domingo, 26 de noviembre de 2017

Racing espasmódico.


Racing, hoy por hoy es grande por su hinchada, porque fiel a su pasión por esta camiseta, sigue acompañando fielmente al equipo, a pesar de ver que todos sus dirigentes, cuerpo técnico y jugadores, parecen conformarse con objetivos de instituciones menores.

Para ser grande hay que pensar en grande.

Y no hablemos de posibilidades económicas porque hubo grandes inversiones, hablemos de que el mensaje desde la CD hacia abajo debe ser de aspirar a lo más grande y no solo a clasificar o a conformarse con llegar entre los primeros.

La decisión pasa por saber invertir y en lugar de traer un listado de jugadores a suerte y verdad, tratar  de asesorarse de mejor manera, para que en vez de una docena de jugadores lleguen cuatro pero que hagan la diferencia.

Desde hace un par de años a esta parte, un combo de situaciones lo convirtió en un Racing espasmódico,  que vive sufriendo crispaciones, a causa de una muy mala gestión de la Comisión Directiva en lo que a fútbol  profesional se refiere, donde salieron a la luz más enfrentamientos entre planteles y cuerpo técnico que objetivos obtenidos, por lo que transita siempre alterado, nunca en paz consigo mismo, y como consecuencia de ello, encaminado a un deterioro futbolístico, que como daño colateral, repercute fuertemente en nosotros, los hinchas, que somos lo que finalizamos absorbiendo todo ese malestar y ese sufrimiento.

Y así como en el partido anterior elogiamos con la “Cocca…rda” al técnico, esta vez debemos decir que el equipo volvió a no responderle, no sabemos si por los inconvenientes que han surgido internamente o por propia incapacidad, pero quedo claro que sufrió un retroceso en el partido de ayer, porque se pudieron observar aspectos totalmente disimiles a lo que pudimos elogiar después del triunfo frente a Boca el domingo anterior, dado que a pesar de tener un dominio casi total del partido y contar con un jugador más durante casi una hora, Racing no supo avasallar y hacerle sentir a la débil formación de su rival esa presión en el campo de juego que supo realizar en la Bombonera.

Salvo la jugada del gol “mal” anulado al “Pulpo” González por posición adelantada, todo lo demás entra dentro de un encuentro donde,  la falta de ideas del equipo  se constituyó en el elemento central, mientras su rival, que solo jugó a la defensiva y a mi criterio, le entregó la pelota a Racing, estimando que al no darle espacios, este equipo de Cocca era incapaz de generar algunas jugadas claras de peligro, (Ej: nos pasó hace poco en la Sudamericana,) tuvo un primer tiempo tranquilo donde su arquero diría, no tocó la pelota, e incluso jugó los últimos 10 minutos con un hombre menos por la expulsión de Moreira.

La segunda parte, con Lisandro López en cancha por Arévalo Ríos (amonestado), buscó darle otra impronta al ataque frente al rojo que ya se defendía solamente, apelando además a hacer tiempo de todas las formas posibles, pero en el ambiente se sentía otra cosa, porque “Licha” no funcionaba bien, era como que entró por obligación y llamativamente desperdició un par de oportunidades, Triverio, de mal partido, quizás sufría la presión de haber ocupado el lugar de su “capitán”, sabiendo que no contaba con el apoyo de sus compañeros ni de la hinchada, e Ibargüen intentaba pero sin efectividad, por lo que Racing preso de su propia impotencia quedaba solo esperanzado en que Lautaro Martinez, se auto gestione alguna posibilidad, como la que pegó nuevamente en el palo y fue nuevamente afuera.

El derrumbe se veía venir y se sentía lo ofensivo de la derrota, al no poder ganarle a un equipo conformado por jugadores, donde la mayoría no tiene ritmo de competencia y que desde los 35 del  primer tiempo se quedó con un hombre menos, peor vergüenza imposible.

Pero nada puede salir bien dentro de un contexto donde todo está en tela de juicio, y donde el grupo parece estar más afectado por la disputa interna que por no poder encontrarle la vuelta al juego, por lo tanto y por mucho que se niegue hay una alta posibilidad de que cada vez la distancia entre plantel, con Lisandro López al frente y el cuerpo técnico, con Cocca a la cabeza, sea mayor, lo que casi seguro derivará en un final conocido, algo que quizás podría haberse evitado si ambos hubieran sido precavidos en sus declaraciones, especialmente el técnico que sabe que su legado, además de convencer al grupo con su idea de juego, es bregar por un clima de respeto y unión interna del mismo, buscando persuadirlos con sus convicciones, en lugar de sacar a relucir el ego y la soberbia en sus lesivas exteriorizaciones.

