerzo que hizo este plantel para lograr el título fue enorme y ese desgaste se paga en algún momento, por eso creo que este final no debe opacar el gran logro de este equipo, que consiguió lo que realmente deseábamos, que era poder festejar un nuevo campeonato y eso a mí me hizo feliz.

Por supuesto que hay muchas cosas para corregir si es que queremos un Racing grande que sea “deportivo ganar siempre” y eso se logra a partir de una decisión dirigencia a la hora de mentalizarse para lograrlo, buscando coincidir con manager y cuerpo técnico sobre la calidad de jugadores a incorporar.

Esperemos que este descanso genere nuevas energías y nos encuentre en el segundo semestre con un plantel reforzado con jugadores de carácter y personalidad como los que supieron llegar en el último año, contando que el “Chacho” Coudet continuará al frente del mismo.

Hasta pronto.
                                                                                                                        

domingo, 12 de mayo de 2019

Tan cerca…tan lejos.

Después del partido de hoy no dan ganas ni de hablar, ni de escribir, ni de nada…solo tengo ganas de cerrar los ojos y borrar de mi mente lo que vi, porque así, como viene jugando, Racing debe cambiar mucho, diría totalmente, para pasar de ronda.

Pareciera que todo un plantel entró en una nube que le ha quitado las ideas, la fuerza, la concentración y la convicción que tuvo en el torneo anterior, porque nada funciona, ni el arquero hoy nos pudo salvar.

Por momentos es indescifrable lo que hace el equipo en el campo de juego, se lo nota inseguro, disperso, impreciso, distraído, con fallas que no son aceptables en figuras importantes, llegando siempre tarde a las marcas y pasando de largo inocentemente ante cualquier amague.

Es como que perdió esa confianza que siempre tuvo para ir a buscar el encuentro y el resultado fue que el cambio de Cardozo por Cristaldo, marcaba un poco lo que buscaba el “Chacho”, que era emparejar el medio campo, pero, aunque me duela, también jugar más al empate que al triunfo.

Yo tuve esa sensación, quizás lo hizo porque vio que el equipo no le respondía, pero a pesar del cambio llegó lo que se presumía, por un error grave de Donatti, que además quedó descolocado junto a Saravia y que a continúa con otra falla de Orban, el cachetazo del primer tanto de Tigre, a través de Montillo.

Y entonces dio la sensación de que el equipo reaccionaba, pero todo el esfuerzo se esfumaba al tener la pelota porque no había ideas y se finalizó tirando centros de los costados a un área lleno de rivales que ganaron siempre de arriba y de abajo.

Cuando faltaban unos 30 minutos, Lisandro a la cancha, más como emblema, como el líder que podía quizás cambiar la historia del encuentro, que por su peso porque venía de una lesión y con mucha falta de futbol,  afuera Saravia, que va bajando el nivel cada vez más.

Después Casierra para ver si pescaba alguna por ahí, por el flaco Donatti, quizás para cuidarlo para la revancha porque solo había un gol de diferencia, pero todo siguió de la misma forma con una posesión apática de la pelota hasta que llegó lo impensado, resultado de una gran maniobra de Menossi, pero de una inocencia profesional preocupante por parte de los cinco o seis jugadores que lo rodeaban...para no creer.

Inquieta este momento, porque Coudet remarca siempre que hay que dejar de lado  la relajación, pero esto no se corta, se va alargando, y eso lo compromete no solo a él como técnico, sino que involucra a todo un plantel que no muestra signos de reacción.

Pensaba en este Racing, tan cerca…tan lejos.

Digo tan cerca, porque solo hace un poco más de un mes que se consagró campeón, liderando durante 22 encuentros y mostrando en la mayoría de ellos, un  juego intenso, con ritmo, con un medio campo que llegaba al gol, con delanteros incisivos y con una defensa sólida que daba seguridad.

