lunes, 21 de septiembre de 2015

El llanto de Bauza fue un buen “Trucco”


Hoy quizás Bauza este sonriendo pensando que su queja sobre los árbitros tuvo su fruto, porque que de alguna manera Trucco tuvo su cuota parte de responsabilidad para que San Lorenzo se retire ganador del clásico.
El partido tuvo en general bastante similitud con el jugado en La Plata, con mucho roce durante esa primera etapa donde el equipo no podía acomodarse y era muy poco lo que proponía, salvo cuando la pelota la recibía Romero quien buscaba con buenas asistencias Pavone y Bou.
Racing tuvo alguna posibilidad, pero San Lorenzo de a poco se hizo dueño de la mitad de cancha y desde allí manejaba el partido y a las espaldas de Cerro y Aued aparecían Blanco y Elizari quienes buscaban sorprender, aunque sin exigir demasiado a Saja.
Pero a los 20 minutos y de un tiro libre que ejecuta Cauteruccio llega el gol del Ciclón, donde por lo menos para mí Saja comete un error al querer despejar, la pelota pega en el travesaño y de rebote Cetto convierte.
Pero ya en esa primera parte se comenzaron a ver algunas decisiones de Trucco que no favorecían a la Academia, como por ejemplo la mano de Más dentro del área cuando Romero lo supera sobre la derecha, como así también algunas amarillas para Racing que no sancionó en jugadas similares que cometía San Lorenzo.
La segunda etapa fue distinta, el Ciclón se fue cada vez más atrás porque Racing  adelantó todas sus líneas, lo que llevó a que los volantes rivales ya no jugaran con tanta facilidad.
Con el cambio de Camacho por Cerro seguramente buscó tener un poco más de juego y ser más punzante aunque eso presagiaba menos marca, pero así y todo Racing se fue adueñando del partido y puso a San Lorenzo contra las cuerdas ya que tuvo por lo menos 4 oportunidades claras para empatarlo, entre ellas algunas confusas que parecieron penal, igualdad que logra finalmente Pillud con un disparo desde afuera del área.
Era el momento de Racing y Cocca pensó que se podía ganar haciendo entrar a Milito por Noir, lo que no tuvo en cuenta fue que 2 minutos después, era justamente Diego Milito el que debió correr a Más y a quien no pudo obstruir  en esa pelota que le permitió al marcador de punta darle el triunfo a su equipo, también creo en una fallida intervención de Saja.
Del equipo en general digo que fue evidente que Saja no tuvo una buena noche, que hubo cierta desatención en la línea de fondo al ir a buscar el partido,  pero así y todo Racing en ese segundo tiempo tuvo un buen rendimiento donde mostró carácter, actitud y por momentos buen juego, sobre todo cuando la pelota pasaba por Romero, quien ya se distingue sobre el resto por su buena zurda y la serenidad necesaria para pensar en los momentos que casi nadie piensa. 
Racing mereció mínimamente el empate, pero parece que surtió efecto la artimaña de Bauza cuando lloró su desconsuelo ante el arbitraje del jueves anterior por la copa ya que rápidamente tuvo su premio, con un juez que trató de disimular todas las faltas de los jugadores de San Lorenzo, como la de Prósperi que fue de expulsión.
El llanto de Bauza fue un buen “Trucco” que le dió resultado para sacar adelante este partido.
Lejos quedamos del puntero, pero falta mucho y si se juega con las ganas y el espíritu de la segunda parte seguramente este equipo logrará por la copa o por el campeonato entrar en la Copa Libertadores.


Hasta pronto.

viernes, 18 de septiembre de 2015

El dolor lo hizo más fuerte.


