sábado, 9 de marzo de 2019

Un punto puntero.

Es evidente que no es fácil ser puntero durante casi todo el torneo, porque la presión va en aumento a medida que el campeonato está llegando a su fin.

Una presión que no solo es de los hinchas, sino que se suma a la que sufre cada jugador y no todos están preparados para sobrellevar esa fuerza, que como en el caso de hoy afecta los sentidos, logrando que la mente se nuble y cuerpo no responda.

Y creo, no es casualidad que suceda lo de Cardozo a pocos minutos de comenzado el encuentro, donde nada raro había pasado y se supone que a esa altura todo está tranquilo todavía.

Por supuesto que uno no está dentro del campo para conocer los motivos, pero jugadores con tanta experiencia en su espalda, no pueden reaccionar de esa manera irresponsable, porque si lo hubieran expulsado, como a mi parecer lamentablemente correspondía, le hubiera costado al equipo jugar con uno menos casi todo el partido.

Racing no había comenzado mal ante un Colón que se había plantado en la cancha con un planteo defensivo y con mucha agresividad y concentración en el medio campo, buscando cortar los circuitos de juego que normalmente nacen en los pies de Marcelo Díaz.

Pero, en mi forma de ver, esa acción de Cardozo comenzó de poner nervioso al equipo, que se desconcentró totalmente y en ese primer tiempo Racing fue la sombra de un equipo que quiere ser campeón, porque se distrajo demasiado, se dejó anticipar en todas las pelotas y le falto la cuota de actitud que debe mostrar quien lidera el campeonato y es el principal candidato al título.

Colón, aprovechando esa incertidumbre se fue agrandando anímicamente y con una gran entrega física logró que Racing cometiera errores groseros como el de Mena en el penal, lo que le permitió ponerse en ventaja, que como estaba jugando, todos pensábamos que nunca íba a remontarla.

Ver a este Racing en esa primera mitad nos remitía a épocas pasadas, porque salvo Arias, que no tuvo mucho trabajo, no se observaba nada positivo en el campo de juego, ninguna idea, nada que pudiera darnos la esperanza de empatar el partido.

Era obvio el cambio de  Solari por Cardozo, porque seguramente se sintió muy mal por lo hecho y porque además no podía tocar a ningún adversario ya que hubiera sido expulsado y al comienzo del segundo período ya se pudo ver a un equipo que si bien no encontraba claridad cuando llegaba al área, por lo menos había cambiado la actitud, se plantó en la mitad de cancha y salvo una jugada aislada por un error de Díaz y un tiro libre Zuqui, que Arias desvía en gran forma, los sabaleros que se veían agotados, no pasaban la mitad de cancha.

Y entonces llovieron los centros al área de los santafesinos, pero así era difícil porque no había jugadores altos que pudieran superar a los defensores locales y cuando todos esperábamos a Cristaldo por algún volante, Coudet ubica a Ríos por Saravia para que se tire atrás y pueda encontrar la forma de conectarse con “Licha” y Cvitanich.

Lo de Colón ya se emparentaba con el título de una vieja película llamada “Los cuatrocientos golpes”, porque cortaba el juego con infracciones a cada rato, algo que incluso llevó a Lisandro López a participar de una situación en la que normalmente no acostumbra a entrar, que le costó la amarilla, la que marca el nerviosismo que existía dentro del campo.

“Chacho” con cierta lógica, envía a Donatti a jugar dentro del área, porque era la única forma de poder encontrar alguna posibilidad de empate, buscando romper por los costados con Mena y con Solari, y así pasó, cuando este último, en una de sus tantas subidas, lanza un muy centro que cabecea Donatti, no se si la toca el arquero, pega en el travesaño y el rebote lo recibe Cvitanich que clava el empate.

Con ganas y nuevas fuerzas anímicas Racing siguió buscando el triunfo que no llegó, pero que quiso hacerlo, incluso en el descuento exagerado de 7 minutos que dio el árbitro.

Este es un empate que por lo menos en mi caso, festejo como si hubiera ganado, porque como ya  escribí en alguno de mis comentarios,  que los empates son más que nada estadísticos porque casi siempre marcan a los equipos en lo anímico y hoy estoy seguro que Colón lo debe vivir como una derrota y Racing como un triunfo.

Este es un punto puntero, porque en un partido que prácticamente no teníamos nada para rescatar el empate le permite a Racing seguir siendo único líder del torneo aunque gane Defensa y Justicia, depender de si mismo para lograr el título y en la suma final hacerle ganar el campeonato.

Hasta pronto.