sábado, 15 de agosto de 2026

El salto de calidad pasó a ser un salto al vacío.

Que sensación extraña tengo al ver a este Racing, porque me invade una tristeza enorme, ya no tengo ánimos ni para insultar durante el partido, porque en lugar de ilusionar, decepciona cada vez más.

La frialdad que mostró en el primer tiempo donde este Banfield lleno de chicos de la reserva le regaló la pelota y lo esperó en su campo, lo que por consecuencia parecía que Racing dominaba el partido pero con una  pasividad y el temor a equivocarse que contagiaba, un reflejo de eso era el chico Martinez, que giraba al recibir la pelota para pasársela a Rojo y además cometía errores torpes en la marca, típico de los nervios del debut.

Salvo Miljevic que nuevamente debía bajar a buscar la pelota a la línea de fondo, nadie se animaba a realizar una gambeta y si bien por momentos demoraba su pase, estuvo más activo y fue quien intentó algún remate desde fuera del área.

Es realmente preocupante porque como pasa en la vida misma, a veces tenemos el hábito de acostumbrarnos a muchas cosas que al principio nos parecían inaceptables y  en Racing ya lo estamos haciendo al  conformarnos cada vez más a la falta de jerarquía y entonces un jugador que nos parecía que no podía jugar en la primera de nuestro club, con lo poco que ofrece pasa a ser valorado.

Eso es resignación, es como decir esto es lo que hay.

El gol es una muestra de un equipo sin respuestas, una pelota que parecía que se iba afuera y quizás distrajo, un centro, un cabezazo (¿Cambeses?), travesaño, nuevo cabezazo de un jugador rodeado por varios de Racing y otra vez sopa...

Las caras lo decían todo. Después un poquito de reacción, pero a los ponchazos.

En el segundo tiempo el dominio fue total porque Banfield solo se defendía y entre la levantada de Cannavo más el empuje llevado por el aliento de la hinchada tuvo algunas oportunidades como por lo menos para empatar, fue más frontal, pero salvo un par de jugadas, el resto era sin claridad, así y todo hubo varias situaciones donde solo faltaba empujarla al gol, pero como decía en mi comentario del partido anterior, Racing no tiene definidores, el único anda mal y además está suspendido (“Maravilla” Martínez  de los cinco partidos del torneo tres no los jugó, sin contar el que lo expulsaron donde no completó un tiempo y todavía hay que sumarles dos más (es decir que el mejor goleador del equipo de los primeros siete partidos del torneo solo habrá jugado uno y un cuarto).

Para colmo de males se lesionó Díaz, Conechny continúa conviviendo con sus errores y su cantidad de pases mal dados, Torres (tuvo un buen toque en el taco a Cannavo) pero parece continuar en recuperación por su falta de reacción, así que vaya a saber uno quien lo hará en la Copa Argentina, porque salvo el ex Aldosivi, el resto de los delanteros no tienen mentalidad de goleadores,  una difícil tarea para Vojvoda la de encontrar de que manera solucionar ese problema, al que ahora se le suma el desgarro de Lautaro Díaz.

En la zona de volantes Lodico y Pérez (el ex Huracán) quizás puedan ordenar un medio campo que realmente deja mucho que desear, porque ni Kranevitter ni Ortegoza ofrecen algo como para ilusionarse, Tello es un juvenil que se puede complementar bien si a su lado tiene jugadores que lo respalden desde el juego y Miljevic que comenzó desprendiéndose rápido de la pelota, en el segundo tiempo volvió a demorar algunas entregas y fue perdiendo peso. Pero como decía más arriba esto es lo que hay, salvo alguna incorporación de un volante creativo que ofrezca otras cosas o se complemente con Matko.

Me sorprendió la entrada de Escudero por el chico Martínez a quien en esa segunda etapa se lo veía mejor, más confiado y la desesperación por hacer entrar a Pérez que creo no tuvo una sola práctica, lo que indica confusión en un entrenador que a pesar de este mal momento considero que hay que seguir apoyando porque como el afirma es verdad que el equipo esta en una etapa de transición y que no se sabe cuando podrá contar con un plantel definitivo.

Racing tiene un plantel sin mentalidad ganadora, sin jugadores determinantes, sin líderes, por lo que me imagino que no habrán premiado la labor de la Secretaría técnica, para quien el salto de calidad pasó a ser un salto al vacío.

Este Racing pobre tiene dos copas guardadas, una está trizada, al borde de romperse. Ojalá que a fin de año pueda levantar alguna de ellas para brindar.

Vamos Racing Carajo!

Aliento, paciencia y fe.

Hasta pronto.

 

 

 

 

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