Pero hoy este equipo parece estar tan lejos, que debemos  retroceder varios años para encontrar un momento de desconcierto similar, que espero no confunda al técnico que ahora sí, deberá apelar a toda su capacidad y sabiduría para cambiarle la cabeza con vistas a la revancha en el Cilindro.

Ojalá Dios lo ilumine y el plantel se de cuenta que no es una cuestión de declaraciones, es una cuestión de personalidad y de entender que Racing es un grande y es el campeón, y eso hay que demostrarlo en la cancha.

Hasta pronto.



domingo, 5 de mayo de 2019

Un equipo que funciona con baja tensión.

Hablaba la semana pasada de lo complicado que es retomar el ritmo de un campeonato después de haber logrado el título máximo del mismo y decía entonces que en ese instante es como que cuerpo y alma se aflojan, dejándose llevar dentro de una nube plena de felicidad durante unos cuantos días.

Tratando de hacer una comparación, algo similar le paso a River cuando después de ganarle a Boca en España la final por la Copa Libertadores, al retomar actividad después de tomarse un descanso perdió 3 encuentros consecutivos.( Defensa, Unión y Patronato).

Si bien hay un compromiso desde la obligación profesional, no deja uno de sentirse todavía colmado de placer por el logro obtenido, entonces el cuerpo es como que no percibe ese estrés que genera la alta competición permanente y el volver a empezar parece no ser sencillo.

También llama la atención la cantidad de lesiones musculares que se están dando y aplicando solo el sentido común, tengo la sensación de que todo está relacionado a la lógica relajación que invadió a un plantel que cargó con una mochila pesada sobre sus espaldas durante 22 partidos.

Respecto del partido, Racing en el primer tiempo apareció como un equipo muy largo, con  jugadores sin reacción y lejos unos de otros, desconectados, que le daban a sus rivales la posibilidad de recibir con tranquilidad y manejar casi a gusto la pelota, que por suerte, salvo en una sola jugada donde un Arias atento se jugo todo, insinuaba más de lo que concretaba

Con un medio campo de rendimientos muy bajos,  solo intentó  llegar a Andujar  con centros desde los costados través de las subidas de Saravia, que no encuentra su mejor nivel y de Soto, quien si ha levantado mucho el suyo haciendo lo que siempre hizo, arriesgar buscando salir jugando, pero ahora lo hace con más seguridad,  con más confianza.

El segundo tiempo, con un rival un poco más cansado por el esfuerzo realizado en la primera mitad y con un Racing que de a poco fue despertando de ese largo letargo en el que está inmerso, con un mejor trabajo de Zaracho, de Soto y de un jugador que realmente sorprende por su ductilidad y personalidad, Dominguez, de lo mejor del equipo.

A medida que corría el reloj, Estudiantes ubicaba más delanteros y menos defensores y eso permitió que la Academia tuviera más campo para el contragolpe generando algunas jugadas para abrir el marcador que  no se concretaron por buenas intervenciones de Andujar  o por fallas en la definición y por la toma de malas decisiones en el pase final.

En síntesis, Racing hasta ahora parece un equipo que funciona con baja tensión, un equipo al que le bajaron la llave y sin la energía plena ya no rinde ni física ni mentalmente, por lo que debe buscar el modo de recuperar el alto voltaje que le permita sacudirse esa modorra, esa sensación de embotamiento de los sentidos, para poder reencontrarse con el juego que lo caracterizaba y que lo llevó a consagrarse campeón.

Racing por el gol de visitante pasó a la próxima ronda de encuentros, esta vez frente a un rival que tiene muy poco que perder, pero mucho que ganar, porque ya está descendido y esa carga ya no la sufrirá, mientras que nuestra querida Academia deberá dar muestras de una mejora futbolística, para seguir avanzando y aspirar a jugar la final de esta Copa de la SuperLiga.

Hasta pronto.


domingo, 28 de abril de 2019

Volver a poner la máquina a punto.

No es fácil retornar a la normalidad después de haber logrado el campeonato.

