lunes, 13 de abril de 2026

No todo está perdido.

Golpe duro, posiblemente esperado, por enfrentar a un rival que sigue castigándonos aun sin jugar bien.

Pero hasta los veinte minutos el partido mostraba a un Racing que presionaba bastante bien y a un River que no podía tener la pelota y cometía errores, como el que deja a Solari solo frente a Beltrán y no resuelve bien, algo que suele suceder con este jugador, que inicia casi todo bien y termina casi todo mal, sumado a un “Maravilla” que en las definiciones que parece haber perdido esa paz que le permitía definir de cualquier manera.

Recién a los 22 minutos River llamó a intervenir a Cambeses, quien hasta ese momento no había tocado la pelota, una demostración de lo mal que estaba jugando el equipo de Coudet, pero Racing no encontraba el gol y a los 32 minutos de una infracción no cobrada a Cannavo dentro del área rival, (posible penal no revisado), sale un pelotazo largo para Colidio a quien Rojo va a cruzar a tiempo, pero en una cancha resbaladiza en lugar de reventarla al costado, va al piso para rechazarla de “derecha” (considero que el último hombre nunca debe ir al suelo) y “pifia” la pelota que le queda servida al jugador millonario para concretar el primer gol, un error imperdonable e inentendible de un jugador con tanta experiencia.

Esa acción la sintió el equipo, sobre todo en el comienzo del segundo tiempo donde River lo pudo haber liquidado, lo que lleva a Costas a meter tres cambios y en reemplazo de Zuculini, Baltazar Rodríguez y Solari entran Martirena, Zaracho y Gonzalo Sosa, este último mostrando atrevimiento y buena gambeta, características que Racing necesita y piden a gritos su titularidad antes que otros.

“Maravilla” vuelve a fallar al quedar solo ante Beltrán después de ganar la disputa entre los dos centrales en una pelota larga que envía Cambeses, su toque por sobre la cabeza del arquero se va por sobre el travesaño y es un ejemplo más de que Racing perdió hace tiempo esa sensación de que en cada ataque había peligro de gol.

La diferencia era un solo tanto y “Totó” Fernández le deja su lugar a Vergara, quien minutos después con un remate fuerte exige a Beltrán pero este logra enviarla al córner  y en ese tiro de esquina llega una nueva irresponsabilidad de Marcos Rojo, quien olvidándose de respetar la camiseta que está vistiendo (seguramente por recordar duelos anteriores frente a River), le pega un golpe insólito a Martínez Quarta y se va expulsado, dejando al equipo con un jugador menos.

Estas reacciones generan problemas internos y externos, porque al igual que la opinión de muchos hinchas y periodistas partidarios este tipo de acciones hacen que se adelante el final de un jugador que por sobre todas las condiciones que tiene para sobresalir, se impone una que lo supera y no puede dominar y es esa agresividad desmedida.

El partido de ayer se pierde por eso solo, por los dos errores de Marcos R, obviamente uno descalificador, y uno de García Basso cuando en una pelota larga que va a buscar sin que nadie lo presione en lugar de dársela a Cambeses, displicente prefiere girar y termina perdiéndola ante un rival, dándole a Racing el golpe de knock-out, porque la jugada finaliza con el segundo gol de River.

Racing se viene golpeando y destruyendo a sí mismo, con errores groseros en los partidos y con errores de fondo internos, donde las equivocaciones sustanciales lo llevaron a ser un equipo desconcentrado y desmotivado, estado de ánimo que quizás haya producido un efecto emocional negativo en Gustavo Costas y sus colaboradores.

Pero aun así no todo está perdido, aunque hay que tomar decisiones fuertes, sabiendo que lo que pasó en el clásico acrecentó el problema y que con la derrota de ayer parece que el mundo se viene abajo, pero los golpes en la vida sirven para despertar, para darse cuenta de algo que ese estado no les permitía ver, por lo que Costas y el plantel deben encontrar respuestas futbolísticas que le demuestren a los hinchas que todavía se puede confiar en ellos, porque ellos son los que los respaldan con su aliento y los que sostienen el escudo bien alto, por el orgullo de ser de Racing

A mi modo de pensar y con todo respeto, considero que hay que cambiar de una vez por todas y creo que se puede jugar con cinco volantes de buen pie que puedan recuperar, tener la pelota y pisar el área y un solo punta, por lo que junto a Santi Sosa y “Maravilla” Martinez,  pueden estar Baltazar, Totó Fernández, Gonzalo Sosa y el otro entre Zuculini, Martirena o Miljevic, aunque este no se sabe si está castigado por mala conducta o por su mal estado físico.

En el fondo no hay mucho para cambiar, porque para dejar de lado a García Basso, habría que probar con Martirena de cuatro y Cannavo de tres (quizás ya lo hicieron) o subir al marcador de punta de la reserva. Los centrales a suerte y verdad dependiendo de lo que se juegue, torneo local o sudamericana.

Así que vamos Racing Carajo! Vamos todos con Gustavo!

Hasta pronto.

 

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