lunes, 28 de octubre de 2013

Por fin Racing pudo sacar el culo del inodoro.


El equipo de Racing venía sufriendo un extraño mal que le ocasionó entre otras cosas una “diarrea” tal,  que no lo dejaba levantarse del inodoro, aparentemente culpa de una rara bacteria que se introdujo en su cuerpo al comienzo del torneo y que fue destruyendo día tras día, todas sus defensas físicas y anímicas.
Varios expertos pasaron y aplicaron sus fórmulas para sacarlo de esta afección que lo iba deteriorando, pero no pudieron recuperarlo ya que su cuerpo no reaccionaba ante sus métodos, quizás porque no descubrieron cual era el germen que lo afectaba , porque no pudieron dar con la receta adecuada o porque ese débil cuerpo no ponía nada de sí para salir del problema.
Mostaza Merlo con sus sistemas para momentos difíciles, esos que ya había utilizado hace unos años en circunstancias parecidas, fue buscado de urgencia para encontrarle la vuelta a este inconveniente que parecía no tener fin, porque había riesgo de que la infección llegara a una septicemia, un proceso de gravedad extrema.
Con su fe intacta, su constancia y sus mínimas palabras expresadas entre balbuceos, comenzó a estudiar la situación y alguna reacción nos hizo imaginar que estaba bien orientado, pero hubo una recaída y la tristeza volvió a nuestros corazones.
Sin embargo este hombre que habla poco seguía confiando en su trabajo, siguió al lado de este “desahuciado” equipo probando fórmulas y preparados que llamaban la atención a propios y extraños hasta que llegó el día en que sorprendió a todos.
Cuando el enfermo en cuestión quiso levantarse del inodoro y caminar, su flaqueza y su debilidad lo hicieron trastabillar y tambaleando volvió a sentarse en su inseparable inodoro que estaba detrás suyo.
Después de un breve descanso y escuchando atentamente a Mostaza, sintió que los colores comenzaron le volvían a su cara y que su cuerpo volvió a tomar energía, lo que le dio confianza para levantarse y abandonar ese lugar del cual no podía salir.
Y entonces lo intentó y pudo dar pasos más seguros logrando lo que no había podido alcanzar durante desde hacía tres meses.
Sí, la diarrea se había detenido y por fin Racing pudo sacar el culo del inodoro.
Pero esto es el principio de una aparente solución a la que hay que seguir controlando para que no haya un abandono de este tratamiento, creyendo que ya todo pasó y que la bacteria abandonó el cuerpo.
Seguramente hace falta tiempo para que la fuerza física y anímica vuelva a recuperarse plenamente, por eso hay que ir sobre seguro para no tener recaídas que puedan llevarnos nuevamente a sufrir consecuencias más graves y que directamente no tengan salida alguna.
Pero este hecho me trajo esperanza y como tengo mucho amor y mucha pasión por este enfermo llamado Racing, digo que hoy estoy feliz y después de mucho tiempo pude volver a sonreír, sonrisa que espero pueda mantener por muchos fines de semana.

Hasta pronto.