domingo, 4 de agosto de 2019

Un punto en la tabla y tres en lo anímico.

Creo que todos sabíamos que Vélez es un equipo joven que fundamenta su juego en un gran trabajo físico, que propone una gran intensidad y ejecuta una presión en todos los sectores del campo con movimientos permanentes de sus jugadores.

Para contrarrestar esa presión y ese grado de potencia, Racing debía lograr mayor tenencia de pelota con toques rápidos y certeros, para no permitirle a su rival llegar a cortar la circulación de la misma, pero lamentablemente todavía no muestra su mejor cara el equipo del “Chacho”, por el bajo rendimiento de algunos jugadores que fueron piezas fundamentales en el equipo campeón (llámese Marcelo Díaz, Zaracho, “Licha” López, Solari) y porque Matías Rojas, uno de los refuerzos más esperados, no encuentra ni su posición ni logra superar el natural cambio de equipo el peso de vestir la camiseta de un grande como la Academia le puede llevar más tiempo adaptarse y ganar en confianza.

Este panorama le permitió al equipo de Villa Luro, plasmar casi a voluntad su estrategia, llevando a Racing a no poder tener la pelota y a no contrarrestar esa presión, dando la sensación que había una respuesta física diferente y entonces lo llevó a defenderse más cerca del arco de Gabriel Arias, buscando el momento oportuno para hilvanar algún ataque.

Así y todo tuvo un par de oportunidades, la mejor a los 9 minutos, cuando después de un buen pase de Solari, Cristaldo controla muy bien y la deja “muerta” en la medialuna del área para Zaracho), pero su disparo se va por sobre el travesaño (debe mejorar en la definición) y la otra cuando Solari por derecha entra al área, pero su remate da en el lado externo del arco.

Racing ante el poco peso de sus volantes buscaba el adelantamiento de sus laterales, pero perdía muy rápido la pelota y estos quedaban a medio camino, lo que le daba a los ligeros volantes y delanteros velezanos los espacios para  llegar más fácil al área racinguista y así fue como pasado los 30 minutos, Nicolás Domínguez recibe un buen pase a espaldas de Pillud, que había quedado descolocado y ya pisando el área supera a Nery Domínguez para luego derrotar a Arias con remate cruzado.

Un gol que Racing sintió demasiado porque estaba como fuera del partido y los errores se multiplicaban, como el que le da a Vélez la chance del segundo gol, cuando un pase erróneo de Díaz lo recibe Romero, habilita para Bouzat sobre la izquierda (Pillud estaba adelantado esperando ser salida) y su centro es conectado por el mismo Romero ante un Sigali, para mí, demasiado confiado.

Al final del primer tiempo, creí que sería muy difícil revertir este resultado, sobre todo por el pobre trabajo que mostraba el equipo, el segundo período mostró que Vélez no pudo sostener ese ritmo infernal que le puso a la primera mitad del encuentro y que Racing se adelantaba en el campo presentando más lucha.

Rojas seguía muy pasivo y a los 10 minutos es reemplazado por Montoya, quien un minuto después ejecuta un tiro de esquina que increíblemente es cabeceado por Zaracho (lo digo por su altura) y Nery Domínguez (de lo mejor del equipo) adelantándose a su marca derrota a Hoyos logrando el gol de descuento, tanto que alimentó el ánimo, que dio más aire y esperanza.

A los pocos minutos, Racing tuvo una doble posibilidad de empatar en una misma jugada, pero Hoyos salvó en las dos .

A los 26 minutos Coudet manda a la cancha a el “Pulpo” González por Solari ( un cambio que sonaba raro) y a los 32 por una lesión en su hombro Montoya es reemplazado por  Cvitanich, quien diez minutos después mete un gran pase para Pillud,  quien por derecha y  por detrás de todos, le gana la posición a su marcador al mismo tiempo que controla de excelente forma, se introduce en el área y conquista el empate para que Racing sume un punto en la tabla y tres en lo anímico.

Digo esto porque en mi opinión –ya lo he escrito en otras oportunidades-  muchas veces los empates, por encima del punto que se le otorga a los equipos en la tabla, dejan otro resultado final y es de la consecuencia anímica, que puede ser negativa o positiva, por eso pienso que en ese aspecto Racing anoche logró sumar tres puntos.