Desde los festejos hasta la lógica relajación física y mental por lo logrado, sumándole que ya está clasificado para la Libertadores, hacen que no sea nada sencillo introducirse nuevamente en la competencia.

Como profesionales se les puede exigir entrega, voluntad, actitud, etc. es decir todo lo que involucra al jugador respecto a cumplir con quien lo ha contratado, pero después de tres semanas cuesta volver a poner la máquina a punto, a tener la concentración y la precisión en el juego, a lograr esa intensidad que fusiona cuerpo y cerebro, porque además se necesita de una competencia que los exija semana a semana.

Y anoche, frente a Estudiantes, eso se notó, porque un equipo de jóvenes, que si bien no inquietaban demasiado, le propuso un encuentro intenso y Racing lo sintió porque debió realizar un esfuerzo por demás exigente para sacarse de encima la molesta presión de los chicos, lo que al no estar al ciento por ciento lo llevó a terminar el encuentro con mínimas fuerzas y sin ideas.

Así y todo, en el primer tiempo, logró hilvanar algunas jugadas asociadas interesantes, por la capacidad de  Cvitanich, el mejor en esa primera etapa y la conducción de “Pol” Fernández, que estuvieron dentro de todo a la altura.

Y el gol llega justamente en una gran jugada asociada, donde finalmente Cvitanich resuelve con inteligencia cuando desde la derecha, después de sacarse dos hombres de encima, cambia sorpresivamente para la izquierda asistiendo a Cristaldo, que entrando por el centro del área, concreta de cabeza.

Antes de esa acción hubo otra situación para abrir el marcador, como la que tuvo Solari, quien ante otra gran asistencia de Cvitanich, queda solo por derecha, pero su disparo es desviado por Andujar al corner.

La segunda parte mostró justamente ese déficit físico del equipo, con jugadores extenuados y retrocediendo más de la cuenta, lo que le permitió a Estudiantes tener mucho más la pelota y como consecuencia el dominio de ese período.

Hubo un buen trabajo de Sigali y a mi gusto también de Soto, si bien no en el nivel del “Oso”, pero la figura volvió a ser Arias, demostrando que es sin dudas uno de los tres mejores arqueros de la Argentina.

Racing como equipo fue solo una suave expresión del campeón, pero esta exigencia le puede hacer despertar su esencia, su orgullo y demostrar de aquí en adelante porque fue el mejor.

Hasta pronto

lunes, 8 de abril de 2019

Racing Campeón: La fiesta de los sentimientos y las emociones.


Estos momentos, aunque parezcan iguales, son únicos e irrepetibles, para guardar en el corazón junto a los otros recuerdos que siempre estarán vivos en nuestra memoria.

Era el día del campeón y el cilindro mostraba su mejor cara, donde los hinchas ya distendidos por tener el nuevo título en casa, nos preparábamos para vivir uno de los momentos inolvidables en la vida de Racing.

Pero el partido ya no se iba a vivir con la angustia y los nervios a los que estamos acostumbrados, porque que si bien Racing quería ganar el partido, no se podía dejar de lado que para el plantel era difícil despojarse de toda la carga emotiva que fue coronarse una semana antes, donde la concentración entra en un período de relajación y todo lo que aflora es esa alegría que llegaría al término del mismo.

Por eso la sensación que me dio, fue que los jugadores disputaron el encuentro pensando más en que finalice que en lo que pasaría durante el transcurso del mismo.

Porque Racing ya se había consagrado y el resultado solo pasaba a ser un simple número para la estadística de la tabla y en realidad lo que querían era disfrutar de ese acontecimiento, abrazarse con sus seres queridos y como bien dijo "Licha" López, agradecer a todos los hinchas que estaban en la cancha y a todos los que no pudieron estar ahí presentes, que seguramente lo hacían frente a un televisor o con el oído en la radio.