Hasta pronto

lunes, 20 de noviembre de 2017

¡COCCA…RDA para el técnico!


En mi último comentario decía que podía darse un hecho milagroso que nos permitiera volver a sonreír y a pesar de que en la semana hubo declaraciones que no preveían que sucediera, se logró y de buena forma, un triunfo de visitante que puede ser clave para una definitiva recuperación.

La primera sorpresa era que Lisandro López no estaba ni siquiera en el banco, algo que llamó mucho la atención y daba lugar a suspicacias, pensando más en alguna disputa personal con el técnico, que en el estado febril que le impidió estar, por lo tanto, a priori, no era bueno el panorama.

Sin embargo, pudimos ver en cancha, a un equipo que si bien no desplegó un juego vistoso, tuvo actitud, orden, solidaridad e inteligencia para enfrentar al mejor equipo del torneo, donde coincidieron el sistema aplicado y la predisposición de un plantel dispuesto a cumplirlo a rajatabla.

Y a medida que avanzaba el encuentro se comenzó a notar que Racing le peleaba el partido a Boca, en todos los sectores de la cancha, especialmente donde el local genera su juego, viéndose al “Pulpo” González, capitán por ausencia de “Licha”, llevar la bandera que indicaba que había un equipo que iba a presentar batalla.

Y la lucha justamente estaba “picante” en el medio campo, donde se hicieron fuerte el uruguayo Arévalo Ríos, muy recuperado y el“Pulpo” González, que con su juego y su presencia se va convirtiendo en un nuevo líder dentro del campo, ambos acompañados por un esforzado y voluntarioso Solari, quien realizó un gran movimiento y una excelente definición en su gol y por el colombiano Ibargüen, que no estuvo tan fino con sus gambetas, pero que siempre buscó hacerlas igual, además de esmerarse, aunque no lo siente, para ayudar en el aspecto defensivo.

Así fue como esa pelea futbolística que iba in crescendo, fue mostrando a un grupo de jugadores comprometidos con la causa, que involucran entrega, orden táctico y el lógico deseo de buscar el triunfo, que si bien no lo hacía a través de un juego atractivo, si lo buscaba con la agresividad necesaria, desde  la seguridad de Musso hasta la gran categoría de Lautaro Martinez, sin dudas el mejor de todos y factor determinante para sentenciar a Boca, convirtiendo un gran gol después de combinar con Triverio, también de buen partido y finalmente asistiendo en excelente forma a Solari para el segundo.

La línea de fondo supo respaldar a los volantes para que no les ganen sus espaldas, buscando anticiparse siempre, para no dejar recibir libres a los delanteros boquenses y estuvo concentrada y a tono con la vibra durante todo el partido, donde Saravia volvió a sobresalir por su buen trabajo.
Los cambios acertados de Mansilla, Zaracho y Meli ayudaron a oxigenar la zona media, porque Boca nervioso y sacado, por perder nuevamente con Racing de local y por lo que se presumía sobre la lesión de Benedetto se había volcado enteramente a campo académico.

Finalmente el triunfo anhelado y esta vez  ¡COCCA...RDA para el técnico!, porque acertó  con el sistema que fue muy bien interpretado por el equipo durante todo el encuentro,  para ganarle otra vez en su cancha al presunto campeón, equipo que debió haber tenido varios expulsados a no ser por el árbitro Herrera, que parecía un adversario más, ya que buscó sacar el partido sin perjudicar a Boca, en lugar de tomar determinaciones, que podían haberle dado a Racing la posibilidad de ganar por una diferencia mayor.

Ahora, una reflexión final.

Fue una pena, que después de este gran triunfo, de esta inmensa alegría, Cocca en sus declaraciones adelante, que como le gusto el equipo, no sabe si “Licha” va a ser titular en el clásico ante el vecino, cuando hace unos días decía que siempre lo pone.

No hacía falta, pero tengo la sensación que sigue habiendo algunas diferencias entre Lisandro López y el técnico, que espero puedan superarlas por el bien de Racing.

Hasta pronto.





domingo, 5 de noviembre de 2017

Del infierno al cielo en 15 días,


Leyendo una frase de Albert Einstein, que expresa,“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”, se me ocurrió pensar parafraseando con la misma, que este Racing, perturbado y sin claridad,  juega en un estado de “locura futbolística”, porque que jugando mal una y otra vez, espera obtener resultados positivos.