Los clásicos por lo general son una “bisagra” que normalmente condiciona mentalmente al equipo perdedor y hay muchos ejemplos que así lo indican.
Y para Racing este partido por la Copa Argentina, era una prueba más que difícil a la que debía tratar de superar, para demostrar que también se puede combatir, esa articulación, que podía darle una tendencia negativa al equipo para lo que restaba jugar.
Por supuesto que no era sencilla, y aunque también había perdido su clásico, el que estaba enfrente era San Lorenzo, un equipo paciente, que sabe lo que debe hacer, que es sólido defensivamente y contragolpea muy bien a través de sus laterales y la llegada de los volantes.
El público de ambos clubes le dio al partido el clima que se había perdido hacía bastante tiempo, donde la hinchada de la Academia se hizo sentir, como es su costumbre.
Racing comenzó bastante bien, un poco impreciso al principio, pero se fue acomodando de a poco, donde fue creciendo Romero quien buscaba con pases largos a Bou y Milito sin dejar de colaborar en la recuperación de la pelota y tratando de que Más no tenga una salida limpia por su costado.
Así durante 30 minutos es como que quería más pero no llegaba mucho salvo un disparo de Bou -el único que preocupaba a la defensa del Ciclón- que Torrico desvía y de un tiro de esquina bien trabajado donde Noir sorprende pero no puede concretar.
San Lorenzo se estaba animando un poco más y Cauteruccio tiene una oportunidad que tapa muy bien Saja, a lo que se le suma un cabezazo de Caruso que Saja manotea al corner.
Noir vivía más preocupado por Bufarini y admitiendo que el lateral de San Lorenzo no generó muchos problemas, el volante-delantero de Racing tampoco lo hizo en el equipo rival, casi como que se anularon.
Atrás no habían tenido muchos inconvenientes pero el partido se había puesto parejo y de una gran distracción de los centrales de la Academia en una pelota larga donde todos miraban a su lanzador Ortigoza y nadie a Cauteruccio, éste recibe, gira rápidamente y bate a Saja de derecha.
Balde agua helada para un equipo que todavía no había mostrado toda su ambición para ganar el partido, sabiendo además lo difícil que es entrarle a la defensa azulgrana.
La segunda parte era toda una incógnita y sinceramente pensé ahora va Pavone por Gastón Díaz, porque solo había un delantero para controlar, pero Cocca ratificó el mismo equipo y tuvo su acierto, porque los jugadores sacaron a relucir lo que todos los hinchas le reclamamos en el clásico: reacción, personalidad y algo de lo que se habla mucho en estos tiempos: intensidad, aunque más bien yo diría pasión y “huevos”,  lo que le permitió llevarse por delante a un San Lorenzo que cada vez se dedicaba más a defender y le costaba frenar ese ímpetu de la Academia.
Me gustó el trabajo de Romero a quien se lo ve más confiado, sobre todo buscando y aguantando la pelota, Noir ya era delantero y complicaba a Buffarini que solo se dedicó a marcar, el ingreso de Pavone le dio otra dinámica al ataque donde Bou seguía creciendo y Camacho también colaboró para que esa ofensiva sea más punzante.
Racing achicó espacios aun corriendo riesgos, presionó y disputó cada pelota a muerte en todos lados y de esa manera, con llegadas por los costados, puso a San Lorenzo contra su arco obligándolo a cometer errores.
Buen trabajo en ese segundo tiempo de un equipo que tuvo un gran despliegue con un Aued que se adueñó del centro del campo y convirtió el gol del empate, con un Cerro que fue incansable y con una línea de fondo que se multiplicaba, donde a mi gusto volvió a sobresalir un jugador que no puede faltar nunca por lo que transmite: Grimi.
Y cuando todos pensábamos que íbamos a los penales, llegó el gol de la justicia, porque Racing durante todo el partido fue más que su rival, penal a Pavone a quien toman de la camiseta y que Bou traduce en gol.
Final feliz para un equipo herido pero que el dolor lo hizo más fuerte, lo que le permitió sacar a relucir esa fuerza interna para lograr un triunfo que no solo lo ubica en las semifinales de la Copa, sino que sirve para derrotar a la “bisagra” mental de los clásicos y devolvernos la esperanza que parecía perdida, fiel demostración de que cuando un partido de se juega de esta forma, el equipo y los hinchas se fusionan en un abrazo interminable, de esos que acarician el alma y alimentan el espíritu.



Hasta pronto.


domingo, 13 de septiembre de 2015

La sombra del Racing campeón.


