sábado, 14 de abril de 2018

Indefenso.

Una derrota diferente a la del domingo anterior, porque esta deja mucha preocupación y marca algunas realidades, como simplemente aceptar que es verdad que se transmite la misma idea a todo un plantel, pero definitivamente hay jugadores que la interpretan mejor que otros y hoy faltaron varios de los que saben hacerlo.
Por eso las razones futbolísticas, como falta de titulares, de concentración, pérdida de confianza y flojas actuaciones, conformaron un combo que llevó al equipo a cometer errores desde el arranque.
Y como en el fútbol hay mucho de contagio, cuando se comienza mal, normalmente se continúa peor y aunque Racing es como que tenía la pelota más que los de Varela, los desaciertos en todos los sectores del campo, pero que resaltaban más en la defensa,  le facilitaron a Defensa y Justicia tener las posibilidades de concretar y derrotar a un Racing, que venía golpeado anímicamente por el resultado negativo ante River y herido por las lesiones de algunos jugadores, amén de los suspendidos.
Entonces dentro de todo ese panorama nos damos cuenta que el equipo, que corrió mucho y mal, perdió frescura y perdió fundamentalmente precisión, porque aunque tuvo la pelota más tiempo sobre todo en la segunda mitad, esa tenencia de nada le sirvió, ya que no la administró bien.
Hubo casi un fracaso general, con bajones llamativos, como el de Lautaro Martinez, quizás por las circunstancias que lo rodean, como el tema de la selección, que posiblemente lo afectan anímicamente, porque por más que siempre se muestre sereno y perfectamente ubicado, no debe ser fácil de sobrellevar para un joven de veinte años.
Este Racing indefenso, solo se aferró a Centurión, el jugador que mantuvo viva la llama de la esperanza, de lograr los empates y hasta ilusionarnos con un triunfo, por todo lo que el transmite, considerando que sin su presencia, este equipo hubiera claudicado mucho antes.
La entrada de Zaracho, Dominguez, dos que podrían posiblemente podrían haber jugado de entrada, junto con la de Mansilla, no pudieron solucionar el desorden táctico que ya había invadido a un equipo que nunca encontró esa identidad que venía mostrando y que tanto valoramos.
Espero de todo corazón, que la nueva equivocación de Musso en el tercer gol, las malas decisiones de Cardozo o el flojo partido de un Lautaro que solo estuvo en la cancha para asistir con un buen toque a Centurión en el segundo gol, hayan sido solo producto de una mala noche y que le permita a un Coudet, casi inexpresivo y callado como nunca, volver a darle a este equipo la dinámica, la intensidad, la presión y el juego que nos hizo emocionar.
Hasta pronto.