domingo, 29 de julio de 2012

Entre la exigencia y el conformismo.


¿Para que sirven estos partidos denominados “clásicos”, antes de comenzar el torneo?

En realidad creo saberlo.

Es para sumar más problemas, aún cuando se jueguen sin público visitante, sin periodismo visitante, etc.

Lo único que alimentan es la rivalidad, que si fuera realmente flolklórica no habría problemas pero se habla de que es así y nos encontramos con partidos donde no hay ninguna muestra ( hinchas, periodistas y supongo que hasta dirigentes ) del equipo rival de turno.

Y entonces para lo único que sirve es para limar la capacidad anímica del equipo que pierda que daría comienzo a una bajada de críticas e insultos para algunos jugadores, para el técnico y los dirigentes.

Pero así está todo a pocos días del comienzo de un torneo donde no habrá Campeón por lo que ya le quita cierto entusiasmo a los planteles.

Y fue empate en un partido donde no se podía pedir nada de otro mundo porque las respuestas dependían del resultado. “Estamos duros”. “Nos falta ritmo”. “Falta que nos conozcamos más”, etc. etc. etc.

Aprendamos de los equipos de Europa. Nunca juegan con rivales difíciles antes de comenzar la temporada y menos que menos con su tradicional adversario.

¿Que dejó en limpio este partido?

El atrevimiento de los chicos Centurión y Vietto, la personalidad de Ortiz y la evidente falta de un organizador para que le lleguen pelotas claras al Pepe Sand o a quien estuviera en su lugar. Se intentó con los pibes quienes lograron desbordar varias veces pero salvo un par de jugadas se terminaron mal, sobre todo Centurión que tiene muchas cualidades para lograr desequilibrar por las puntas pero –por cierto es lógico- debe aprender a manejar mejor la asistencia final. Los demás estuvieron correctos.

Por lo tanto supongo yo, para los hinchas de Racing este partido se fue dando entre la exigencia y el conformismo ya que seguramente nos preparamos para que nuestro reclamo se viera reflejado en el campo de juego, en las nuevas adquisiciones y en un triunfo amplio sobre nuestro máximo rival, pero que finalmente debimos resignarnos a aceptar lo que se vió donde los más destacado fueron dos chicos del club.

Hay que tener paciencia una vez más y esperar a que el equipo vaya tomando forma a través de los partidos. Manejemos nuestras emociones y nuestras ansiedades. Con Simeone Viola no estaba para jugar porque era muy “pichón” y no pesaba.

Hoy es el Superpibe.

Por último un párrafo sobre Viola.

Creo que no hay que dramatizar. Es evidente que las palabras se las lleva el viento y que la mayoría de las promesas nunca se cumplen. En el caso de Viola uno lo lamenta porque es un jugador que había evolucionado muchísimo en poco tiempo y reunía condiciones ideales para un delantero. Pero a fuer de ser sincero pienso que a los jugadores hay que venderlos porque así como a veces sale bien retenerlos y esperar un tiempo más para la venta, muchas otras sale muy mal y ejemplos los tenemos en el plantel.

Dicho con todo respeto ¿si Racing hubiera retenido a Franco Zucculini hoy valdría lo que lo vendió? Perdimos a Yacob, Hauche bajó su valor, Cáceres quedó libre, Aveldaño también y lo había pedido San Lorenzo, Martinez debe esperar a que el Catania venda otro jugador ( y ahora encima el club italiano cambia el Manager ) y así podemos engrosar la lista. Creo que cuando la oferta vale la pena hay que vender al jugador porque en realidad hoy no sabemos si Viola será Batistuta. Diría más, si River hubiera puesto lo que establecía la cláusula de rescisión del contrato de Saja, en mi opinión habría que haberlo vendido también.

Por supuesto que debe haber una política o línea seria sobre que quiere hacer el club con los chicos, pero mientras que Racing tenga un pasivo importante, los hinchas debemos prepararnos para ver como Centurión y Vietto seguirán el mismo camino que hoy emprende Viola

Hasta pronto.

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