Como reflexión final creo que Montoya (ojalá no se de gravedad su lesión) debe estar de entrada y quizás Barbona merezca una oportunidad similar, pero también pienso que no le debemos caer con todo a Rojas y menos a Díaz, que es evidente que después de su lesión le costó recuperar el ritmo futbolístico con que nos supo deslumbrar cuando ingresó al equipo por  primera vez.

También hay otros jugadores que están bajos y ojalá estas dos semanas le sirvan al “Chacho” para darse cuenta de que Racing tiene cuentas pendientes con River y se debe preparar de la mejor manera para poder jugarle de igual a igual a un equipo que durante el encuentro sostiene en la mayoría del tiempo, un gran ritmo futbolístico.
Hasta pronto.


sábado, 27 de julio de 2019

Transita la niebla.

Tengo la sensación de que la caída ante Boca Unidos pudo haber dejado alguna secuela en lo anímico por todo lo que rodeó a ese partido, entendiendo por más que se quiera dejar de lado, no es fácil de superar el duro golpe de haber fracasado en la Copa Argentina.

Esto lo digo porque no veo al equipo con la confianza, la fe y el ánimo similar a aquel que se consagró campeón, se parece más al que finalizó el semestre en la Copa de la Superliga.

El de anoche, en cierto modo fue un partido muy similar al del domingo anterior por la Copa Argentina, con la diferencia de que enfrente estaba Unión, un equipo de primera, con mayor aplomo y con mayores recursos técnicos y físicos que Boca Unidos

Cuando digo parecido, me refiero al planteo que Unión le presentó, porque también salió a esperarlo, tratando de encontrar ese error, esa oportunidad para explotar los espacios que deja Racing por su forma de atacar, entendiendo que inicia casi todo bien pero después de  la mitad de cancha, cuando se topa con un conglomerado de jugadores como pasó en estos dos últimos partidos, transita la niebla, no puede ver con claridad.

Con línea de cinco y con sus volantes y delanteros colaborando, esperó con paciencia las equivocaciones y la desesperación de un equipo que a la hora de tocar y hacer circular la pelota mostraba imprecisiones, con el agravante de que  no contar, por ahora, con el jugador que pueda desequilibrar con la gambeta y entonces todo se vuelve más previsible.

Es evidente que los rivales le van tomando la mano al Campeón y saben que al equipo del “Chacho”, cuando no puede abrir el marcador ante un equipo que se defiende, le cuesta encontrar la forma de superar esa barrera de jugadores en el área rival y entonces finaliza con los centros desde los costados, pero para ello habría que ubicar en el área jugadores que vayan a disputar esas pelotas (no solo delanteros).

Es cierto que Racing tuvo unos minutos donde pudo definir el encuentro, pero el arquero respondió bien, especialmente en la última jugada donde Cvitanich queda mano a mano después de un pase largo de Zaracho por sobre los centrales, que se habían adelantado.

Respecto de las actuaciones, Arias no estuvo seguro, aunque no fue apremiado, Sigali y Dominguez, de lo mejor, no tuvieron problemas, Pillud, se esmeró y buscó bien haciendo diagonales, Soto, es el que muestra más confianza y por ese motivo comete errores graves en defensa,  el medio campo me pareció irresoluto, sin la dinámica y sin las ideas claras del mejor equipo de Coudet (obviamente no se le pude achacar mucho a Rojas porque todavía no se acomodó al equipo), me pareció flojo lo de Solari y a Díaz lo veo más lento, mientras Zaracho, sin llegar a jugar un gran partido fue de lo más rescatable, a “Licha” López  le cuesta encontrar su gran nivel anterior y Cristaldo puso mucha voluntad pero sin aportar demasiado.

El “Pulpo” no anduvo mal y Montoya por lo menos intentó cambiar ese ritmo anodino que tenía el equipo.

Finalmente Cvitanich con poco pudo haber sido el "héroe" porque tuvo la más clara para darle el triunfo a la Academia, pero anda torcido en la definición.

Por último no hay que quejarse más si los rivales vienen a la cancha de Racing a defenderse, entendamos que el reglamento no dice con que sistema táctico deben jugar los equipos, así que cada técnico dispone de la manera que mejor le parece, lo que obliga a su colega rival a encontrar la forma de superarlo, haciendo uso de su inteligencia para seleccionar los jugadores que puedan cumplir con la estrategia a implementar y con la táctica para llevarla a cabo.

