martes, 14 de agosto de 2018

El Racing de las luces y las sombras.


El Racing de las luces.
Se vio en el primer tiempo, donde el equipo exhibió una mejoría notable respecto del partido ante River, asemejándose bastante al de los primeros tiempos de Coudet, con una línea de fondo que achicó y ganó todos los duelos, con la seguridad de Sigali y Orban, y con marcadores de punta que se desdoblaban, donde sobresalió la jerarquía y calidad del chileno Mena.
Dominguez de gran tarea volvía a ser el centro del juego donde la claridad y el pase preciso fueron su distinción, esta vez mejor acompañado por Zaracho, Cardozo y Solari mejorados en su juego y contribuyendo además en la recuperación de la pelota, lo que hacía que Atlético Tucumán prácticamente no haya incomodado al arquero Arias.
Adelante Lisandro López  con más movilidad, se acopló mejor al circuito de juego, llegando también al área rival y coronando su trabajo con un gol extraordinario mientras Bou que mostró un nivel superior al del partido anterior, aunque sin llegar al que nos tenía acostumbrado, con sus movimientos generaba situaciones, como el que realizó en la jugada del segundo gol, para que Solari rompiendo líneas, se posicione frente a Lucchetti y esta vez sin cegarse, la toca a la derecha para que la “Pantera” la empuje al gol.
En síntesis, una primera etapa donde pudimos observar un equipo con todas las luces, porque apareció el juego asociado, la presión alta, los movimientos y la intensidad, lo que le dieron a Racing un dominio casi total del partido y la posibilidad de haberse ido al vestuario con un resultado mucho más amplio.

El Racing de las sombras.
Apareció en la segunda etapa, porque si bien hubo una intención de sostener lo que tan bien se había hecho en esa primera mitad, Atlético salió a meter más corazón que juego y dejó de lado toda circulación de pelota, con la única idea de que la misma llegue al área racinguista por arriba para que el grandote Díaz peleara todo lo que podía, sumado a los movimientos de la “pulga” Rodriguez y Cía, buscando apretar a Racing contra su arco.
Y las luces dejaron paso a las sombras, que se llevaron la claridad y a enredar a Racing en el juego que le presentaba Atlético, comenzando a realizar lo que menos sabe que es revolear la pelota con la esperanza de que Bou y “Licha” pudieran encontrar en un contragolpe una nueva posibilidad de gol.
Los delanteros ya estaban como entregados por el desorden y por la falta de resto físico.
Bou arrancó dos veces desde la mitad de cancha y se frenó porque todavía no tiene la potencia que nos deslumbró en el 2014/2015 cuando se llevaba a la rastra a los defensores rivales.
Cada vez llegaban más pelotas aéreas y con Arias que comenzó a flaquear en sus decisiones y con volantes que veían pasar el balón se comenzaron a perder todas las segundas pelotas, lo que fue llevando inseguridad  al andamiaje defensivo.
Pero Coudet, que según él, sabía lo que se venía, no anticipó los cambios, demorándolos increíblemente.
Además de tarde me parecieron equivocados, tanto que se pudo haber perdido el partido.
Creo yo, modestamente, que para contrarrestar lo que proponían los tucumanos, se podía haber  reforzado el medio campo o bien reemplazar los delanteros, cualquiera de las dos variantes a más tardar a los 10 minutos de comenzado el segundo tiempo, donde ya se podía ver como venía la mano.
Para defender mejor: “Pol” Fernández y Marcelo Díaz por Cardozo y Solari más Cristaldo o Cuadra por Bou.
Para jugársela de contragolpe por los espacios que según el Chacho Racing tenía, Cuadra y Cristaldo por Bou y Cardozo y “Pol” Fernández  o Marcelo Díaz por “Licha” López.
Pero bueno, esto no deja de ser solo la opinión de un hincha como lo son muchos de Uds.