Esto es algo casi utópico, ya que sin mejoras reales es prácticamente imposible lograr cambiar este presente, sobre todo en un contexto donde los jugadores niegan públicamente que haya disputas internas (que periodistas partidarios reconocidos afirman que si las hay) y el técnico afirma que no hay “crisis” y que lo que viene son “desafíos”.

Me pregunto cuál será el punto de quiebre para que algunas de las partes entienda que así no se puede continuar, porque la infalibilidad quedó demostrada que no existe y la recuperación no llega, sin embargo nadie se hace cargo de los problemas, en un ambiente cargado de energía negativa.

Del partido con Talleres, digamos que se siguió viendo que Racing tiene problemas cuando tiene la posesión de la pelota o cuando la misma está en poder de su rival, como pasó anoche, porque en cualquiera de los dos casos, no sabe qué hacer en la cancha.

No marca y por ende no recupera, no genera nada de juego y por lógica ataca mal, lo que desvirtúa la idea de equipo y de  juego asociado, llevando a los jugadores a lograrlo a través de intentos individuales.

En ese individualismo sobresalieron de la muy mediocre actuación del equipo, Ibargüen, Musso y Saravia, porque sus esfuerzos, permitieron que Racing lograra un empate, que se festejó casi con la misma angustia que lo hacíamos en la época de la promoción, algo que me preocupa, porque quiere decir que volvemos a vivir sensaciones que parecían haber quedado atrás.

Por último y dentro del desconcierto general es bueno destacar que,  aquel jugador colombiano que sufría el clima frío, que no se adaptaba al fútbol argentino y que aparecía como “apichonado”, pasó a ser el nuevo abanderado del equipo, el que se lo pone al hombro y lo lleva al frente, mientras Licha y el resto de sus compañeros, ya sea por responsabilidad propia o porque no coinciden con el técnico, siguen confundidos y enojados y en el partido de ayer, fueron más nada que poco.

Sabemos que si no fuera porque el equipo cordobés, que por momentos paseó a Racing,  concluyó mal sus ataques, podía habernos hecho vivir otra noche trágica, por lo que me parece que Boca e Independiente son como dos fechas de vencimientos, que le permitirán a quien corresponda tomar decisiones para el futuro.

Solo un milagro le permitiría a Cocca pasar del infierno al cielo en 15 días, el tiempo que tiene para encontrar el sistema y el convencimiento, que les posibilite a estos jugadores salir triunfantes frente a esos dos equipos, obviamente algo que será difícil, ya que si no lo logró desde que comenzó el segundo semestre, no lo debería conseguir en dos semanas, pero como todo hecho milagroso podría darse y convertirse en algo maravilloso, casi sobrenatural, en algo que nos posibilitaría volver a sonreír.

Hasta pronto.

jueves, 2 de noviembre de 2017

“Ni el tiro del final te va a salir…"


Atado por sus nervios Racing nunca pudo liberarse de esas ataduras, para soltarse y así encontrar su libertad mental, pero no pudo ser, siguió lleno de imprecisiones, similares a las que ya venía mostrando, señal inequívoca de que a pesar de las ganas, continúa como aturdido, confundido y con un bajo nivel de autoestima, lo que me lleva a pensar que para este equipo será una gran odisea llegar al triunfo.

Racing ejerció un dominio casi sin esfuerzo, porque Libertad nunca quiso la pelota, quizás especulando con que la Academia, no cuenta con jugadores que puedan ubicar pases entre líneas o generar juego asociado, por lo que se preocupó más por custodiar a los dos únicos que podían cambiar la ecuación que eran “Licha” y Lautaro.

Y así fue que vimos pasar la pelota, la mayoría del partido, por todos los hombres de la defensa académica y su volante central, para después intentar algún desborde por los costados, ya que por el medio era imposible, pero todo era muy lento, sin sorpresas y  se vislumbraba que al equipo rival, no se le iba a generar alguna situación de gol clara.

En algunos momentos daba la sensación de cierta reacción, pero nunca pudo sostenerla con asiduidad, solo eran mini frecuencias esporádicas y entonces con el correr de los minutos ese juego intrascendente se iba convirtiendo en algo tedioso, donde sobresalía la torpeza, que llevó al equipo a tirar centros imprecisos en lugar de jugar por abajo, facilitando el trabajo de los expertos defensores paragüayos, campeones mundiales del cabezazo y prácticamente inexpugnables de alto durante todo el partido.

Hubo algunas que pudieron ser, pero siempre aparecía un defensor rival para tapar el disparo o el arquero que respondió bien, así y todo Lautaro estuvo presente en todas las situaciones que podían por lo menos llevar a Racing al empate, un tiro en el travesaño, el penal no cobrado y la más clara e increíble para un delantero casi infalible, que fue cuando Lisandro López, en su intervención más importante, con un toque brillante lo deja solo frente al arquero, pero su disparo pega en el palo y se pierde afuera.

A Racing, no le salió "ni el tiro del final…” así que nada cambió, todo sigue pero peor, porque ahora hay que remontar esta desilusión que genera el quedarnos fuera de una Sudamericana, con un plantel que fue perdiendo relevancia partido a partido, sin nunca dar muestra de que en algún momento va a jugar más o menos bien.

Pienso que Musso y Barbieri estuvieron correctos y Arévalo levantó su nivel, aunque no puede ser él el que más tenga la pelota, pero Lautaro e Ibargüen fueron los mejores, dos jugadores que en este presente, no pueden salir del equipo, el resto por decir algo, apenas discreto.

Finalmente no fue ni el punto de partida para una nueva etapa, ni el punto final para Diego Cocca, quien esgrimió más de una vez como defensa, la cantidad de veces que Racing participó en copas internacionales en los últimos años, lo que tiene cierto mérito, pero Racing es un grande y para un grande, una cosa es participar y otra cosa es poder jugar una final en alguno de ellos, algo que por ahora es materia pendiente.


Hasta pronto.

lunes, 30 de octubre de 2017

¿Un punto de partida o un punto final?


Estoy seguro de que, la mayoría de los hinchas de Racing entre los que me incluyo, deseamos hoy más que nunca, que el miércoles pueda dar vuelta el resultado ante Libertad de Paragüay, de forma tal que pueda pasar a semifinales, porque después frente a nuestro vecino, el casi seguro rival, comienza otra historia.

Pero no podemos olvidar fácilmente todo lo que viene sucediendo con el equipo, donde se repiten situaciones de juego que realmente preocupan, sumado a la muy malas actuaciones de la mayoría, lo que refleja que el estado anímico este plantel está casi en terapia intensiva, además no es la primera vez que le convierten tres goles en veinte minutos o menos, ya que con Olimpo fueron en quince, es como que le agarran “ataques de pánico” que lo paralizan y le quitan reacción, invitación para que los rivales tengan más que facilitadas sus llegadas al gol.

Los primeros veinte minutos fueron un repertorio completo de todo lo que un equipo no debe hacer, con desaciertos que ya se venían viendo pero que parecen ir en aumento, ya sea por los nervios o desconcentración, lo que está indicando que hay algo que no funciona, que una de las dos partes está fallando y entonces nos lleva a pensar si no hay cortocircuitos en la relación entre cuerpo técnico y jugadores.

Es cierto que Racing venía cansado,  porque jugó en Paraguay el martes pasado y esto acompañado por el caluroso clima de Tucumán pudo haber influido en el aspecto físico del plantel, pero lo peor no pasó al final, cuando se siente el esfuerzo, pasó al principio y sin embargo se vio a muchos con lentitud para reaccionar y resolver.

Así y todo Racing tuvo posibilidades de descontar a través de Cuadra (dos veces) y del mismo Lautaro Martinez, lo mejor del equipo y dueño absoluto de la titularidad,  quien alcanza a concretarlo en tiempo adicionado,  llevando esperanza para los cuarenta y cinco restantes.

Por lesión de Orban, ya había entrado Patiño a mediados del primer tiempo y todos pensábamos para el segundo, en Zaracho por Meli, que sigue desperdiciando oportunidades y en “Licha” por Cuadra o Solari, para darle más intensidad a la ofensiva, pero Cocca, salvo por lesión, sigue con su idea de no hacer cambios cuando comienza la segunda etapa.

Y de entrada el equipo tuvo su oportunidad en una jugada que podría haber cambiado el trámite, cuando un centro de Ibargüen, es cortado con el brazo abierto por el defensor Román cometiendo claro penal,  pero que Etchenique de muy mal arbitraje en general, no cobra.

Racing insistió un poco más pero era intermitente y los cambios no llegaban, a pesar de que Meli y Solari cada vez jugaban peor y no ayudaban a un Arévalo Ríos que si bien había levantado su nivel, no aportaba nada en ataque, porque sus pases son cortos y casi siempre lateralizados.