Obviamente soy un hincha más al que le cuesta encontrar algo rescatable de la actuación de Racing frente a Independiente porque es muy fuerte el dolor y la angustia que uno siente al ver un equipo que fue a jugar sin la convicción ni la actitud necesaria con que se deben enfrentarse estos compromisos.
Y más dolido estoy, porque este plantel demostró que tiene con que pelear un partido como lo es el clásico, pero evidentemente algo sucede para tener tan desconcertante tarea, donde no solo no hubo funcionamiento sino que parecían estar en otra cosa.
Por supuesto que todos somos técnicos a la hora de comentar el partido, donde creemos tener la verdad o la casi certeza de que todo debería ser como lo ve uno.
Pero bueno como esta es la mirada de un hincha, trataré de decirles lo que pienso de la manera más clara.
Es evidente que hubo un equipo que impuso presión, fuerza y carácter desde el vamos y ese justamente no fue Racing, fue el rojo de Avellaneda.
Mientras tanto Racing buscaba quizás serenarse lo que más podía, intentando por momentos toques sumamente riesgosos debido a la presión del rival, para luego enviar alguna pelota larga en búsqueda del solitario Bou y de un Milito, que dicho sea de paso creo que jugó el peor partido desde su regreso, porque se lo vio sumamente impreciso con la pelota y en la mayoría de los pases.
La línea de fondo no desenonaba, sobre todo los dos centrales, pero los volantes no tuvieron una buena tarde, ya que nunca pudieron hacerse de la pelota e imponer alguna continuidad de pase, todo esto debido a que eran encimados y apurados por los volantes adversarios que no los dejaban recibir y dominar.
Todo lo contrario sucedía con Independiente, donde Ortiz y Méndez jugaban con total tranquilidad, casi diría, manejando el encuentro a su antojo ayudados con el adelanto de los dos laterales, lo que obligaba a Acuña y a Noir a trabajar más en defensa que en ataque, mientras Racing no lograba conseguir la pelota, simplemente luchaba.
Así y todo y hasta unos minutos antes del gol rojo, Saja no había tenido mucho trabajo, pero la sensación, el presentimiento, era que el gol podía llegar y si no pasaba se debía a que dentro de ese flojo andar del equipo había un trabajo bastante aceptable de Díaz, Lollo, Sanchez y Grimi, pero el andamiaje se movía, era inseguro y Vera comenzaba a encontrar su lugar detrás de Cerro y Aued para asociarse al circuito de juego y lo que tenía que pasar pasó a los 32 minutos Benitez.
Parecía lo peor, pero no, siempre parece haber algo más que se suma a la desgracia de un resultado adverso, y fue cuando Acuña, que ya había tenido un encontronazo con Méndez donde el volante rojo podía haber sido expulsado, reaccionó ante una marca firme de este y buscando sacárselo de encima le aplicó un codazo en su cuerpo, ganándose la expulsión que golpeó aún más al decaído equipo de Racing.
De allí hasta el final de la primera etapa todo era incierto y se avizoraba un segundo tiempo donde podían pasar cosas peores.
Con el cambio de Camacho por Díaz y arriesgando con línea de tres atrás, Racing insinuó alguna mejora, metiendo más y adelantando el equipo, pero esto duro poco hasta que ese temor temporal que pareció envolver a Independiente, fue desapareciendo y cuando entró Pisano ya todo se hacía cada vez más cuesta arriba.
Noir y Camacho que normalmente comienzan bien las jugadas pero lamentablemente las terminan casi siempre mal, se la pasaron protestando mientras Cerro y Aued no podían controlar la supremacía del medio campo rival.
Después Romero reemplazó a Aued e intentó hacerse de la pelota y darle más ofensiva al equipo, pero poco y nada en ese contexto donde reinaba la desorientación.
Llegó el segundo gol de tiro libre por parte de Méndez, donde Saja que sacó algunas pelotas difíciles creo que se paró demasiado al medio y a posteriori Vera concreta el tercero, tantos que por suerte llegaron sobre el cierre porque el resultado podría haber sido más amplio y el golpe más duro.
Racing fue un equipo sin ambición, sin la personalidad y el temperamento necesario para encarar este partido, como si lo tuvo el rival, donde cada pelota era disputada a muerte.
En la tarde de ayer el sol reflejaba la sombra del Racing campeón, un equipo desorientado, perdido tácticamente, sin reacción, como que no entendía lo que pasaba, un equipo que terminó convirtiendo este día, en una triste jornada para los hinchas, que nos habíamos ilusionado con la gran actuación ante el Lobo platense.
Mucho debe cambiar, sobre todo mentalmente, porque estos vaivenes muestran inseguridad en las convicciones, en la confianza, en táctica misma…
Pero como dice la canción, “…la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…”, increíblemente Huracán le gana a San Lorenzo lo que de alguna manera dentro de lo negativo del día, llega como una nueva oportunidad que el destino le entrega a este plantel y cuerpo técnico para volver a empezar, ya que casi todo queda como era entonces, porque Racing está con 43 puntos y si gana el de Godoy Cruz llega a 46, es decir “seguimos” a 4 de San Lorenzo (quizás River también nos de una mano con Boca…).
Buena noticia al fin que no es para festejar, pero ayuda a mitigar las penas…