Por último y solo con la información que uno puede leer o escuchar, me gustaría decirle a Coudet que hay que tener cuidado con las palabras, porque frente a River cuando declara porque lo sacó dice “que porque estaba elongando y si no fuera por eso nunca sacaría a un jugador tan determinante”
Entonces pienso, si Centurión era tan determinante, no puede estar en el banco y después declarar que "para este partido el equipo era sin él", porque si le quiso dar un castigo por mal comportamiento, no lo hubiera llevado ni siquiera de suplente porque ayer el jugador quedó más expuesto que nunca y eso no lo benefició ni a Centurión ni al “Chacho”.
A mi gusto y creo que para muchos racinguistas entendemos que Centurión no puede quedar afuera del equipo, aunque sabemos que camina muchas veces por la cornisa, por eso sin pedirle que lo habilite para hacer lo que quiera, puede hacerle cumplir la sanción disciplinaria de otra manera, sin exponerlo a la vista de todos, porque solo vamos a tener un un jugador desganado y sin la mínima concentración, por lo que como hincha deseo que una buena charla pueda restablecer la buena relación del técnico con el jugador, ya que a los dos, los necesitamos ciento por ciento enchufados y pensando solo en el triunfo.
Por último espero que las luces de esos primeros 45 minutos puedan continuar encendidas tiempo completo, para que el equipo vuelva a ser aquel que nos llevó a ilusionarnos y que nos llenaba los ojos de fútbol.


Hasta pronto. 

viernes, 10 de agosto de 2018

El juego del quiero… pero no quiero.

La gente, las banderas y la vuelta al ruedo nos colmaban de una emoción que nos desbordaba en un cilindro que se veía repleto como pocas veces.
El tiempo sin ver a nuestro  querido Racing nos llevó a la casi desesperación por verlo nuevamente., porque el Mundial nos entretuvo hasta ahí nomás y la vuelta no era frente a un equipo menor, sino justo frente a River y por la Libertadores.
Y la verdad era que Racing llegaba a este, su primer partido desde hace unos cuantos meses, sin su figura estelar y sin el rodaje necesario para aceitar la máquina, aunque Coudet diga que los amistosos no le interesan por las lesiones, uno ve que la mayoría de los equipos de nuestro país y del resto del mundo, compiten con quien sea, arriesgando lo que te puede pasar también en un entrenamiento: ejemplo Donatti.
Y eso, en mi modesta opinión como hincha, se notó.
Racing estaba más lento que River y además impreciso con la pelota, tanto en su control como en la entrega, y más preocupaba porque esto se veía en los jugadores más importantes a la hora de generar juego, léase Domingez, Cardozo, Centurión.
Y lo sintió, aunque sin llegar a sufrir graves consecuencias, los primeros veinte minutos, cuando se perdía la pelota y los volantes millonarios salían disparados al recuperarla para asistir a sus delanteros.
Por suerte se pudo comprobar que  Arias estaba bien concentrado y respondió en buena forma en un par de disparos de afuera del área.
También los centrales fueron asentándose a medida que transcurría el partido, tanto que Orban jugó su mejor partido desde que llegó al club y Sigali estuvo como siempre coronando una buena actuación.
Racing buscaba presionar pero siempre llegaba a destiempo y cuando lo conseguía y ganaba una pelota no encontró la forma de llegar a enfrentar a Armani, salvo en una oportunidad cuando Centurión habilita a Bou y su disparo desde la derecha es sacada al corner por el arquero riverplatense.
Lisandro ya bajaba demasiado y Bou no fue el que supimos ver en los años anteriores, porque se lo vio llamativamente sin reacción y sin esa fuerza que lo caracterizaba, pero el que me llamaba más la atención era Centurión, a priori y a mi gusto era quien podía complicar a la línea de fondo de River, sobre todo a partir de esa jugada que casi le cometen penal, pero no fue así.
De a poco cada vez entraba menos en juego, tanto que al final del primer tiempo en un par de twitts comente que a mi gusto, debía aparecer más.
Y sobre el final del primer tiempo, la yapa que esperábamos todos.
Nueva infracción de ponzio y expulsión.
Era la oportunidad para salir el segundo tiempo a imponer la presencia que no se vió en la primera etapa, ya que Gallardo saca a Scocco para ubicar Zuculini.
El cambio de  Zaracho no me convenció, porque el chico había sido, siempre a mi gusto,  de lo mejorcito del medio campo y Solari no podía ser solución ante un rival que iba a esperar, porque en la falta de espacios que iba a proponer, no era la mejor solución un jugador que necesita justamente eso para imponer su juego.
Y el segundo tiempo fue de un Racing dominador pero sin ideas para romper ese cerco que había formado River.
Es cierto que Arias no toco la pelota, pero Racing no supo que hacer cuando la tenía, sobre todo cuando se insistía con Soto, que no sorprende nunca, aunque siempre la pida y arriesgue y cuando tuvo una oportunidad, le tiro de derecha un “tirito” a las manos de Armani.
Fue llamativa la falta de movilidad del equipo y donde solo Saravia podía generar por la derecha alguna jugada que llevara peligro y en una incursión suya donde deja dos rivales por el camino, generó un tiros libre, pero que lamentablemente no trajo ninguna posibilidad, porque no estuvo bien ejecutado.
Solo al final y a través de un par de centros, lo tuvo Cristaldo de cabeza, pero Armani respondió bien y “Pol” Fernández con un disparo que salió pegada al palo derecho del arquero.
Con todo respeto digo que me pareció que Racing apostó por el juego del quiero… pero no quiero, quizás porque no pudo olvidar lo que le pasó frente a Colón, lo que seguramente hizo mella en los jugadores y hasta en el mismo técnico, llevándolos a buscar un resultado positivo pero sin arriesgar tanto, entendiendo o aceptando que la valla invicta en un empate no era un mal resultado y se encuadraba dentro de ese objetivo buscado.
La revancha a fin de mes, seguramente va a encontrar a un equipo más afilado, porque ya comienza la Superliga y eso le permitirá tener más rodaje, donde seguramente la confianza los llevará a una mejor precisión en velocidad y movimientos.