El medio campo de Racing, sin el “Pulpo” González es todo un tema, incluso de difícil solución jugando él, porque nos fuimos de un extremo al otro cuano se pasó de una súper población de volantes a tener solamente a “Cacha” como una única pieza sin repuesto y además sin convencer del todo, agregándole a este mal manejo en las incorporaciones, que Racing se da el lujo de tener de vacaciones “all inclusive” a Vizmara (pero no es su culpa).

Los intentos ofensivos se intentaban buscando desbordar por los costados, sobre todo por la izquierda con Ibargüen y Soto y para tratar de aportarle frescura y juego, cerca de los veinte minutos, llega, aunque tarde, el cambio de Zaracho por Solari que viene declinando su rendimiento.

Restaba un cambio y Lautaro parecía estar extenuado,  por lo que a los 25 minutos, se produce el mismo pero en lugar de entrar Lisandro López, lo hace Triverio, señal inequívoca de que a “Licha” lo cuida para la Sudamericana.

Y a los 30 minutos, llega una nueva jugada polémica, cuando Soto desborda y su centro atrás lo recibe Pillud, pero su disparo es rechazado sobre la línea, rebote que concreta Zaracho,  ante un jugador de Atlético busca cubrir su tiro con las manos, nuevo penal que el árbitro vuelve a dejar pasar.

Final con derrota para un Racing que sigue sin encontrar el rumbo y convive con situaciones desesperadas, por lo que el miércoles, para enfrentar a Libertad, el equipo va a depender más, de las ganas y el corazón que pongan sus integrantes, pero especialmente del apoyo incondicional de sus hinchas, posiblemente lo único positivo con lo que hoy por hoy puede contar el equipo.

Ahora, el resultado será ¿Un punto de partida o un punto final?.

Me lo pregunto porque un triunfo podría ser la inyección anímica necesaria para iniciar una especie de nuevo ciclo, pero una derrota podría ser el fin de Diego Cocca como técnico de Racing, dado que sumaría otro paso negativo por la Copa Sudamericana a la ya olvidada Copa Argentina, además de transitar por un presente muy malo en la Superliga, un combo difícil de sobrellevar de aquí en adelante, frente a un plantel numeroso y a una hinchada impaciente.

Es por eso que el próximo jueves será un día muy especial para el hincha de Racing, porque va a tener mucha repercusión lo que pase el miércoles, pero ojalá podamos leer, escuchar y hablar de que vamos a jugar tres clásicos seguidos.

Por el bien de Racing. Por el bien de nosotros los hinchas.

Hasta pronto.




miércoles, 25 de octubre de 2017

El mal resultado… resultó un "triunfo" para Racing.


El clima caluroso y húmedo invitaba a dormir y Racing se quedó dormido en la hamaca paragüaya, olvidándose de  que tenía que despertar a jugar uno de los dos partidos que le pueden dar el pase a semifinales de la Sudamericana.

Desde el primer momento la desorientación se hizo presente en el equipo, que además de distracciones groseras como la de un saque de banda donde todos miraban a quien lo hacía mientras a la espalda de Solari recibía solo un rival, pudo observarse como los jugadores estaban más dispersos que ordenados, evidente síntoma de que Racing todavía no sabe qué hacer ni de qué forma jugar.

Realmente no sé cuánto tiempo necesita el técnico para ofrecernos a los hinchas algún concepto, alguna percepción que nos permita ver por lo menos cierta imagen de equipo que sabe lo que quiere, porque hasta ahora solo son momentos intermitentes en los que apareció algún esbozo de asociarse, de hacer circular la pelota, pero muy poco para tener aspiraciones serias, todo pasa por si alguno tiene cinco minutos de iluminación propia para realizar una jugada que pueda darnos alguna posibilidad de gol, es decir son solo esfuerzos individuales.

Todo esto sumado a las muy flojas actuaciones de jugadores que dentro de todo pensábamos que podían darle cierta jerarquía al equipo, caso Orban que parece que cada vez que sale a marcar se lo lleva puesto al rival o Solari que tuvo un partido pésimo en la marca y muy flojo en ataque, como diciéndole al técnico mi puesto es de volante, en realidad muy poco para rescatar, y ese mérito si se quiere, se lo lleva Ibargüen, sobre todo el primer tiempo, porque creo que el segundo no lo aguanta, por su falta de continuidad que hizo que sintiera físicamente el partido.