Esperemos que Racing pueda recuperar la memoria del juego, de la circulación, del toque y del gol, que viene siendo esquivo por falta de situaciones y/o de definición.

Hasta pronto.

lunes, 22 de julio de 2019

Un encuentro…con dos partidos.


Todas las expresiones negativas son válidas para decir cuánto dolor y tristeza sentimos los hinchas de Racing ante este resultado que lo deja nuevamente fuera de la Copa Argentina.

Podemos hablar de mala suerte y sería entendible, pero también podemos decir que no se pueden errar 3 penales y tendríamos cierta razón, con el agravante para los ejecutores de que su compañero Arias atajó 2 de los realizados por el rival.

Por eso este análisis debo separarlo en dos partes, porque como señalo en el título se jugó un encuentro…con dos partidos.

El primero de ellos dura 90 minutos más los agregados y ahí me pareció que Racing fue superior en todo sentido, transformando el trámite casi en un monólogo, que obviamente era lo que se esperaba por el débil rival que lo enfrentaba, que no tenía ni juego ni resto físico para complicarlo, solo hacer todo lo posible para llegar al otro partido.

Obviamente Racing tenía la obligación de llevar el partido a un ritmo que fuera debilitando a Boca Unidos y eso lo comenzó a lograr más o menos a partir de los 10 minutos del primer tiempo, haciendo  circular la pelota y tratando de llegar por los costados,  juego que  fue encerrando a un equipo que comenzó a pensar en los penales desde el primer minuto de juego.

Atrás no hubo problemas y por los laterales trataba de hacerle daño con un mejor Soto que Pillud, que después fue tomando confianza y creciendo, con Marcelo Díaz, Solari y González que no tenían problemas para hacerse dueño de la mitad de cancha y con un Zaracho, que comenzó errando pases, pero fue mejorando su participación o a partir de los 20 minutos, mientras arriba “Licha” López entraba muy poco en juego y Cvitanich se asociaba bien andaba errado en la puntada final.

Así Racing fue gestando situaciones, a veces claras y otras no, que hicieron que el arquero rival se fuera agrandando, admitiendo que a veces esto sucede porque se pierde la calma dentro del área.

Final del primer tiempo con empate, Racing lamentándose las oportunidades perdidas y Boca Unidos aferrándose al cero a cero.

El segundo período, ya con una lluvia más intensa, Racing siguió presionando con los centrales en la mitad de cancha, abriendo la cancha y buscando por afuera, Pillud, que terminó redondeando un gran partido, junto con Soto seguían siendo las salidas.

Racing seguía sumando oportunidades para abrir el marcador y muchos tiros de esquina, (¿porque siempre directos al área, no hay otra jugada?), pero el arquero de Boca Unidos ya era figura.

El cambio de Rojas permitió que Zaracho fuera más importante por el centro y tanto Barbona como Domínguez encajaron sin problemas en el juego, pero el tema estaba en la definición y cuando esto no sucede, el dicho popular dice que “los goles que no haces en el otro arco, lo hacen en el tuyo” y esro casi se da al final, cuando por una distracción de Soto, un saque de banda finaliza con un disparo al arco que Arias desvía muy bien.

Si entraba esa pelota creo que ahí se definía todo y realmente no se lo que hubiera preferido, porque lo de los penales ya me supera.

El otro partido justamente es el de los penales.

Porque es un partido sin juego, sin toque, sin circulación y la presión no es alta ni baja, es mental e individual y entonces la jerarquía grupal y de contagio que da el juego se transforma en algo personal, (como si fuera un single de tenis), porque sabemos que en un partido tradicional hay ejecutores designados y aquí están obligados varios jugadores más que normalmente no lo hacen y no cualquiera patea un penal en una situación donde el equipo se puede quedar afuera de todo,  por lo que las cosas se complican.

Hoy Racing tenía la obligación de ganar desde todos los aspectos en los noventa minutos y aunque no estuvo tan mal lo que hizo  (como dice Guido Kaczka en El Pantano), falló en lograr lo que le hubiera dado el triunfo en el primer partido y evitado el segundo, donde se igualan fuerzas, capacidades y posibilidades con el rival.

Es evidente que a Racing le cuesta superar estas circunstancias, es como que algo lo abruma y lo lleva al fracaso, por lo que hay que tratar de encontrar respuestas que lo encamine a superar estos síntomas negativos en definiciones por penales.

Hasta pronto.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Este final no debe opacar el gran logro de este equipo.

