lunes, 30 de marzo de 2026

El triunfo ayuda más de lo que nos imaginamos.

Un buen comienzo para Racing en esta Copa Argentina, que desde su inicio se había convertido en un castigo, como un karma negativo, aún con planteles que fueron campeones.

Obviamente Racing por su jerarquía y ante un rival de menor nivel como lo era San Martín de Formosa tenía la obligación de ganar, pero estos partidos a veces se complican por situaciones que tienen que ver más con lo mental que con el juego mismo.  

Soy de la idea que la gran diferencia de planteles y categorías, lleva a los jugadores de los equipos importantes de primera, en este caso a los de Racing, a un estado de subvaloración inconsciente de su rival como equipo y sin intención meditada lo impulsa a jugar el encuentro sin arriesgar en lo físico y sin la concentración total, corriendo el riesgo de  quedar afuera de uno torneos más apetecibles, porque en solo siete partidos se puede consagrar campeón y jugar la Libertadores, (ya le pasó hasta con planteles campeones y a mi forma de ver, si bien era un amistoso, se pudo observar esa acción de subestimación mental también en la Selección Argentina frente a Mauritania) incluso me atrevería a decir que es la misma valoración que hacemos los hinchas.

Esa situación se da a la inversa en los partidos que vienen, porque especialmente el clásico,pero también la Sudamericana y River, rivales que exigen que los jugadores se predispongan de otra manera para enfrentarlos, sabiendo que hay que ganarlos si o si y para lograrlo deben estar al ciento por cientoen lo mental, porque que los encuentros comienzan a ganarse en sus cabezas. 

No descubro nada si digo que Racing nunca llegó a jugar un partido lucido, seguía mostrando su falta de juego asociado con el agravante de que le sumaba al mismo lo que describía anteriormente, esa especie de subestimación que incluso nos pasa a los hinchas al evaluar como tales a ciertos rivales, pero también es cierto a lo largo del mismo contó con muchas oportunidades para aumentar el marcador (después del muy buen tanto el logrado por nuestra “Maravilla” del gol, tras un gran centro de Martirena y una excelente aparición de Conechny para meterla al medio del área donde Martínez concreta), sobre todo en el segundo tiempo donde el equipo formoseño se queda con un hombre menos, pero varias de ellas fueron lamentablemente desperdiciadas por malas definiciones o equivocadas decisiones en el final de las jugadas, lo que no dejaba de ser un riesgo porque solo contaba con un gol a favor, pero por suerte haciendo circular la pelota, supo llevarlo bien hasta el final.

Respecto al desempeño de los jugadores, es un partido donde cuesta medirlos por el flojo rival de turno, pero fue muy flojo lo de “Nacho” Rodríguez, por momentos alarmante, impreciso los de Martirena, aunque fue mejorando y colocó un gran centro para el gol y lo que si me pareció positivo fue lo de Forneris, y la entrega y participación del muchas veces criticado Conechny (asistencia a Martínez en el gol y un buen remate de tiro libre donde “Maravilla” erra en el rebote increíblemente), en jugadas ofensivas, desdibujándose un poco por lo mal que definió y por último me impresionó favorablemente el juvenil Sosa, con buen dominio, claridad en el toque y gambeta, supo jugar sin que le pese la camiseta, creo que es un tipo de jugador que le hace falta al equipo, así que ojalá pueda ir sumando minutos.

El triunfo ayuda más de lo que nos imaginamos, porque comienza a alejar fantasmas de esa mochila negativa en la Copa Argentina, sobre todo en vísperas de una de las semanas más difíciles y le permite a Racing prepararse con otro ánimo para ir el sábado a enfrentar a su rival más importante.

 A ganar el clásico!  

 Vamos Racing Carajo! Vamos todos con Gustavo!

 Hasta pronto.

 

 

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