Hasta pronto.


lunes, 7 de septiembre de 2015

Una actuación que ilusiona.

Siento que estuve viendo a un equipo que mostró un alto grado de similitud con el último campeón, con puntos altos en todas las líneas y donde realmente se hace difícil encontrar un jugador que haya tenido una baja actuación.

Seguro, sólido y con la convicción de ir tras el triunfo desde el minuto inicial, Racing demostró que recuperó la memoria, la confianza y el espíritu ganador de aquel que nos dio la gran alegría en diciembre pasado.

No hablo de brillantez, hablo de que se jugó un gran partido porque supo que hacer, tuvo el dominio absoluto del encuentro y presencia en todo sentido, percepción creo que el equipo transmitió a todos los hinchas, que emocionados parecíamos estar viendo al Racing del primer semestre, ese que nuevamente nos permite volver a soñar.

Desde la recuperación de Lollo, quien volvió a lucir entregando esa sensación de seguridad que parecía había perdido ( quizás por la ansiedad de ser transferido, que siempre juega en la mente de cualquier jugador ), pasando por el gran trabajo de Grimi, un luchador empedernido que se ganó la consideración de todos los hinchas, quienes junto a Sanchez y Díaz cerraron todos los caminos al arco de Saja. 

La excelente tarea de la línea de volantes con un Cerro indiscutido como titular, ahora acompañando y pisando el área rival,  junto a Luciano Aued quien volvió a ser aquel que se lucía tanto en el quite como en la distribución, más las hoy determinantes actuaciones de Noir y Acuña, cumpliendo una tarea sobresaliente tanto en la marca como pasando al ataque exigiendo permanentemente a la defensa del Lobo platense y abriendo surcos por donde transitaran.

Y adelante un Milito generoso y lúcido con un Bou que volvió a estar intratable, enchufado como el año anterior y siempre al acecho, la "Pantera" impuso cuando se lo propuso, su potencia y su calidad, para convertir un gol, perder alguna que otra posibilidad y asistir a sus compañeros.  

Fue una actuación que ilusiona de sobre manera, por su actitud, por su mejora en el juego, por recuperar el nivel individual de los jugadores y por no abandonar la búsqueda de más goles en ningún momento del encuentro.

Realmente convincente por donde se la mire esta tarea ante Gimnasia, con un resultado escaso gracias a la actuación de su arquero Navarro, ya que podía haber sido goleada, que espero se repita en adelante, para ahora sí poder tener esperanzas de pelear el torneo.

Ahora llega una semana de alta responsabilidad donde el equipo deberá poner todo lo necesario para salir airoso, desde la actitud, la solidaridad y la inteligencia, para atender como corresponde los compromisos que pueden llevarlo a la cima de la tabla.

También está en juego la Copa Argentina y casualmente el rival es uno de los que enfrentará por el campeonato es decir que en pocos días Racing posiblemente juegue los dos partidos frente a San Lorenzo, algo desgastante para los dos equipos y donde allí Cocca y su gente deberán decidir si son los mismos jugadores o habrá algunos cambios en dichos partidos.

Hasta pronto.

jueves, 27 de agosto de 2015

Un gran arquero en un equipo sin ideas.