Hasta pronto. 



lunes, 2 de julio de 2018

ARGENTINA EN RUSIA. Cápítulo 5: La verdad.

Verdad, expresión que uno lo asocia a la conformidad con lo que se siente, se piensa, como así también a un hecho que no puede rebatirse, es decir que termina relacionándolo con la sinceridad, la honestidad, la buena fe.

Y basándome en esa palabra quería escribir mi último comentario sobre Argentina en Rusia.

Sería bueno saber con certeza, que pasó realmente entre los jugadores de la Selección Argentina y su cuerpo técnico, más exactamente entre la “mesa chica” del plantel y Jorge Sampaoli, responsables de esta pobre muestra futbolística de la Argentina en Rusia.

Como toda causa tiene sus consecuencias, sería muy interesante y extraordinario, que alguna vez podamos conocer de parte de los protagonistas, los hechos que nos llevaron a todos los hinchas de fútbol o a su mayoría, a hablar más de esos problemas que de lo que realmente expresaba nuestro equipo nacional en el campo de juego a través de  malas performances, quizás como resultado de esos desacuerdos internos.

Sin dudas que sería saludable que la verdad asomara de una vez por todas, porque contribuiría a construir un futuro más transparente, pero imagino que no será nada fácil, porque todo parece darse en un marco de intereses, donde cada uno trata de cuidar su espacio y en caso de tener que dejarlo, hacerlo con algún beneficio propio, por lo que sería un milagro ver algún gesto de dignidad profesional y personal de parte de ellos, ya que seguramente sus declaraciones se mantendrán dentro de un marco regido por los famosos códigos del fútbol.

Hasta pronto. 


sábado, 30 de junio de 2018

ARGENTINA EN RUSIA. Cápítulo 4: Kazan, última parada.


La fuerza anímica ganada frente a Nigeria no alcanzó pudo cubrir los problemas de una Selección Argentina que no pudo responder nunca en el juego como se esperaba, sumado a los problemas internos que también incidieron para que finalizara con esta imagen denostada que nos deja un empate sin pena ni gloria frente a un equipo sin historia, un triunfo frente a los africanos, que llenó más lo emocional que lo futbolístico y dos derrotas que la desmoronaron fácilmente.

Hoy, a mi modesto entender, se enfrentaba a una selección francesa, que como muchos coincidíamos, tenía su poderío desde el medio campo hacia adelante, pero no contaba con una defensa muy segura.

El tema es que Argentina tampoco la tenía, porque la defensa nunca se pudo llegar a consolidar, comenzando por los arqueros que flaquearon a la hora de dar seguridad, ya que Caballero no fue el esperado y Armani que en River tapaba todo, no respondió como se esperaba en los últimos dos goles.

Entonces me preguntaba, porque si Francia contaba con Mbappé que superaba a todos en velocidad y juego, con Griezmann y Pogba que pasaban rápidamente al ataque, esperó a la Argentina y le entregó la pelota a nuestra selección, la que aceptó esa propuesta sin contar con un Messi a gran nivel y con un Pavón y Di María sin espacios, además de no tener un nueve de área.