Lo que esperábamos todos los hinchas pudimos verlo en el primer tiempo.

El retorno de la intensidad, la circulación, los espacios ocupados, la presión, todo lo que este equipo había mostrado en el torneo donde se consagró campeón y que fue reconocido por el mundo futbolístico.

De allí los dos goles que emparejaban la serie, que incluso pudieron ser más, porque Tigre estaba totalmente desorientado, pero que no se dieron entre otras, porque la de “Pol” Fernández da en el palo y porque Cvitanich, que normalmente no falla, anoche no acertó en las que tuvo.

El equipo del primer tiempo es el que nos llena y nos da satisfacción, porque demuestra que se puede volver a confiar en ellos para el próximo torneo y para la Copa Libertadores, obviamente mientras siga Coudet, que es quien le impuso su sello.

Pero en el segundo tiempo el equipo bajó mucho su rendimiento y tanto a los volantes como los delanteros las piernas ya no le respondía como en los primeros cuarenta y cinco minutos que sumado a las lesiones contribuyeron a disminuir más su intensidad, su presión y sus llegadas, y entre un Racing que no podía y un Tigre que ya pensaba en los penales, llegó esa pelota cruzada y el zapatazo que se mete en un ángulo.

Que Arias pudo haber hecho más…que el chico Muccio (creo que Coudet lo puso porque debía ser el único que tenía resto físico en el banco) careció de experiencia para marcar al lateral… y sí, pero fue un gol inmerecido e inesperado por lo que se veía.

Pero el fútbol es así.

Creo que hoy pudimos apreciar que Racing cuenta con un central como Sigali que es un lujo de zaguero y al que hay que hacer un esfuerzo para retenerlo, que con “Licha” adentro el equipo se contagia de lo que él siente, que este es el Solari que deseamos ver siempre, el que no se estaciona en la derecha, sino el que rompe líneas y pisa el área permanentemente y con la agradable sorpresa de un Andrés Ríos con un nivel que puede ser una gran alternativa para el “Chacho” no solo como delantero sino también como volante.

Es cierto todo lo que dijo el “Chacho” sobre el desgaste y que se quedaron “sin nafta”, porque lo que mostró Racing en los partidos que jugó en este torneo de relleno, era que se iba desintegrando cada vez más y hoy fue con el último esbozo de orgullo que casi logra lo buscado, pero a fuer de ser sincero no creo que hubiera avanzado más de una semifinal, porque quedó en evidencia que lo que parecía entero por fuera, se resquebrajaba por dentro y las lesiones están a la vista.

No sé si en la historia del fútbol, un campeón de un torneo volvió a jugar otro a los quince días, ya que normalmente cuando se terminan los campeonatos cortos o largos el equipo que logra el título festeja y se va de vacaciones, hasta su regreso a la pretemporada.

Es evidente que a ningún hincha le gusta quedar afuera de un torneo, pero debemos reconocer que el esfuerzo que hizo este plantel para lograr el título fue enorme y ese desgaste se paga en algún momento, por eso creo que este final no debe opacar el gran logro de este equipo, que consiguió lo que realmente deseábamos, que era poder festejar un nuevo campeonato y eso a mí me hizo feliz.

Por supuesto que hay muchas cosas para corregir si es que queremos un Racing grande que sea “deportivo ganar siempre” y eso se logra a partir de una decisión dirigencia a la hora de mentalizarse para lograrlo, buscando coincidir con manager y cuerpo técnico sobre la calidad de jugadores a incorporar.

Esperemos que este descanso genere nuevas energías y nos encuentre en el segundo semestre con un plantel reforzado con jugadores de carácter y personalidad como los que supieron llegar en el último año, contando que el “Chacho” Coudet continuará al frente del mismo.

Hasta pronto.
                                                                                                                        

domingo, 12 de mayo de 2019

Tan cerca…tan lejos.

Después del partido de hoy no dan ganas ni de hablar, ni de escribir, ni de nada…solo tengo ganas de cerrar los ojos y borrar de mi mente lo que vi, porque así, como viene jugando, Racing debe cambiar mucho, diría totalmente, para pasar de ronda.

Pareciera que todo un plantel entró en una nube que le ha quitado las ideas, la fuerza, la concentración y la convicción que tuvo en el torneo anterior, porque nada funciona, ni el arquero hoy nos pudo salvar.