La falta de claridad y convicción hace que no haya juego y eso fue lo que se pudo apreciar en el primer tiempo de este muy complicado partido frente a Atlanta.

Por más que Racing intentaba tener circulación de pelota, solo lo conseguía lateralizando en la zona de la línea de fondo, porque cuando quería cruzar la mitad de cancha y alguno de los delanteros o volantes se acercaba a tocar de espaldas al arco de los Bohemios, era absorbido rápidamente por la telaraña que armó Atlanta entre su medio campo y su última línea para salir rápido de contragolpe y de esa manera tuvo algunas situaciones que comprometieron a la Academia y que si no fuera por el gran momento de Saja tranquilamente estaríamos perdiendo el encuentro en los primeros 45 minutos, que finalizó con 10 jugadores por la expulsión de Acuña, consecuencia de dos amarillas.

Pero fundamentalmente dio la sensación de que nunca la Academia jugó este encuentro como si fuera una final, que es en realidad lo que sucede en la Copa Argentina.

Aún estando en desventaja numérica, pienso que debería haber entrado Romero al comienzo del segundo tiempo por un jugador de la línea de fondo, que evidentemente sobraba ante un solo delantero que imponía Atlanta.

Después el gol de Pavone le dio aire a un equipo que no podía generar ninguna jugada clara y considero que el cambio de Videla por Aued podría haber sido por Nahuel.

Apenas Brian Mansilla reemplaza a Noir,  llega el empate del equipo de Villa Crespo, un golpe duro para un Racing con poco sostén anímico que hace ingresar a Romero 6 minutos después donde se pueden ver los únicos momentos de juego que tuvo el equipo, aunque no llegaron a ser avances profundos y solo terminaron en centros finales en los que Pavone, que jugó un buen partido, tuvo una nueva posibilidad del gol.

Lamentablemente no se pudo concretar la diferencia para evitar los penales, pero también hay que recordar que Atlanta tuvo, ante una distracción infantil de los centrales académicos en un saque de banda, la posibilidad de gol que Bonfigli desperdicia.

Final donde la imagen mostró que Racing tuvo un gran arquero en un equipo sin ideas y que si no fuera por el “Chino”, que no solo nos salva durante el partido, sino que ataja y convierte penales, estaríamos desconsolados viendo como Atlanta nos dejaba afuera de la Copa Argentina.

Saja ha retomado el mejor nivel que tuvo desde que llegó a Racing y eso nos está posibilitando avanzar en los dos frentes, pero hay que corregir muchos conceptos para que este equipo pueda recuperar de alguna manera algunos aspectos esenciales que lo llevaron a ser campeón: actitud, entrega y fortaleza anímica.

Insisto que no se puede jugar un partido por Copa Argentina sin entender que esto es a todo o nada, sabiendo además que si es contra un equipo de categorías menores, lo menos que va a hacer en el partido es “meter” hasta más no poder, por lo que hay que demostrar también, sobre todo cuando no se tiene juego, que Racing tiene lo que hay que tener para no dejarse llevar por delante.


Hasta pronto.


sábado, 22 de agosto de 2015

Un festejo nervioso para un triunfo que tiene mucho valor.

Cuando todos pensábamos que Arsenal venía a defenderse, sorprendió presionando y hasta atacando con decisión, mientras todo Racing se iba convirtiendo en un equipo desesperado y hasta descontrolado con la pelota, ya que no podía hilvanar alguna jugada coherente.

Desde las increíbles fallas en la línea de fondo hasta el bajo rendimiento de los volantes, Díaz no contribuía en la contención ni en el juego, Aued se mostraba impreciso y Cerro con sus apariciones al vacío en el área mostraron diría lo único positivo de esa primera etapa, dejaron a nuestros hombres de punta en soledad recibiendo solamente inútiles y forzados pelotazos de Sanchez, Lollo o Grimi.

Romero demasiado abajo y sin poder hacerse eje del equipo, quedó casi estático sobre la derecha y finalizó perdido en ese desorden que exhibía el equipo, mientras Camacho seguía errando como normalmente le viene pasando, su pase final.