Un torneo más, como aquel del 2014, del 2001 y otros tantos que suman 18, aunque ahora más cerca del último, confirmando que Racing está transitando el camino correcto, con una dirigencia, presidida por Victor Blanco, que cada vez muestra mejores resultados en la administración y con la incorporación de Diego Milito en la Secretaría Técnica, le permitieron a Racing tener más aciertos que errores en lo deportivo, como fue la contratación primero de “Chacho” Coudet y después de los refuerzos.

El fruto de todo ello tuvo como consecuencia el logro que todos esperábamos, con datos irrebatibles, que elevan a Racing por encima de todo el resto, como además de ser el equipo que más puntos sacó ( 57 sobre 75 en juego, es decir el 76% del total ), fue el que más ganó ( 17 sobre 25 ), el que más goles hizo (43) y al que menos le convirtieron (16) agregando que nadie pudo vencerlo en el Cilindro.

Fue la fiesta de los sentimientos y las emociones, porque tanto los jugadores, el cuerpo técnico y todos los hinchas de Racing, los que estuvieron presentes y los que lo vivieron desde donde pudieron hacerlo, habrán expresado esas sensaciones que nacen en el cerebro y finalizan en el corazón.

Ahora hay que seguir avanzando para crecer, para que Racing aspire siempre a ganar nuevos trofeos, especialmente los internacionales.

Sobre el final no quiero dejar de lado un tema que no debió manchar la noche triunfal y es el de Centurión.

Todos los que siguen mis comentarios sabrán que siempre aposté por él como jugador y muchísimas veces resalté su valor para desde su debut el reciente campeón y así como pienso que debería haber estado con el resto del plantel porque fue parte del mismo, me llama la atención que apenas unos días antes del acontecimiento, declare de la forma que lo hizo, incluso desestimando los sinceros y coherentes consejos de Ruggeri, para corregir ese mal hábito que él acepta tener como profesional.

Como hincha me duele y me pone triste, pero da la impresión que en lugar de aceptar la sanción y dejar pasar el tiempo para tratar de recomponer una situación difícil, está buscando una salida abrupta del club.

Hasta pronto


domingo, 31 de marzo de 2019

“Muchachos, traigan vino EL CAMPEON ES LA ACADE!!!”

Días previos de angustia y de nervios.
Horas que parecían eternas.
Noche difícil la del sábado para conciliar el sueño.
Durante toda la mañana del domingo puse en la compu el video de la hinchada cantando “Muchachos Traigan Vino, Juega La Acade…”para darme más ánimo y para contrarrestar el nerviosismo y la ansiedad…
Pero a la hora del partido y con la fe intacta en este equipo, seguramente los corazones de todos los hinchas latían más rápidos de lo normal, el mío con cierto riesgo ya que carga con 5 bypass y 2 stends.

Era evidente que la cosa no iba a ser sencilla y así pareció de entrada, donde Tigre, que buscaba sobreponerse a la situación del descenso tomó la iniciativa, pero fueron solo los primeros cinco minutos, hasta que Racing, con paciencia, comenzó a adueñarse del partido a través de su mejor juego, tenencia y circulación, con volantes que aparecían en el área y creando situaciones de gol que le podrían haber dado la tranquilidad en el primer tiempo, pero que lamentablemente no se concretaban y eso le daba vida al rival.

En la segunda mitad era lógico que el local apostara a todo o nada y el encuentro se hizo más de ida y vuelta, pero Racing respondió con actitud y orden desde su arquero Arias, excelente como siempre, hasta Licha, dejando todo en cada pelota.

Y en una jugada aislada que comienza de contra con Lisandro, llegó el gol de Solari y a partir de ese momento se abrió definitivamente, con Tigre apostando a más delanteros y Racing buscando aprovechar las pasibilidades para salir de contra como la que llega Saravia al fondo frena y se la ubica en el pecho a "Licha" que con clase busca definir por sobre el arquero pero el travesaño le niega lo que hubiera sido un gran gol.