Esto obligaba a Mascherano Banega y Enzo Pérez a disputar la pelota en espacios bien cubiertos por los franceses, exponiendo de esa manera a una línea de fondo que quedaba desarticulada porque Mercado y Tagliafico se sumaban al ataque dejando grandes claros a sus espaldas.

Así llega el primer gol de Francia, cuando Mbappé arrancando de la mitad de cancha va dejando con su velocidad jugadores en el camino y cuando le sale Rojo la tira larga dentro del área, superándolo y llevándolo a cometer penal para Griezmann concrete.

Quizás Argentina debería haber jugado al revés, es decir esperando a Francia, entregándole incluso la pelota tratando de no hacer un gran desgaste y llevando el partido más para el lado de la lucha, dejando arriba solo a Messi y Pavón.

Posiblemente le hubiera costado llegar al arco de Lloris, pero recordemos que aun teniendo casi siempre el dominio del campo, no se sabía si el arquero atajaba bien o mal, si estaba en un buen o mal día, porque no se había pateado al arco hasta el gol de Di María, gran gol de “Fideo” que nos devolvió el alma al cuerpo a los hinchas y a una selección que estaba en desventaja y que no había llevado peligro al arco francés.

El segundo tiempo comienza con Fazio en la cancha por Rojos y a los pocos minutos, después de una buena jugada de un Di María más inspirado, llega un tiro libre desde la izquierda que sobre la derecha recibe Messi disparar de zurda al arco y Mercado, que atina a levantar el pie para dejarla pasar, la desvía y convierte el segundo gol.

Un gol tan inesperado como auspicioso, porque le servía a la Argentina ya en ventaja, para reforzar y ordenar un medio campo que ya venía cansado,  buscando darle una primera barrera de contención a una defensa que no se mostraba segura, pero nada de eso pasó y a los pocos minutos una buena jugada de Francia sobre la izquierda, que Mascherano no llega a cortar se transforma en un centro que pasa por al área para que sobre la derecha la empalme Pavard y la clave sobre el palo derecho de Armani, que nada pudo hacer ante esta impresionante volea.

Golpe anímico a los corazones de ambos equipos, que por supuesto los afectó de diferente manera, a uno lo animó a más y al otro lo volvió a sumergir en la desesperanza, hecho que aprovecharon los franceses para afianzar su juego y pegar dos estocadas más, esta vez sí, demoledoras, que desdibujaron aún más a una selección que volvió dejar en más en manos de la suerte que del juego su pase a cuartos.

Esto obviamente obligó a realizar cambios, que podían haberse hecho antes, a la cancha Agüero y afuera Enzo Pérez y después Meza por Pavón, lo que a uno lo lleva a preguntarse una vez más, porque no Higüain para un centro, o Dybala o Lo Celso fresco…no era el preferido?

En ese ínterin, Griezmann, Mbappé y Pogba, tuvieron situaciones como para cruzar la cancha y enfrentarse mano a mano con lo que quedaba de nuestra ya desordenada defensa, volvían para atrás tratando de tener la pelota y que pase el tiempo mientras  Argentina solo buscaba algún milagro a través de un centro y lo tuvo increíblemente en tiempo de descuento en uno de Messi, que Agüero concreta de cabeza y entonces como el futbol te da sorpresas al igual que en la vida diaria, llega una última jugada donde Di María casi logra el empate, pero esta vez el ángel no consiguió el milagro…

Kazan, última parada para la Selección Argentina, una selección donde abundaron las cabezas gachas y los errores desde la conducción técnica sobre la lectura de los encuentros y armado de los equipos, que de nada le sirvió haber subido un escalón más, ya que jugando de esta manera y con nuestro as de espadas apagado, arrumbado sobre un costado y por momentos desentendido del juego en la mayoría de los partidos, hubiera sido muy difícil llegar a la cima.

Apreciaciones hay muchas y ahora todos tendremos nuestra verdad, pero la verdad absoluta no existe, por lo que solo resta esperar que estos jugadores y el técnico hagan un examen de conciencia y traten de ser sinceros con ellos mismos, dado que la imagen que nos dejaron no hacen más que confirmar que algo se rompió en la relación interna entre el grupo y la conducción y esto no ayuda a construir nada nuevo.


Hasta pronto.

martes, 26 de junio de 2018

ARGENTINA EN RUSIA. Cápítulo 3: El renacer.