Así y todo y cuando nada lo hacía prever, consigue ponerse en ventaja a través de penal que Milito transforma en gol, pero Arsenal continuaba acechando, aprovechando las ventajas que le concedía Racing y comenzó a ganar de arriba en el área, forma en que justamente consigue en tiempo de descuento de la primera etapa, ( que deriva de un corner mal cobrado por Ceballos ), con un cabezazo de Trellez ante una defensa que viene desde hace rato teniendo muchos inconvenientes en ese aspecto.

En síntesis, Racing en ese primer tiempo hizo todo lo posible para que Arsenal pudiera retirarse hasta ganándolo, sin quitarle méritos al equipo de Caruso quien planteó muy bien el partido.

Pero el segundo tiempo fue distinto en la intención.

Racing entró más decidido sabiendo que esos puntos no se podían perder y el cambió de Acuña por Camacho ( que para mí debíó de hacerse en el entretiempo y no a las 2 minutos ) fue favorable en el andar del equipo, que aunque sin mostrar la imagen que todos queremos tenía otra actitud y otra postura.

Posteriormente Cocca acertadamente ubica a Pavone por Gastón Díaz  y eso de alguna manera obligó a Arsenal a jugar más cerca de su arco. También fue importante el compromiso que tomó Romero involucrándose mucho más en el armado y la circulación lo que le permitió estar más cerca del arco rival y hasta poder probar desde afuera, sumado al mejoramiento sustancial de Aued que se convirtió en la figura y patrón de la mitad de cancha.

La línea de fondo ya se sintió más tranquila, donde Grimi fue el que más sobresalió.

Asi mejoró todo el equipo que llegó a la conquista del segundo gol con un gran cabezazo de Pavone ante un centro de primera de Aued, que le dió los tres puntos a la Academia y genera confianza en este buen delantero que tiene Racing, quien además casi convierte nuevamente, pero le tapó bien Andrada.

Finalmente un festejo nervioso para un triunfo que tiene mucho valor por como se dio el encuentro, lo que nos permitió respirar hondo para relajarnos y encontrar la mejor sonrisa para disfrutar aunque no más sea, el seguir prendidos por la lucha del campeonato.

Ahora hay que ir por Atlanta, sin relajarse y bien concentrados, para continuar en la Copa Argentina, que es otra opción más para jugar la Libertadores.

Hasta pronto.

domingo, 16 de agosto de 2015

Importante triunfo para crecer como equipo.


Triunfo que alimenta el espíritu, que sostiene el estado de ánimo, que ayuda a que cada jugador crea más en sí mismo y de esa manera darle sustento sólido a un equipo que está queriendo volver a ser aquel que nos dio tantas satisfacciones.

Racing de a poco, está buscando convencerse de que puede jugar mejor, como lo hizo en el primer tiempo donde con línea de tres en el fondo, busco presionar en campo rival, soltó a Romero quien tuvo muy buenas asistencias, además de convertir el primer gol y junto con Acuña y Camacho, acompañaron a  Bou y Milito quienes ya no se vieron tan solos.  

De esa manera sorprendió a Unión que no podía encontrar a los volantes por afuera ni a Romero y eso le permitió a Racing ir ganando por dos goles cuando recién se jugaban 16 minutos de esa primera etapa, cuando Bou después de un córner desde la izquierda recibe sobre la derecha del área grande y con un cañonazo cruzado que se clava en el otro palo deja parado a Nereo Fernández.

Así como en partidos atrás Bou me generaba alguna duda sobre su concentración por los comentarios de su pase, hoy debo decir que su recuperación me alegra de sobre manera, porque se lo ve más enchufado con el importante aliciente de volver convertir , alimento esencial para un goleador y que nos puede devolver  a aquel jugador “imparable” que nos deleitaba con sus goles.

Pero estos goles prematuros y un par más que se podían haber concretado en el primer tiempo, volvieron a despertar en el equipo ese retroceso que ya tiene en su ADN y que le dio tantas satisfacciones en muchos partidos del torneo anterior, evidentemente  para aprovechar  los espacios que indefectiblemente Unión iba a dejar.

