Me siento raro, dolido, porque debo criticar un jugador que admiro y que nos hizo disfrutar de muchos triunfos, un goleador que es una fiera del gol y que deja todo en la cancha.
Para
los hinchas de Racing “Maravilla” es el jugador que no puede faltar nunca, el
as de espadas, pero con todo respeto siento que ayer le falló al corazón del
hincha, pero no por errar el penal, sino por la manera en que decidió hacerlo,
algo que creo nunca había hecho, siendo un penal decisivo, de visitante y en un
momento del encuentro en que Independiente estaba enredado y nervioso porque su
gente le hacía sentir su enojo.
Cuando lo erró me sentí destruido, defraudado, hasta
pensaba que le pasa, este Martínez no es “Maravilla”, porque me pareció una
acción irresponsable, imperdonable, de esas que no solo agranda al rival, -resucitó
un equipo que estaba muerto, sin rumbo- sino que además afecta anímicamente a sus
compañeros, aunque ninguno se lo reproche en el momento.
Costas dijo que lo hubiéramos elogiado si la pelota
entraba y es verdad, pero Gustavo habrá sentido la misma bronca que nosotros ya
que también es un hincha fervoroso y sabe bien lo que significó el no
convertirlo, aunque entiendo su postura como técnico, pero debe hacerle ver todo
lo negativo que provocó en el mundo Racing esa forma de ejecución y si quería
darse el gusto, eligió mal el partido, que además terminó repercutiendo en su
rendimiento en el segundo tiempo, donde erró un gol a centímetros de la línea
del arco y parecía no estar concentrado en el juego, lo que lo llevó a tener
quizás, su peor encuentro desde que está en el club.
Del partido pienso que el primer tiempo fue de
terror, dado que los dos equipos entraron en un juego donde la disputa por la
pelota se convirtió en una lucha y realmente parecía más un partido de potrero
que donde se jugaba un clásico, porque Racing no podía hacerse de la pelota,
solo apelaba a rechazarla y tirarle pelotazos a los de arriba, mientras un Independiente
temeroso no le generaba ningún peligro a Cambeses.
Racing comenzaba a contar con algo a favor y era el creciente nerviosismo
de los hinchas del local que con el paso de los minutos habían dejado de
alentar a su equipo y solo insultaban al árbitro, algo que se acentuó cuando faltando
menos de diez minutos, “Totó” Fernández asiste a Conechny en el área sobre la izquierda
quien enfrenta a Rey que sale a achicar, pero su remate da en la mano del
defensor Valdez y el con el aval del VAR, el árbitro marca el tiro penal a
favor de Racing.
Un claro penal le daba a Racing la gran oportunidad para
golpear muy fuerte a su vecino en lo anímico y después manejar el partido y todos
confiamos que “Maravilla” Martínez, como suele hacerlo, le iba a romper el arco
a Rey, pero increíblemente terminó picándola por sobre el travesaño
Esa manera de ejecutarlo no solo tiene un dejo de “sobrar”
al rival, sino que además se convierte en un arma de doble filo porque en un
segundo se puede pasar de héroe a villano y eso fue lo que sucedió.
Después de los incidentes del primer tiempo, el
partido cambió en el segundo porque se hizo más abierto y en Racing fueron
creciendo Baltazar Rodriguez y “Totó” Fernández, quienes generaron varias situaciones
de gol, pero el ya decaído Martínez, el indeciso Conechny y un Solari intermitente
poco ayudaron a que pudiera abrirse el marcador, algo que iba pidiendo cambios
que llegaron tarde y que no pesaron en el encuentro, mientras el local cargaba
el juego sobre la derecha donde Montiel recibía con libertad ante un García
Basso que parecía jugar por compromiso y Avalos ya complicaba a Di Césare, los
dos jugadores rivales que había que marcar y que terminaron generando la jugada
del gol ante la pasiva respuesta de la defensa académica.
Hay un solo partido que el hincha de Racing quiere
ganar si o si, y es frente Independiente, como bien lo dijo muchas veces Costas
“hay que ganarlo como sea”, un sentimiento que tenemos todos los racinguistas, pero
no puedo dejar de pensar que en ese penal desperdiciado y en un Martínez al que
espero ayude su fe para desprenderse rápido de esa carga, por lo que como
hincha y desde mi corazón racinguista solo me gustaría preguntarle…¿por qué
justo en el clásico “Maravilla”?
Vamos Racing Carajo! Vamos todos con Gustavo!
Hasta pronto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario