martes, 17 de mayo de 2016

Diego Milito nació para ser líder.


La salida de Milito implica la pérdida no solo de un gran jugador, de un ganador, de un referente, de un hincha de Racing, sino la de una persona que llegó para liderar un plantel, inculcándoles con su ejemplo y desde el respeto, las premisas más importantes donde conjugan las exigentes obligaciones profesionales y la sana competencia interna, que como resultado de la misma confluyen en una buena convivencia, facetas esenciales para poder aspirar al éxito deportivo.

Creo que Milito tuvo mucho que ver con el crecimiento de algunos jugadores y con todo ese derrotero donde Racing fue creciendo como equipo ganador hasta consagrarse campeón, porque él fue sin lugar a dudas, el guía que llevó por el camino indicado a un plantel sumamente competitivo, donde todos sabemos los egos salen a luz rápidamente.

Su transparencia como persona, su palabra precisa, su entrega profesional y fundamentalmente su claridad en todos sus actos, nunca le dieron lugar a que hubiera una mirada de disconformidad de parte de sus compañeros, aún en su momento más brillante cuando se logra el campeonato del 2014, donde, quizás desbordado por el amor de los hinchas, podría haberse adjudicado la gloria y no fue así, por eso hoy sale a flote el dolor que sienten los jugadores del plantel de perderlo como compañero, pero fundamentalmente porque los potenciaba y los contenía, estando en cancha o en el banco.

Contrariamente al decir popular (que expresa que un líder “se hace”), considero que la capacidad de liderar no se aprende, se trae en los genes, solo que esa persona lo saca a relucir cuando la oportunidad lo amerita, por eso pienso que Diego Milito nació para ser líder, porque arriesgando su prestigio y trayectoria, decidió volver a Racing en un momento difícil para ayudar a armar un plantel que pudiera ilusionar a todos los hinchas y se puso al frente con una comunicación que buscó integrar a todos, sin egoísmo y sin soberbia, luchando y se esforzándose desde el vamos como uno más junto a sus compañeros, buscando siempre ser verdadero, aún en los momentos más difíciles.

No será fácil para un plantel que creció de golpe a su lado encontrar su sucesor, aun contando con jugadores como Saja, Aued, Lollo e Ibañez, que tuvieron su cuota parte de importancia en estos últimos años, pero sería interesante que pudiera ocupar ese lugar, alguien con idéntico sentido de pertenencia al de Milito y creo que Lisandro López, que tiene raíces originales, puede lograrlo, porque seguramente con otro perfil comunicativo, posee virtudes que pueden llevarlo a tomar el liderazgo que deja el “Príncipe”.

Como hincha me entristece este momento, porque hay personas que uno desea que no se retiren nunca, por todo lo que transmiten, por eso sería muy valioso, que Milito pudiera continuar ligado al club y al plantel, obviamente desde otra función profesional, aportando toda su sabiduría y experiencia, para que Racing siga creciendo.


Hasta pronto