domingo, 11 de mayo de 2014

Una hinchada que no olvida ni perdona.


La semana comenzó nerviosa para este Racing lleno de presiones, tanto por parte de los jugadores como de Merlo, sumándole que todavía estábamos matemáticamente con peligro de descender, aunque tenían que darse varios resultados para que esto sucediera.

Pero el martes comenzó a descomprimirse la situación con la renuncia de “Mostaza” – quien aparentemente ante la decisión tomada por la CD de que no iba a continuar siendo el técnico, decidió retirarse antes.

Aparentemente dirigentes y jugadores se sacaron un peso de encima, pero esto dejó muy expuesto a un plantel que no tiene defensa alguna, ya que el mal desempeño del equipo no nace justamente con la llegada de Merlo, sino que comienza cuando se le renueva a Zubeldía y que a partir de su salida, vaya a saber porque, ningún técnico les comenzó a caer bien a la mayoría de los integrantes del plantel, incluido nuestro respetado y querido “Mostaza”, quien mal o bien fue el que rescató a Racing de un tobogán que parecía no tenía piso alguno.

La verdad era que este sábado podía pasar cualquier cosa en el Cilindro, ya que toda la descarga emocional de los hinchas caería sobre ellos y si además seguía en juego la posibilidad de pelear el descenso, la presión que debían sostener los que jugaban iba a resultar intolerable, con el agravante de que ante un resultado adverso podía desencadenarse un problema más grave.

Pero el viernes el triunfo de Olimpo ayudó a aliviar la situación ya que evidentemente al perder Godoy Cruz, Racing salió de la lucha por el descenso y seguramente eso provocó una disminución de la tensión, tanto en el plantel como también en los hinchas, aunque a los jugadores no los eximía de culpa, sabiendo que el sábado serían receptores de una sanción popular de parte de la hinchada.

Radaelli, quien se hizo cargo interinamente, trató de darle otra fisonomía al equipo y tuvo que improvisar algunas variantes incorporando más chicos, porque se encontró con lesionados, suspendidos y con la venta de De Paul, quien sensatamente, al estar Racing fuera de la pelea por el descenso, la CD no lo hizo jugar por haberse oficializado el pase al Valencia de España,

Racing jugó mejor que otros partidos e hizo los méritos para ganar, sobre todo en el segundo tiempo que se adueño del encuentro, algo que no sucedía hace mucho, pero le faltó decisión y claridad para lograr el triunfo.

Desde la línea de fondo, donde se destacaron los dos centrales ( no se entiende como Migliónico nunca pudo jugar 4 o 5 partidos seguidos en lugar de Cahais ), se intentó salir desde abajo jugando la pelota al piso y sin mucho revoleo salvo en momentos apremiantes, y por instantes se pudo ver una buena circulación del balón que nacía en los volantes centrales con un Aued que realizó una buena tarea (aunque lento tiene intenciones de tratar bien la pelota) .

Quizás si hubiera estado De Paul, en lugar del “chico” Hauche hubiera habido un juego más punzante junto al “atrevido” Roger Martinez , aunque Racing sigue necesitando de Vietto,el jugador que sigue estando en deuda, más aún jugando como volante, donde no tuvo peso, perdiendo varias pelotas en zonas que comprometían a sus compañeros de defensa.

En síntesis, el equipo ya sin mucha presión mejoró en su juego, pero era lógico que en el  último partido en casa recibieran al finalizar el partido un coro de silbidos como fría despedida, el veredicto de una hinchada que no olvida ni perdona la desastrosa campaña de la que fueron responsables.

Porque a los hinchas nos cuesta digerir lo que hemos vivido durante esta temporada donde todo fue muy confuso y donde dirigentes y jugadores han dejado como resultado final, un manto de sospecha que todavía oculta vaya a saber cuantas cosas.

Hasta pronto





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