El cambio de Licha López llamó la atención pero a mi entender fue porque que Cocca quería dos cosas al mismo tiempo, tratar de empatar, pero más que nada que no le hagan otro gol, entonces para que sacar a Meli o a Solari, si a pesar de lo desastroso que jugó el equipo, el mal resultado… resultó un "triunfo" para Racing.

Porque quedó la sensación de que es un resultado que se puede dar vuelta, porque Libertad solo juega para Tacuara Cardoso y Salcedo, dado que no tienen tanta contención y la defensa da ventajas, pero claro, esa ilusión tiene sentido si Racing cambia su forma de jugar, poniendo en cancha a jugadores que tengan por lo menos alguna coincidencia en la forma de pensar.

Por último, se pudo ver que hubo demasiadas discusiones entre los jugadores y esto señala que por lo menos hay desconcierto, consecuencia de no entender el mensaje que baja del técnico, porque no es claro o porque no lo saben llevar a la práctica, lo cierto es que la confusión y la falta de confianza van ganado la batalla.

Hasta pronto.


domingo, 15 de octubre de 2017

Entre la emoción del gol y las angustias del juego.

Que me pasa cuando veo a Racing?

Hablo solo, me enojo, me alegro, critico e insulto, pero todo eso me pasa porque al fin y al cabo soy solo un hincha y como muchos, fruto de esa pasión inexplicable que mezcla las alegrías con las broncas.

Un partido de Racing es lo único que me hace cambiar de humor, me saca de cualquier conversación y hoy el comienzo nos iba marcando que iba a ser otro partido para sufrir, porque por  más que Arévalo Ríos acaparaba todas  la pelotas y cumplía muy bien su tarea, no era un buen augurio, dado que desde sus pies era difícil que saliera algún pase filtrado que pusiera en posición de gol a los delanteros académicos.

Oroz, no encontraba su lugar en el campo, por lo que no la tocaba casi nunca y Zaracho cada vez que entraba en juego era absorbido por la marca de los volantes de Tigre, al igual que  lo hacían sus defensores con Licha y Triverio, algo que nunca pudieron superar.

A partir de allí pudimos darnos cuenta que Racing dependía como muchas otras veces del despliegue de Solari y Mansilla (buen primer tiempo de ambos)  y sus posibilidades de desbordar para asistir, a Triverio y a Licha, algo que por momentos se logró, pero que la mayoría de la veces Tigre, que se cerró muy bien pudo controlar, logrando que  el arquero de ellos prácticamente no sufriera ninguna situación de peligro real.

En esa primera mitad, atrás no había casi problemas, pero es evidente que el negocio de los de Caruso estaba en la propia desesperación de Racing y aunque no fueron muchas sus ocasiones, anduvieron merodeando el área.

Y la segunda mitad fue más de lo mismo, pero infinitamente más nerviosa, más estresante, porque Racing se adelantaba para al atacar, pero mientras no lograba generar mejores jugadas, se desarmaba cada vez más, lo que Tigre aprovechó al encontrarlo tan desprotegido y le generó por lo menos tres ocasiones de gol, que si no hubiera sido por la gran actuación de Musso y la suerte (una dio en el palo), en este momento estaríamos hablando de otra cosa.

Y entonces se vinieron los cambios y a mi me hubiera gustado ver a Ibargüen y Cuadra por Oroz y Zaracho o Triverio, pero como Cuadra no estuvo por lesión, solo quedaba Noir o que entre Soto y adelante a Mansilla, pero solo se dio el del colombiano por Oroz,  a la postre, el jugador que cambio el partido, no porque la Academia mejoró, sino por su atrevimiento a utilizar la gambeta y por la jugada que comenzó y terminó en sus pies con el gol del triunfo, en la cual hay una gran devolución de Solari.

Después llegó la del chico Ojeda por Zaracho, como para buscar más juego, pero es muy difícil tener relevancia en un momento tan dramático, donde los jugadores de Racing después del gol, solo revoleaban la pelota esperando que pase el tiempo, hecho que marcaba la necesidad imperiosa de obtener el triunfo sin importar la forma, algo ratificado desde el banco en el cambio de Meli por Mansilla, (cualquier parecido con la Selección Argentina es pura coincidencia).

Y así, entre la emoción del gol y las angustias del juego, terminó un partido que le permitió a Racing volver a convertir después de cuatro encuentros y sumar tres puntos que ayudan anímicamente para enfrentar a Libertad de Paragüay por la Sudamericana.


Hasta pronto.