Tigre también tuvo lo suyo, pero la defensa respondía bien a esos ataques

Y ya sobre el final la pantalla marca gol de Unión y parecía que todo se daba como uno deseaba, pero por la emoción que seguramente transmitía el banco de Racing, el equipo comenzó a perder cierta serenidad buscando que el tiempo corra más rápido en lugar de pensar que hacer cuando tenía la pelota.

Pero Pitana adicionó 6 minutos ¿...? y en el otro partido también.

De pronto en el banco académico comenzaron los festejos y puso más tenso a los jugadores, tanto  que "Licha" López tuvo que intervenir para que se calmaran y dejaran los mismos para el vestuario ( siempre ubicado este capitán de tormentas ).

Defensa había empatado y seguían dándole más minutos de lo acordado y Tigre aprovechó ese desconcierto para empatar también.

Finalmente y después de tanto sufrir, llegó el esperado fin del partido con el sueño cumplido.

Abrazo interminable con mi mujer, pensando en mi viejo, agradeciéndole esta hermosa herencia racinguista, el  llamado de mi hijo, la comunicación con mi hermano, mensajes de mis sobrinos, de toda una familia racinguista que sufre y se desvive por la Academia, pero que ahora estaba de fiesta.


La alegría me desbordaba por completo porque Racing me brindó el mejor regalo, en un momento importante para mí, ya que hoy 1 de abril, cumplo 76 años y es la primera vez que coincide con un título de campeón, así que doble festejo. (Perdonen por la referencia)

Una de las cosas que más me alegró, fue que Licha pudo hacer realidad su ilusión, por todo su sufrimiento, su  lucha, su entrega y su liderazgo que contagió a todos sus compañeros para llegar a lograr este trofeo que nunca había podido conseguir con su querido Racing.

Por supuesto también me pone feliz que el "Chacho" Coudet, haya logrado su primer campeonato, por su forma de ser, por su transparencia y por haber logrado transmitirle al plantel no solo su idea de juego sino su mensaje claro para hacer real esa unión interna, de donde brotó la fuerza anímica necesaria para superar escollos y situaciones negativas camino al objetivo logrado.

No pude ponerme a escribir. Solo disfrutaba de la felicidad de los jugadores y de los hinchas en las calles, en el Obelisco, en todo el país, la llegada del micro, la locura total al grito de

DALE CAMPEÓN!!!

El domingo en el Cilindro es tiempo de los hinchas, de la alegría, del reconocimiento a todo este plantel y a su cuerpo técnico, con las tribunas colmadas, una fiesta donde se escuchará entre otras canciones el “Muchachos Traigan Vino, Juega La Acade…” aunque quizás debería decir...

“Muchachos, traigan vino EL CAMPEON ES LA ACADE!!!

Gracias Racing de mi vida!

Hasta pronto

domingo, 17 de marzo de 2019

“No hay victoria sin sufrimiento" (*)

El comentario lo hubiera podido titular “Minuto para triunfar”, parafraseando con el nombre de aquel programa de la tele conducido por Marley, ya que el gol de Lisandro López coincidió en todo con el título del popular espacio, porque su tanto resultó ser el que finalmente le dio el triunfo a Racing.

Pero el partido en realidad tuvo, dos tiempos totalmente opuestos entre sí, donde se pudieron observar dos facetas bien disimiles.

Una primera parte que mostró un equipo con tenencia de pelota, llegada por los costados de los marcadores de punta, un medio campo activo donde sobresalía Nery Domínguez ubicando excelentes pases entre líneas y una defensa sólida, que además del logrado por “Licha”, generó varias situaciones de gol que lamentablemente no se pudieron concretar, amén de un penal a Zaracho sin pelota, que Rapallini ignoró,  lo que le hubiera aportado la cuota de tranquilidad que después no tuvo.

Porque justamente en la segunda mitad se pudo ver todo lo contrario, porque Racing le entregó la pelota al rival que salió a jugar más adelantado, con la extraña sensación de que no quería atacar, salvo esporádicamente y con gruesos errores en los pases, lo que fue poniendo cada vez más nervioso al equipo hasta llegar a parecer cansado, con jugadores que les costaba pensar cuando se tenía la pelota.

