viernes, 3 de diciembre de 2010

Ansioso por lo que le falta y temeroso a perder lo logrado.
Dos golazos y algunos chispazos…, después nada. 

Un Racing ansioso sale en cada partido buscando lo que le falta, pero lo hace en forma insegura y nerviosa porque teme perder lo que consiguió hasta aquí, por lo que no puede imponer ese crecimiento que en algunos momentos mostró durante los últimos partidos del torneo. Todos los encuentros comienzan igual, entregándole el control de la pelota al rival, contando con un medio campo que hace agua en la recuperación –hoy más que en otros partidos-, esto sumado a una defensa que mostró demasiada debilidades para respaldar a nuestros volantes. Tanto Pillud como Ayala habían comenzado bien, quizás muy bien, pero después de los 20 minutos del primer tiempo comenzó a animarse más Gimnasia y allí empezó el tembladeral defensivo desde su arquero en adelante, que por suerte no se magnificó porque el Lobo carece de efectividad.

Este juego de Racing es una apuesta a todo o nada, es confiar en este talentoso jugador que es Giovanni Moreno y en Toranzo para dominar el juego y asistir como corresponde a un encendido Hauche y un pálido Bieler, con la colaboración de Fernandez – hoy de muy bajo rendimiento-. Así fue el primer gol. Racing sin la pelota y sin juego, salvo algunas jugadas individuales de Gio, quien con un pase exquisito habilitó a Hauche -un jugador que ha recuperado la confianza- quien definió en forma excepcional. Pero Racing seguía sin conseguir equilibrar su juego. Era un equipo ansioso pero errático y además con una defensa que invitaba al hincha a cerrar los ojos cada vez que la atacaban.

La apuesta del técnico es dejar para la recuperación sólo a Zucculini, que no lo hace mal aún con su poca experiencia ( con la colaboración de Fernández quien se desdobla entre ataque y defensa haciendo un gran desgaste), y apostar a las luces que puedan tener Gio y Toranzo cuando se recupera la pelota, pero en una zona donde se debe marcar “presencia” no se lo puede dejar tan desprotegida, sobre todo para los partidos que vienen -Godoy Cruz y Vélez -, rivales que cuentan con muy buen mediocampo y una ofensiva muy contundente.

Para Gio como siempre un gran reconocimiento, por su desparpajo para jugar y por su cada vez mayor entrega para recuperar. Por supuesto que se le “perdonan” ciertos errores porque él es el único que nos invita a presenciar el partido con una sonrisa para ver un jugador de fútbol como hace mucho tiempo no veíamos y por quien bien vale la pena romperse las manos aplaudiendo.

Pero creo modestamente, que debe evitar realizar tacos y gambetas cerca del área de Racing, porque su juego puede convertirse en un arma de doble filo y pasar de la sonrisa al llanto.

Del segundo tiempo, nada. Salvo el golazo de Toranzo, quien por fin pudo sacarse ese karma de encima. Después la expulsión del hombre de Gimnasia y el esfuerzo de Racing por mantener el control de la pelota hasta el final del partido.

Me parece que este equipo está igual que el hincha, ansioso por lo que le falta y temeroso a perder lo logrado. Por lo menos yo lo siento así.

Hasta pronto.