Argentina desde el vamos buscó ser un equipo con actitud, sólido, solidario y concentrado, en pos del triunfo que le permita clasificar a la fase de octavos, y trató de hacerlo a través del juego que no había mostrado en los primeros dos partidos y también con esa fuerza interior que no lo lleve a derrumbarse si las cosas salían mal.

Y Argentina hoy tuvo las dos cosas.

En el primer tiempo, sin ser una maravilla, la selección realizó un buen partido y después de unos minutos con algunas imprecisiónes, se fue afianzando a través de la seguridad en el traslado y la precisión de Banega que fue creciendo y convirtiéndose, a mi gusto, en el mejor jugador de esa primera mitad y entonces Argentina logró de esa manera tener más posesión de la pelota, con un claro dominio que prácticamente llevó a Nigeria a no acercarse al arco de Armani.

Y de los pies de  Banega salió el excelente pase para Messi, que sobre la derecha  controla maravillosamente entrando al área para definir de derecha, marcando el primer gol que preanunciaba un resultado más amplio, ante un Nigeria que solo esperaba y la revoleaba a ver si se cometía algún error, y aunque hubo un par, sus delanteros en soledad no pudieron resolver ninguno de ellos, porque eran bien custodiados por la defensa y porque los nigerianos no soltaban sus volantes para acompañar.

Hubo algunas más para la Selección, Higuain tras otro pase de Banega y Messi esta vez de tiro libre, pero su disparo dio en el palo izquierdo del arquero de Nigeria.

El primer tiempo terminó con una Argentina que no sufría sobresaltos y eso era importante, pero la segunda mitad traería una sorpresa impensada, porque a los 4 minutos el árbitro cobra una falta de Mascherano dentro del área por agarrar un rival, que el VAR traduce en penal a favor de Nigeria, falta que podía no ser sancionada, pero con la nueva tecnología, la interpretación muchas veces es dejada de lado.

Empate y a remarla otra vez, aunque ya con el lógico nerviosismo, contenido hasta ese gol y que a partir del empate salió a la superficie de cada uno, como un  desafío a buscar respuestas anímicas en este golpeado grupo de jugadores.

Pero por suerte no fue así y con el respaldo y contención de los hinchas argentinos que no paraban de alentar, hoy sí, Argentina saco a relucir ese amor propio que le pedíamos, y después de unos minutos volvió a tomar la iniciativa, aunque a medida que  pasaba el tiempo, la desesperación hacía que el orden se fuera perdiendo peligrosamente, lo que le dió a una Nigeria, que cada vez se abroquelaba más atrás, la posibilidad de tener algunos contragolpes, que por suerte no concretaron en gol y en uno de ellos fue clave Armani, cuando con una muy buena tapada evita el tanto que podía dejarnos afuera, pero Argentina también tuvo lo suyo en los pies de un Higuain, que al recibir un centro atrás levanta el tiro sobre el travesaño.

Faltaban pocos minutos y Argentina era todo empuje y los cambios buscaron traer  más juego pero no había claridad, las piernas y la mente no coordinaban y hasta los tiros de esquina no se levantaban lo suficiente, lo único claro era que no se entregaba y en una de esos avances Mercado recibe sobre la derecha y esta vez sí saca un gran centro que recibe Rojo pisando el área y de derecha la clava sobre el palo izquierdo de un arquero que nada pudo hacer.

Golazo, pase a octavos y el festejo de los jugadores lleno de lágrimas, a mi criterio, más emocional que por la significación de pasar a la siguiente fase, porque fue un desahogo para todos, porque fue el renacer para un grupo que estaba dado por muerto.

El sábado comienza el otro mundial, porque la verdad es que hay dos mundiales, uno clasifica y el otro es a matar o morir, pero para este grupo todo es como volver a empezar y esta oportunidad, donde la unión y la fuerza interior los llevo al triunfo, debe ser aprovechada, sabiendo que ahora cuentan con una gran inyección anímica para no poner en peligro esta nueva vida ganada.

Ya habrá tiempo para saber quién manda a quién en este mundo de la Selección Nacional, porque hay imágenes que pueden confundir y nos hacen pensar cosas que quizás no suceden.

Hasta pronto.

viernes, 22 de junio de 2018

ARGENTINA EN RUSIA. Cápítulo 2: Se ven las caras, pero nunca el corazón…


Finalmente Sampaoli pareció entender que había cometido errores en la formación del equipo para el primer partido, por lo que decidió volver a sus convicciones y confiar en el sistema que lo llevó a, digamos, su consagración como técnico y que hoy lo puso en práctica frente a Croacia.

