En un partido donde había sol pero parecía que se venía la noche, Racing con actitud y gran intensidad terminó logrando un muy positivo empate.
Un partido extraño desde el vamos porque daba la
sensación que el equipo mendocino si bien pudo establecer entregarle la pelota a
Racing hasta pasando la mitad de cancha para salir rápido a los espacios que
dejara la línea de fondo, parecía respetarlo mucho porque se lo notaba nervioso.
Y por una cosa o por la otra Racing era dominador del
encuentro, pero le costaba generar jugadas claras, un poco porque el equipo
mendocino los esperaba en su campo y otra porque Sosa y Zuculini no trasladaban
bien y estaban erráticos en los pases, por eso solo pudo acercarse a través de
un centro rasante de “Totó” Fernández que su cruza toda el área y un remate a
las manos del arquero de Miljevic, un jugador que debería jugar más cerca de “Maravilla”
pero al bajar demasiado a buscar la pelota, su ímpetu lo lleva a incurrir en
dos acciones donde le muestra la amarilla, la primera por llegar a destiempo a una
marca y la segunda, por una fuerte infracción que comete ante un mal control, con
las cuales se gana la expulsión.
Si un jugador menos a la media hora ya eran una
complicación, 10 minutos después se le sumaba otro infortunio, cuando “Maravilla”
Martínez al ir a disputar una pelota se termina torciendo el tobillo (esguince confirmado),
entrando Conechny su lugar y pasando Solari a jugar de “nueve”(según Costas lo tenían
ensayado), pero lo único que quedó en evidencia es que Racing no tiene el
reemplazo importante de “Maravilla” que hubiera necesitado Gustavo.
Al comienzo del segundo tiempo el equipo de Rivadavia de Mendoza encuentra una posibilidad, quizás en el único error que tuvo Cannavo al salir a destiempo a marcar, pero el remate de Matías Fernández lo pudo tapar muy bien Cambeses, pero antes de los diez minutos llega el gol del rival ¡¡¡de un tiro de esquina a favor!!! (no es la primera vez que sucede) descuidos en la forma de marcar y además teniendo un hombre de menos.
Parecía que la soleada tarde se volvía oscura, porque
se le daba al rival la situación que más esperaba que Villa y Sartori pudieran
aplicar su velocidad, ante un Racing que ppor lógica estaba golpeado, confundido
y con los hinchas que a través del “movete” pedía algo más, por lo que era muy difícil
llegar al arco contrario donde Solari jugaba al solitario, sin embargo comenzó a
crecer la figura de Gabriel Rojas, quien le pone un gran pase a Solari por
sobre los dos centrales dejándolo en situación de gol y cuando ya había
superado al arquero se traba con la pelota y le da la posibilidad a Bolcato para que pueda recuperarla.
Pero tuve la sensación de que esa instancia comenzó
a levantar a la gente y Gustavo Costas realiza dos cambios que le iban a dar otro
impulso al equipo, Baltazar Rodríguez y Zaracho por Solari y Zuculini, pasando
a Conechny de nueve (creo que puede ser una de las soluciones por su gran
capacidad para cabecear).
Con una defensa que respondía muy bien (salvo en el gol
del rival), un Cannavo casi impasable y que cuando ataca lo hace con muchas ganas
y con buen criterio, un Pardo que fue de menor a mayor, un Di Césare, excelente, firme y seguro (por
momentos me hacía recordar al “Mariscal Perfumo”) y un Rojas que sigue siendo
pieza fundamental (a mi gusto los dos mejores del partido), el equipo fue
ganando confianza a través de la intensidad y el ritmo que le iban imprimiendo
los movimientos de ida y vuelta de Baltazar y Zaracho y le hizo perder a Independiente de Rivadavia, su supuesta tranquilidad.
Con una gran actitud a los 27 minutos casi logra el
empate cuando Di Césare desde larga distancia saca un gran remate que se
estrella en el travesaño (hubiera sido un golazo espectacular) y Costas juega
su última carta prepara reemplazando a un correcto Fernández por un Vergara al
que se lo vio más comprometido y mostrando un buen dominio de pelota y el
equipo comenzó a crearle problemas a una defensa mendocina que había perdido su
postura, generando tiros de esquina que ya eran un recurso y en uno de ellos que
ejecuta Rojas, y va a buscar como una tromba Conechny, quien con un cabezazo imponente
concreta la igualdad, que descolocó a su rival y le dio una inyección anímica a
un Racing que siguió buscando el triunfo que no pudo darse.
El de ayer fue un
empate más que meritorio, porque si bien a este Racing de Costas le cuesta encontrar
un mejor juego, por lo menos por lo menos recuperó algunas de las virtudes de sus
mejores momentos: intensidad, entrega y rebeldía, factores que fueron creciendo
con los ingresos de Baltazar, Zaracho y Vergara quienes le sumaron más dinámica
a un equipo que para jugar en Tucumán deberá reinventarse por las diferentes bajas,
la expulsión de Milevic y las lesiones de “Maravilla” y Valentin Carboni (rotura de ligamentos de la rodilla en el
entrenamiento de hoy), esta última muy lamentable porque el chico se pierde casi
todo el resto del año, incluido su sueño de jugar el Mundial.
¡Fuerza y una pronta recuperación Valentin!
Vamos Racing Carajo! Vamos todos con Gustavo!
Hasta pronto.
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