En esa primera parte no se notó tanto, aunque  Cocca alrededor de los 25 minutos, le había marcado a Gastón Díaz que se ubicara más atrás y que se formara la línea de cuatro habitual, porque la zona derecha era la que más sufría, pero en el segundo tiempo ya fue muy evidente y la superación en el medio campo era casi total,  donde Aued de muy buen partido ( aunque dio dos pelotas atrás que comprometieron a  los centrales) luchaba a destajo y que si bien es cierto que contaba con la ayuda de Camacho, Acuña
(este último de muy buen trabajo ) y Romero, les generó un desgaste tal que les costaba retener alguna pelota.

Pienso que eso generó y aceleró el cambio de Acevedo por Romero, que quizás podría haberse quedado en la cancha, pero tengo la sensación que Cocca intentó dejar a Camacho y Acuña por las bandas porque tienen más lucha para la recuperación que Romero.

Son interpretaciones y hay que aceptarlas, aunque así y todo, Racing tuvo bastantes inconvenientes para parar el aluvión de Unión, que por suerte contó con un muy seguro Saja que le dio tranquilidad a una defensa que si bien no anduvo mal, tuvo muchos inconvenientes a la hora de defender en las pelotas aéreas las que generaron peligro (una en el primer tiempo, la de Villar en el travesaño en el segundo y el gol en el descuento ).

La primera oportunidad de gol en el segundo tiempo nace cerca de la media hora cuando Milito se hace eje de la circulación y por primera vez Racing puede tener un poco la pelota, después sobre el final también tuvo otras ocasiones como para aumentar pero entre que se decidían mal los últimos pases y el cansancio del capitán,  no se pudo concretar ninguna.

Hoy Milito corrió como hacía rato no lo veía y se lo notaba exhausto porque en los últimos minutos ya no podía ni parar la pelota, por eso pienso que debió ser él y no Bou quien debía ser reemplazado por Pavone.

Este es un importante triunfo para crecer como equipo, para tomar confianza y para valorar de sobremanera, porque que no veníamos bien de visitante, porque fue contra un equipo que venía “agrandado” por su triunfo en la Boca y porque además ningún grande le había podido ganar.

Para reflexionar.
Todos nos ponemos nerviosos cuando vemos a nuestro querido Racing, dado que de alguna manera todos creemos que sabemos de fútbol ( soy un convencido de que la mayoría de los hinchas saben de verdad )

Pero tratemos de ser justos.
Como la perfección absoluta no existe, en la vida todo es cuestionable, y de alguna manera hay algo en el inconsciente del hincha, como en mi caso o del periodista ( hasta el más reconocido), que nos lleva a suponer que el técnico de turno debería hacer lo que nosotros pensamos.

Eso nunca será posible, porque cualquiera de nosotros en su posición no aceptaríamos que nos indiquen que hacer dado que en ese caso no defenderíamos nuestros principios del cargo que uno ejerce y fundamentalmente nuestras ideas.

Todos buscamos en cada una de nuestras expresiones “convencer” a quien o quienes nos está escuchando o leyendo o viendo.
Por ejemplo: como yo trato de hacerlo en este momento.
No es a propósito, es instinto puro. Siempre buscamos convencer.

Por eso digo tomémonos un minuto y pensemos: Cuanto hace que no tenemos un equipo que en la fecha 19 tenía 34 puntos y cuando salió campeón ( también 19 fechas ) fueron 41, solo 7 puntos de diferencia con una copa de por medio.
Hoy en la fecha 20 tiene 37 puntos.

Con todos los cambios que a veces propone Cocca y que nos predispone a discusiones, digo que disfrutemos  de este presente, donde tanto el cuerpo técnico y el equipo merecen nuestro respaldo porque nos dieron un campeonato, una Libertadores digna y nos permiten seguir soñando con volver a lograr el máximo torneo o por lo menos entrar en la disputa por la copa nuevamente.  

Ojalá se nos dé, es por la felicidad de todos los racinguistas y por supuesto por la mía propia, la de mi mujer, la de mi hijo, la de mi nieto y la de mi hermano, que sufrimos y gozamos como todos ustedes cada vez que juega nuestra querida Academia.

Hasta pronto.