Por momentos es indescifrable lo que hace el equipo en el campo de juego, se lo nota inseguro, disperso, impreciso, distraído, con fallas que no son aceptables en figuras importantes, llegando siempre tarde a las marcas y pasando de largo inocentemente ante cualquier amague.

Es como que perdió esa confianza que siempre tuvo para ir a buscar el encuentro y el resultado fue que el cambio de Cardozo por Cristaldo, marcaba un poco lo que buscaba el “Chacho”, que era emparejar el medio campo, pero, aunque me duela, también jugar más al empate que al triunfo.

Yo tuve esa sensación, quizás lo hizo porque vio que el equipo no le respondía, pero a pesar del cambio llegó lo que se presumía, por un error grave de Donatti, que además quedó descolocado junto a Saravia y que a continúa con otra falla de Orban, el cachetazo del primer tanto de Tigre, a través de Montillo.

Y entonces dio la sensación de que el equipo reaccionaba, pero todo el esfuerzo se esfumaba al tener la pelota porque no había ideas y se finalizó tirando centros de los costados a un área lleno de rivales que ganaron siempre de arriba y de abajo.

Cuando faltaban unos 30 minutos, Lisandro a la cancha, más como emblema, como el líder que podía quizás cambiar la historia del encuentro, que por su peso porque venía de una lesión y con mucha falta de futbol,  afuera Saravia, que va bajando el nivel cada vez más.

Después Casierra para ver si pescaba alguna por ahí, por el flaco Donatti, quizás para cuidarlo para la revancha porque solo había un gol de diferencia, pero todo siguió de la misma forma con una posesión apática de la pelota hasta que llegó lo impensado, resultado de una gran maniobra de Menossi, pero de una inocencia profesional preocupante por parte de los cinco o seis jugadores que lo rodeaban...para no creer.

Inquieta este momento, porque Coudet remarca siempre que hay que dejar de lado  la relajación, pero esto no se corta, se va alargando, y eso lo compromete no solo a él como técnico, sino que involucra a todo un plantel que no muestra signos de reacción.

Pensaba en este Racing, tan cerca…tan lejos.

Digo tan cerca, porque solo hace un poco más de un mes que se consagró campeón, liderando durante 22 encuentros y mostrando en la mayoría de ellos, un  juego intenso, con ritmo, con un medio campo que llegaba al gol, con delanteros incisivos y con una defensa sólida que daba seguridad.

Pero hoy este equipo parece estar tan lejos, que debemos  retroceder varios años para encontrar un momento de desconcierto similar, que espero no confunda al técnico que ahora sí, deberá apelar a toda su capacidad y sabiduría para cambiarle la cabeza con vistas a la revancha en el Cilindro.

Ojalá Dios lo ilumine y el plantel se de cuenta que no es una cuestión de declaraciones, es una cuestión de personalidad y de entender que Racing es un grande y es el campeón, y eso hay que demostrarlo en la cancha.

Hasta pronto.



domingo, 5 de mayo de 2019

Un equipo que funciona con baja tensión.

Hablaba la semana pasada de lo complicado que es retomar el ritmo de un campeonato después de haber logrado el título máximo del mismo y decía entonces que en ese instante es como que cuerpo y alma se aflojan, dejándose llevar dentro de una nube plena de felicidad durante unos cuantos días.

Tratando de hacer una comparación, algo similar le paso a River cuando después de ganarle a Boca en España la final por la Copa Libertadores, al retomar actividad después de tomarse un descanso perdió 3 encuentros consecutivos.( Defensa, Unión y Patronato).

Si bien hay un compromiso desde la obligación profesional, no deja uno de sentirse todavía colmado de placer por el logro obtenido, entonces el cuerpo es como que no percibe ese estrés que genera la alta competición permanente y el volver a empezar parece no ser sencillo.

También llama la atención la cantidad de lesiones musculares que se están dando y aplicando solo el sentido común, tengo la sensación de que todo está relacionado a la lógica relajación que invadió a un plantel que cargó con una mochila pesada sobre sus espaldas durante 22 partidos.