Y entonces comenzó a relacionarse con la angustia, porque Racing las pocas que tuvo en ataque no supo resolverlas y Belgrano, que tuvo un par de oportunidades, por suerte las finalizaba mal y terminó tirando pelotazos al área donde podía pasar cualquier cosa, ya que solamente había un gol de diferencia, pero por suerte seguimos teniendo en Arias un arquero que no se deja dominar por los nervios, que sí se podían notar en sus compañeros y transmite seguridad en cada intervención.    

Que fue lo que pasó en el entretiempo para que el equipo realice todo lo contrario y solo se dedique a patearla para arriba, con jugadores que no daban bien dos pases seguidos, que no levantaban la pelota en los tiros libres, que arrancaban para un contragolpe y se frenaban para volver hacia atrás porque nadie acompañaba.

Fue algo raro pero sigo pensando lo mismo que escribí en la nota anterior y es que la presión de estar a punto de ser campeón, aunque falte menos se siente cada vez más y eso no es tan fácil de sobrellevar, quizás “Licha” es el que más se sobrepone a la misma, a través de su entrega sin límites, de su sentimiento expresado en ese llanto, de su lucha y de su amor incondicional por esta camiseta, todo lo que conlleva a entender porque es el guía, el líder, para orgullo de todos nosotros, los hinchas de Racing.

Pero en esos segundos cuarenta y cinco minutos, salvo Arias, que guarda esa compostura de tipo tranquilo, el resto del equipo cambió la calma por la lucha y despareció el juego que había conseguido en el período anterior, volviendose todo desordenado y errático, 

Lisandro López se esforzaba en vano  buscando que sus compañeros se serenaran, se ordenaran y entonces él también terminó entrando en esa tónica,  por lo que evidentemente el problema de los jugadores de Racing, era con ellos mismos.

En general todos habían bajado mucho su rendimiento, Cvitanich en solitario buscaba generar una infracción para un tiro libre, Zaracho ya intermitente, trataba de aparecer en algún que otro contrataque pero ya se preocupaba más por marcar, “Pol” Fernández parecía desentendido del partido, Solari comenzaba a confundirse y Dominguez sumaba más infracciones que buenos pases, Sigali mejor que un Donatti que tuvo algunas fallas al querer salir jugando, Mena alternaba buenas y malas y Saravia, me imagino, debió haber jugado el encuentro entre dos posiciones contradictorias, la de estar cerca de consagrarse campeón, y la sentir que empujaba al descenso al club que lo formó, circunstancias donde muchas veces lo emocional desplaza a la obligación profesional.

Los cambios de Cardozo por Solari y Cristaldo por Cvitanich, buscaron más oxígeno que juego, más aguante que creación, incluso el del chico López por un “Licha” contrariado, porque como gran capitán, no quería abandonar el barco.

Pero todo sirvió para que este triunfo se convierta en un resultado muy importante, para que “Chacho” reciba su primera gran ovación y para que ahora, que ya sabemos que acaba de perder Defensa y Justicia, Racing tenga la oportunidad única de ganar en Victoria y consagrarse una fecha antes, campeón  de la Superliga.

Pareciera que para el hincha Racing “no hay victoria sin sufrimiento” y seguramente a partir de este fin de semana nos colmarán los nervios y la ansiedad, esperando la victoria que nos permita verlo campeón antes del final, para que la fiesta grande sea en el Cilindro en la última fecha.

Por eso es tiempo de todos  los hinchas, los que van a la cancha si hay visitantes, los que lo ven por la tele o los que lo escuchan por radio, todos uniendo fuerzas con el aliento, con la mente y con el corazón, para que este equipo sienta el respaldo anímico que le permita ganarle a Tigre y lograr una campeonato más para felicidad de todos los racinguistas.

Hasta pronto.

*(Frase de J. R. R. Tolkien,)