Claro, esto lo llevó a cambiar algunos jugadores, aunque parece ser que con el desencanto de algunos históricos que tuvieron que dejar la titularidad, que espero no haya sido la causa que haya llevado a Messi a, no solo jugar uno de los peores partidos de su carrera, sino además de no aportar en ningún momento su capacidad y la lógica rebeldía de un jugador que por su condición de ser el mejor del mundo, debería sacar a relucir para conducir el equipo a la victoria.

Es cierto que hasta el final del primer tiempo la cosa era más o menos pareja, pero incluso en ese período ya Messi no se mostraba como un “líder  futbolístico”, porque no pesaba en el juego y perdía muchas pelotas, inclusive arrastrando un gesto de cierto bajón anímico, que nunca sabremos o por ahí si más adelante, si esto era producto de diferencias con la conducción técnica porque algunos de sus “amigos” habían quedado fuera del equipo.

Obviamente el error imperdonable de Caballero, que sucede por ser obsecuente con la orden del técnico de jugarla siempre, decretó no solo el gol de Croacia, sino el derrumbe anímico del equipo, incluido Messi, quien a medida que avanzaba el partido, fue desapareciendo poco a poco y su cabeza gacha fue el símbolo de un equipo entregado.

Ya explique lo que pienso de él cuando viene a jugar para para Argentina, pero la selección tiene otra responsabilidad y a pesar de esa falla que costo el primer gol, lo que ciertamente le quitó al equipo, la poca concentración que tenía, me hubiera gustado que hubiera aparecido con toda su capacidad y convertirse en el abanderado de un plantel que lo necesita como el aire para respirar, de un grupo jugadores  que ya carecía de la confianza necesaria por no saber a qué jugar.

Pero es posible que su “depresión” futbolística de hoy haya sido por otras cosas que le molestan, como la ya expresada disconformidad en la constitución del equipo, a la que como “bonus track” se puede haber agregado la fuerte discusión entre el técnico y su ayudante de campo ayer en la práctica y a la vista de todos los jugadores, que cuentan casi se van a las manos, hecho que no ayuda para nada a la armonía y el fortaleciendo interno del grupo.

Pero increíblemente, en una selección donde, como dice la canción "Plástico", se ven las caras, pero nunca el corazón…y en una concentración donde puede explotar todo, todavía hay muchas chances de clasificar, como hincha les pido a los muchachos históricos que aunque no acuerden con Sampaoli algunas de sus decisiones, si no se logra jugar bien, saquen de adentro de cada uno ese amor propio, esa rebeldía que los haga justificar su inclusión en el plantel de la Selección Nacional Argentina.

Hasta pronto.

sábado, 16 de junio de 2018

ARGENTINA EN RUSIA. Capítulo 1: Las voces...

                                                                              
Con todo respeto y solo como un hincha de fútbol más, en este blog donde hablo de Racing , que es mi verdadera pasión, quería expresar mi sentimiento sobre los partidos de la Selección Argentina en el Mundial de Rusia.

En la novela “Il Gatopardo”, escrita por el italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa, decía que es necesario que todo cambie, para que todo siga igual…

Y parece ser que esta alusión, se ha trasladado a la cabeza del hoy entrenador de la selección nacional, Jorge Sampaoli, dado que en este primer partido del Mundial de Rusia, ha quedado demostrado que sus ideas primarias, por lo cual sobresalió y lo han contratado, fueron dejadas de lado y guardadas en el arcón de los recuerdos, después que a sus oídos llegaran las voces de los que conforman el grupo histórico, quienes, según dicen, le observaban quienes finalmente debían estar y jugar, palabras que sin llegar a ser una orden, pueden tener el peso de hacer variar una decisión.

Es evidente que hay cierta aceptación para conservar el cargo de técnico de la selección, como le pasó a técnicos anteriores, entonces con la aparente sensación de que algo cambió porque agregó algunos pocos nombres nuevos, nos encontramos que en realidad todo sigue igual y que la revolución que se esperaba desde su llegada hace un año, no fue más que un chisporroteo de fuegos artificiales, porque la historia volvió a repetirse.