Respecto del partido, Racing en el primer tiempo apareció como un equipo muy largo, con  jugadores sin reacción y lejos unos de otros, desconectados, que le daban a sus rivales la posibilidad de recibir con tranquilidad y manejar casi a gusto la pelota, que por suerte, salvo en una sola jugada donde un Arias atento se jugo todo, insinuaba más de lo que concretaba

Con un medio campo de rendimientos muy bajos,  solo intentó  llegar a Andujar  con centros desde los costados través de las subidas de Saravia, que no encuentra su mejor nivel y de Soto, quien si ha levantado mucho el suyo haciendo lo que siempre hizo, arriesgar buscando salir jugando, pero ahora lo hace con más seguridad,  con más confianza.

El segundo tiempo, con un rival un poco más cansado por el esfuerzo realizado en la primera mitad y con un Racing que de a poco fue despertando de ese largo letargo en el que está inmerso, con un mejor trabajo de Zaracho, de Soto y de un jugador que realmente sorprende por su ductilidad y personalidad, Dominguez, de lo mejor del equipo.

A medida que corría el reloj, Estudiantes ubicaba más delanteros y menos defensores y eso permitió que la Academia tuviera más campo para el contragolpe generando algunas jugadas para abrir el marcador que  no se concretaron por buenas intervenciones de Andujar  o por fallas en la definición y por la toma de malas decisiones en el pase final.

En síntesis, Racing hasta ahora parece un equipo que funciona con baja tensión, un equipo al que le bajaron la llave y sin la energía plena ya no rinde ni física ni mentalmente, por lo que debe buscar el modo de recuperar el alto voltaje que le permita sacudirse esa modorra, esa sensación de embotamiento de los sentidos, para poder reencontrarse con el juego que lo caracterizaba y que lo llevó a consagrarse campeón.

Racing por el gol de visitante pasó a la próxima ronda de encuentros, esta vez frente a un rival que tiene muy poco que perder, pero mucho que ganar, porque ya está descendido y esa carga ya no la sufrirá, mientras que nuestra querida Academia deberá dar muestras de una mejora futbolística, para seguir avanzando y aspirar a jugar la final de esta Copa de la SuperLiga.

Hasta pronto.


domingo, 28 de abril de 2019

Volver a poner la máquina a punto.

No es fácil retornar a la normalidad después de haber logrado el campeonato.

Desde los festejos hasta la lógica relajación física y mental por lo logrado, sumándole que ya está clasificado para la Libertadores, hacen que no sea nada sencillo introducirse nuevamente en la competencia.

Como profesionales se les puede exigir entrega, voluntad, actitud, etc. es decir todo lo que involucra al jugador respecto a cumplir con quien lo ha contratado, pero después de tres semanas cuesta volver a poner la máquina a punto, a tener la concentración y la precisión en el juego, a lograr esa intensidad que fusiona cuerpo y cerebro, porque además se necesita de una competencia que los exija semana a semana.

Y anoche, frente a Estudiantes, eso se notó, porque un equipo de jóvenes, que si bien no inquietaban demasiado, le propuso un encuentro intenso y Racing lo sintió porque debió realizar un esfuerzo por demás exigente para sacarse de encima la molesta presión de los chicos, lo que al no estar al ciento por ciento lo llevó a terminar el encuentro con mínimas fuerzas y sin ideas.

Así y todo, en el primer tiempo, logró hilvanar algunas jugadas asociadas interesantes, por la capacidad de  Cvitanich, el mejor en esa primera etapa y la conducción de “Pol” Fernández, que estuvieron dentro de todo a la altura.

Y el gol llega justamente en una gran jugada asociada, donde finalmente Cvitanich resuelve con inteligencia cuando desde la derecha, después de sacarse dos hombres de encima, cambia sorpresivamente para la izquierda asistiendo a Cristaldo, que entrando por el centro del área, concreta de cabeza.

Antes de esa acción hubo otra situación para abrir el marcador, como la que tuvo Solari, quien ante otra gran asistencia de Cvitanich, queda solo por derecha, pero su disparo es desviado por Andujar al corner.

La segunda parte mostró justamente ese déficit físico del equipo, con jugadores extenuados y retrocediendo más de la cuenta, lo que le permitió a Estudiantes tener mucho más la pelota y como consecuencia el dominio de ese período.

Hubo un buen trabajo de Sigali y a mi gusto también de Soto, si bien no en el nivel del “Oso”, pero la figura volvió a ser Arias, demostrando que es sin dudas uno de los tres mejores arqueros de la Argentina.

Racing como equipo fue solo una suave expresión del campeón, pero esta exigencia le puede hacer despertar su esencia, su orgullo y demostrar de aquí en adelante porque fue el mejor.

Hasta pronto