Para ciertos nombres la falta de competencia era un problema, pero para otros no, para algunos sus lesiones eran un inconveniente, pero parece que para otros no, sino no se entiende como Rojo que estuvo seis meses sin competencia juega en lugar de Fazio o como Biglia que no entrenó demasiado aparece como titular, cuando debía haberlo hecho Lo Celso, quien inclusive también bien podría haber entrado  en lugar de Banegas, quien hasta hace tres días tenía una especie de desgarro en el gemelo.

Hoy pude ver una selección que si bien dominó la mayoría del tiempo y tuvo la tenencia de pelota, tocaba y tocaba, pero prácticamente no desbordaba ni inquietaba demasiado al arquero rival, porque esa tenencia y ese toque que era más que tener paciencia, terminaba por adormecer, por aburrir, ya que nadie rompía líneas o proponía movimientos sorpresivos.

Hubo en parte recuperación de Agüero, que creí que era el que más lo entendía a Messi y por fin pudo convertir en un mundial, pero una grata aparición fue la del chico Meza, sobre todo en el segundo tiempo cuando pasó al medio y fue más atrevido, al igual que lo hizo Pavón en los pocos minutos que jugó, dando muestras de que había jugadores locales que podían haber reemplazado a algunos jugadores históricos.

Islandia, fue un equipo que colaboró para que Argentina tenga ese dominio y esa tenencia de pelota, porque no le interesaba demasiado disputarle el campo y la posesión, proponiendo un partido de muralla defensiva ordenada y segura, a través de su arquero y sus dos líneas de cuatro que casi nunca dudaron, que fueron fieles a sus posibilidades, que no apelaron al juego mal intencionado y sobre todo tratando de no cometer infracciones cerca del área, que si bien las hubo, no fueron tantas.

Mientras Argentina no encontraba por donde entrarle, con un Biglia que no sabía donde ponerse y que hacer, de Di María que no concretaba un desborde y con un Meza muy estático en la derecha, consigue a los 20 minutos el gol fruto de un disparo sin claridad de Rojo, que le cae al Kün Agüero en el punto del penal, quien con su calidad la domina muy bien y con un gran movimiento se fabrica el espacio para luego pegarle en gran forma y colocarla sobre el palo derecho del arquero. Golazo por la definición.

A partir de ahí creo que todos pensamos que Islandia iba a salir y se darían los espacios para que Messi y nuestros delanteros pudieran hacer de las suyas, pero no fue así ya que nórdicos salieron como pudieron a pelear un poco más adelante y a los 5 minutos llega al empate desde la derecha con un centro que desconcierta a Caballero y todo el fondo,  para después de unos rebotes el jugador número once la meta en el arco argentino golpeando en lo anímico a un equipo inseguro, donde todo dependía de lo que hacía el mejor jugador del mundo.

La segunda parte encontró a un equipo sin cambios y en una jugada fortuita, donde el defensor de Islandia por mirar la pelota tropieza con los pies de Meza dentro del área y le permite a la Argentina tener un penal a su favor, algo que estaba fuera del trámite del partido porque Islandia seguía ordenado y bien estructurado.

Va Messi y cuando todos descontábamos el segundo gol, desperdicia la oportunidad  pateándolo a una zona que normalmente a los arqueros se les hace más fácil atajarlos,  (a media altura y no tan pegada al palo, salvo que sea engañado), lo que definitivamente lo derrumba y casi abrumado por su falla del penal, transitó la parte final del encuentro buscando desde fuera del área para ver si podía revertir su error.

Pero hay algo que parece inevitable y es que el verdadero Messi juega en el Barcelona, ese a quien muchas veces se lo ve como que no entra en juego, como que se desentiende, para luego aparecer y ser maravilloso, el que viene aquí no va a lograr nunca, porque en la selección él es como un injerto y entonces por ser quien es en el mundo o por una cosa o por otra, obliga a sus transitorios “socios”,  con quienes no tiene aceitado sus movimientos y su juego, a buscarlo permanentemente y eso le quita  sorpresa a él y decisiones propias a sus compañeros de equipo, entonces termina poniéndose el equipo al hombro desde el minuto cero, buscando solucionar todo con su gambeta o con su pegada y a veces, como hoy,  no se da.

Todavía está a tiempo para corregir defensa y medio campo, buscando lograr un triunfo sobre Croacia que nos ilusione y le permita a la Selección Argentina llegar al último partido con esperanzas ciertas de clasificar a octavos.

Hasta pronto.